Cortes; Adolfo Suárez, en el Pleno del Congreso. 
 El Gobierno asumirá integramente los compromisos del pacto     
 
 Arriba.    28/10/1977.  Página: 9-12. Páginas: 4. Párrafos: 100. 

Adolfo Suárez, en ei Pleno del Congreso

+ «Mientras la constitución llega, parece claro que el proceso democrático ya es irreversible»

+ «No se ha hecho dejación de las funciones y responsabilidades del Gobierno»

FUENTES QUINTANA: «La superación de la crisis es tarea posible»

SANTIAGO CARRILLO: «El pacto firmado es un acto de responsabilidad nacional»

LÓPEZ RODO: «Hay que darle hoy al Gobierno un margen de confianza»

JORDI PUJOL: «Si el plan no se cumple, el país entrará en una situación de descalabro»

ADOLFO SUAREZ: «Se trata de un programa económico formulado desde la perspectiva del interés

nacional y no desde posiciones programáticas de partido»

«Los sacrificios que impone el programa podrán ser soportados porque no hay exclusión y porque las

cargas se reparten equitativamente»

EL GOBIERNO ASUMIRÁ INTEGRAMENTE LOS COMPROMISOS DEL PACTO

MADRID. (De nuestra Redacción.)—«Confiamos en que el programa económico pactado sirva para abrir

la nueva vía a un progreso social y económico, equilibrado y justo. Prometemos que el Gobierno asumirá

íntegramente los compromisos que este pacto implica y sabemos que igualmente los asumirán las fuerzas

políticas que lo han firmado», subrayó el Presidente del Gobierno don Adolfo Suárez, en su intervención

ante el Pleno del Congreso en el que se debatieron los acuerdos económicos firmados en el palacio de la

Moncloa por el Gobierno y los representantes de los grupos parlamentarios que intervinieron en su

elaboración. La explicación por parte del Vicepresidente del Gobierno para Asuntos Económicos, don

Enrique Fuentes Quintana, del acuerdo abrió ayer la sesión plenaria, que comenzó a las 17,15 y finalizó a

las diez y veinte de la noche.

Fuentes Quintana: «Diagnóstico básico común»

El primer orador fue si señor Fuentes Quintana, que afirmó que la fuerza del programa común está en el

hecho de que, por debajo de la pluralidad de opiniones, existe un diagnóstico básico común sobre los

problemas planteados a la economía española.

Señaló que los males de ra economía española son una persistente y aguda tasa de Inflación, un desarrollo

insatisfactorio de la producción con una caída importante de las inversiones, que ha generado unas cifras

de paro elevadas y un intenso desequilibrio en los Intercambios con el extranjero.

fepuso después Jo» objetivos y criterios del acuerdo. En primer lugar, reducir, en un plazo razonable ia

tasa de inflación, aproximándola a la media de tas países europeos; moderar los efectos del necesario

programa de ajustes sobre 4a ocupación y crear en una segunda etapa las condiciones que permitan

multiplicar los puestos de trabajo; transferencia de recursos hacia la exportación y hacia ia sustitución de

importaciones, a fin de lograr un menor desequilibrio de las cuentas de la economía española en e¡

exterior.

Añadió que 1a importancia alcanzada por la inflación y el desequilibrio de la balanza de pagos es de tal

intensidad que su corrección sólo puede abordarse con un coste social razonable de un modo gradual y

citó como plazo razonable el de tres años.

Afirmó que el acuerdo está inspirado en ei principio de distribuir con justicia las cargas necesarias para

salir de la crisis y que se ha formulado en términos operativos de suerte que sea posible la vigilancia del

cumplimiento del compromiso que el Gobierno asuma por los grupos políticos y los ciudadanos.

El señor Fuentes Quintana pasó a explicar las medidas que aborda el pian para la solución de estos

problemas.

Respecto a la inflación, señaló medidas en política monetaria, fiscal, de rentas y de precios. En cuanto al

desequilibrio exterior, señaló tres acciones: fijación de un tipo de cambio realista de la peseta, iniciación

ya en el pasado mes de junio; una política comercial que eleve la cifra de nuestras exportaciones y una

política energética que administre con ei rigor debido uno de los factores más excesivos de nuestro

proceso de producción.

Sobre el pero anunció básicamente aumento- sustancial del seguro de paro, disminución de los gastos de

Seguridad Social, para empresarios y trabajadores, reforzamiento de la inversión pública, atención

especial al paro juvenil y a las áreas deprimidas y asegurar una prestación efectiva y rigurosa del seguro

de desempleo.

