Los líderes políticos, en TVE ; Unanimidad en las declaraciones. 
 La estabilidad económica contribuirá a la política     
 
 Arriba.    02/11/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 41. 

Unanimidad en las declaraciones

LA ESTABILIDAD ECONÓMICA CONTRIBUIRÁ A LA POLÍTICA

«Los acuerdos son un paso decisivo hacia una mayor justicia social»

«Es positivo que los partidos hayan dicho que renuncian a hacer política económica de partido durante

dos años»

«Un esfuerzo común por consolidar y desarrollar el proceso democrático»

«Las reuniones de la Moncloa han hecho mucho para prestigiar la nueva democracia»

MADRID. (De nuestra Redacción.) — De nueva y veinte a diez y diez de la noche, cuatro nuevos

representantes de grupos parlamentarlos —otros cuatro lo hicieron el lunes— explicaron a través de

Televisión Española sus puntos de vista relativos o distintos aspectos del «pacto de la Moncloa». Ayer

intervinieron don Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular), don Santiago Carrillo (Partido Comunista de

España), don Felipe González (Partido Socialista Obrero Español) y don Leopoldo Calvo Sotelo (Unión

de Centro Democrático).

Los cuatro líderes políticos fueron entrevistados por el periodista Eduardo Botillos, Director de la

segunda edición de Telediarlo. Las intervenciones, en síntesis, fueron las siguientes:

FRAGA IRIBARNE (Alianza Popular)

—¿Por qué no firmaron el pacto político de la Moncloa?

—Un pacto político y legislativo como al que se preponía no era oportuno ni constructivo en este

momento. Estimamos que hay un problema de principio. Creo que es inmoral que dos partidos se pongan

de acuerdo sobre un tema en el que en sus programas mantienen posiciones contradictorias. Estimamos

que si ha de funcionar un sistema constitucional y parlamentarlo, asumiendo cada uno sus

responsabilidades, una democracia por consenso en que todos los asuntos se pactaran previamente sería

un engaño al país. Cada uno tiene iq obligación de mantener ante los que ´le han elegido aquellas ideas

por las cuales fue efectivamente votado. En ese sentido, nosotros decíamos que había dos o tres puntos en

los que podía y debía intentarse un consenso, aparte de! económico: uno de ellos, relacionado ton RTVE

para un mejor control de la objetividad Informativa y política, y ahora de los nuevos Medios de

Comunicación del Estado en materia de Prensa. También hubo acuerdo el primer día en que los partidos

debían hacer un esfuerzo por que el orden público fuera defendido por todos. En este momento ya nadie

puede hablar de crímenes políticos, suponiendo que eso pudiese encubrir en otro tiempo cierto tipo de

acciones viciosas en cualquier país. En este fin de se-mona ha habido tres policías heridos en Vitoria, una

cárcel destrozada en Barcelona, noticias malas de orden público en otras partes del país. Nosotros

creíamos que ahí debíamos haber dicho todos «punto y raya». Y lo dijimos el primer día, bajo la emoción

producida por ta muerte de aquel gran vasco y gran español que fue mi pobre amigo Unceta, ei Presidente

de la Diputación de Vizcaya. Pero luego eso se quedó en agua de borrajas. En lo demás, nos parecía que

este acuerdo no era posible. Además de una cuestión de principio, había una cuestión de procedimiento.

Para un tema como el económico nos dieron un documento de 100 folios, estudiado, trabajado, que luego

transformamos en otro de 40, después de que trabajaran 7 subcomisiones y de cuatro reuniones plena rías.

En materia política, que afectaban a leyes como la de reunión y asocíaclón, que en mi opinión no había

que tocar. A la ley de Prensa, que creo que la libertad Informativo es amplísima en este país, y otras

muchas, a nosotros nos pareció que eso no ero forma de tocar el problema. Y finalmente, el problema de

fondo. Yo he dicho con ciad dad que et país se juega demasiado para improvisar y paro desarmar más a la

sociedad y al Estado. Creemos que hay que hacer una paciente obra de reformas, y que eso no se puede

improvisar. —Hablemos del sí al pacto económico. ¿No han tenido también que ceder todos los partidos?

