Autor: CROMWELL. 
   Aportación general     
 
 Arriba.    02/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

APORTACIÓN GENERAL

Unos cuantos funcionarios parecen haber sido los primeros «sorprendidos», y no para bien, por

el alcance de los Pactos de la Moncloa, y más concretamente, por el documento económico

firmado por el Gobierno y los partidos políticos con representación parlamentaria. El

funcionariado de Obras Públicas y Urbanismo, a lo que parece, está estrenando algunos de los

inconvenientes de esos acuerdos: los que se refieren a la necesaria austeridad, a los topes

salariales, en orden a detener la hidra Inflado-pista.

Lo grave, lo temible, va a ser esto: que lo primero en poder comprobar serán los aspectos

negativos, los relativos a la austeridad, a la contención del gasto público y privado. Sólo al cabo

de algunos meses se podrá observar algún síntoma de los beneficios de esos acuerdos dados

a luz en la sala de Columnas del palacio de la Moncloa, y firmados a la luz de los focos de

Televisión Española.

De las intervenciones de los distintos líderes políticos en torno a esos alcances —gratos o no—

del Pacto de la Moncloa, se deduce una primera impresión generalizada: se cree

suficientemente en ellos, en su eficacia. Se confía en que la gravedad del momento consiga ser

superada por la puesto en práctica de ese detallado programa A lo sumo, son advertibles

algunas puntualizaciones: ese programa no es, en ningún caso, el específico de ninguno de los

partidos firmantes, aunque tenga probablemente alguna meta concreta, algún punto particular,

de cada uno de ellos. Quiere esto decir que se ha registrado una cierta aportación general, o un

determinado grado de cesión y transigencia no menos generalizada.

Sin" embargo, cualquiera que relea esos cuarenta y cuatro folios repletos de propósitos

concretos, y en muchos casos, a fecha fija, y contraste a continuación esas metas con les

esgrimidas por los partidos que, el pasado ¡unió, participaron en la campaña electoral, podrán

advertir un paralelismo notable, y una coincidencia poco menos que absoluta. Claro es, que no

se requería mucho esfuerzo para conocer cuáles son los anhelos del país en coda uno de los

capítulos de lo que podríamos llamar «calidad de vida». En una encuesta de urgencia, cada

cual podría pergreñar sus propios «pactos», y tampoco variarían en exceso de los que, en

estos días, nos explican desde la pequeña pantalla los señores Pujol, Sodupe, Triginer, Tierno,

Fraga, Carrillo, González y Calvo Sotelo.

En todo caso, y al contemplar esta lista —representativa de los resultados del «15-J»—, sí

cabe alguna conclusión: Nada menos que tres de los citados políticos se definen socialistas; un

cuarto es comunista. Los programas de los dos grupos regionales, PNV y PDC, vasco y

catalán, han sido definidos reiteradamente como de centro o centroizquierda, al igual que el de

la UCD. Sólo uno de los partidos participantes en los documentos de la Moncloa «consiente», a

duras penas, en ser calificado de derechas, y prefiere la etiqueta de centroderecha.

Necesariamente, los pactos han tenido que «salir» un tanto izquierdosos y un tanto

progresivos...

CROMWELL Miércoles 2 noviembre. 1977

 

< Volver