Autor: CROMWELL. 
   A la democracia por la austeridad     
 
 Arriba.    28/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DEMOCRACIA POR LA AUSTERIDAD

El país, el de a pie, y mayormente de a televisor eri blanco y negro, está ahora a la expectativa:

ha visto cómo diez hombres de IGS ideologías más variadas de las que «produce e¡ país, se

han sentado ¡untos, y tras pensar, dialogar, negociar y redactar, han dado a luz un amplio

programa económico que bien puede calificarse, porque pretende serlo, «de Gobierno». Pero el

país, que no ha sido (ni tenía por qué, pues para ello delegó funciones el 15.J) consultado a la

hora de charlar, dialogar, negociar ni firmar, va a ser requerido para poner en marcha y en

acción esos cuarenta folios que rematan diez firmas. Uno cree suponer que esa anunciada

intervención del Presidente del Gobierno al país tiene esa razón de ser: explicarle qué se le

ofrece ya cambio de qué. Mayormente, de qué sacrificios, pero también de qué suerte de lo que

ha comenzado a llamarse «contraprestaciones». Dicho sea de otro modo: que es más que

probable que el Fisco empiece a «arrear» e incluso fustigar y no únicamente a los potentados,

que siempre lo han sido, sino también a quienes pasan por fortunas medias o por rentas

afortunadas, e incluso a quienes se ocultan bajo la cómoda etiqueta, aquí y ahora, de las

clases medias, tengan o no el eufemismo de «medias-altas». V en este sentido, no debe

sorprender que el mismo día que nacía el acuerdo económico pasara por la aprobación del

Congreso la primera de las reformas fiscales, la parte más urgente:

Pero, a cambio de ese Fisco más «fiscalizador» y severo, se nos prometen, a modo de

ejemplo, unas cifras de puestos escolares como para abrir la boca y exclamar: ¿pero tamañas

son las necesidades? Y se nos ofrecen una serie de reformas y revisiones del «aparato»

sanitario que, ojalá, debieran modificar ese terrible «status» definido a la perfección por el «un

enfermo.al minuto».

Uno, de verdad, y con la mayor seriedad, aspira a que esa nueva «revolución pendiente» que

se nos acaba de poner ante la vista, y para cuya aplicación se nos van a comenzar a solicitar

sacrificios .notables, sea lo suficientemente eficaz como para hacer des. aparecer de la Prensa

nacional —y no precisamente por vía de censura, sino por inexistencia física— noticias como la

que ayer nació encoger el corazón: niña muerta a causa de los golpes recibidos de su propio

padre y de su tía. Una noticia que trae tras de sí «un mundo de sordideces», de los que hacen

desear la máxima eficacia a cualquier modelo de existencia en común. Un mundo de

amancebamientos, de viviendas-buhardillas, de hacinamiento de niños de uno y otro sexo. En

fin de cuentas, ese español de a pie, de a televisor en blanco y negro, pluriempleo y problemas

de dinero cada fin de mes, es eso lo que aspira a obtener de la democracia: fármacos para su

familia enferma, pupitres para sus hijos, vivienda digna, trabajo y salarios justos, suficientes, en

clima general de libertades.

A eso llaman democracia...

CROMWELL

 

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