Por último dijo que quizá el principal mensaje de este cuadro es transmitir al ciudadano español la

seguridad de que, con el compromiso jte-Jfl&fuerzas, democráticas del país ia superación de la crisis es

una tarea posible.

Sánchez Ayuso: «Salir de la crisis»

Dio comienzo a continuación el tumo de los representantes de los grupos parlamentarios. Intervino en

primer lugar, por el Grupo Mixto, Manuel Sánchez Ayuso, quien se refirió al acuerdo entre -las distintas

fuerzas parlamentarias, para salir de la crisis económica y social, señaló que la presión de los partidos de

izquierda, entre los que se encuentra el PSP, ha hecho que el documento en su conjunto, sea más

aceptable para los intereses de amplias capas populares que el originario del Gobierno.

Tras señalar que para el PSP el pacto era necesario, porque, con él se puede salir de una crisis que

amenaza a la incipiente democracia, dijo que, sin embargo, se requiere una estrategia a largo plazo para

alcanzar el socialismo por vías democráticas, que debe, lógicamente, tener en cuenta el hecho del ca-

pitalismo como sistema internacional.

Dijo que su objetivo fundamental es que la salida de la crisis económica deje a la oíase trabajadora y en

general a las clases populares en mejor situación de la que ahora tienen.

Joan Raventós: «La única negociación posible»

En nombre del Grupo Socialista de Cataluña intervino Joan Raventós, quien dijo que el país se. encuentra

ante una crisis general desde el año 73, una crisis, añadió, que es la crisis del capitalismo. Enumeró sus

efectos y dijo que los sucesivos Gobiernos desde dichos años han sido incapaces de controlarla. Lo único

que han hecho, añadió, ha sido retardar soluciones de una forma irresponsable. El gran beneficiado dijo

también, es el gran capitalismo que se aprovecha de ia debilidad de la pequeña y mediana empresa y de la

situación de tos trabajadores. El señor Raventós dijo que ta negociación realizada era la única forma

posible, aunque expresó sus reservas al pacto, en cuanto que han quedado fuera del mismo tes fuerzas

sociales, que no entraron en ia negociación.

Santiago Carrillo: «No es un pacto social»

En nombre del grupo parlamentario comunista habló Santiago Carrillo pera indicar que el pacto firmado

es un acto de responsabilidad nacional pera restaurar (a democracia y sacar a ia economía de su desastrosa

situación.

El pacto, añadió, no es un trágala ni una imposición del Gobierno. Todos los partidos Jo hemos firmado

libremente. Todos somos responsables, todos podemos reconocer que eran defendidas en los programas

electorales y concesiones hechas voluntariamente.

Dijo que ios comunistas no bebían firmado para salvar al Gobierno de ta UCD, que no es e! mejor

Gobierno, y para reforzar el protagonismo de uno u otro partido. «Tampoco lo hemos firmado e medias,

sino entero, en plenitud lo asumimos y lo defenderemos ante el pais sin reservas ni vacilaciones.»

Este pacto, dijo, es de hecho un plan de austeridad que pide sacrificios a todas las fuerzas sociales, no

solamente a los trabajadores. Agregó que no es un pacto social entre Gobierno y sindicatos, aunque hubo

intentos de ello, pero fracasados. Es, dijo Santiago Carrillo, un pacto político y los partidos firmantes

asumen ia responsabilidad del mismo ante ios sectores que les representan, obreros, capas medias o

grandes empresarios. A ellos, ios partidos se deben explicar las razones que les llevaron al pacto y

convencérseles de su necesidad sin que sea posible lavarse fas manos ante la opinión pública:

Ei señor Carrillo señaió luego que lo pactado significa que los trabajadores van a poder mantener el nivel

de vida conseguido y enumeró los principales problemas de la economía nacional, 0 todos los cuales hace

frente el programa pactado.

Santiago Carrillo añadió que para dar un ejemplo práctico, que desde luego no salvara la economía del

país, no estaría mal rebajar ios sueldos de los Ministros durante el próximo período y de los altos

funcionarios, y añadió que la democracia no ha necesitado echar mano de ninguna ley especial de

represión. «No vamos —dijo— a repetir aquí el ejemplo de ios hombres de Harrelson, y ya que hablamos

de televisión, señalo, digamos que es importante que en 61 acuerdo firmado hoy se contenga ia creación

del Consejo que controle ia televisión y elabore su estatuto.»

