Dos escritores soviéticos, elegidos correspondientes de la Real Academia Española  :   
 El primer firmante de la propuesta, Guillermo Díaz-Plaja, nos explica el alcance de esta elección.. 
 ABC.    14/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. VIERNES 14 DE ENERO DE 1977.

vida cultural

DOS ESCRITORES SOVIÉTICOS, ELEGIDOS CORRESPONDIENTES DE LA REAL

ACADEMIA ESPAÑOLA

El primer firmante de la propuesta, Guillermo Díaz-Plaja, nos explica el alcance de esta elección

En la sesión celebrada ayer, 13 de enero, la Real Academia Española ha votado la elección de dos

ilustress personalidades de la U. R. S. S. como miembros correspondientes de la Corporación. Se trata del

profesar Mijail Alexeiev, catedrático de la Universidad de Leningirado, y de la profesora Inna Terterian,

del Instituto Gorki de Literatura de Moscú.

Hemos pedido al primer firmante de la propuesta, Guillermo Díaz-Plaja, que nos explique la significación

de esta elección académica.

—He tenido el honor, en efecto, de encabezar el trámite reglamentario correspondiente, junto con mis

compañeros Antonio Tovar y Fernando Lázaro Carreter, y la satisfacción de que la Academia haya

aceptado la propuesta. Quiero decir que se trata d« dos personalidades insignes. El profesor Alexeiev es

miembro de la Academia de Ciencias de la U. R. S. S. y, entre otras cosas, doctor «honoris causa» por las

Universidades de Oxford y Burdeos, siendo una figura relevante dentro del campo de la literatura

comparada.

Tenemos, además, la fortuna de que uno de sus libros el titulado «España y Rusia», baya sido traducido al

castellano y publicado por Seminarios y Ediciones. S. A., con lo que el lector español puede hacerse una

idea de los conocimientos del autor en el terreno de las relaciones político-culturales entre los dos países y

en orden a conocer la imagen de España en la literatura rusa.

En cnanto a la segunda personalidad, puedo decirle que la profesora Inna Terterian es una prestigiosa

investigadora que ha publicado una copiosa serie de estudios críticos al frente de las traducciones rusas de

nuestros novelistas contemporáneos, cuya problemática conoce de una manera exhaustiva.

—¿Cómo surgió la iniciativa de esta propuesta?

—En primer lugar, porque los momentos cue estamos viviendo facilitan sobremanera una

«normalización» de nuestras relaciones culturales, sin exclusivismos ni tabúes. En segundo término, por

un sentido de estricta justicia hacia la tarca de los hispanistas soviéticos. En un sentido inmediato podría

decir que la iniciativa que «hora sé ha tomado se produjo en ocasión del reciente coloquio hispano-

soviético, al Que acudí en septiembre de 1976 como presidente de la Asociación Española de Críticos

Literarios, junto con mis colegas J. R. Masoliver, Pedro Quiñonero, Elena Vidal y José Artigas, gracias a

la amable invitación de la Unión de Escritores Soviéticos.

Se trató entonces —y el estudio prosigue— de establecer las listas de los autores de ambos países en sus

traducciones al Otro Idioma, con objeto de aconsejar respecto a fallos o ausencias corregibles...

—¿Cuál es la balanza de pagos en esta relación hispano-soviética?

—Por supuesto, favorable a los rusos, aunque nosotros presentamos una lista de siete mil títulos de

autores soviéticos traducidos al español. El interés por la literatura española en la U. R. S. S. es

extraordinario. Pienso que, en este momento, se están representando obras de Lope de Vega en más de

cincuenta teatros soviéticos, gracias al trabajo de mis grandes amigos Miguel Donskoi y su esposa, la

gentil Inna Chezagova que, desde Leningrado. realizan la ardua tarea de traducir, muchas veces en verso,

obras de nuestros autores clásicos.

—La invitación que ustedes recibieron de la Unión de Escritores Soviéticos, ¿es una consecuencia de esta

buena disposición general que usted percibe?

—Evidentemente. A lo largo de los congresos de nuestra Asociación Internacional de Críticos Literarios

se han ido robusteciendo los lazos de afecto intelectual que se han establecido. Puedo decir que los más

altos dirigentes de la Unión de Escritores Soviéticos se han manifestado entusiastas de esta colaboración.

Citaré, de momento, los nombres de J. Fedorenko, de Mihailoy, de Zadkine o de Rima Kosakova —que

visitará España próximamente— para comprender la simpatía que despierta nuestro proceso cultural, en

una política de colaboración en la que participa de modo muy eficaz la señora Ludmila Sininskaia. Hay

que suponer que la evolución de nuestro panorama político ha de ser favorable a este nuevo acercamiento.

 

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