Autor: Cavero, José. 
   Cantarero airado     
 
 Arriba.    17/10/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 107. 

No estamos implicados en el pleito Régimen-antirrégimen

Hoy por hoy, RSE es, probablemente, el grupo socialista más numeroso

Yo diría que he evolucionado de izquierda a derecha

He estado presente en el Régimen, sí; pero siempre de una manera crítica

Ni yo ni mí Partido tenemos dinero. Me cuesta mucho la política

Desgraciadamente abundan mucho los fanáticos, los radicales, los doctrinarios

Tengo miedo a la involución. Creo que hay graves riesgos de que se produzca

Tengo mucho más miedo a la actitud de la izquierda que a la derecha

NO, no. vamos a tutearnos», dice apenas saludarle, al comienzo de la media hora de conversación Manuel Cantarero, en el

transcurso de este diálogo, moverá bastante las manos, la cara, los ojos. Sólo ocasionalmente se extenderá en sus respuestas. Y no

habrá dificultad alguna en que responda a cualquier cuestión, por impertinente que parezca: dinero, ingenuidad, pasado o

perspectivas. En una ocasión, Manuel Cantarero del Castillo - apenas le queda ya la ese malagueña - mostrará las estanterías de su

bien nutrida biblioteca de trabajo - revuelta, con libros sobre libros -, como «todas mis posiciones». El secretario general de

Reforma Social Española - hasta no hace mucho presidente electo de esta asociación transformada en partido - esboza una sonrisa a

medias... -¿El Partido? Reforma Social Española marcha bien. Es cierto que se han producido algunas bajas, pero, por cada baja,

hemos registrado veinticinco altas...

LAS ALTAS Y LAS BAJAS

- ¿Y por qué se da de baja la gente de RSE?

- Se cansa. O porque encuentra otras alternativas que le convencen más... Pero, ya le digo: lo habitual no es que la gente se dé de

baja, sino que se dé de alta. Por cada baja que se ha producido se han registrado veinticinco altas... Son muy pocas las bajas, no

llegan a cien.

- ¿Y dónde se marchan quienes se van?

- Los que se van, unos, se han ido por la derecha, y otros, por la izquierda. Algunos se han marchado a la Alianza de Fraga, y otros,

se han marchado al PSOE renovado o al PSP.

- ¿Y de dónde llegan los recién venidos?

- Los que llegan, en general, son gente que no estaba en ninguna parte y son personas que se interesan por una opción socialista

planteada a partir de hoy, sin ninguna vocación retrospectiva.

- ¿Y por qué pasar por la ventanilla entre los quince primeros?

- Bueno: ya habíamos pasado por ventanilla. En rigor, por obra de la propia ley de Asociación Política, ya estábamos legalizados.

Ahora sólo se trataba de adecuar, la documentación a la nueva normativa. No tiene otro significado ese paso. Porque si se

aceptó el estatuto de Arias, que era realmente inaceptable desde el punto de vista jurídico democrático, no existe ninguna razón para

rechazar la ley del Gobierno Suárez, que es mucho más democratizante o predemocrática.

- ¿Por qué, entonces. Cantarero aceptó lo inaceptable?

- Bueno, eso lo explicamos ya muy bien con anterioridad. Con un sentido realista. Dejamos muy claro desde el principio, y así lo

hemos dicho centenares de veces en declaraciones de Prensa, en artículos y en notas. Dimos aquel paso no por considerar que el

estatuto Arias estableciera las libertades propias de un Estado democrático y de derecho; al contrarío, creíamos que no las establecía

en absoluto. Y, por otra parte, dejamos muy claro también que la aceptación de la legalidad no suponía en absoluto identificación

ideológica con Arias. Simplemente entendíamos que éramos un grupo de hombres que nacía con desconexión total hacia el pasado,

que no estaba implicado en el pleito Régimen antirrégimen..., pues pensamos que era útil hacer uso de la legalidad para tratar de

acelerar el proceso crítico interior de la misma, el proceso de cambio democrático, y, al mismo tiempo, desencadenar una campaña

de promoción socialista y democrática a escala nacional. Cosa que, en fin...