Hemos adoptado —dijo— un programa que no sale del marco capitalista, por que el pueblo, no votó el 15

de junio por el socialismo, sino simplemente por el cambio democrático. Pero si las clases pudientes con

su actitud lo hicieran Inviable, nosotros diríamos a nuestros electores: ciudadanos, la insolidaridad de las

fuerzas burguesas ha hecho fracasar el intento, por eso no hay ya más solución a la crisis que la solución

socialista.»

Dijo a continuación el líder comunista que el Gobierno actual. Incluso con los retoques que se dice se va a

introducir en el, no es suficiente para aplicar urna política democrática, como la que significa el pacto. Sin

embargo añadió refiriéndose el banco azul, podéis contar con nuestro apoyo si aplicáis el programa y con

nuestra denuncia, si no lo cumplís.

López Rodó: «Margen de confianza al Gobierno»

Reiniciada la sesión tras un descanso de más de 45 minutos, intervino el representante de Alianza

Popular, Laureano López Rodó.

El señor López Rodó afirmó que ia década de tos sesenta marcó el apogeo del desarrollo español y citó en

su apoyo los informes de la OCDE y palabras del actual Vicepresidente para Asuntos de Economía ©n

1975.

Recordó que Alianza Popular ha denunciado desde hace un año la ausencia de una política económica

realista y eficaz y dijo que se prefirió seguir la vía más cómoda del ocultamiento de los hechos hasta

llegar al borde de lo insalvable.

Después de señalar las aportaciones de Alianza Popular al documento, reflejó las lagunas que, a juicio de

su grupo, contiene el acuerdo de la Moncloa y señaló como más importante la falta de una adecuada

política empresarial.

Se preguntó si existe un Gobierno con suficiente capacidad para llevar a cabo las tareas que el programa

señala, cosa que puso en duda, pero afirmó que había que darle hoy al Gobierno un margen de confianza

en la medida en que se asume la responsabilidad de fiscalizar su gestión.

Jordi Pujol: «Aspectos muy positivos»

Habló a continuación, en nombre de la minoría catalana, Jordi Pujol, quien dijo que su grupo está de

acuerdo con el Pacto de la Moncloa en su planteamiento general e causa de una triple constatación: la de

la gravedad de la situación económica, le de la debilidad del Gobierno y de UCD y la que estos dos

hechos pueden conducir en un plazo brave a una situación muy deteriorada y de difícil recuperación.

Destacó como muy positivos los acuerdos por los que tienen de no hacer del proceso democratizador y de

reconstrucción social, económica y moral del pais, un elemento de lucha partidista.

Subrayó entre otras cosas que suscrito un documento cuyo desarrollo va a representar cambios

Importantes en las estructuras del poder en España y partidos, como el PSOE, PCE y PSP, han firmado

una declaración que explícitamente se sitúa dentro del merco de. una economía de mercado, es decir, de

une economía no socialista.

Tras analizar diversos puntos contenidos en el documento afirmó que si el pkm no se cumple y si la

economía española se nos escapa por presión de unos, de otros o de todos, el país entrará en una situación

de descalabro.

Pérez Llorca: «Resultado de un esfuerzo común»

Tras Jordi Pujol, intervino José Pedro Pérez Llorca, en nombre de la Unión de Centro Democrático,

indicando primeramente que la UCD comparece hoy ante la Cámara, con la satisfacción de haber

cumplido sus promesas: asegurar el tránsito pacífico a la democracia, propiciar el diálogo con las fuerzas

políticas y poner en marcha un plan de saneamiento económico.

Añadió que el Pacto de la Moncloa era el único prácticamente posible, y por ello el mejor de los

teóricamente existentes. Es, añadió, él resultado de un esfuerzo común en el que las fuerzas políticas han

demostrado su realismo y sentido de la responsabilidad.

Ei pacto —añadió— no Implica confusión Ideológica, rrt comporta transacciones vergonzantes, sino que

es la proclamación de la necesidad y la voluntad de recorrer juntos une parte del camino. Sólo la solución

de la crisis —agregó— permitirá la consolidación de la democracia y sólo un consenso- global básico

permitirá solucionar la crisis. Por eso el pacto se ha Impuesto como una necesidad histórica.

