Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Figuras en punta. 
 José Luis Álvarez (Tácito, Partido Popular)  :   
 "No se han cumplido dos temores: ni la represión ni la revolución". 
 Ya.    23/12/1976.  Página: 9,11. Páginas: 2. Párrafos: 54. 

FIGURAS EN PUNTA / José Luis ÁLVAREZ

José Luis ÁLVAREZ (TACTICO PARTIDO POPULAR) "NO SE HAN CUMPLIDO DOS TEMORES: NI LA REPRESIÓN NI

LA REVOLUCIÓN"

HE de confesar que apenas sabía de José Luis Álvarez. Es un hombre de cuarenta y seis años, notario desde los veintitrés, estatura

media, cordial hasta la medula, que nunca fue político hasta aquella cena que derivó en la fundación de Tácito. Desde hace pocos

días ahí está el Partido Popular.

- ¡Chico, si es que creo que todos tenemos que participar!

Despacho amplio en Ortega y Gasset, que rebosa de libros, mesa de reuniones al fondo. Tiende la mano amiga, noble, y abre las

puertas de la conversación. Creo que no sabe posar para las fotografías. Habla más bien lentamente, como pensando de arriba a

abajo la palabra, la frase...

- Juzgar a estas horas el significado de Francisco Franco en la historia de España es todavía prematuro. La historia necesita de

períodos más largos de tiempo para formar juicios, y aun a veces ni el paso de los lustros es suficiente para lograr una objetividad

adecuada.

Todo personaje histórico tiene aciertos y errores. Naturalmente, según la afinidad visceral o política, es humano destacar los unos o

los otros. Ni el caso de Franco es una excepción ni el de sus comentaristas lo va a ser.

Gobierno personal

Lo que no se puede desconocer es que han sido casi cuarenta años de un mismo régimen. Y eso es un caso extraordinario. Desde los

Reyes Católicos para acá sólo ha habido dos períodos de gobierno personal más largos: el de Felipe II y el de Felipe V.

Durante estos cuarenta años, en mi opinión, ha habido cosas buenas y malas, pero lo que es importante es el trabajo que en un

período de paz ha hecho el pueblo español. Ese trabajo ha transformado nuestra sociedad, que es hoy distinta, y mejor que lo era

hace cuarenta años, y ese cambio es decisivo para la historia de España .

Los años pasan, las cosas suceden. Eso forma parte de la historia, que hay que asumir para el país, guste o no. Y la vida sigue, no se

puede retrotraer ni intentar la ficción, salvo en literatura, de que algo no sucedió. Intentar retrotraer la historia a momentos o a

planteamientos de hace cuarenta años seria no sólo un error, sino una terquedad inútil o estúpida.

Está consternado, dolido por el secuestro de don Antonio María de Oriol. Inconscientemente díalogamos hacia la muerte. Hay, valga

la expresión, un silencio que pesa. No se muestra partidario, ni en el caso más extremo, de la muerte.

- ¿Franquismo sin Franco? Creo que es imposible. El régimen anterior pivotaba sobre una persona. Desaparecida ésta no es posible

construir una teoría sobre alguien que fue siempre más pragmático que teórico. Eso seria un anacronismo tan grave como ese otro

que acabo de señalar en la contestación anterior. No se puede volver atrás ni en un sentido ni en otro. Hay que dar las soluciones

políticas que exige el año y la coyuntura en que nos hallamos, y las que lógicamente sirvan para los años venideros, para el futuro. Y

a mi me parece que esas soluciones están, sin perjuicio de nuestras peculiaridades y de nuestros problemas, en el camino marcado

por las sociedades que más se parecen estructuralmente a la nuestra, que son las de Europa occidental.

Dos temores superados

El hacer unos pasos similares, en determinados momentos, en estas entrevistas llega al camino, claro, de confrontar la opinión del

punto de vista político e ideológico.

- ¿Cómo ha evolucionado la vida política de España, en términos generales, desde el 20 de noviembre del 75 ?

