Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Comisiones Obreras defienden cerradamente el pacto de la Moncloa y atacan al empresariado     
 
 Informaciones.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Comisiones Obreras defienden cerradamente el pacto de la Moncloa y atacan al empresariado

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 2.—«En primer lugar, hemos de decir que el mitin empresarial supuso el ejercicio de un

derecho al que todo el mundo ha de tener acceso, y que los empresarios lo utilicen nos parece muy bien.

En segundo término, sin embargo, debemos manifestar que los planteamientos expuestos en el lílau Grana

nos parecen de poca seriedad. Fueron unos planteamientos escasamente pensados, alejados de un análisis

riguroso de la crisis económica. Incluso, en algunos casos, tales planteamientos fueron demagógicos,

como el expuesto por Carlos Ferrer Salt, hombre de amplia formación, por otra parte.» Las frases

transcritas fueron pronunciadas ayer por la tarde, en una rueda de Prensa, por don Josep Lluis López

Bulla, secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña.

El señor López Bulla, en respuesta a INFORMACIONES, precisó: «Los planteamientos del mitin fueron,

además, antisindicalistas y antinacionales. Esos puntos de vista reflejan que los empresarios allí

concentrados buscan una salida autoritaria a la crisis, en lugar de salidas negociadas. Prefirieron criticar

ferozmente al Gobierno que no es el nuestro, que no responde a las capas asalariadas a situarse en el

fondo del pacto de la Moncloa. El mitin, asimismo, significó la instrumentalización de las pequeñas y

medianas empresas por parte de los grandes intereses oligárquicos.»

El máximo dirigente de las Comisiones Obreras catalanas explicó seguidamente que su sindicato se

proponía forzar el cumplimiento estricto del pacto de la Moncloa, «a través de una lectura progresista del

mismo». «El pacto —subrayó— está siendo leído de maneras distintas, que responden, por supuesto, a

intereses distintos. Pues bien, nosotros queremos que se cumpla no sólo en los aspectos que menos

favorecen a la clase obrera. De este modo, promoveremos movilizaciones responsables, a fin de que, entre

otros objetivos, se establezca un calendario para cumplir lo pactado.»

El pacto de la Moncloa fue defendido por el señor López Bulla con las siguientes palabras: «lira la única

salida posible a la crisis. Al menos, un intento de salida. Ni la salida autoritaria y oligárquica ha podido

imponerse, ni tampoco —hay que reconocerlo— una salida popular o progresista. El equilibrio se resume

en el pacto de la Moncloa, aunque no parece probable que el gobierno de U.C.D. sea capaz de hacerlo

cumplir. El siguiente paso tendría que ser, en principio, el Gobierno de concentración democrática,

porque el pacto no debe quedar en buenas palabras, sino que ha de repercutir positivamente en la solución

de los graves problemas, por ejemplo, como los que afectan a los jornaleros en paro de Andalucía,

Extremadura, Canarias, etc. De los 151.000 millones de pesetas destinados a mitigar el desempleo, no

está previsto ni un duro para esos jornaleros. Ello puede engendrar una fuente de desestabilización

importante, con posibles sucesos a lo "Casas Viejas". Por todo ello, es necesario que los trabajadores se

movilicen y presionen, a fin de que el pacto no se quede en pura retórica.»

Tras facilitar la cifra exacta de afiliados a las Comisiones obreras en Cataluña, el señor López Bulla

manifestó que su sindicato era el más potente aquí, tanto cuantitativa como cualitativamente. «El número

de afiliados era en octubre de 410.607, y los datos los hemos obtenido por la cotización de las uniones

locales o comarcales de dicho mes. El aumento de afiliación en noviembre es imposible de verificar aún

con exactitud, por lo que creemos más honrado no dar ninguna cifra».

Interrogado sobre el gobierno de la Generalidad, el señor López Bulla afirmó que las Comisiones Obreras

reivindican una Generalidad con contenido, integrada por la presidencia, el gobierno y la asamblea de

parlamentarios. ((Dentro del gobierno —terminó—, creemos que la cartera de trabajo ha de estar en

manos socialistas o comunistas.»

 

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