—Aquí ya estamos ante un programa a plazo: dos años. Hemos estado de acuerdo con un diagnóstico y en

unas medidas determinadas. Y. sobre todo, en una invitacion general al pais. El pacto económico es de los

temas que admiten compromiso. Es muy difícil que yo me ponga de acuerdo en ceder sobre la idea que yo

tenga de las relaciones entre Iglesia y Estado; o de la idea que puede tener sobre cómo se defiende la

unidad de España, sin perjuicio del avance legítimo de las autonomías regionales. En cambio, se puede

pactar perfectamente sobre el crecimiento previsible de precios en un 25 o en un 27 por 100. Pero ese

pacto tiene partes muy diversas. Hay una parte que es cierta y otra que es incierta. Hay una parte que es

positiva y otra que es menos positiva. Es positivo que ios partidos políticos hayan dicho que renuncian a

hacer política de partido durante dos años. Negativo sería que se entendiese que hemos llegado a un

acuerdo total, y que no se enterase el país de que él tiene fa parte importante de la resolución que hemos

aprobado en el Congreso. Este fin de semana yo he estado trabajando tres de los cuatro, días; no se ha

traba[ado en el país; yo me encontré en el aeropuerto de Barcelona con una familia que se iba a pasar un

fin de semana a un país extranjero, lo que supone un gasto en divisas. Yo creo que el país no se puede

permitir eso. Y hay que Invitar a la gente a ahorrar, a trabajar, a arrimar el hombro. Ese es el gran sentido.

La primera responsabilidad es del Gobierno. Después, de los pérfidos y del país. Hace falta ver como las

fuerzas sindicales y empresariales asumen su parte, y en ese sentido creo que tienen una gran

responsabilidad, y que quizá hubiera sido deseable, como dijimos allí algunos, meterles dentro del mismo

pacto.

—¿Los conceptos técnicos elaboradas son los correctos para la resolución de la crisis?

—Sí, yo creo que sí. Pero creo que hay que poner un énfasis mayor en cuanto a la empresa, pequeña,

mediana y grande, que dependen entre si. Y en dar ánimos al empresario, y a que

el español defienda más su país: lo que hicieron los alemanes después de su guerra, lo que hicimos

nosotros en los años después de la nuestra. Esa es la parte más válida, más cierta y más positiva del pacto.

SANTIAGO CARRILLO (PCE)

—¿Se ho conseguido en gran parte lo que se pretendía?

—Yo creo que sí. Ningún partido encuentra en los acuerdos de la Moncloa su programa íntegro, pero

todos encontramos una parte de nuestro programa junto a concesiones que hemos Tenido que hacer.

Porque no se puede hacer un consenso entre diversos partidos sin concesiones munuve. En general,

meparece que e| resultado es satisfactorio.

—¿Puede haber alguien Interesado en forzar la situación de crisis económica para Influir así en el proceso

político?

—Yo creo que sf. Hay un ejemplo, el de la Babcock Wilcox de Bilbao. Su Consejo de Administración

está formado por familias del «bunker» económico español, que tienen dinero a montones y que, sin

embargo, parece que están dejando arruinarse y entrar en quiebra a la empresa. Yo no puedo evitar la Mea

de que ese abandono de una empresa, que tecnológicamente y por su producción es una de las más

importantes del país, no tenga detrás solamente razones económicas, sino también algunas razones

politices.

—¿En tos acuerdos de 4a Moncloa queda salvaguardado el principio de distribución equitativa de (os

costes sociales que va a suponer la puesta en marcha deJ plan?

—En general, los acuerdos de la Moncloa son un paso hacia una mayor justicia social, desconocida en

este país y yo diría, incluso, que en otros países capitalistas. Si usted toma Inglaterra, con un Gobierno

socialista, en el período efe la crisis, los salarios quedaron en el 10 por 100 de subida, mientras los precios

llegaron hasta el 25 por 100. Aquí, en cambio hemos conseguido que ios safarlos Igualen al precio de la

vida. ´Creo que ese es un logro muy importante.

—¿Los sectores empresariales podrán responder adecuadamente a esas planteamientos?

—Si hablamos de le pequeña y mediana empresa, es evidente que tienen dificultades reales que no

podemos negar. Me parece que en este país hay un amplio sector también de gente que tiene mucho

dinero, que podría invertirlo y no lo hace. Y no Jo hace por razones políticas y por falta de patriotismo. A

pesar de que son les mismas gentes que durante cuarenta años se han presentado como los

monopolizadores del patriotismo en este país.