- Quizá no nos damos cuenta de cómo ha evolucionado y de cuánto por estar inmersos en el cambio. Si a cualquiera de nosotros nos

hubieran dicho hace nada más diez años que a la muerte de Franco las cosas iban a suceder como han sucedido hasta ahora, no nos

lo hubiéramos creído. No se han cumplido, afortunadamente, ninguno de los dos temores: ni la represión ni la revolución. Ni el

apretar las clavijas desde el poder ni la revancha deseada por algunos. Ha sucedido, está sucediendo, y puede culminar con éxito, la

tesis que parecía más difícil: que desde el poder, desde la legalidad, sin pararse la vida del país, se está produciendo una

transformación política impresionante. El cambio de un régimen autoritario y personalista a un régimen democrático.

Ya se que la objeción es fácil: esta democracia no es perfecta. Pero no seamos ilusos. Las obras de los hombres nunca son perfectas.

Se hacen cada día tropezando, cayendo y levantándose. Basta leer la prensa extranjera para darse cuenta del respeto y del asombro

que nuestra transformación produce. Y de la esperanza que crea.

Como desde Tácito defendimos que ese cambio era posible, puede usted juzgar lo que yo me alegro de que consigamos, los

españoles - "con el menor coste social posible", frase que inventamos nosotros y que ha entrado ya en el lenguaje común - pasar a un

régimen democrático de la manera que creíamos que era la mejor y la más segura para todos. Ya sé que esto es el comienzo y que no

es perfecto, pero precisamente el principio era lo más difícil y peligroso. Si pasamos este rubicón, el de las elecciones primeras, la

democracia como modo de convivencia podrá asentarse. Para ello creo que no hay que ser maximalista, sino nolista, y no caer en las

trampas de los que de verdad no quieren la democracia, sino sencillamente el Poder por cualquier procedimiento, aunque se

amparen inicialmente en la defensa de la democracia, que luego cuantas veces han logrado aquel no han respetado jamás.

Gobiernos de la Monarquía

- ¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre los dos Gobiernos de la Monarquía ?

- En este cambio les corresponde un indudable mérito a los dos Gobiernos de la Monarquía, y muy principalmente a éste, que ha

sido el verdadero motor del cambio. Hacer una crítica de ellos es fácil. En sus actuaciones hay vacilaciones, errores, desviaciones.

Pero sería injusto no comprender las dificultades que había y los avances logrados.

El primer Gobierno tuvo que luchar con los continuistas de un lado y las alteraciones callejeras de otro. El presidente Arias

pertenecía demasiado al pasado para construir el presente mirando al futuro. Eso determinó un considerable retraso, unas medidas,

como el indulto o la Comisión Mixta, que fueron inadecuadas. Si se hubiera tenido la decisión de aprovechar los dos o tres primeros

meses utilizando la esperanza y el entusiasmo despertado por la Monarquía, el periodo de cambio habría sido más corto y mejor.

Pero, claro, esto es muy fácil decirlo a toro pasado.

El segundo Gobierno ha tenido la virtud de adelantarse muchas veces a los acontecimientos y a las demandas; de tener más

iniciativa y de haber puesto a la autollamada "oposición democrática" en situaciones que exijan de ella menos demagogia y más

sentido constructivo. La transformación conseguida desde julio aquí es evidente, tanto desde el punto de vista legal como desde el

del "clima" social y político. Y sise celebran unas elecciones libres, como espero, se habrá dado un paso importante y muy positivo.

Precisamente uno quería llegar ahí, a las elecciones libres. José María Álvarez cruza los brazos, apoyado en la mesa, y habla. Hay

pocos adornos, por no decir ninguno, por el despacho. Eso si, un retrato de sus cinco hijos. Habla un castellano correcto. Tiene,

cuando ríe, una sonrisa franca y sana.

El centro de la mayoría

- En unas elecciones auténticamente libres, ¿qué puede pasar ?