EL JUEGO DE ALIARSE

- Reforma Social Española, ¿va a ser un grupo que se «trague» a algún otro grupo, o bien va a ser tragado a su vez?

- Reforma Social Española, hoy por

hoy, es probablemente el grupo socialista más numeroso. Actualmente.

- ¿Socialista o socialdemócrata?

- No, no: socialista. Bueno: hay un ala socialdemócrata, pero el peso mayor nos inclina hacia el ala socialista democrática, incluso

con connotaciones en las áreas más jóvenes, bastante acentuadas...

- ¿Connotaciones marxistas?

- Sí, también. Porque todo socialismo, en alguna medida, es marxista. Tiene que serlo. El socialismo utiliza el método de análisis

marxista, sin que ello presuponga, dogmáticamente, el no utilizar otros métodos de análisis social... Lo que pasa es que,

naturalmente, en Reforma Social Española, desde un principio, dejamos bastante claro que nosotros nos adscribíamos al socialismo

reasumido por el Congreso de la Internacional de Francfort, del año cincuenta y uno..., que ahora cita todo el mundo, pero que

cuando yo empezaba a citarlo no era conocido tan siquiera por los propios socialistas de aquí, salvo por algunos, por otra parte,

amigos míos.. En ese congreso se dejó en claro que se podía ser socialista, aun sin ser marxista. y siendo creyente.

- Y esos - permítame la palabra -, esos «compadreos» que RSE viene manteniendo con los «históricos» del PSOE, con los

autodenominados social-democráticos de García López...?

- No; porque son los grupos que más se han prestado al diálogo...

- ¿Pero, existen muchas afinidades?

- Son los que han tenido iniciativa de acercamiento y de alianza.. Con el PSOE histórico, en mi caso, existían razones personales.

Yo escribí el libro «Tragedia del socialismo», en el año sesenta y ocho, que venía a ser un homenaje al PSOE y a sus figuras

básicas. Fue un libro que circuló mucho por América. Entonces me escribieron los exiliados: por otra parte, yo he estado siempre en

defensa del exilio, y en defensa de los derechos de los vencidos. Escribí muchos artículos reproducidos en periódicos de América En

fin, que creo poder decir que contaba ya con anterioridad con un gran efecto por parte de muchos de esos exiliados que

recientemente han regresado. Al venir ellos, al insertarse en la vida política del país, aumentó esa conexión afectiva que ya existía.

- ¿Y con los socialdemócratas de García López?

- Bueno, pues con los socialdemócratas de García López, pues..., al no estar en Coordinación Democrática, y estar, en cambio, en la

oposición, había ya un elemento de conexión. Nosotros pensamos que sí, que es necesario legalizar el Partido Comunista, y que si

no, la democracia no será posible. Ambos grupos pensamos que esa legalización es un mal menor, pero en cambio, estarnos en la

misma posición de los «históricos» y del PSDE, en no aceptar ningún tipo de colaboración ni de cooperación política con los

comunistas. Por esa identidad de opiniones y posturas, tenemos también un acercamiento. Pero nosotros no querernos limitar la

posibilidad de una gran alianza socialista. En realidad, desearíamos que entrasen todos en un mismo grupo. Y, por supuesto, también

el PSOE renovado, y el PSP... Lo que deseamos es que, como he dicho esta semana mismo en la clausura del Congreso del PSOE

histórico, se depongan todas las actitudes personales, y que los dos PSOEs negocien la reunificación cuanto antes, en bien del

movimiento socialista.

PROCEDENCIA Y DESTINO

- ¿Reforma Social se añadiría a ese gran movimiento socialista resultante de la fusión de los dos PSOEs?

- Si, sí, por supuesto.

- ¿Se uniría?

- Sin duda, lo que pasa es que, como secretario general de RSE, yo me encuentro con que hay tres tendencias dentro del Partido.