—¿Cómo podría traducirse esa Idea de patriotismo en cuanto e la participación de) cuerpo social a la hora

de poner en práctica los acuerdos de la Moncloa?

—Yo estoy convencido de que, por lo que hace a los trabajadores, y lo digo por posiciones como las que

«stán tomando por ejemplo e Comisiones Obreras, va a haber una actitud de corresponsabilidad y de

participación en la aplicación de los acuerdos de la Moncloa y, al mismo tiempo, de exigencia para que se

apliquen de manera equitativa. Tenemos una clase obrera y Un pueblo en este país mucho más consciente

de lo que algunas gentes piensan, y a veces más consciente que la clase política.

—¿Conocen ya las centrales sindicales a fondo el alcance de los acuerdos? ¿Están legradas en él mismo

camino que las fuerzas políticas?

—En este país, el lado de CC.OO., hay una central «tadi«et muy impórtente q«e es la UGT. que por sus

relaciones con el PSOE Indirectamente está implicada también en tos acuerdos de la Moncloa. Espero que

la UGT tenga una posición constructiva hacia tes acuerdos de la Moncloa. Hay también otras organizacio-

nes sindicales, y todos debemos hacer un esfuerzo para que comprendan el significado de los acuerdos.

Yo tengo en este país una confianza Inmensa en la sensibilidad y el espíritu de responsa-bilidad de los

trabajadores.

—¿Ello ha hecho que no considerase imprescindible una ley antiterrorismo?

—´Exactamente. Yo pienso que el terrorismo hay que combatirle no con los hombres de Harrelson. En

Alemania cazaron al comando que sustrajo el avión, pero ello ha provocado luego una serie de asesinatos

y suicidios aparentes en cascada que no han contribuido a estabilizar la situación. Me parece que el

terrorismo hay que -aislarte, primero, social y políticamente. Hay que sostener a las fuerzas de orden

público que, bajo la dirección de los jueces, combaten ©I terrorismo. Pero todas las medidas que

signifiquen medios extraordinarios convierten en terrorista al Estado mismo, y eso da un ejemplo al país

desmoralizador y sembrador de terrorismo.

El secretarlo general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), tras señalar que lo que está en juego

es el proceso de consolidación de la democracia, manifestó que sobre el tapete de la mesa de negociación

pesa un esfuerzo común por consolidar y desarrollar el proceso democrático. La crisis económica, por

consiguiente, hay que encuadrarla dentro de este proceso democrático y ver el peligro que existe para la

propia democracia si no se aborda, si no se ataja ta crisis económica.

Afirmó que, en su opinión, lo primero que tienen de positivo los acuerdos de la Moncloa es que por

primera vez se da respuesta a una situación económica difícil, grave, que venimos arrastrando desde

1974. Es una crisis económica heredada de la situación anterior. Heredada de su gravedad porque desde

1974 no ha habido ni un solo Gobierno que haya sido capaz de afrontarla con decisión y de decir al país

que se estaba atravesando por un bache económico grave.

Nosotros, como partido, hemos tenido objetivos completos de negociación, que tal vez sea interesante

destacar: esfuerzo por democratizar la estructura del Estado, democratizar la seguridad social,

democratizar la empresa pública, de manera que la superación de la crisis suponga también una

democracia más avanzada. El segundo gran objetivo, que se repana la crisis con equidad entre todos los

sectores de la sociedad. Cuando decimos que los salarios deben crecer hasta un ritmo del 22 por 100 para

el año que viene, lo primero que introducimos es una cláusula de garantía: los precios no pueden pasar de

ese nivel, de tal manera que la masa salarial, en su conjunto, no pierda capacidad adquisitiva. Pero que,

además, se cierre el abanico de los salarios, que en este país es tremendamente injusto. No pretendemos

.que el que gana 300.000 pesetas suba el 22 por 100, lo mismo que el que gana un millón de pesetas.

Pretendemos que el que gana 300.000 pesetas suba mucho más del 22 por 100. aunque el que gane un

millón de pesetas tenga que soportar en mayor medida la crisis económica para beneficiar a las rentas

salariales más bajas. Exactamente el mismo esfuerzo hemos hecho con las pensiones.

