Señor Cantarero del Castillo, en el Club Siglo XXI. 
 "La Monarquía, sola ante los extremismos, no podría ser democrática"     
 
 Informaciones.    18/02/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SEÑOR CANTARERO DEL CASTILLO, EN EL CLUB SIGLO XXI:

«La Monarquía, sola ante los extremismos, no podría ser democrática»

MADRID, 18. (INFORMACIONES.) - «La Monarquía, sola ante los extremismos, no podría ser

democrática, sino autoritaria y con ello se pondría en una vía de corto y desairado porvenir», ha dicho el

señor Cantarero del Castillo en la conferencia pronunciada ayer en el Club Siglo XXI sobre el tema

«Dinámica política en una sociedad desarrollada».

«La democracia empieza a ser posible como sistema político - dijo el promotor de Reforma Social

Española - cuando la sociedad alcanza unos mínimos de equidad y de prosperidad y opera en ella una

general voluntad popular de mantener por encima de toda disputa la unidad constitucional básica:

EVOLUCIÓN EN LA LEGALIDAD

Afirmó después el señor Cantarero del Castillo que en función de la verdadera correlación de las fuerzas

reales en España, la única vía para un pronto acceso de nuestro país a una situación democrática

equivalente a la de los países europeos más estables, en los que la democracia funciona dentro de la

correspondiente disciplina constitucional, es la de la evolución en la legalidad y desde la legalidad, y que

todo otro intento sólo puede conducir a un desenlace autoritario o disciplinario, con todas sus

consecuencias. Sostuvo que las cosas están ocurriendo de tal forma que parece, a veces, que es que las

fuerzas de «oposición» desean hacer el juego a las fuerzas de extrema derecha que demandan la reacción

autoritaria. Lamentó el tratamiento corrosivo, a través de la ridiculización y de la acentuación consciente

de la confusión, con que algunas publicaciones intentan desacreditar los esfuerzos democratizadores de

algunas personas y grupos que tratan de operar con realismo, con honestidad y con sentido de la

responsabilidad. En rigor, lo que ocurre es que se cree que todas las estructuras del poder se hallan

decrépitas y debilitadas y ,que la sociedad española desea un cambio radical revolucionario. Y ni una ni

otra cosa; el pueblo, que es predominantemente moderado en su conjunto, no desea ese cambio radical

revolucionario, sino una evolución acelerada, pero rigurosamente autocontrolada, hacia la democracia.

 

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