Una tendencia de quienes quieren la alianza con los sectores socialdemócratas más moderados - el mismo de García López pudiera

ser, o incluso, el PSOE histórico... -; luego, hay otra corriente, por el centro, que entiende que Reforma Social Española tiene en este

momento un gran potencial electora] y que no debe aliarse con nadie hasta después de haber puesto de manifiesto su estatura real

frente a los demás partidos, y otro tercer grupo que apremia a la integración con el PSOE de Felipe González y con el Partido

Socialista Popular de Tierno Galván. No sé si tengo por aquí el último número de nuestra revista, pero..., en el editorial que

publicábamos cobre la unidad socialista, anticipaba en diez días algo de lo que ocurría en Lisboa el último fin de semana. Nosotros

ya propugnábamos que Tierno pudiera ser el presidente de la gran Alianza socialista española. En RSE se le propugnaba como

posible candidato a esa presidencia. Y pedíamos la reunificación de los dos PSOEs. Esa es la actitud.

- Entre tanto, también esta última semana, se ha convocado un congreso para los antiguos miembros del Frente de Juventudes. ¿Qué

tendrá que decir Cantarero a sus antiguos camaradas?

- Bueno, yo, ese congreso, pienso que puede estar convocado, por algunas personas, con intención política. Otras personas han

suscrito la convocatoria con el ánimo de ver que ese grupo generacional en qué medida puede llegar, en el congreso, a generalizar

una conciencia de grupo, para proyectar esa importancia colectiva haya una línea ideológica o política...

- ¿Cantarero rompió del todo con el frente de Juventudes?

- Bueno, yo no he roto. Superé, eso sí, la etapa del Frente de Juventudes... Ahora bien: ¿con los antiguos miembros? Yo sigo

perteneciendo... La condición de antiguo miembro no se pierde, como no se pierde la de antiguo alumno, por ejemplo, de los

jesuitas... Yo, mi condición de antiguo miembro del Frente de Juventudes no la puedo perder, porque es ya parte de mi biografía. Y,

además, ni me avergüenzo ni me arrepiento. Todo lo contrario. Pienso que lo mejor de mi personalidad, si es que en realidad tengo

algo valioso, se lo debo a esa etapa y a esa escuela...

DE IZQUIERDA A DERECHA

- Pero todo aquello quedó ya lejos. Su evolución...

- Pues, no. No demasiado. Yo diría que he evolucionado de la izquierda a la derecha. Yo era mucho más de izquierdas en los años

del Frente de Juventudes, y en la crisis socialista revolucionaria que tuve... Yo no fui del falangismo al socialismo democrático, sino

del falangismo el socialismo revolucionario. Porque, como nos habían educado en la antidemocracia y en la revolución social, al

perder toda esperanza de realización del ideal social-revolucionario en la Falange, como pone bien de manifiesto mi libro «Historia

y libertad», mi evolución fue hacia el socialismo revolucionario, hacia un socialismo que rechazaba la democracia por burguesa y

por imposibilitar la verificación de la democracia social y económica, ¿no?

- He oído pocas veces que alguien se declare haber evolucionado de izquierda a derecha, en los últimos tiempos...

- Si, yo he evolucionado así. Y no hay más que leer mis escritos de hace veinte años. Están por ahí los libros que los contienen.. Yo,

en el cincuenta y ocho, que es cuando empieza esto, estoy muy influido por las lecturas ya sistemáticas de los autores marxistas. Y

en el cincuenta y ocho, cincuenta y nueve, sesenta, sesenta y uno, sesenta y dos..., mi actitud es tercermundista y, por lo tanto,

revolucionario. Sólo después conocí a un tipo importante, de difícil trato, pero muy buena persona, un viejo socialista, José Suárez

Carreno, a cuya amistad y a los diálogos que con él mantuve debo mi reconciliación con el ideal democrático clásico. Entonces,

después de ese redescubrimiento de la democracia, que no es que de alguna forma no hubiera estado en mi, como en el libro

«Falange y socialismo» se pone de relieve, desde siempre. Pero había una especie de rechazo de la «democracia burguesa» en todos

nosotros, que este hombre, en diálogo con él, ahuyentó. En diálogo con él. llegué al convencimiento de que la democracia formal era

el punto de partida y que era importante.

- Esta conversión «hacia la derecha» de Cantarero, ¿podría terminar en la ya llamada séptuple alianza o alianza popular?

- No, nunca. No es posible. Tengo muy buenos amigos ahí, en el orden personal, pero ideológicamente no tengo nada que ver con

ninguno de sus integrantes. Nada que ver... Antagonismo ideológico, sí.

