Autor: González, Ángel Antonio. 
 100 españoles para la democracia ¿Quién es quién?. 
 Manuel Cantarero del Castillo     
 
 ABC.    27/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 28. 

¿Quién es quien?

100 ESPAÑOLES PARA LA DEMOCRACIA

Manuel Cantarero del Castillo

* Nació en Málaga, el 25 de abril de 1926.

* Abogado, sociólogo, periodista, ex oficial de la Marina Mercante.

* Reside en Madrid, casado y con cinco hijos.

* Secretario general de Reforma Social Española.

* Autodefinición política: «Estoy en una posición socialista democrática asumida en un sentido no dogmático.»

Su opinión sobre los grandes temas

"El Rey ha conseguido alcanzar un amplio crédito popular y ello es muy esperanzador"

1 MONARQUÍA

Hoy las Monarquías sólo se mantienen por su funcionalidad, por su utilidad, pues nadie cree ya, en ninguna parte, en el origen

divino del Poder. Naturalmente, me refiero a las Monarquías constitucionales, porque de ninguna otra puede hablarse en el última

cuarto del siglo XX. La Monarquía española actual ha reñido a ser históricamente funcional porque era, realmente, la única salida

viable del Régimen, hasta el punto que, en los últimos tiempos del franquismo, se convirtió en la esperanza general, incluso para los

que nunca fuimos ni somos monárquicos. Por otra parte, si la Monarquía acierta a propiciar y asegurar las bases de una próspera

vida pública española social y democrática, se asentará y consolidará y ningún español responsable, aunque no sea monárquico, la

cuestionará. Por de pronto, el Rey ha conseguido alcanzar un amplio crédito popular y ello es muy esperanzador.

2 EL MOVIMIENTO

El Movimiento-organización fue la forma del gran «partido franquista», El Movimiento-comunión fue siempre una entelequia. El

Movimiento-organización empezó a dejar de ser lo que era en l956, y trató de transformarse en otra cosa más acorde con la nueva

etapa que en ese año se abrió. Pero faltó imaginación y generosidad. Yo propuse en 1965 que se transformase, luego de la

reconciliación, en una «alianza constitucional» de partidos, de un lado y del otro, comprometidos todos en observar rigurosamente la

disciplina civil y las reglas democráticas, aceptando inicialmente la legalidad del Régimen, así transformado a tal altura, como punto

de partida hacia un futuro que debería resolverse siempre en el marco del ejercicio de la soberanía popular. Por ello pedí

reiteradamente también, desde entonces, que se estableciese un derecho popular de iniciativa en materia constitucional.

Hoy el Movimiento-organización es, por un lado, una burocracia residual desmoralizada y, por otro, un contingente importante de

hombres que han ideologizado el franquismo y que se disponen en la derecha más radical («Fuerza Nueva») y en el espectro

centroderecha («Alianza Popular») a actuar como partidos políticos.

Durante los últimos años insistí en que el Movimiento-organización, en cuanto burocracia, y órganos paralelos a los de la

Administración, y funcionariado, debía ser en parte disuelto y en parte subsumido en la misma, en la Administración (desde luego,

el funcionariado), y, en que en cuanto ideología franquista y contingente numeroso de hombres, debía pasar a constituir un partido

político en igualitaria concurrencia con todos los demás que aceptaran una legalidad verdaderamente democrática.

3 SOCIALISMO

Para mi, socialismo es hoy mucho más racionalización plena de la organización de la sociedad, en todos sus niveles y planos, que

propiamente «revolución social». Me parece que es así porque dicha racionalización plena resuelve todas las motivaciones de la

revolución social, que tiene su base en la actual irracionalidad constitutiva de la sociedad. En verdad una sociedad plenamente

racionalizada a escala universal sería una sociedad socialista y, en tal sentido, me parece que sólo con la misma comenzaría la

Historia de la Humanidad entera (porque hasta ahora no ha habido ni hay más que fragmentos de humanidad y, por tanto, no ha

habido más ni hay que pre-Historia).

