Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    12/11/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CARLOS RODRÍGUEZ

LA POLÍTICA y los días

La parálisis del tráfico aéreo en España fue, sin duda, la gran protagonista de la ¡ornada de ayer. La

huelga es, obviamente, un derecho legítimo; pero se trata, en este caso, de un tema que afecta al conjunto

de la vida política. Están en fuego, nada menos, los acuerdos pluripartidarios de la Moncloa, que son,

como se reconoce a izquierdas y derechas, imprescindibles para que la democracia española discurra, en

estos primeros años difíciles, por cauces razonables de concordia.

Conviene poner las cartas sobre la mesa con entera claridad. La huelga del personal civil de aeropuertos

es un atentado a la democracia, al sentido común y a ios intereses de las clases trabajadoras. El acuerdo de

la Moncloa representa un cambio sustantivo hacia la izquierda de los actuales presupuestos económico -

sociales de nuestro país. Se ubica en el límite de lo que es posible, salvo riesgos intolerables de

Involución. Introducir matizaciones de cualquier tipo equivaldría, en asuntos de esta naturaleza, a la

descalificación del acuerdo mismo. Los trabajadores en conflicto debieran reflexionar al respecto, porque

están sirviendo intereses antagónicos.

El Gobierno tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir los acuerdos de lo Moncloa, en cuanto

representan la voluntad concordada de la casi totalidad de los electores españoles. Ceder ante la presión

de un sector —por muy dolorosos que aparezcan sus razones— sería abrir una espita por donde acabarían

derramándose, en torrentera, la inflación y las inquietudes de las clases medias, esto es, las condicionantes

obvias de cualquier manipulación regresiva.

Algo más debe tener presente el Gobierno: los analistas sociales de izquierdas opinan que el ejecutivo

UCD no podrá llevar a la práctica los acuerdos pactados. La tesis es que sólo un Gobierno de izquierdas

puede refrenar la presión salarial. Lo que, en otras circunstancias, sería un argumento irrebatible es, en la

España de hoy, un sofisma. El Gabinete Suárez tiene resortes para hacer efectivo el programa económico

pluripartidarío. Para ello debe sentirse sólidamente respaldado. Para hacer cumplir los límites perfilados

puede y debe ejercer su autoridad fáctica, y además reclamando el apoyo explícito de todos los partidos

políticos signatarios.

Quede claro que quienes intenten romper los acuerdos de la Moncloa, por mucho que se disfracen, no

sirven a los intereses de la clase trabajadora, sino, por el contrario, a quienes gustarían presentar una

imagen anárquica de la producción para recurrir a los superados métodos totalitarios. Lo que ahora

procede es trabajar, producir y reclamar el exacto y puntual cumplimiento de los acuerdos concordados.

EL CHOQUE SOCIAL DE LA MUTACION.-¿Sucede, en ocasiones, que las palabras de un hombre

poco conocido adquieren valor por sí mismas en cuanto ex-plicitan el análisis laborioso de las realidades.

En la noche del jueves, el Club Siglo XXI ofreció una conferencio de exquisito rigor dialéctico. Fue una

oración sin brillos y sin aristas, pero cuidadosamente apegada a las realidades objetivas de la sociedad

española. Manuel Galea habló del Estado posible «para una sociedad en mutación» La construcción

orteguiana del análisis dejó, sin duda, en los presentes un poso de inquietud y un regusto de buen hacer.

La esencia de cualquier Constitución es su propósito de estabilidad y el orador nos enfrentó, con brillantes

argumentos, a la dificultad suplementaria que ello entraña en una sociedad cuya esencia es precisamente

el cambio, la inestabilidad, la mutación.

 

< Volver