- Yo naturalmente no puedo hacer sino un pronóstico, basado en la composición de la sociedad española. Aunque ésta ha mejorado

mucho no tiene todavía la composición ni sociológica ni políticamente de los países que han eliminado o reducido de su espectro los

extremos. Es una sociedad que tiene un centro mucho más amplio que hace cuarenta años. Pero creo que ese sector moderado, que

está no sólo en la clase media y en la burguesía, sino también en las clases trabajadoras y en los ambientes profesionales, no es

todavía una mayoría desbordante.

Tengo la impresión de que la derecha y la izquierda son todavía importantes. Es decir, que el marxismo va a tener sus partidarios y

que el continuismo o conservadurismo también. Y que no van a ser pocos ni unos ni otros. Yo diría, quitando los extremismos de

derecha e izquierda, que si espero sean poco o nada representativos, que casi la mitad del país está en esa derecha e izquierda. Y que

con ellas hay que contar y convivir.

Lo verdaderamente grave seria que esas dos posiciones polarizaran toda la oferta política. Que los partidos marxistas o el

conservadurismo continuista alcancen entre ambos el 50 por 100 de los votos no me parece ni imposible ni grave. Con tal que

otro sector capaz de dialogar con unos y otros tenga también una representación tan fuerte como ellos.

Yo creo en que gran parte del país no es ni marxista ni continuista. Y espero que los líderes y personalidades de ese sector tengan el

patriotismo y la claridad de juicio precisa para saber que su electorado potencial es coincidente. Y que seria una grave

responsabilidad dividirlo. Porque sería un grave daño para el país y para ellos mismos. Si a ese sector se le ofrece una alternativa

conjunta, sea unitaria o federativa, distinta de la continuista y la marxista, es posible que esa tercera solución obtuviera un

resultado que, sin alcanzar la mayoría absoluta, fuera más importante que cualquiera de las otras dos. Y eso sería un éxito

para todos, no sólo para el sector beneficiado, sino aun para los otros dos, que tendrían su papel y su actuación pacifica y

confluyente en la vida política del país. En una palabra, aseguraría su influencia proporcional y compartida a todos los sectores

reales de la sociedad en la dirección del país, bien desde el Gobierno, bien desde la oposición.

Partidos políticos

De la oposición a los partidos políticos.

- ¿ Acepta todos los partidos políticos ?

- Yo personalmente acepto todos los partidos políticos que respeten la ley, y especialmente lo que acepto es a todos los españoles.

Las ideas de unos me gustan más que las de otros. Pero respeto las ideas de todos. Yo estoy claramente en una ideología opuesta y

contraria al comunismo o al fascismo. No creo ni en la dictadura del proletariado, ni en la eliminación de la iniciativa privada, ni en

el materialismo, ni mucho menos en que el hombre sea un número dentro de una organización o de una clase.

Desconfío además del carácter democrático del comunismo - a pesar de la nueva versión eurocomunista, que no ha pasado de los

papeles a la realidad -, porque no hay un solo caso en la historia de que el Partido Comunista haya llegado al poder y subsista un

régimen democrático. Por ello pienso que la legislación debe tener previstos los limites de la actuación de los partidos, sobre todo de

los de extrema derecha o izquierda, para que la libertad no sea utilizada para privar de libertad a los demás o para acabar con la

democracia utilizando los mismos instrumentos que ella brinda.

Con estos limiten admito que todos los partidos que tengan una realidad en el país y que respeten la ley es mejor que estén

legalizados, que no que existan clandestinamente. Yo defenderé esto; pero lo que no admito es subordinar la democracia a la

aprobación de un partido.

Referéndum

- ¿Del referéndum a dónde?

- El referéndum es el presupuesto para producir el cambio político. Así serán posibles unas elecciones libres. Y las elecciones son el

medio de conocer lo que desea el pueblo español y la constitución de unas Cortes representativas. Y de esas elecciones tiene que

surgir asimismo un Gobierno también representativo. Y ese Gobierno tiene que tener autoridad para resolver los problemas del país.