Pero descendamos de tales altos niveles especulativos a la actual realidad política española. Creo que en ella es decisivo el papel que

puede desempeñar un socialismo verdaderamente democrático, en la línea de los que funcionan en los países más avanzados de

Europa. Se trata - como dije en mi discurso inaugural del Primer Congreso de R. S. E. - del socialismo redefinido por el Congreso de

la Internacional Socialista celebrado en Francfort en 1951, según el cual se puede, desde entonces, ser socialista aun sin ser marxista

y siendo creyente. Un socialismo que aspire, naturalmente, a la transformación total de la sociedad capitalista en sociedad socialista,

pero no a través de la violencia organizada o institucionalizada, sino de una evolución progresiva en la democracia, de una

evolución gradual, racionalizada, que no estrangule el proceso de desarrollo económico, sino que lo reoriente constantemente lo

reconduzca a una ascendente dirección cualitativa, racional y moral.

Se trata, por ello, de un socialismo que no aspira, en absoluto, a un alcance de sus fines a través de la «dictadura del proletariado», ni

de una radicalización estimulada de la «lucha de clases», utilizando el odio social como método político; un socialismo adulto

alejado de las tradicionales apoyaturas mitológicas, que tenga inteligentemente en cuenta en su procedimiento las condiciones de la

sociedad de consumo y los efectos de la evolución tecnológica; un socialismo enérgico, no obstante, firme, muy radical en su lucha

contra la explotación del hombre por el hombre y de los pueblos por los pueblos, en su lucha contra los privilegios y en su demanda

de cambio social y económico, pero siempre dialogante, sereno, reflexivo.

Un socialismo, en definitiva, capaz de ser poder, de ser Gobierno en la democracia, empezando de verdad a mover a España en la

vía de la reducción y superación total de sus lacras e incapacidades seculares. Y, por supuesto, un socialismo que se sienta

esencialmente occidental, y, por tanto, también esencialmente europeo y que, por ello, aun estando en la oposición al sistema

capitalista que impera en Occidente, no renuncie, ni quiera renunciar, ni destruir o cooperar a destruir, los valores de humanismo y

de libertad que ese Occidente representa.

4 ¿REFORMA O RUPTURA?

Ruptura inevitable con la larga etapa histórica de poder autoritario para el paso a un poder democrático, institucionalizándolo

conforme a los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero ruptura o mutación o cambio, no a través de

un acto - golpe de Estado -, sino de un proceso. Por lo tanto, ruptura a través de una reforma intermedia - o predemocrática - operada

en vías de legalidad. La ruptura en un acto no seria, en absoluto, viable ni se produciría sin grave quebranto de los intereses

generales del país.

5 POSIBILIDADES DE R. S. E. EN LAS ELECCIONES

En las actuales condiciones y sola puede hacer un papel decoroso y conquistar de quince a treinta escaños. Si encuentra financiación

digna o hay igualdad de oportunidades, puede elevar sensiblemente el número de diputados. Aliada con otros grupos socialistas

puede contribuir, dada su extensión por los pueblos, a un aumento de sus propias posibilidades y de las de la opción socialista en su

conjunto. Tiene hombres prestigiosos y populares en casi todas las provincias y con suficientes seguimientos, cosa que es

electoralmente importantísima.

6 ALGUNOS NOMBRES

* Raimundo Fernández Cuesta. - Un tenaz purista de la coherencia del Régimen consigo mismo, de la ortodoxia jurídica de las

Leyes franquistas, del mantenimiento a ultranza de la denominada «democracia orgánica». Creo que tiene el convencimiento de que

ni puede ni debe ser ya otra cosa.

* Diego Márquez. - Un tenaz, honesto y romántico, reivindicador de la Falange frustrada y defraudada.

* Felipe González. - Un buen activista socialista, que no acaba de precisar del todo y definitivamente la opción socialista que le

moviliza.

* Cruz Martínez Esteruelas. - Una buena cabeza jurídica, un parlamentario brillante, un político inciertamente basculante entre el

dogma y la razón.

* Antonio García López. - Una rica imaginación política y una gran capacidad de fabulación y de relación. Un «líder»

socialdemócrata de corte europeo, de trato a la vez suave y difícil,

* Torcuato Fernández Miranda. - Un intelectual que no ha encontrado su marco adecuado. Un parlamentario brillante. Un

acuñador de frases lapidarias, paradójicas y polémicas.

