Autor: Fernández-Cuesta Illana, Nemesio. 
   Más allá del pacto     
 
 ABC.    03/11/1977.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MÁS ALLÁ DEL PACTO

LA posición del empresario en la realidad económica le otorga un original privilegio: soportar

simultáneamente a los economistas y a los políticos. Loe unos no pueden manipular las

ecuaciones del milagro. Los otros comprenden que los diagnósticos y las recetas requieren el

capotazo y la negociación. En el trato todos ceden para llegar al acuerdo. El consenso, como

se dice ahora, se envuelve en celofán y se ofrece a los empresarios y trabajadores,

representados por los politicos y los economistas. Para eso les votaron el 15 de junio y la

coherencia, otra palabra mágica, no puede ser discutida.

Después del vibrante «ya estoy aquí» de Tarradellas, los cata lañes, tal vez sorprendidos,

oyeron una recomendación que el resto de los españoles no hemos escuchado todavía: «Hay

que trabajar.» Una fórmula muy antipática de salir de la crisis, muy poco política, pero

desgraciadamente insustituible. La inflación se combate con más producción y más

productividad.

Hoy son muy pocas las empresas que pueden aumentar sus nóminas en un 20 por 100, pagar

más Seguridad Social y hacer frente a una situación crediticia absolutamente restrictiva, unida

al progresivo encarecimiento del dinero banca-pío que precisan para subsistir. Es imposible

asegurar los puestos de trabajo y crear los nuevos que hacer falta con una inversión reducida

prácticamente a cero, sin capacidad para reponer o modernizar tos equipos y sin estímulo

alguno que permita restaurar la idea de rentabilidad o recuperar la confianza en ta propia

función y en el futuro. Sin posibilidad de beneficio no habrá Inversión, y si no hay inversión,

para qué el ahorro. Consumimos y, lo que es peor, descapitazamos en rápida eutanasia.

HEMOS descubierto ta economía mixta, pero fa interpretamos como aplicación de la mitad de

tes reglas del juego de la economía d« mercado y así no contentamos ni a tinos ni otros. Los

partidos políticos enemigos de la economía de mercado no »e preocupan excesivamente por

que se (« aluda con cierta frecuencia y no ocultan MI •Intención de acabar con ella. Todo «e

reducá a un problema de oportunidad.

La buena economía no está reñida con «i sentido común. Todo lo contrario. Los empresarios

quieren que «4 Gobierno acierte; tas grandes empresas son siempre moderadamente

gubernamentales y harán lo posible por «poyar el «Pacto de la Moncloa», sea cual fuere la

opinión que tes merezca. Si nos adentramos en la teoría del mal menor, debemos opinar que

se ha hecho todo lo posible, que la política no tenia otras cartas para ayudar a ta economía y,

por tanto, ahora, ta obligación de los empresarios y los trabajadores es colaborar at

cumplimiento del pacto de los políticos.

La imposibilidad de ajusfar las plantillas a (as necesidades de la empresa, como ocurre en toda

economía de mercado, significa la indefensión y el freno mayor para reanimar la inversión y

crear puestos de trabajo. La economía de mercado ttene unas reg´as practicadas por todos lo»

países que siguen este sistema. St no nos gustan o creemos que son de imposible apFicación,

seamos congruentes y aceptemos e! wto del sistema «ocfafteta con toda* sus consecuencia».

Ahora te pavimentamos el camino sin el menor desgaste por su parte.

En cuanto a la perspectiva para los trabajadores tampoco es grata: el inexorable aumento del

desempleo No hay salario con menos capacidad adquisitiva que el del obrero en paro, y esta

verdad, que trata de mitigarse con un más completo seguro de desempleo, no dejará de serio,

desgraciadamente, a le largo de los próximos meses, teniendo en cuenta, por otro lado, que las

empresas no podrán soportar mucho tiempo más su actual paro encubierto.

Ha sido precisamente el ministro de Hacienda el más sensible al pape! que juegan las

empresa* en esta crisis. Sus palabras en el Congreso, al defender la iniciativa privada junto a la

reforma fiscal, fueron realistas y oportunas. E) empresario responsable no quiere eludir sus

deberes y el Gobierno puede tener la seguridad que no juega ai catastrofismo, sino a la

esperanza. No se asusta por una reforma fiscal ni por una reforma de la empresa. Sabrá estar

a ¡a altura de sus responsabilidades. Sólo desea claridad y un cuadro raciona? de posibili-

dades. No que se te éntrente con exigencias imposibles en un clima de confusión y taita de

autoridad.

EL «Pacto de la Moncloa» ha sido bautizado con un nombre sugestivo: «Programa de

saneamiento y reforma económica». Quizá este título haya sido poco discutido ai Gobierno,

porque a nadie le interesaba restarle solemnidad. Pacto significa empate y con él ninguno de

los convocados a la Moncloa ha salido perdiendo. Diagnóstico compartido: crisis económica

profunda arrastrada y agravada hasta una situación límite; necesidad de un sacrificio solidario

por parte de todos; programa estudiado y correcto, sin alternativa, pero que elude los puntos de

imposible acuerdo y, por tanto, de condicionada eficacia, dependiente de la negociación entre

trabajadores y empresarios.

El saneamiento es ei eufemismo de la estabilización y la reforma es un proceso que da sus

frutos en el largo plazo, Obreros y empresarios, que se necesitan, han de mirar, sin embargo,

hacia delante. Lo primero hoy es salir de la crisis, en te que nadie gana. La economía no es

ciencia exacta y son muchas tas circunstancías que pueden Jugar a favor, si ta política

monetaria acompaña y no asfixia. A todos s* nos pide un «norme esfuerzo. El pacto, guste o no

guste, merece una voluntad colectiva de cumplimiento y exige arrimar el hombro, sin

maximalismos de uno u otro lodo frente a te realidad de k» posible. Lo imposible nunca es

eficaz.— Nemesio FERNANDEZ-CUESTA

 

< Volver