Señor Cantarero: "Lo mejor que puede hacerse con Falange es dejarla tranquila en la Historia"  :   
 Don Demetrio Ortuño, nuevo presidente de los antiguos miembros del Frente de Juventudes. 
   24/06/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Señor Cantarero: «Lo mejor que puede hacerse con Falange es dejarla tranquila en la Historia»

DON DEMETRIO ORTUÑO, NUEVO PRESIDENTE DE LOS ANTIGUOS MIEMBROS DEL FRENTE DE JUVENTUDES

MADRID, 24. (Resumen de CIFRA.) - Después de más de diez años, don Manuel Cantarero del Castillo

ha cesado en la presidencia de la Asociación de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes, al no

presentarse a la reelección por un nuevo período. Para sustituirle ha silo elegido don Demetrio Ortuño

Yánez, presidente de la agrupación provincial de Murcia.

El señor Cantarero del Castillo, elegido por tres veces consecutivas para la presidencia, no se presentó a la

reelección, según dijo, para evitar confusionismos, dada su situación como primer firmante de la

asociación política Reforma Social Española.

El señor Cantarero presentó a la Junta nacional un amplio informe en el que, entre otras cosas, afirmó que

un falangismo reformulado en términos de actualidad - haciendo especial énfasis en su contenido social y

económico y renunciando a todo autoritarismo - resu1ta «algo muy próximo a lo que es el socialismo

democrático en Europa»

Aludió seguidamente a las criticas que su pensamiento ha suscitado, y más adelante dijo: «No me negué

jamás a acudir a cuantas reuniones se me invitó para tratar el tema de la unidad de los falangistas, hasta

que me convencí que no tenía nada que hacer en ellas, porque ni me hacia comprender, ni yo compartía

los proyectos de falangismo que en los mismos se hacían.» Hoy, dijo también, «no estoy ya ni estaré en

ningún proyecto de refundación de la Falange y sí en una abierta línea de socialismo democrático, sin

renegar, ni abjurar, ni avergonzarme de mi pasado falangista sino todo lo contrario, y manteniendo el

afecto profundo y el respeto a mis viejos y entrañables camaradas de los tiempos de las centurias y

campamentos y de la fe en la revolución nacionalsindicalista, la revolución que, por definición, acabó

constituyéndose en la "revolución pendiente". Creo, no obstante lo dicho, que lo mejor que debía hacerse

con la Falange es dejarla tranquila en la Historia, esperando el sereno juicio de la posteridad, que estoy

seguro podrá deshacer todos los desgraciados equívocos que hoy pesan sobre ella».

 

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