Dijo que su firma no he hurtado competencias al parlamento, sino que ha acotado las bases de un

programa legislativo.

Sodupe: «Primer intento serio»

El señor Sodupe, del PNV, calificó el acuerdo de la Moncloa como primer intento serio de los últimos

tiempos para encontrar una salida a ia precaria situación en la que se encuentra ia actividad económica en

©I Estado español.

Señaló que d Partido Nacionalista Vasco ha suscrito ©I acuerdo porque estima que constituye un hecho

positivo y porque coincide, en líneas generales, con su contenido; además, con su adhesión ai documento,

el PNV, como expresión de ia nacionalidad, manifiesta su solidaridad con ei resto de las nacionalidades y

reglones del Estado español.

Dijo después que el acuerdo puede constituirse en un instrumento sumamente útH en la facha contra Ja

crisis económica. Criticó algunos aspectos del acuerdo y, principalmente Ía limitación del incremento de

tos salarios.

Felipe González: «Asumimos la totalidad del compromiso»

A las nueve y veinticinco de la noche subió al estrado de oradores el secretario genere! del Partido

Socialista Obrero Español, don Felipe González, quien improvisó un discurso de media hora.

H señor González comenzó refiriéndose e ias «citas apocalípticas», que, en su opinión, se pronunciaron

en este pleno. Afirmó después: «Nosotros asumimos, como grupo, y yo personalmente, la totalidad, la

totalidad —recalcó—, del compromiso establecido.»

Explicó después que al PSOE se ta habla acusado de tener en las negociaciones para «I pacto una

posición dura, reticente y critica. Dijo que ello es cierto y que debe añadir que «el programa firmado no

es* el programa del PSOE*.

Añadió más adelante que, tras oír hablar e los representantes de ios partidos, éstos se parecen como

«gotas de agua», pero que el pueblo será quien emita su juicio de credibilidad.

Refiriéndose ei denominado «milagro económico español», el señor González dijo que sobre él habría

que preguntar e on millón de emigrantes que —indicó— tuvieron que salir a Europa para enviar sus

divisas a España y «si equilibrar la balanza de pagos. Agregó que el «milagro económico» no era sino el

resultado de recoger tas migajas de te prosperidad europea. Añadió que 4a Inversión extranjera no

encontraba en España libertades sindicales y sí unos sueldos más bajos de toa que se pudieran hallar en

otro pais europeo. Se refirió después a la desestabilizacion de reglones, que considera se produjo, y citó

como ejemplo a Andalucía.

Afirmó después que el «milagro económico» ni era milagro al era económico, ni era desarrollo, sino

crecimiento, en muchas ocasiones, desordenado.

También afirmó que se ocultaba la verdadera crisis al pala por razones de triunfalismo político. «Estimo

gravé que se achacase a la democracia la crisis, cuando es —apuntó— (a única solución razonable para

superar la crisis.»

Preguntó después por qué el Gobierno abre ahora las cuentas del Reino y no antes. En ello el señor

González ve una similitud con el comportamiento del empresario, «que sólo enseña la contabilidad

cuando le llega el agua al cuello, por decirlo de una forma vulgar».

Señaló después que el Gobierno les ha llamado cuando la situación es grave y que no lo habría hecho en

e! caso contrario.

Seguidamente, don Felipe González dijo: «Nos amenazan ciertos catastrofistas políticos con que va a

venir, si no ee acepta el pacto, un Pinochet. No creo que nos amenace un golpe de Estado. Lo digo en esta

Cámara con plena responsabilidad de lo que digo.»

Se refirió al uso de la televisión y recordó que alguien de la tribuna había recomendado ai Gobierno que

recuperase este medio de comunicación, pero ei Parlamento —dijo Felipe González— es quien debe

recuperar la televisión para todos, para el Estado, porque es de todos y todos tenemos derecho a utilizarla.

A continuación intervino el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien pronunció el siguiente

discurso:

Señoras y señores diputados:

El Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Economía, y los .portavoces de los grupos parlamentarios

que me han precedido en el uso de la palabra, han presentado de manera clara y explícita sus puntos de

vista y el contenido y los planteamientos básicos del programa económico que, con el consenso de todos

los partidos políticos presentes en esta Cámara, ha sido elaborado en las últimas semanas.

Un programa económico formulado desde la perspectiva del interés nacional y no desde posiciones

programáticas de partido.