A la gente lo que le importa son los problemas reales, más aún que los formales. La inflación, el paro, la educación, la vivienda, el

trabajo, la Seguridad Social, la sanidad, el derecho al descanso, etc. No se pueden consumir todos los esfuerzos del poder en

problemas constitucionales o formales. Los que quieren unas Cortes puramente constituyentes, para después abrir un nuevo periodo

de transición, se olvidan, a pesar de sus constantes alusiones al pueblo, de éste.

El periodo de transición debe acortarse todo lo posible, y de las elecciones debe salir un Gobierno que, legitimado por la consulta

popular, sea capaz, contando con un período de gobierno razonable, de afrontar la solución de esos problemas reales: los precios, la

balanza de pagos, el paro, los problemas del campo y de la industria. Muchos de ellos exigen medidas dolorosas y tiempo para

asimilarlas. Eso sólo lo puede hacer un Gobierno que tenga un plazo y que le contraste una oposición que sienta frente a si el juicio

del pueblo por su conducta, del que dependerá su oportunidad en las elecciones siguientes.

Por lo tanto, hay que ir del referéndum a las elecciones y de las lecciones a la convivencia democrática, con los intereses nacionales

como primer objetivo común, para crear un sistema que sirva establemente durante un periodo de tiempo largo.

Los pasos de la charla, usted lo puede apreciar, son del hombre de la ideología pacifica, yo diría que de un horizonte abierto donde

los hombres se den la mano.

Hay un teléfono que sólo sonará una vez.

Socialismo

- ¿Cuál es el futuro de los cuatro o cinco grandes bloques políticos ?

- Otra vez la labor de profecía. Yo creo que el socialismo si elimina el revanchismo, el mito revolucionario y evoluciona a un

socialismo su postura de tipo democrático norte-europeo tiene un claro porvenir en España, y colaborará a la tarea de gobierno. Si se

convierte en un partido revolucionario y marxista será siempre superado y absorbido por el comunismo.

El comunismo, espero y deseo que quede reducido a una fuerza marginal, como sucede en muchos países europeos, y que no suceda

lo que en Italia, que se ha comido prácticamente al socialismo. Si el próximo Gobierno mantiene loa niveles de bienestar y orden

que interesan a un amplio sector de la sociedad, creo que la extrema derecha irá reduciéndose progresivamente.

El continuismo, espero y deseo también, que evolucione hacia fórmulas típicamente conservadoras y con ese sentido tendrá siempre

un puesto en la sociedad española, como en todas las occidentales.

Y el sector intermedio que se caracteriza por la conjunción de las ideas de: libertad, basada en el superior valor de la persona

humana; solidaridad y justicia social, sin perjuicio de la iniciativa privada, y recepción de las ideas del humanismo cristiano, espero

que si se mantiene unido, si logra la síntesis que esta época exige, sea cada vez más poderoso y logre que sea imposible gobernar sin

tenerle en cuenta.

Yo preveo o deseo una expansión del sector central, y una evolución de derecha e izquierda más hacia esa zona que a los extremos,

lo que haría al pais más gobernable. Y la existencia de tres grandes partidos o federaciones: socialista, popular y conservador, y de

dos extremos más reducidos: neofranquismo y comunismo.

- ¿ Me habla, entonces, de dónde se sitúa ?

- Obviamente en el sector intermedio, en el Partido Popular y en la Federación de Centro, en la que deben convivir y trabajar juntas

las personas de origen socialdemócrata, liberal o democristiano.

Reforma política

- Fallos y aciertos de la ley para la reforma política.

