Autor: Pérez Prim, José María. 
   La trampa de la Moncloa     
 
 Diario 16.    02/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Miércoles 2-noviembre 77/DiARIO 16

La trampa de la Moncloa

Las medidas económicas propuestas por el Gobierno, y aceptadas por los partidos con representación

parlamentaria se centran fundamentalmente en un aumento de las restricciones crediticias y en el control

del crecimiento de salarios. Se trata, ec definitiva, de uii plan de austeridad o estabilización, cuyo primer

efecto va a ser recrudecer la situación de crisis económica que vetónos atravesando desde hace ya tres

años.

Por un lado, la restricción de salarios va a suponer una dismimición de la demanda y, por tanto, de la

producción, mientras qse la restricción de crédito va a aumentar el número de quiebras y suspensiones de

pagos, especialmente déla pequeña y mediana empresa. Por ambos lados, la inversión va a continuar

estancada y el paro va a seguir aumentando de forma importante no sólo porque no se van. a crear nuevos

puestos de trabajo para los jóvenes, sino poique aumentarán los despidos.

De esta forma, llevando el.-sistema económico a la asfixia, se pretende disminuir la tasa de inflación, el

déficit de nuestro comercio con el restó del mundo. Sin embargo, no se atacan las causas. de la inflación

ni de nuestro déficit exterior, ai el plan va a permitir reducir el volumen de nuestros desequilibrios en

proporción parecida a los efectos que á propio plan provoca en la producción y el empleo.

Ea relación a loa precios, el plan. de la Moncloa se limita a prometa- la contención del alza de los

productos más importantes, a efectos del coste de la vida. Ea este sentido, el primer aspecto a destacar es

que los objetivos perseguidos por el Plan son inalcanzables, como se ha comprobado en los últimos años.

Consolidación del gran capital Pero no es éste el aspecto más importante. Bajo la precisión de que las

medidas se adoptan dentro del marco de una economía de mercado se esconden los objetivos roas

importantes del mismo. Ya en los últimos meses venimos, escuchando, por parte de cualificados

representantes del gran capital, que para salir de la crisis es preciso "que los empresarios recuperen sus

expectativas", brillante eufemismo bajo el que se ocultan los beneficios de las empresas. Esta

recuperación dé los beneficios se consigue en el pactó aprobado a parta-de un importante trasvase de

renta : desde los salarios al beneficio empresarial. Bajo la declaración ´de que loa "salarios aumentarán en

igual porcentaje que ´la subida dé precios prevista para 1978, se esconde, el hecho de que al estar

asegurada una subida mínima de los precios en el 30 por Í00 para el presente año de 1977, los salarios

reales van a disminuir en un 10 por 100. Esta disminución de los salarios reales implica un trasvase de

500.000 millones de pésetes que quedarán en manos de los empresarios.

El. aspecto que deja más claro hasta qué punto son injustas la repartición de cargas derivadas de la , írisis

y cómo éstas se asignan a los trabajadores, son las medidas coaetivas para asegurar el cumplimiento de

los controles salariales, que suponen un auténtico chantaje contra los trabajadores y pequeños y medianos

empresarios. A los trabajadores, porque se les amenaza con que, ote conseguir aumentos superiores al 20

por 100, se autorizará a la-.empresa a. despedir hasta d 5 pea1100 de la plantilla. A los pequeños y

medianos empresarios, con verse en dificultades financieras a través de la eliminación de créditos y

beneficios fiscales.

Asi, ea definitiva, podemos afirmar que el Pacto de la Moncloa supone asegurar pata la oligarquía una

salida a la crisis a costa de los Intereses de los trabajadores, y ase* jurándoles Ea iniciativa para que,

conseguida ta recuperación de la tasa de beneficio, pueda adoptar las medidas de saneamiento que le

aseguren su proceso de acumulación y la consolidación del poder económico y político que concentran en

sus manos los financieros y terratenientes que forman parte de esta oligarquía. Y esto se produce después

de tres años de crisis económica que ha estado gravitando, a través del paro y de la inflación, sobre los

trabajadores. Crisis, además, de cuya gravedad y extensión es responsable la oligarquía, que ha resultado

especialmente protegida pos la acción del Gobierno y su control monopolista de la economía. De ello es

buena muestra el beneficio declarado por la gran Banca en 1976, que ascendió a un 23,5 por 100,

elevándose, en el. caso de los siete grandes bancos, a 37.000 millones de pesetas.

Las espaldas .de los trabajadores

El pacto de la Moncloa no sólo no es capaz de coaducir a un sistema económico estable y equilibrado,

sino que, además, en exclusivo beneficio del gran capital, elude caracterizar las causas .de la crisis

española y escamotea las salidas reales a la misma. La ORT afirmaba en su programa electoral: "La crisis

económica en que desde hace años está inmersa la sociedad española, ha puesto en evidencia la

impotencia de la oligarquía y del capitalismo extranjero para sacar a nuestro país del marasmo que ellos

mismos lian creado coa SD control de los resortes fundamentales de la actividad económica." Es decir,

que existe inflación, pero no afecta a todos por igual. Los monopolios comerciales se han beneficiado de

que los incrementos de precios de los productos agrícolas pagados por los trabajadores d« la ciudad sólo

hayan ido a parar en su 50 por 100 a loa agricultores; los monopolios del sector automóviles han

aumentado sus precios en un 40 por 100 en los últimos siete meses... No existe inversión, pero ha

aumentado fuertemente la inversión especulativa sobre el suelo y el volumen de evasión de capitales se

cifraba en 100.000 millones de enero a julio de este año, y en 270.000 en los dos últimos años.

La ORT considera que es posible y necesario luchar a la vez contra la inflación y el desempleo. Contra la

inflación, asegurando el control popular sobre los precios, conteniendo a los monopolios industriales y

comerciales, a través dé !a progresiva municipalización del suelo y, por último, reformando y controlando

la Seguridad Social. Contra el paro es posible luchar habilitando un programa de inversiones públicas que

cree empleo y q.ue, sometido .al control de. los organismos de las nacionalidades y regiones, así como de

las asociaciones ciudadanas, permita remediar las graves insuficiencias en equipamiento social de nuestro

país. Se puede crear más empleo a través de la concesión de créditos a la pequeña y mediana empresa,

que absorbe hoy el 85 por 100 del total de trabajadores.´Créditos a conceder de los fondos de las Cajas de

Ahorro, hoy destinadas a créditos privilegiados para la gran industria, o en depósitos inutilizados en la

Banca Privada, y cuya utilización sea fiscalizada por los trabajadores. En este terreno concreto, el

programa del pacto de la Moncloa señala medidas que por su ambigüedad e insuficiencia no garantizan la

solución al paro ai a la inflación. No hay que olvidar, asimismo,. que se puede luchar contra el paro

reduciendo el horario de trabajo y facilitando la jubilación a los trabajadores de sesenta años, que son hoy

más de un millón.

Estas medidas, que aseguran el mantenimiento de la capacidad de compra de los asalariados, pueden

financiarse sin esperar a, la realización de una auténtica Reforma Fiscal a través de la represión del fraude

fiscal, revisando las exenciones fiscales hoy existentes y reformando el impuesto sobre sucesiones.

En definitiva, la gran trampa del pacto de la Moncloa reside en que se concretan ea él las medidas que

hacen recaer la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y se de-jarr ambiguas o no se contemplan

aquellas que pueden afectar a la oligarquía y que posibilitarían el mantenimiento del poder adquisitivo

de.los trabajadores, a la vez que sentarían las bases para eliminar las causas de la crisis económica,

 

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