Tres objetivos del PSOE

En otro orden de cosas, añadió que los objetivos de su partido son tres:

— Liquidación de las incrustaciones y residuos autoritarios en el aparato del Estado.

— Reducir la dureza de las medidas estabilizadores o de austeridad, consiguiendo que no recaigan

sobre las espaldas de los trabajadores y logrando que la política monetaria no afecte dramáticamente a la

pequeña y mediana empresa.

— Alcanzar una serle de reformas estructurales a medio plazo en favor de ios trabajadores, como son

las que afectan a vivienda y urbanismo, educación, seguridad social, reforma fiscal y reforma del

sistema financiero.

Más adelante afirma que a todo su partido le corresponde asumir solidariamente el acuerdo y que estarían

vigilantes para que el Gobierno cumpla «todas las partes del pacto». Se refirió luego a! Parlamento,-y dijo

que éste no debe asumir la responsabilidad del Gobierno.

Aludiendo al Partido Comunista, dijo: «Santiago Carrillo ha dicho antes un refrán lleno de verdad,

acunado a lo largo de siglos en nuestro país: «Dime tfé qué presumes y te diré de qué careces".» El señor

González se refirió en ese sentido al propio PCE, diciendo que •«nosotros y nuestro pueblo hemos visto

los grandes esfuerzos que algunos grupos políticos han hecho afirmando día a día que son demócratas y

que creen en la democracia».

También señaló que la alternativa socialista es el modelo socialista y que no comparten la estatalización

de la economía porque piensan que significa llegar a un totalitarismo. Indicó que el modelo socialista

tampoco es una economía de mercado, y que defienden las transformaciones necesarias de la economía de

mercado para que ésta «no nos lleve a la selva del capitalismo».

«Estén perfectamente tranquilos, señores —manifestó—, que la alternativa socialista económica no

llevará a la estatalización de la economía. Debo tranquilizar a los que tienen miedo. A veces se hace un

uso ambivalente de la expresión socialista de la economía. Quédense, tranquilos los que piensen que

vamos a estatalizar la economía. Que defiendan la economía de mercado los partidos de derechas, que no

es nuestro papel. Nosotros defenderemos las transformaciones necesarias para que esa economía de

mercado no nos sitúe en una selva irracional del capitalismo.»

Afirmó después que el pueblo votó el 15 de junio cambio democrático, dando a cada partido sus votos en

función de lo que votaba.

Más adelante dijo que el PSOE asume el pacto a la vez que señala —insistió— que no es su programa.

Terminó diciendo que «el PSOE no se arroga protagonismos añadidos. Solamente cuenta con la fuerza

que pueda tener en el pueblo y con la fuerza que como partido pueda tener en la calle. Y todo eso lo

utilizará para hacer ver que éste es el camino posible, y deseable, y esperanzador».

El dicurso del señor González fue asogido con una larga ovación por parte´de UCD -—incluido el

Presidente Suárez—, y el resto de los grupos parlamentarios, excepto Alianza Popular y el Partido

Comunista de España.

Llamamiento a las . fuerzas sociales

Momentos antes de que se levantara la sesión del Congreso, a las diez y viente de la noche, el Pleno de la

Cámara aprobó, con un solo voto en contra, correspondiente al diputado izquierdista vasco señor

Letamendía. una resolución en virtud de la cual todos los grupos parlamentarios juzgan positivo y

esperanzador el «pacto de la Moncloa», a la vez que aseguran su responsabilidad, e instan al ´Gobierno y

las fuerzas sociales a que cumplan y secunden al pacto.

Un programa económico que tiene el máximo aval técnico de, equipo que redactó el borrador inicia! y de

los expertos de los distintos partidos políticos. Nacido, por tanto, del ejercicio de la principal virtud

que»debe dar vida y sentido a una democracia: la transigencia ejercitada en ei diálogo responsable frente

a los graves problemas con ios que la sociedad española se enfrenta.

Un programa económico que, al recibir e, consenso unánime de todos los partidos políticos, posee la

virtualidad suficiente para que los españoles confien en su eficaz aplicación.

Un programa económico que, más allá de su propio valor, ha servido para demostrar que ia democracia es

posible en España, para prestigiar a los partidos políticos y a estas Cortes, que han sido capaces de decirle

al país, con la fuerza de los hechos, que el entendimiento es posible cuando se parte de la asunción del

singular momento histórico que vivimos.