EL INGENUO ANALISTA

- ¿Ni siquiera sus lejanas adherencias con el régimen franquista?

- No... Bueno, yo he estado ciertamente en el régimen, pero he estado con mis escritos y mis declaraciones de una manera crítica

desde siempre. He estado en el Régimen entendiendo que había que salir del Régimen por evolución del propio Régimen, pero yo he

estado denunciando al Régimen por su falta de legitimidad democrática desde hace diez años, o doce, o catorce. Y antes, por su falta

de legitimidad revolucionaria. O sea, porque no había cumplido la promesa revolucionaria. Esta fue mi primera etapa de

enfrentamiento con el Régimen, en el falangismo. Y después, porque no habiendo hecho la revolución, tampoco condujo a la

democracia para que, por lo menos, se pudiese compensar el poder de la derecha en la democracia con el poder de la izquierda

organizada, ¿no?

- Uno de los epítetos que con mayor frecuencia se han dedicado a Cantarero del Castillo es el de «ingenuo» ..-

- No, nadie menos ingenuo que yo. Yo soy muy realista. Aplico bastante el análisis marxista de la realidad social y, por tanto, no

hago la menor concesión... La prueba es que se han cumplido todos mis pronósticos. Cualquiera de mis pronósticos de diez años a

esta parte, de quince años a esta parte, se han cumplido rigurosamente. Ha pasado exactamente todo lo que he dicho. El desenlace

del Régimen ha sido exactamente tal cual yo había predicho reiteradamente. Y puedo - tendrías que tomarte ese trabajo, pero puedo

regalarte mis libros y artículos - demostrar que se están utilizando de cinco años a esta parte una serie de conceptos, expresiones e

ideas, literalmente, tal cual yo las había formulado diez años antes,...

- ¿Piensa Cantarero que el actual es un momento adecuado para que la gente se afilie y empiece a ser militante de un partido?

- No, no. En este momento, no. Si había reticencias y recelos, en general, en la base popular española hacia la adscripción de

militantes en grupos políticos concretos, porque todo esto ocurría, en gran parte, porque el consumismo había alejado, había

culminado la labor de desconcienciación política que la propaganda había hecho previamente. Pero, además, había como un temor

ancestral al compromiso político originado en la experiencia terrible de la guerra civil. En ella, en la guerra civil, digo, se

experimentó que el ser simpatizante sólo de un partido político pudo significar la muerte, el exilio, la expulsión del escalafón,

etcétera Bueno, pues eso sigue estando ahí. Todas nuestras tías nos siguen diciendo que «no te metas en política». O nuestros

abuelos. Esa sensación de recelo, en general, del pueblo español, hacia la política, como algo peligroso y que compromete... Bueno,

pues ahora, al radicalizarse la coyuntura política y darse algunas connotaciones similares a los días previos al treinta y seis, pues esa

tendencia al rechazo al compromiso político se ha acentuado muchísimo. Alguna de las bajas que hemos tenido en Reforma Social,

según hemos percibido clarísimamente, eran consecuencia del miedo que ha crecido últimamente en la gente.

- Y si Cantarero del Castillo perdiera las elecciones, las próximas y primeras elecciones legislativas - porque alguien las deberá

perder .- , ¿qué haría, a qué se dedicaría?

- Es muy difícil que perdamos las elecciones. Primero, porque ya tenemos equipos organizados en muchas provincias españolas, y

sobre todo en centenares de pueblos...

CUESTIÓN DE DINERO

- Vaya fe, ¿no?

- Es muy difícil. No que las ganemos, pero es muy difícil que no obtengamos unos resultados bastante calificantes en las elecciones.

Aun sin recibir una sola peseta y una sola ayuda. Con los dispositivos que tenemos ahora mismo ya podremos obtener un resultado

decoroso en las elecciones. Ya.

- Vamos a ver eso de las pesetas... Porque Cantarero y su partido ya han recibido algún dinero

- ¿De quién? ¿Del Consejo Nacional? ¿Y qué hacemos con doce millones de pesetas?

- Eso, ¿qué ha hecho Cantarero con doce millones de pesetas?

