Autor: ;Blanco, Alfredo. 
 Polémica, estalló la guerra en el P. S. D. E.. 
 Prados Arrarte:  :   
 "Hay que sacar los trapos sucios a relucir". 
 Pueblo.    18/02/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

Estalló la guerra en el P. S. D. E.

PRADOS ARRARTE: “Hay que sacar los trapos sucios a relucir”

«Es grave la presencia en la directiva del partido de una persona incapacitada para desempeñar el cargo»

«Me fui porque no me iba a hacer responsable de un despilfarro financiero absolutamente increíble»

El hasta hace poco presidente de la Agrupación de Madrid y vicepresidente primero de la Comisión

Nacional del Partido Socialista Democrático de España (P. S. D. E), don Jesús Prados Arrarte, es un

hombre íntegro, o por lo menos a mí me lo pareció. Busca a la socialdemocracia con toda la fuerza que le

puede dar su pasión por la libertad y su pragmática confianza en la ideología socialista. Búsqueda que,

por otra porte, le costó diecisiete años de su ya dilatada vida en el exilio.

ESTE bilbaíno, de sesenta y siete años de edad, actualmente catedrático de Economía Política de la

Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, mandó a su debido tiempo un comunicado a la

Prensa notificando su dimisión como vicepresidente del Partido Socialista Democrático de España:

—El motivo principal de mi protesta dentro del P. S. D. E. ha sido que el señor Velasco —subdirector

general del P. S. D. E.—, que tiene antecedentes comerciales que le dificultan el disponer de libertad de

acción, esté dentro del partido, ya que está en curso el articulo 3.º, número 2, inciso e) de la ley del

Derecho de Asociación Política, que en sus últimas líneas dice: sólo podrán ser titulares de los órganos de

representación, Gobierno y Administración quienes gocen de plena capacidad de obrar. Y como el señor

Velasco no dispone de esa capacidad de obrar y la comisión nacional del partido le mantiene como

vicesecretario nacional, se van a encontrar pronto con una reclamación que, si no yo, presentará otra gente

ante el Ministerio de la Gobernación por infracción legal. De forma que se está haciendo algo que es

contrario a la ley y que, además, todo el mundo lo sabe, empezando por el señor García López (secretario

general del P.S.D.E.). ¿Qué clase de partido político es ese que pretende regir el país y que empieza por

violar y romper las leyes que rigen su funcionamiento?

—Pero vamos a ver, ¿por qué Andrés Velasco no tiene «plena capacidad de obrar»?

—Porque según declaró él mismo está quebrado, es decir, se declaró en quiebra. Por tanto, quien se

encuentra en esta situación no tiene capacidad para obrar, ya que no puede intervenir ni participar en una

serie de actos jurídicos que son absolutamente necesarios para un funcionario. Pero dejemos el aspecto

jurídico y pasemos al aspecto moral. Yo me he ido del partido porque no quería que ningún periódico

publicase que este partido está dirigido y muy influenciado en gran parte por una persona que tiene estos

antecedentes comerciales. Se me abrían las carnes de pensarlo. Si al resto de la comisión nacional no se le

abren las carnes, y tienen un concepto diferente de la ética y de la moral, allá ellos.

LOS TRAPOS SUCIOS

—Usted aludía —como segundo motivo para su dimisión— el silencio de la directiva del partido ante una

serie de gastos que consideraba anómalos. Pero vayamos más lejos, ¿existe un enfrentamiento entre

Prados Arrarte y Andrés Velasco?