Coincidencias básicas

Por primera vez, fuerzas con una ideología dispar han coincidido en unos planteamientos básicos para el

diagnóstico y la solución de ´la evidente crisis económica que está sufriendo España.

Ante esta evidencia, sirvan mis palabras como testimonio de felicitación pública a un país y a un pueblo

que llevaba demasiado tiempo esperando voces conjuntas de esperanza.

Por ello, hoy puedo repetir lo que alguna vez he dicho en situaciones similares: en la preparación del

programa y en su aceptación, no hay más ganador que el pueblo, que un día nos otorgó su confianza a

cuantos estamos sentados en estos escaños. No hay más ganador que una comunidad de treinta y seis

millones de ciudadanos libres. No hay más ganador que una sociedad que puede comprobar que sus

representantes elegidos el día 15 de junio han hecho posible un pacto, tanto más valioso cuanto que uno

de los mayores traumas de nuestra historia ha sido siempre la tendencia al enfrentamiento y la falta de

solidaridad.

No voy, como es lógico, a referirme de nuevo a las características o a la justificación del programa, pero

sí quiero expresar- la confianza —que a su vez entiendo que es exigencia de todo el país— de que todas

las fuerzas políticas aceptamos nuestra responsabilidad y estamos dispuestos a que el programa se ejecute

íntegramente, realizando cada uno el papel que nos corresponde.

Y sí voy a decir, también, que, aunque el programa que hoy se presenta a esta Cámara va a suponer

sacrificios para los españoles, esos sacrificios podrán y serán soportados porque no hay exclusión; porque

las cargas* se reparten equitativamente, porque la obligada dureza y dificultad de las circunstancies

actuales sabremos aprovecharía para sanear un país que aún soporta muchas irritantes injusticias y

muchas desigualdades de trato.

Significado político

Permitidme ahora, .señoras y señores diputados, que analice, aunque sea muy brevemente, e! significado

político y las formas y modos a través de ´.os cuales hemos llegado a la aprobación de este programa

económico, cuya necesidad y urgencia nadie ponía en duda. Unas formas y modos evidentemente

singulares, pero que se justifican en la peculiaridad de esta etapa de nuestra vida política que arranca de

las elecciones generales y culminará cuando se apruebe y desarrolle la Constitución.

El 15 de junio, a través de unas ejemplares elecciones, surge la nueva realidad democrática, representada

en estas Cortes elegidas por la libre y soberana decisión de todos ,os españoles.

Pero en esta fecha ¡iniciamos una nueva etapa histórica, en una situación y con unas dificultades que

condicionan esencialmente la tarea de la gobernación del país.

La falta de una norma constitucional, que establezca eí principio básico´ regulador de nuestra convivencia.

Un contexto jurídico en ei que preceptos claves en una sociedad plural, como son los relativos a la

libertad de expresión, a ios derechos de reunión y de asociación política, al tratamiento jurídico de la

mujer, y al orden público, no están acordes con la nueva situación democrática. Un esquema de relaciones

empresa-trabajador, fundamentado en una profusa legislación y en unos principios desfasados. Una

situación económica grave, con una inflación disparada, un paro creciente y un deterioro acelerado de

nuestras reservas de divisas y un régimen fiscal insuficiente. Un ambiente colectivo superado/ cíe

enfrenamientos pasados y deseoso de no mirar hacia atrás, sino al futuro, sobre fa basé de una sincera y

profunda reconciliación nacional. Un deseo expresado insistentemente por los pueblos y regiones de

España de reconocer su personalidad, a través de la institucionalización de las autonomías y mediante la

superación de (as fórmulas de administración centralista.

Y todo ello, con partidos políticos que estrenaban una nueva y contrastada representatividad, con unas

Cámaras que debían establecer su propio esquema de funcionamiento, y en un clima de expectación y de

simpatía internacional ante la insólita y positiva experiencia histórica que estábamos realizando.

Absoluta confianza en el pueblo

Este era, señoras y señores diputados, el claroscuro de nuestra realidad del 16 de junio. Con graves

problemas e incógnitas que despejar. Pero con la absoluta confianza en un pueblo que había demostrado

una serenidad y una madurez política impresionante. Y con la decidida voluntad del Gobierno y de la

inmensa mayoría dé nuestras fuerzas políticas y sociales de encontrar cauces de solución a nuestros

problemas, en un clima de paz, ds convivencia democrática" y de cooperación.

