Autor: Carretero Pérez, Antonio. 
   La justicia y los acuerdos de la Moncloa     
 
 El País.    03/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRIBUNA LIBRE

La justicia y los acuerdos de la Moncloa

ANTONIO CARRETERO

PÉREZ Magistrado

C on «Kasión de las conversaciones dé la Moncloa. por los mevíim de comunicación se ha informado del

propósito, por pane del Gobierno, de someter a debate et tema de la justicia h.vsta ibosiar en una

regulación que ofrexca ai pueblo español «una JUStÍCia» democratica, independiente v antea». %

Comojue? no me CMÍ permitido. según dispone la masque centenaria ley Orgánica del Poder Judicial,

dirigir alabanzas ¿I Gobierno, prudente y ejemplar precepto tendente a salvaguardar la dignidad de un

funcionara que debe ser imparcíal. Tampoco me está permitido censurarlo, pues tampoco a un funcionario

judicial corresponde esta mrawcj en la sociedad. Pero nada Jxea las luyes y los reglamenten wbre el

comentario de un propósitotia importante con la» logicas consecuencias que supone.

Por ello, brevemente. » título personal, considero que Im términos «democrática». «independiente» y

única», merecen un análisis inicial que deje pitto a estudios más profundos.

Hablar de justicia democratica» significa la necesidad «te «democratización de la justicia en tu

acercamiento al pueblo y también en la propia organización. J> los tribunales.

Ya se supone que las leyes y otras normas integrantes del ordenamiento jurídico emanas Je organismos

político* y ciudadanos regidos democráticamente, pero los conflictos que surjan en malcría de

interpretación y aplicación de las normas han de ser resueltos judicialmente ante tribunales asequibles en

todos ten. órdenes al pueblo, en et orden económico, en el orden del lenguaje y en el orden de la

información y ex punición de la activídad judicial, como un factor decisivo y ejemplar para la

construcción de una convivencia justa. En el Estado JeDerecho´.el esencial componente de la Justicia

democrática supone fa necesidad de unos procesos barato?», sencillos, inteligibles y de cierta uniformidad

en las decisiones conforme a los principios inspiradores, de la Constitución,

Democratización dé los órganos judiciales

Pero no basta con esto. pues b justicia democrática también requiere la democratización Je tai órganos

judiciales, principalmente de los cuerpos de jueces y fiscales y demás colaboradores en U administración

de justicia integrados como profesionales a su servicio.

Ello>aiíO vez se plantea ín una óoWe vertiente por una parte, tu construccion democratica de los

organismos legalmente representativos >Je estas funciones (consejo judicial. salas de gobierno, juntas de

jueces y fiscales, decanatos, etcétera) v. por «JÍTJ parte, el desarrollo, entre los distintos funcionarios de

la justicia >¿c i»v distintas vías asociativas de caracter profesional (asociaciones, colegios, sindicatos), sin

mas limitaciones, que la voluntad y responsabilidad de lot interesados ul cxrmo ocurre en distintos pm«e*

extranjeros, como medio de facílitar la reflexión sobre todo el conjunto de condiciones entre las Cuales se

ejercen tan importantes cwwtwJov Por esta doble vía. los funcionarios judiciales pueden reconocerse en

sus puntos de tAnanttií o disparidad y cooperar a la mejora de la justicia, imprescindíble en una fase de

implantacion y posterior mantenimiento y perfección de la democracia.

Cuando, por otra parte, se habla de justicia independientes. anoqvc ja problemática que se abre es muy

variada (independencia intelectual, política, economica, etcétera), lo que normalmente se entiende es que

debe cesar toda dependencia, para quien tiene la función de juzgar. que no sea la dependencia que le

impone el cumplimiento de las teya democraticamente elaborades e interpretadas de conformidad coo

IOK principios que. por elección del pueblo, inspiran la construcción del Estado, sin perder de vista la

situación real y los distintos intereses en conflicto, para elegir aquellos que lleven la democracia a su

finalidad real pacificadora c igualadora.

Independencia del poder judicial

Fundamentalmente la independencia del poder judicial se refiere a su no tumisión al poder ejecutivo a

quien, en muchos casos debe juzgar. Quien juzga, quien representa el poder judicial, liene que mantenerse

al margen de temores y halagos provenientes de un poder ejecutivo que al menos en principio, es

cambiante. La conmoción funcionaría!, escalamientos y postergaciones que llevan consigo las crisis

gubernamentales, no puede afectar a los funcionarios judiciales. Por ello en el sistema de ingresos,

promociones, traslados, etcétera, mientras la función judicial rué en manos de profesionales tiene que

obedecer a criterios objetivo», automáticos, seguro*, y no a criterios de designación derivados de otras

designación» tío fundamento o con fundamentes que no sean expuestos formalmente a los interesados.

Mal se avienen las designaciones a dedos a subdedo en unas carreras que han de ver espejo de equilibrio y

equidad. Hallar los criterios objetivos et difícil en ocasiones, pero puede llegarse a un consenso. Lo»

criterios no objetivos jamas pueden entrar en lo razonable. Se trata. pues, de evitar la presión del poder

ejecutivo sobre la jerarquía dentro del poder judicial y de U jerarquía sobre lo» funcionarios en particular,

para que iodo» estén en condiciones de cumplir con su deber con la necesaria tranquilidad de espirito

piara elaborar disposiciones juntas.

Finalmente, et proyecto habla de «justicia única», lo cual significa para quienes durante tanto tiempo han

mantenido etta aspiracion. la supresión de jurisdicciones especiales y la supresion de fueros, asi como un

criterio armónico y coherente en el establecimiento de los distintos organos judiciales. El esquema inicial

primera instancia-apelación casación en los distintos niveles ha sufrido extraordinarias complicaciones

debidas a la especialidad, a la excepcionalidad y al centralismo, lo que redunda en el desconocimiento por

lo» ciudadanos de sus jueces naturales. El problema de ajusur a lo» mismos esquemas lo* distintos greda»

de la justicia e instancias del proceso tampoco es facil. Si se tiene en cuenta que Jebe coordinarse con

unidades territoriales uniformes establecidas sin artificio y que pueden, tal vez. alcanzar una autonomía

en el futuro.

La aspiración hacia vna «justicia democrática, independiente y única» es no tolo una esperanzadora

afirmación, sino una urgente necesidad, principalmente para la democracia, que coincide con un viejo

ideal mantenido por la casi totalidad de los juristas.

 

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