* José María Gil Robles. - Un «zoom politikon» en toda la extensión de la palabra, que interpreta la realidad política española más

a través de su «pathos» personal que de un «logos» objetivo. Digámoslo de tal pedante manera.

* Joaquín Ruiz-Jiménez. - Un ejemplo de la difícil conciencia cristiana que produjo el clima del Vaticano II; un hombre que

vive la dura contradicción entre su esencial bondad personal y la virulencia del medio político en que se desenvuelve.

Perfil

Manuel - Manolo - Cantarero batalla en la política casi como un cruzado de la socialdemocracia, doctrina que al decir de muchos es

una invención europea sin tradición en nuestro país. Supongo que porque cuando surgió en Europa, en España se bebían otros

vientos.

«Cuando me convencí de que en el falangismo social-revolucionario ya no había nada que

hacer porque la revolución pendiente no se cumplía nunca, me orienté hacia el socialismo revolucionario, toda vez que habíamos

sido educados en la antidemocracia; hasta que más tarde, descubierto el valor moral de ésta, emprendí ya definitivamente el cambio

del socialismo democrático.»

Las palabras son suyas. Me las decía la otra tarde sentado al borde del sofá donde conversábamos, gesticulante como buen andaluz.

En un par de frases había sintetizado toda una trayectoria vital con la misma honradez con la que se va a los pueblos porque cree que

la política no es sólo Madrid, ni España las tribunas más o menos institucionalizadas de la capital.

«El otro día estuve en Finisterre, por ejemplo, y tendrías que haber visto la precisión en las preguntas que hacía aquella gente. Y eso

pasa en todas partes...»

Político andariego, recorre el país sin el aparato de un Fraga o de un Felipe González. También tiene menos dinero.

Pero mantiene la ilusión. Y confía, aún sabiendo que un triunfo mayoritario está lejos hoy de sus posibilidades, en las próximas

consultas electorales.

Trayectoria personal

* Abogado, sociólogo y periodista. Cantarero nació en Málaga.

* Fue en su primera época falangista, presidente nacional de los Antiguos miembros del Frente de Juventudes, director del

desaparecido semanario «Juventud» y jefe del Servicio Nacional de Actividades Culturales de Juventudes.

* Dimitió de forma irrevocable de la Secretaría Nacional del S. E. U. por desacuerdo con la política oficial en materia sindical

universitaria.

* La evolución de su pensamiento político está contenido fundamentalmente en sus obras: «Tragedia del socialismo español»,

«Historia y libertad», «Falange y socialismo», «Ideas actuales», «Compromiso social del progreso económico». «Educación y

nueva sociedad» y «Socialismos de ayer y de hoy».

* Ha sido enviado especial de ABC en Marruecos en 1955 y corresponsal de «Pueblo» en Tánger. «El Correo Español-El Pueblo

Vasco» y «Gaceta Ilustrada». Aún hoy continúa colaborando asiduamente en numerosas publicaciones.

* Viajero infatigable, alterna su presencia en las provincias españolas con viajes al extranjero. En cada caso es habitual

conferenciante en distintos foros culturales y políticos.

La pregunta

¿Es posible la democracia en nuestro país?

«El restablecimiento de la democracia en España, para ser posible y positivo, exige, por una parte, una auténtica reconciliación

nacional y una superación total de los efectos de la guerra civil y, por la otra unas condiciones mínimas de prosperidad económica y

consecuente serenidad social. En la década de los 60 esos supuestos se daban en parte. Pero en la de los 70 no se dan. De otro lado,

para que el restablecimiento de la democracia sea posible en España, en el menor tiempo posible y al menor costo posible, ha de

ocurrir, necesariamente, que las fuerzas del Régimen y las fuerzas de oposición entiendan que constituyen inseparablemente la

actual realidad política española y que la democracia ha de contenerlas a ambas, dispuestas a tolerarse mutuamente y a concurrir

civilizadamente observando unas y otras, con el mismo rigor, las reglas del juego. Para que la democracia sea posible en España

tiene que ocurrir algo muy difícil, y es que esas fuerzas - las del Régimen y las de la oposición - convengan conjuntamente «prohibir

el pasado».

 

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