—Entre el señor Velasco y yo ha habido una confrontación, porque este hombre, en los últimos días, ha

tratado de hacerme la vida imposible en el partido. Hizo dos o tres cosas que no me gustaron nada. Por

ejemplo, la constitución de la Alianza Socialista Democrática nunca se publicó en los periódicos, porque

este señor dijo que se iba a encargar de su publicación, pero no me explicó qué cosas hizo. El caso es que

jamás salió en la Prensa la formación de la Alianza Socialista Democrática. Otra vez le di un documento

(el programa económico de la Alianza) para copiar, y resulta que desapareció durante diez o quince días y

solamente apareció cuando yo amenacé con marcharme al juzgado de guardia. Pero mucho más grave es

el aspecto general, como la presencia en la directiva del partido de una persona incapacitada para

desempeñar su cargo, siendo vergonzoso que el resto de la comisión directiva se empeñe en mantenerlo,

porque se hacen responsables de sus actos, por lo mismo que el Consejo de Ministros se hizo responsable

del escándalo Matesa. Pero aparte de esto, el partido ha hecho una serie de gastos absolutamente

increíbles, como es el alquiler de un chalet en la calle de Serrano, que no es sitio para un partido que se

llame socialista y que dicen, dicen, que se pagan 185.000 pesetas al mes. Asunto que yo no puedo

confirmar, porque hace dos meses que a mi no me dicen ni una palabra. Desde que apareció el primer

dinero, asunto que medio negocié yo en forma de créditos bancarios, a mí no se me ha vuelto a contar

cuáles eran los gastos y cuáles eran las situaciones. Yo no sé cuál es la nómina del partido, y me enteré

por casualidad de que se había comprado un automóvil. Entonces resulta que al estar el presidente en

Santander, y ya que yo por mis cargos quedaba como presidente en funciones, estos señores se tragaban

los estatutos, y en lugar de reunir a la junta directiva, como era necesario, se inventaron una reunión de

vicesecretarios nacionales, donde la mayoría había sido designada a dedo por Antonio García López, y

claro, naturalmente, cómo me voy a hacer responsable de un despilfarro financiero en el partido que es

absolutamente increíble sin comerlo ni beberlo. Yo creo que la porquería en la dictadura era precisamente

que se ocultaban los asuntos, pero la democracia es diferente y pienso que para ella es sano el que los

problemas sé planteen y que, cuando hay un escándalo financiero, se saquen los trapos sucios a relucir, y

eso es lo que he hecho, sacar los trapos sucios del P. S. D. E. a relucir.

—¿Todo esto se realiza con el beneplácito del señor García López?

—Supongo que el señor García López está informado; el que sí que no lo estaba era Jesús Prados Arrarte.

Esa es la diferencia.

VIOLANDO LA LEY

—Usted pidió el cese de Andrés Velasco antes de dimitir, ¿se le dio alguna razón por la que el cese de

dicho señor no fuese conveniente?

—No se me dio ninguna razón ni se puso en duda el que estuviera en curso el artículo antes citado. De

manera, que la Comisión Nacional sigue violando la ley, manteniendo en un puesto directivo a persona

que no puede ejercerlo.

—¿Quedamos entonces en que el partido está mal dirigido y mal administrado?

—Así es. Y este señor que tuvo como profesión la de director de cine, resulta que tiene una deformación

profesional increíble, y nos ha dejado a todos en ridículo presentando a Antonio como si fuese un galán

de cine, sacando en el referéndum unos carteles cuya mitad era su fotografía. En provincias, los dirigentes

del P. S. D. E. no han querido poner estos carteles más que nada por miedo al ridículo. Por otra parte, este

señor, Andrés Velasco, que trataba de esta manera al señor García López, y por esa misma deformación

profesional, nos trataba a los demás, fueran cuales fueran nuestros antecedentes políticos, nuestra edad...,

como si fuéramos unos miserables extras.

INFIERNO POLÍTICO

— ¿Esta administración y dirección se debe a la incapacidad de los dirigentes o hay alguna cosa más de

por medio?

— ¡Ah!, yo creo que, Antonio García López tendrá que explicar muy bien al congreso del partido por

qué cuando se vio en la disyuntiva de quitar de la dirección a Andrés Velasco o a Jesús Prados Arrarte me

eligió a mí, porque la elección es tan disparatada, que en broma le dije: «Antonio, tienes que elegir

entre Jesús y Barrabás». Y eligió a Barrabás, entonces yo le dije: «Irás al infierno político» y ahí es

donde me parece que va a ir.