Era lógico que, ante esta situación, y durante esta etapa, el Gobierno que presido entendiera que su forma

de dirigir, la vida política del país no podía ser la habitual de los Gobiernos en los regímenes

democráticos consolidados. Y, a su vez, la oposición entendió que no podía jugar exclusivamente el papel

que le es peculiar en estos sistemas. •

El Gobierno cree que en este período que va desde el 15 cíe ¡unió hasta que ía Constitución sea aprobada

es preciso distinguir aquellas actividades político-económico - administrativas que constituyen el área

normal de la gobernación de la cosa pública, de I o s grandes temas que condicionan la consolidación de

la democracia y el alumbramiento del Estado que estamos configurando.

Y estos grandes temas prioritarios entiendo que son básicamente: la nueva Constitución, fa reconciliación

nacional, la superación de la crisis económica, el establecimiento de un marco inicial y transitorio para las

autonomías y la adecuación sustancial sobre derechos y libertades públicas al nuevo sistema democrático.

EJ Gobierno, y con él la mayoría de Fas fuerzas políticas y sociales, ha entendido que la reconciliación

nacional, basada en la ley sobre la Amnistía, exigía un consenso, pues !a reconciliación no se impone por

una parte sobre la otra, n¡ se gana con la mitad más uno de (os votos, sino qoe es el fruto de una voluntad

común. Y así se hizo.

Tratamientos de las autonomías

El Gobierno, y con él la mayoría de las fuerzas políticas y sociales, creyó que el tratamiento de las

autonomías para todos los pueblos y regiones de España, que tenía su primera expresión en el

restablecimiento de la Generalidad provisional de Cataluña, no era una cuestrón de política partidista,

sino una cuestión de Estado, que exigía el logro del consenso, para que este problema constante y, a veces

dramático en nuestra convivencia nacional iniciara su vía de solución sin enfrentamientos y con voluntad

de unidad. Y así se hizo y se sigue haciendo sin prejuzgar materias que están reservadas a la Constitución.

B Gobierno, y con éf la mayoría de tes fuerzas políticas y sociales ha estimado que las graves decisiones

que son necesarias para superar la crisis económica exigían una voluntad común de asumir

equitativamente las cargas que este programa representa y que ello necesitaba del consenso en un

programa de convergencia, que no es el de ningún partido, sino el acuerdo coherente de todos. Y esto es

lo que hoy se presenta ante la Cámara.

Y, finalmente, el Gobierno, y con él la mayoría de las fuerzas políticas y sociales, comparten que este

principio de consenso es el que ha presidido el acuerdo político firmado hace unas horas; pienso también

que este principio de consenso es el que guía ia elaboración de la Constitución, pues la Constitución y el

marco legal de los derechos y libertades públicas no deben constituir el logro de un partido, sino la

plataforma básica de convivencia aceptada por la inmensa mayoría de los españoles, cualquiera que sea

su ideología o SM proyecto de sociedad.

Esto justifica, señoras y señores diputados, que todas las fuerzas políticas parlamentarias hayamos

asumido conjuntamente estas decisiones esenciales, y que, con abrumadora mayoría y en algunos casos

unánimemente —como en el pacto económico—, haya mos compartido e! compromiso en estos temas.

No hay dejación

Ciertamente, esto no es hacer dejación"de las funciones y responsabilidades de Gobierno. No es

establecer un Gobierna paralelo ni un Gobierno de concentración. Esto es gobernar de una forma distinta

—o nuestro juicio la más válida en lo hora presente— a como se efectuó la gobernación del país antes del

15 de junio o o como se realizará después de aprobada la Constitución, y, en todo caso, a medida que se

vaya consolidando el sistema democrático.

Antes del 15 de junio el Gobierno debió asumir casi en exclusiva lo iniciativa de la. reforma política,

porque la mayoría de los partidos no staban legalizados. Las Cortes no tenían en respaldo de sufragio

universal y muchas de las instituciones anteriores estaban en crisis.

Pero hoy, después de las elecciones —y en este período preconstitucional y constituyente— es necesario

y concerniente en determinados ternas esenciales, que afectan a la consolidación dei Estado, aunar los

esfuerzos de tos partidos políticos legitimados en su representación por los urnas, y buscar en las Cortes,

si no la unanimidad, sí, al menos, el más amplio consenso e a unas cuestiones de Estado que cteben

procurar resolverse con las más amplias mayorías.