- Pues tenemos tres en una cuenta de reserva para el año que viene, para el año que empieza ahora en diciembre, para el nuevo curso

político, y los demás se han distribuido a provincias.

- ¿Y en qué se ha gastado ese dinero?

- Hombre, pues si hay veinticuatro locales abiertos, y cada local podemos pensar que tiene un gasto medio de veinticinco a treinta

mil pesetas mensuales, pues no hay más que multiplicar...

- Pero Manuel Cantarero, personalmente, ¿ha cobrado dinero del Consejo Nacional?

-Yo. no. No. Yo, personalmente, no he cobrado jamás un céntimo...

- Y por ser secretario general, ¿qué cobra de RSE?

- Tampoco, nada. Al revés, pregunta cuánto pago. Cuánto me cuesta ser secretario general.

- Vale: ¿cuánto paga, cuánto le cuesta ser líder de un partido?

- Pues me cuesta mucho. Porque no sé cuánto me habrá costado de mi pecunio personal. Antes no se sabía. Ahora quizá el tesorero

lo pueda decir, porque cada vez que hago un viaje y me lo pago por mi cuenta, o que tengo que invitar a una comida a determinados

representantes de otros partidos, o a diplomáticos, no es que Reforma Social me pague la factura, pero si me hace un resguardo de la

factura, y me hace un recibo como si fuese un donativo que hago a Reforma. Y es ya una importante cantidad... Pero esto lo estamos

haciendo desde hace cinco o seis meses. Antes..., yo ya he perdido la cuenta. Entre el daño emergente y el lucro cesante, la política

ha sido ruinosa para mí, porque yo no tengo más patrimonio que lo que está a la vista. Nada más. Y un millón y pico de deudas.

- ¿Y Reforma Social tiene dinero?

- Reforma Social tampoco tiene dinero. Tiene las cuotas, que escasamente dan para pagar los sellos y la cuota del teléfono. , y muy

bien administrados los fondos del Consejo. Que son con los que hemos trabajado hasta ahora. Y, naturalmente, el caudal inestimable

de la gente que trabaja de una manera voluntaria.

LA ILUSIÓN DE LAS URNAS

- Por cierto, y a modo de anécdota: ¿por fin se afilió a RSE Fernando Suárez?

- No, no. Porque como le hicieron procurador de designación real, pensó que debía mantener su independencia... Según me dijo.

- ¿Cantarero podía estar en el Congreso en la próxima legislatura?

- No lo sé. Yo ya he tenido dos experiencias electorales, ambas positivas. Me me podido considerar vencedor moral en las dos

ocasiones. Y no cabe duda de que tendría bastantes posibilidades en estas próximas elecciones. Porque, naturalmente, el año sesenta

y siete yo me presenté en Madrid con ciento cincuenta mil pesetas de presupuesto propagandístico y la ayuda de doscientos amigos -

la ayuda consistió en trabajar gratis durante la jornada electoral -, y tuve que enfrentarme a dos candidatos del Movimiento, para

quienes funcionó todo el aparato del Movimiento, y a otros candidatos, entre ellos a Fanjul, a quien a partir de entonces profeso una

gran estima, porque lo hizo muy caballerosamente, pero que hizo una campaña muy costosa y muy dirigida por expertos de una casa

especializada... Bueno, pues yo saqué entonces ciento diecisiete mil votos. Cubriendo escasamente un tercio de las mesas con una

sola persona de apoderado e interventor... Quiere esto decir que en otras condiciones hubiera sacado muchos más votos. Y quiere

decir también que si ahora - eso era para dos escaños en las Cortes y había seis o siete candidatos -, ahora que hay treinta y ocho

escaños, y que habrá, por tanto - calculemos a una media de cuatro -, ciento y pico candidatos, está claro que yo voy a tener ese

misma porcentaje de votos..., y con ese porcentaje de votos me va a sobrar para ser diputado por Madrid. Pero es que esa misma

experiencia del año sesenta y siete se repite en el setenta y uno. En el sesenta y siete obtengo ciento diecisiete mil votos, votando el

sesenta por ciento del electorado. Y en el setenta y uno obtengo setenta y nueve mil votos, votando el veinte por ciento del

electorado.