—Me parece que no me ha contestado, ¿es incompetencia, o simplemente es que transforman las cosas en

intereses suyos particulares?

—Bueno, yo esa pregunta no la puedo contestar, porque como no tendría pruebas para entablar la acción

legal correspondiente, tengo que hacer declaraciones dentro de los límites de la ley. Yo no puedo salirme

de ella.

—¿Se da la incapacidad o no?

—Pues claro que hay incapacidad, y es posible que haya otras cosas también.

— Aunque después de estos gastos, ¿sabía usted que se formó una comisión Económica Nacional del

P. S. D. E.?

—En una reunión de la Comisión Nacional se dijo que se iba a formar una comisión para que vigilara los

gastos, pero luego no se hizo nada. Además lo de la comisión podrá ser práctico o no serlo, pero los

estatutos están allí, y éstos dicen que las decisiones del partido las toma una junta directiva. En esa junta

estaba yo, y ella debía haber conocido esos gastos fundamentalmente. Entonces, ¿por qué se ha hecho este

misterio en torno a ellos? Con toda seguridad, porque se imaginaban que yo iba a decir que no, que un

chalé en la calle Serrano, que estaban locos...

—¿Se puede hablar entonces de cacicada?

—Bueno, naturalmente, desde el momento en que no se cumplen los estatutos, se está actuando como

caciques dentro de un partido, eso es evidente.

—¿Qué miembros del partido estamparon sus firmas en los avales que propiciaron los créditos bancarios

que están siendo utilizados para cubrir esta serie de gastos?

—Creo que yo firmé uno, Antonio ha firmado otros y el tesorero también ha firmado algunos.

—Y si Andrés Velasco no ha expuesto una peseta, ¿no cree que así es muy fácil administrar fondos?

—Naturalmente. Y si además uno tiene antecedentes de mal administrador, pues ya el motivo es doble

para tener mucho cuidado por ver cómo administra. Yo pienso que un partido político tiene que sacarle el

máximo jugo y el máximo rendimiento a cada peseta que tenga. A nadie le sobra el dinero.

INTENCIÓN DE EXPULSARME

—El miércoles, día 9, se reunía la Agrupación Madrileña del P. S. D. E. ¿Confiaba en que se

solidarizasen con usted?

—No, en absoluto, no confiaba nada en ellos, porque en el partido se han encumbrado a posiciones

rectoras unos chicos jóvenes de ambiciones absolutamente desmedidas. Cuando convocaron la junta, yo

aún no había dimitido, de manera que convocaban la junta con la intención de expulsarme.

— Parece que está todo el partido en contra suya.

—Hombre, naturalmente, porque dentro del partido hay intereses creados en que se tapen estos asuntos.

Pero esto es en Madrid, ya veremos cuando se reúna la comisión nacional y venga la gente de provincias

a ver con quién está.

—Usted ha dicho claramente que dejaba las puertas abiertas para su regreso, ¿su vuelta significaría

entonces un cambio radical de los miembros de la directiva?

—Por supuesto, si vuelvo al partido tiene que ser teniendo un control sobre los gastos, que corresponde

estatutariamente al vicepresidente y, naturalmente, el señor Andrés Velasco tiene que irse, y como

también hay dos o tres personas que han operado en forma contraria a la ley y a los estatutos, estas

personas tampoco podrían continuar en la directiva y tendrían que quedarse como simples militantes. Este

partido está dirigido por un grupo que no quiere que haya gente en ese partido y, por tanto, no la tendrá

jamás. Entonces se juega a la política, y es hablar por teléfono, aparecer en los periódicos, cosas de este

estilo, y ahora a lo que se ve, es gastar dinero que reciben de préstamos.

 

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