Y a nadie puede sorprender nuestra actuación, pues ella era parte esencia) de nuestro programa de

Gobierno y del programa electoral de la Unión de Centro Democrático. Así Jo anunciamos al pueblo

español. En mi intervención en televisión el 13 de junió prometí oí pueblo español que, si nos daba sus

rotos, seguiríamos esta línea de actuación:

— Intentar elaborar una Constitución en colaboración con todos los grupos representados en lag Cortes,

cualquiera que sea su número de escaños.

— Dedicar todos los esfuerzos a lograr un entendimiento socio) que permita fijar las nuevas líneas

básicas que ha de seguir la economía española en los próximos años.

— Promover una reforma fiscal que garantice de una vez por todas, que pague más quien más tiene,

— Crear un marco legal para institucionalizar cada región ser gúh sus propias características.

— Y finalmente, el logro de una España para, todos que no podrá ser puesta en peligro por las

ambiciones de algunos y los privilegios de unos cuantos.

Coherencia entre pensamiento y acción

Esto es lo que textualmente y en nombre de Unión de Centro Democrático prometí al pueblo español. Y

esto es lo que puntualmente estamos haciendo en el fondo y en la forma. He aquí la coherencia entre

nuestro pensamiento y nuestra acción. No actuamos con tácticas coyunturales ante problemas de

momento, sino como una estrategia política global para la consolidación de un Estado democrático bajo la

Corona.

Y ésta es, señoras y señores diputados, la voluntad de la mayoría de (as fuerzas políticas de este país.

Creemos que nuestra misión esencial es la consolidación de un Estado de derecho democrático, bajo la

Monarquía .constitucional.

Pretendemos alcanzarlo entre todos, con la colaboración de todos, en un marco de concordia para que sea

posible encontrar las soluciones en términos de convivencia civilizada y no de enfrentamientos radicales.

Entendemos que debe haber y hay ciertamente alternativas de poder, pues sin ellas no será posible

ningún tipo de democracia.

Pensamos que esta forma de gobernar y este sistema de actuación política, en esta etapa preconstitucional,

no sólo no desdibuja la personalidad de los partidos, sino que potencia su imagen y ´la de ¡os diferentes

líderes políticos ante el pueblo espartó. En definitiva, el pacto económico y los otros acuerdos alcanzados

forman parte de ese estrecho de camino que todos los partidos políticos podemos recorrer juntos, sin

prejuzgar el modelo de sociedad al que legítimamente cada uno aspira.

Todos los partidos deseamos, con esta política, potenciar el Parlamento y su función esencial en un

sistema democrático. Por ello, someteremos a estas Cámaras cada una de las medidas concretas que

exigen rango legal.

Propiciamos la consolidación de fuerzas sindicales y empresariales vigorosas y responsables.

Confiamos en que el programa económico pactando sirva para abrir —tras una etapa difícil de

austeridad— la nueva vía a un progreso social y económico, equilibrado y justo.

El Gobierno asumirá tos compromisos

Prometemos que e! Gobierno asumirá íntegramente ¡os compromisos que este pacto implica, y sabemos

que igualmente los asumirán, en su parte, las fuerzas políticas que lo han firmado.

Somos conscientes de que sufrimos el desgaste de una situación evidentemente democrática, pero regida

por normas que corresponden a una situación de planteamientos distintos. Y que, a su vez. nos

encontramos ante injusticia» que el mayor clima de libertad hace que aperezcan como nuevas, aunque

algunas de ellas sean seculares.

EC camino, señoras y señores diputados, queda abierto para dotar a este país de una Constitución que,

como señalo Su Majestad el Rey en estas mismas Cortes, ofrezca un lugar a cada español, consagre un

sistema de derechos y libertades de los ciudadanos, y ofrezca amparo jurídico a todas las causas justas

que puede ofrecer una sociedad plural.

Mientras la Constitución llega, parece claro que el proceso democrático ya es irreversible. Lo han hecho

irreversible el espíritu de la Corona, la madurez de nuestro pueblo y la responsabilidad y «I realismo de

los partídos politícos.

Por ello, nuestro compromiso no se reduce, aunque sea esencial a la consolidación de la democracia; sino

al establecimiento de una sociedad más justa en la distribución de las riquezas y en el reparto de las

cargas y con ama mayor capacidad creadora. Una vez logrado el objetivo de instaurar en su normalidad y

en so plenitud la democracia, podremos seguir avanzando en paz y en libertad, hacia la gran meta de la

justicia».

 

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