- Creo que hay que juzgarla mucho más como un procedimiento, como una llave que abre la puerta de la instauración en España de

un régimen democrático. Lo importante de esta ley es que hace posible el paso de un régimen que no era democrático a otro que si

lo es, en paz, sin traumas, cambiando profundamente. Es el instrumento que debe hacer posible pasar ordenadamente de un régimen

a otro, el medio de que se instaure el sufragio universal como sistema de participación del pueblo en la regulación de su destino y de

que se celebren unas elecciones libres y competitivas de las que salgan unas Cortes representativas, con todo lo que ello supone. Es

decir, para mi la ley de reforma política es mucho más importante por lo que posibilita que por lo que tiene dentro de si misma,

porque lo que hace es entregar una gran cantidad de modificaciones, no a su contenido, que es muy breve, sino a lo que hagan unas

Cortes, que es lo que hace la ley, hacerlas posibles a través de unas elecciones, y que esas Cortes, que sean realmente representativas

de todos los sectores del pueblo español, son las que tienen que introducir un conjunto de modificaciones en muchos aspectos que

son fundamentales para la organización de nuestra vida...

Tácito y Partido Popular

- Hablemos de Tácito, del PP.

- Tácito fue un grupo de pensamiento que nació en un momento especial. El año 1973, cuando aún se reunían en Franco las

condiciones de jefe de Estado y jefe de Gobierno. Frente a todos, defendió desde entonces un camino a la democracia, que es el que

ha sido utilizado.

Tácito tuvo razón y la influencia de sus ideas y sus hombres en el éxito de la reforma y de la transformación pacifica ha sido

decisiva. La experiencia de Tácito fue también importante desde un punto de vista humano. Ha demostrado la posibilidad de trabajar

juntas durante más de tres años personas de distinta procedencia e ideología: democristiana, como es mi caso, socialdemócrata y

liberal, y de reencontrarse en cada momento los que allí hablamos estado.

Pero ante la problemática de hoy. Tácito no era ya bastante. Ante unas elecciones y un régimen democrático en perspectiva había

que pasar del pensamiento a la acción.

Por eso, Tácito ha colaborado con plenitud y entusiasmo a la creación del PP. El futuro político es de éste, no de aquél. Tácito, que

podría subsistir como fin, pero no como grupo, se ha incorporado al Partido porque sus hombres han tenido siempre por objetivo

servir a una forma de pensar y a una convivencia democrática.

Las diferencias de estructura son, por tanto, absolutas. Tácito era un grupo que nunca hizo proselitismo ni buscó afiliaciones;

vinieron a él hombres que se sentían identificados con aquellos artículos. £1 Partido quiere ser un partido de miles, de cientos de

miles de personas: hará proselitismo y tendrá la estructura tópica de estas organizaciones.

En cambio, en lo que existe una gran coincidencia es en la ideología. Las ideas de convivencia y de diálogo, de moderación, de

libertad, de igualdad entre los hombres, las clases y regiones, de solidaridad, de recepción de las ideas del humanismo cristiano y de

la tradición liberal para resolver los temas jurídicos, culturales y familiares, de preocupación por eliminar todas las discriminaciones

y alcanzar una sociedad más justa e igualitaria, de respeto a la iniciativa privada, de plena incorporación de la mujer y de los jóvenes

para la transformación de nuestra sociedad en otra más humana y menos fría, la fe en que la mayor riqueza de un pueblo es el

trabajo de sus habitantes en paz y con orden y justicia. Todas esas son ideas básicas, tanto del ideario de Tácito ayer como hoy del

PP.

- ¿Dónde está situado el auténtico plano de las libertades políticas en España?

- En la consecución de la efectividad de lo que son los derechos del hombre, que está reconocido en una serie de declaraciones, de

tipo internacional, desde la declaración de derechos del hombre de 1948 a las declaraciones más recientes, entre las cuales

prácticamente están comprendidas todas las libertades, tanto las formales como las reales y económicas. No sólo la declaración, sino

la aplicación efectiva de ese conjunto de derechos y libertades es lo que hace a una sociedad plenamente libre y democrática.

Hasta aquí la charla política con José Luis Álvarez una tarde de diciembre en su despacho de la calle Ortega y Gasset.

Juan de la Cruz Gutiérrez Gómez

26-XII-1976

 

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