Igualmente hemos pretendido que la política crediticia no sea tan rígida, porque si se imprime una enorme

dureza al control o a la restricción de créditos podrían desaparecer muchas empresas.

Posteriormente señaló que el pecio no se trataba, por parte del PSOE, de una cesión en cuanto a la

aceptación de un sistema de economía de mercado. A veces se nos ha pedido que seamos apologistas de

un sistema de economía de mercado. Yo creo que ese es e, papé! de la derecha y de los partidos de la

derecha. Para nosotros como socialistas, ía economía de mercado no debe, no puede ser sustituída" por

una economía estatalízada. No queremos al Estado patrón, sustituyendo al capitalista patrón, porque eso

conlleva necesariamente, y se ve en todos los países del Este, a regímenes autoritarios en los que les

libertades individuales prácticamente desaparecen. Esa no es la filosofía de tos socialistas, pero tampoco

es la de sacralizar la economía de mercado. Nosotros queremos introducir, en la economía de mercado ios

correctores necesarios para que no frenen un proceso de socialización de la economía. Pongamos por caso

la empresa pública: en la empresa pública hemos pedido que haya participación de los trabajadores en la

gestión y en el control. Creemos que ese proceso de socialización no es antagónico con e! marco de la

economía de mercado, pero tampoco estamos dispuestos a ser los apologistas de esa economía de

mercado.

Preguntado sobre qué era to más positivo de los acuerdos políticos de cara a la consolidación de la

democracia, manifestó que en materia política se han conseguido avances considerables. Por ejemplo, en

materia de libertad de asociación, de libertad de Prensa, de libertad de reunión; en definitiva, de una serie

de libertades básicas que creemos que deben ser protegidas desde ahora. Asimismo se ha transformado eí

concepto de orden público.

A continuacion afirmo que la oposición no ha desaparecido con la firma de estos acuerdos, sino que cobra

ahora un sentido muy peculiar que creará una dinámica nueva en los próximos meses. Nosotros como

socialistas no sólo no renunciamos a nuestro papel de oposición —hay que tener en cuenta. que en el

paquete de medidas económicas, muchas parcelas de actividad económica no están—, sino que, además,

de esto vamos a pasar a una oposición enormemente constructiva, pero muy positiva desde nuestro punto

de vista, por cuanto vamos a exigir al Gobierno que cumpla los compromisos a los que ha llegado con la

oposición. Es decir, en definitiva, que profundice -¡a democracia, en materia económica y en materia

política. En esto vtenemos que advertir que la negociación es un todo, que no se puede ir a un control de

>as rentas salariales ni de los precios o a un control del crédito y dejar que se olvide la reforma fiscal o la

política educativa o la política de viviendas, etc. Toda la negociación es un conjunto armónico y nosotros

exigiremos que se cumplan desde el principio hasta el fin todas las medidas a cuyo compromiso hemos

llegado.

Preguntado sobre las centrales sindicales y patronales y su papel ante e> pacto, señaló que el Parlamento

ha asumido la parte que fe compete, en cuanto va e transformar en leyes concretas todo aquel paquete de

la negociación que afecta at Parlamento, y, finalmente, les ha dicho a las fuerzas sociales que hagan un

esfuerzo solidarlo por superar la crisis económica por la que atraviesa el país. La patronal pide, por

ejemplo, libertad de despido, diciendo que ese es el marco da Europa; cuando la libertad de despido se

corresponde con una libertad sindical que todavía en este país no está plenamente desarrollada. Los

sindicatos no aceptan la libertad de despido, y a la vez dicen que están de acuerdo en que habría que

moderar e! crecimiento de las rentas salariales, siempre que los precios no superen en su crecimiento at

crecimiento de las rentas salariales. Eso es lo que hemos pretendido.

Hay incluso una cláusula de salvaguardia —dijo— muy afinada que nos va a permitir revisar ios salarios

en la mitad de 1978 si los precios suben sólo medio punto más que el previsto en el mes de judo de 1978.