- Yo creo que, en efecto, van a salir, más que otra cosa, elegidos los nombres que más «suenen», que más se hayan hecho sonar a los

oídos del hombre de la calle.

- Bueno, esto es también otro de los datos que cuentan a favor...

- A favor suyo...

- Mío y de los hombres nuestros en provincias. Son personas que se han hecho conocer en la acción política en los últimos dos o tres

años; que se han movido por los pueblos...

LOS VENCEDORES

- ¿Pero hasta qué punto va a ser ético que ganen «quienes más suenen»?

- No. Yo creo que estas elecciones van a ser poco ideológicas, aunque los partidos, por lo menos los de izquierdas, vamos a tratar

todos de idealizarlas. Los de derechas tratarán de no hablar de ideologías, sino de orden, paz, seguridad, prosperidad, etcétera, que

es, por otra parte, lo que deben hacer, porque ideológicamente tendrían ya poca garra, porque las cosas han cambiado mucho y la

vieja retórica de la derecha no sirve. Que es la retórica que, en todo caso, aplicarían. Y la izquierda va a intentar ideologizar, pero la

base, en efecto, no está ideologizada. La base, sobre todo en los pueblos - nosotros tenemos una gran experiencia en los pueblos -,

los pueblos, en absoluto. Entonces van a contar mucho las personas. También las personas de la izquierda. O sea, las personas que

hayan tenido un gran relanzamiento publicitario, como, por ejemplo, Felipe. Yo estoy convencido de que Felipe González se

presenta por Madrid y no tiene problemas. Las personas que han estado muy presentadas, más por la publicidad que por la idea clara

que la gente tenga de ellas, van a ser votadas. Las otras elecciones ya sí serán más serias...

- Entonces, ¿no sería conveniente aplazar estas primeras elecciones hasta que el nivel de conocimiento de qué es lo que se vota se

alcanzara?

- Pero es que eso de votar personas más que ideologías va a pasar siempre. Va a pasar siempre. Y, por otra parte, cómo legitimamos,

mínimamente, a un Gobierno para que pueda aplicar las medidas duras que hay que aplicar...? Duras, naturalmente, no sólo para

quienes siempre padecen las consecuencias de los sacrificios nacionales. Duras para unos y para otros, ¿no?

- ¿Cantarero tiene ya un proyecto de Gobierno?

- Hombre, yo podría decir que.. , sí, tenemos un programa económico, por ejemplo. Y un programa político, también.

- ¿Y una lista de Gobierno «en la sombra»?

- No, una lista de Gobierno, yo tengo que decir, seriamente en estos momentos y con toda modestia, que si Reforma Social

Española, hoy por hoy - y estamos jugando a las hipótesis -, ganase unas elecciones, no tiene todavía un equipo completo de

Gobierno.

- ¿Y de quién echaría mano?

- De personas técnicamente valiosas y que no tuvieran connotaciones ideológicamente negativas...

LOS NEGATIVOS

- ¿Quién tiene, para Manuel Cantarero, «connotaciones ideológicas negativas?

- Hombre, negativas, desde el punto de vista de Reforma Social... Quien no tuviera una adscripción política formalizada contraria

manifiestamente a la ideología socialista democrática.

- ¿Pero quién es ese «ideológicamente negativo» de RSE?

- Para mí, ideológicamente negativos, tanto en la derecha como en la izquierda, son los radicales, los fanáticos, los doctrinarios,

etcétera.

- ¿Abundan mucho estas especies?

- Desgraciadamente, sí. Yo diría que en la clase política abundan como siempre. En la sociedad española, hasta ahora, había escasa

receptividad hacia ellos. Pero si la crisis económica sigue produciendo sus efectos, y naturalmente sensibilizando e irritando cada

vez más a unos y a otros sectores, sobre todo a la pequeña y mediana empresa, por la derecha, y a la clase trabajadora, por la

izquierda, pues podría llegar a ocurrir el que se conectara ese doctrinarismo, ese fanatismo, esos radicalismos de derecha y de

izquierda, con el descontento de unos y de otros, para producir una reacción de alguna forma bipolarizante y funesta.

