Homenaje al profesor Aranguren. 
 Me he esforzado por ser un intelectual y un demócrata constantemente     
 
 Informaciones.    15/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

HOMENAJE AL PROFESOR ARANGUREN

«Me he esforzado por ser un intelectual y un demócrata constantemente»

MADRID, 15 (INFORMACIONES).

CERCA de un centenar de personas pertenecientes al mundo de la política, la cultura y el espectáculo

se dieron cita anoche en una cena-homenaje al profesor Lopez Aranguren por su vuelta a ta Universidad

de Madrid

A los postres de la cena, tras unas palabras de presentación del acto, que don Feliciano Blázquez calificó

como opuesto a «un homenaje parroquiano», se leyeron numerosos telegramas y cartas de adhesión de

todos cuantos no pudieron asistir físicamente.

A continuación, fueron hablando los acompañantes del profesor Aranguren y su esposa en la mesa

presidencial (en la que se registró la ausencia de don Joaquín Ruiz-Giménez —«Circunstancias especiales

me impiden estar contigo en estos momentos»— y de don Enrique Tierno Galvan, ambos a causa de los

acontecimientos ocurridos en las últimas horas).

Don Pedro Lain; que leyó loa mensajes de los dos ausentes, centró su intervención en un análisis de la

«libertad de» y de la «libertad para», afirmando que la primera no es completa sin la segunda, y

preguntándose si una libertad honesta, la del profesor Aranguren, no se está preguntando constantemente

el para qué de su ejercicio.

Intervinieron también don José María Diez Alegría, don Carlos Paris, don Ignacio Sotelo y doña Rosa

Regás, en su calidad de compañeros, discípulos y amigos del homenajeado.

Finalmente, el profesor López Aranguren comenzó su disertación afirmando que el acto en si no tenia

sentido, pero que ya que no había remedio, intentaría hacer un breve análisis de su vida y de su persona..

Tras un «qué he hecho yo», seguido de un «sigo sin he hecho», desmenuzó su per-he hecho», desmenuzú

su personalidad, en la que destacó la versatilidad, su constancia («paradójicamente, porque es una

fidelidad en la infidelidad»), su autocriticismo, juventud espiritual, su falta, su ambición y su amor por el

no. «Casi sólo sirvo para decir no.» «Me he esforzado —dijo— en ser un intelectual constantemente, en

ser constantemente un demócrata. Entre una gran salva de aplausos, terminó reafirmando su esperanza en

el mañana, en el que, «como niños, buscando en la oscuridad, encontraremos un futuro mejor que el

régimen que esperemos termine algun día, nos ha dejado».

 

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