Las centrales sindicales tienen un reto ente sí de enorme importancia. Si logran defender el empleo y

conseguir que los salarios suban sin que los precios se desborden, controlando los precios, las centrales

sindicales habrán prestado un gran servicio al país y la patronal tendrá que aceptar que la economía tiene

que cambiar.

El señor Calvo Sotelo dijo en primer lugar que !a UCD había convocado a los .demás partidos porque su

situación es distinta a la de éstos, al ser el partido del Gobierno. «Lo iniciativa fue del Presidente del

Gobierno, que consultó esu iniciativa con los secretarios del partido y conmigo como presidente del grupo

parlamentario.»

A mí, desde el primer momento —continuó—, la idea me pareció oportuna y me pareció útil, y así se lo

dije al Presidente, no porque UCD o el Gobierno tuvieran necesidad de acudir a una rnesa redonda con los

restantes partidos, sino por algo más difícil de explicar:

Estamos en una situación excepcional, y a las situaciones excepcionales hay que responder con soluciones

también excepcionales. Estamos consiguiendo este país nuevo, y lo estamos haciendo en medio de una

crisis económica grave.

No se trota de que UCD sea un partido que está en minoría en el Congreso, entre paréntesis diré que hasta

ahora no ha perdido una sola votación. Aunque UCD tuviera en el Congreso una mayoría cómoda. 250

diputados, mi consejo al Presidente habría sido el mismo: convocar a los grupos políticos.

Creo que desde junio a aquí los partidos políticos hemos podido dar a ios buenas gentes de este país que

no están en las tertulias de Madrid de que democracia y eficacia estaban, reñidas. La libertad y la

democracia son también compatibles con un trabajo eficaz como el que se ha hecho en la Moncloa. Los

partidos son capaces, cuando la ocasión lo pide, de aplazar sus rivalidades y llegar a acuerdos sobre líneas

generales.

«Los reuniones de la Moncloa han hecho mucho para prestigiar en España el nuevo régimen que

deseamos instalar, la nueva democracia. Creo que esas son las dos razones fundamentales por las que

UCD ha apoyado la convocatoria de las conversaciones.»

Más adelante, preguntado sf UCD ha dejado, en las conversaciones, de ser centro, para convertirse en

centro izquierda, recordó la frase pronunciada por un comentarista político francés en el sentido de que el

centro Izquierda es, ante todo, centro, y por lo tanto ya es derecha. Yo entiendo —continuó— que la

posición de centro es una posición no socialista, no marxista; por lo tanto. no es una posición de

izquierdo" UCD, por lo tanto", ño es centro izquierda. Tiene uno posición de centro, pero no una posición

de centro izquierda. Creo que UCD ha confirmado en la mesa redonda de la Moncloa su posición de

centro.

Interrogado sobre las vinculaciones de los partidos de izquierda con fas centrales sindicales, y si del

centro a la derecha los grupos parlamentarios habían defendido los intereses de los empresarios, el señor

Calvo Sotelo dijo que no cree ver tan clara esa diferenciación. Dijo que no hubo ese enfrentamiento de

posiciones.

Más adelante, sobre cuándo se empezaron a notar los aspectos positivos del consenso, señaló que io

impresión general es que los próximos meses serón difíciles, y que los sacrificios resultarán duros de

aceptar. Yo espero —dijo— que los trabajadores acepten que para salir de la crisis económico tienen que

renunciar a un aumento de su poder adquisitivo real, y bastante es que puedan mantener ese poder

adquisitivo. Y espero que los empresarios comprendan que una política monetaria dura y una presión

crediticia grande es pieza fundamental para dominar la Inflación. Yo creo que en el verano próximo y en

todo caso antes de un año, si estos acuerdos se llevan adelante con vigor y eficacia, yo creo que

empezaremos a ver que hemos doblado el cabo de fas tormentas, y espero que lo hagamos sin daños

mayores.

Después, el presidente del grupo parlamentarlo de UCD dijo que se ha dado un aplazamiento de la

rivalidad electora) entre los partidos. Creo —añadió— que pueden confiar quienes nos han votado en ese

buen sentido de sus representantes a la hora de afrontar un programa tan serio como este.

En la última pregunta de la entrevista, el señor Calvo Sotelo manifestó que estamos muy cerca de la

consolidación de la democracia.

Miércoles 2 noviembre. 1977

Arriba 11

 

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