El lujo de la baja productividad     
 
 Informaciones.    03/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

EL LUJO DE LA BAJA PRODUCTIVIDAD

LA intervención televisada del presidente del Gobierno ha cerrado inteligentemente la campaña

explicativa de las medidas económicas del Flan de saneamiento. Después de las visiones partidistas de los

líderes de los partidos políticos con representación parlamentaria, don Adolfo Suárez ha hablado como

principal responsable del equipo gubernamental que tiene la tarea nada fácil de poner en ejecución el

«pacto de la Moncloa».

El eje de su discurso, dividido en una parte política, en la que explicó la previa necesidad de encontrar los

interlocutores válidos para un acuerdo nacional, y en otra parte estrictamente económica, estuvo sin duda

en la dramática constatación de que «España no puede permitirse el lujo de seguir teniendo una de las

productividades más bajas de Europa». Esta imperiosa urgencia de no continuar perdiendo decenas de

millones de horas de trabajo al año, es la clave para poder recuperar el tiempo perdido por nuestra

economía durante el proceso de salida de la anterior situación política. Nuestro Índice de productividad es

hoy el hazmerreír de la Comunidad Económica Europea, en la que deseamos entrar.

Para homologarlo a nivel europeo es indispensable trabajar más, pero para rendir más es imprencindible

realizar un esfuerzo solidario en la tarea común de impedir el hundimiento de nuestro sistema

socioeconómico. La insolidaridad, la defensa exclusivista de los intereses empresariales o trabajadores,

contribuiría todavía más a disminuir nuestra productividad. No es la hora de realizar procesos de

intenciones —la única nota «negra» de la intervención de don Santiago Carrillo fue su simplista

acusación sobre la crisis de la Babcock Wil-cox—, sino de eludir la cadena de acusaciones mutuas de no

querer cumplir el pacto.

En este sentido, don Adolfo Suárez recalcó con particular énfasis que de «nada servirán pactos y acuer-

dos... si el conjunto de los ciudadanos no ponemos la parte que nos corresponde en la recuperación de la

economía». Palabras que deberían tener muy presentes los líderes empresariales y sindicales, que esta

misma tarde reanudan las conversaciones con el Gobierno. No hay que preguntarse si es viable o no el

pacto, o cuál va a ser su duración, sino cómo hacerlo operativo durante toda la coyuntura que nos lleve a

salir de la crisis. ¥ el principal medio para lograr que sea eficaz es ahorrar el derroche y despilfarro de

productividad. En realidad todas las magnitudes del Plan giran en torno a si sabremos o no desprendernos

de este ruinoso lujo.

 

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