-¿Tiene miedo a la involución y marcha atrás?

- Tengo miedo a la involución.

- ¿Cree que es posible en estos momentos?

- Creo que hay graves riesgos de involución si la izquierda no actúa con inteligencia y no acaba de entender que no se puede pasar a

la democracia, todavía desde el Régimen, si no se le garantiza a ese Régimen, o a las fuerzas de ese Régimen, que van a tener un

sitio democrático en la democracia. Y valga la redundancia. Entonces, en la medida en que se aplica una dialéctica al cambio; en

que al cambio se le aplica una calificación de demolición del franquismo y de las instituciones del franquismo, del sometimiento

poco menos que a juicio a toda la trayectoria del franquismo ..., entonces se producen unos reflejos de autodefensa en las personas,

precisamente, que tienen que facilitar, desde arriba, el tránsito a la democracia. Porque lo otro no podría ser otra cosa que el asalto a

la democracia. Y para eso hay que tener tanques. Y los tanques no estarían con los asaltantes, sino con los asaltados.

TEMOR AL LENGUAJE

- Es decir, que tiene más miedo, más temor, a la actuación de las izquierdas que a la actitud de las derechas.

- Sí, tengo mucho más miedo a la izquierda que a la derecha.

- Sorprende que lo diga un hombre que se define de izquierdas...

- Sí, claro. Claro que sí. Pero en un hombre de izquierdas que se ha pasado... Eh.... ya está dicho. En el libro de Bonifacio de la

Cuadra, que he estado releyendo estos días, se lo decía. Era el año setenta. Yo estoy ahora, llevo unos años, soportando los ataques

de la gente del Régimen, porque estoy denunciando que esto no es legítimo si no conduce a la democracia, y que la dictadura no se

justifica si no conduce a una democracia posible. Pero si mañana vamos a la democracia y resulta que los españoles van a hacer

imposible esa democracia con actitudes revanchistas, no tendré más remedio que estar entonces contra lo que hoy es la oposición y

que hoy defiendo... Y eso está pasando en alguna medida ya. La oposición ha cometido errores gravísimos. Que hay que hacer las

cosas de una manera positiva y no negativa. Hay que decir, en efecto, que hace falta un Parlamento auténticamente democrático, por

sufragio universal, inorgánico. Hace falta eso. Y, por supuesto, eso presupone que hay que acabar con estas Cortes. Pero es distinto

decir «hace falta esto» que «hay que acabar o hay que cargarse las instituciones franquistas», como ahora se dice...

- Es cuestión de lenguaje...

- Es que todo, todo, todo lo que está pasando, y probablemente vamos a perder la gran oportunidad democrática de este momento -

que no viene regalada por el Régimen; el Régimen lo hace porque es el mal menor; porque no tiene más remedio -. Ahora, hasta

cierto punto. Porque si en esa operación arriesga su propia existencia, o la existencia personal de sus propios protagonistas, entonces

no va a aceptar la democracia ni siquiera como mal menor.

- Es cuestión de utilizar la palabra cambio en lugar de la palabra ruptura. .

- La palabra cambio en lugar de ruptura, y todas las palabras equivalentes para hacer el lenguaje prospectivo, y no retrospectivo. Ese

es el problema. Yo lo estoy diciendo constantemente. La democracia en España no va a ser posible sin las fuerzas del Régimen. Y

las fuerzas de oposición no acaban de entender que la realidad política las contiene inseparablemente a las dos. Y que se tienen que

tolerar y respetar mutuamente y respetar la concurrencia democrática. Si eso no ocurre, aquí no hay democracia posible a corto

plazo y bajo costo. Habrá subversión o represión en espiral. En cuyo caso ya estamos otra vez en la aventura, y no sabremos nunca

dónde va a acabar el país, ¿no?

(Rompemos así, en .picado, el diálogo. En las últimas frases, la voz de Cantarero ha ido subiendo de tono. Ha aumentado su

gesticulación. Se diría asustado, efectivamente, y temeroso por el contenido del razonamiento que ha ido desgranando en el último

minuto. Se diría que nos hallamos ante un predicador poco menos que amenazante, en riesgo de condenación él mismo... )

José CAVERO

 

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