Autor: Reyes, Roberto. 
   Los diez de Durango y los motines carcelarios     
 
 El Alcázar.    26/07/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

"LOS DIEZ DE DURANGO Y LOS MOTINES CARCELARIOS"

AUNQUE muchos de los múltiples acontecimientos que a diario asistimos nos vayan poco ja

poco curando de espanto o sumiendo en la perplejidad y el desconcierto, hay alguno de

aquellos que no pueden pasar sin comentario más o menos indignado. Y digo más o menos,

porque a mí, por ejemplo, no me ha sorprendido en absoluto que los presos comunes de una

buena parte de las cárceles españoles se hayan encrespado y hecho el bárbaro, hasta dejar

verbigracia "impresidiable" la cárcel, perdón, el "Centro de detención de hombres", de

Carabanchel.

Y no deben Vds. extrañarse de que a mí esos motines no me hayan sorprendido, puesto que

paso inmediatamente a explicarles.

Se me antoja lógico que quienes están detenidos en prisión preventiva o por cumplir condena

por delitos no graves aunque comunes, no acierten a comprender cuál justicia o equidad inspira

el hecho de que ellos sigan en la cárcel, cuando cierto número de reclusos condenados por

tribunales de la misma independencia y competencia que los que les juzgaron a ellos, han sido

objeto del siguiente trato:

1. Juzgados, fueron condenados hasta a penas de muerte, porque mataron fríamente y en

ocasiones, al propio tiempo robaron o chantajearon a los familiares de sus victimas.

2. Se les conmutó a los condenados las penas capitales que les habian sido impuestas, por las

de prisión perpetua. Hasta aquí todo es legal.

3. Pero hallándose cumpliendo esas condenas u otras graves, un buen día —para ellos

claro es— y sin que nadie sea capaz de explicar en Derecho la legalidad del acuerdo, dichas

penas de reclusión perpetua o graves les fueron sustituidas por Ja de" extrañamiento del

territorio nacional.

4. Acto seguido se les colocó en un avión por cuenta del Estado, —no sabemos si en 1ª

clase—, se les situó en una nación extranjera y se les proporcionó, también a cargo del

Estado y en divisas, el Minero necesario para que viviesen sin lujos, pero decorosamente

durante varios meses, al tiempo que se les recomendaba que fueran buenos chicos, con

lo que las autoridades españolas se desentendieron del asunto, no sin antes proveerles de

pasaportes no de! "país" vasco sino de España, que les permite viajar por todo el mundo,

salvo creo que Albania.

5. A poco esos mismos "extrañados" desaparecen de las naciones extranjeras a donde les

llevó la autoridad española y aparecen en España concretamente en él duranguesado de

Vizcaya, que sigue, que sepamos perteneciendo administrativa y políticamente al Estado

Español.

Lo hacen en olor de multitud, en el frontón del colegio de Jos jesuítas de Durango, que fue

donde confluyeron las cuatro columnas de la llamada "marcha de la libertad de Euzkadi",

paseando sus "ex-ex-trañados" cuerpos entre aclamaciones de sus "compatriotas vascos",

acompañados de Telesforo Monzón que con la misma razón y* derecho que el "honorable" Sr.

Tarradellas en cuanto a Cataluña se titula ya incluso en España "Presidente de la República de

Euzkadi". Es de advertir que este "Presidente", sólo para acompañar a los precitados "ex

extrañados" se digna atravesar por primera vez en 40 años la frontera para hablar a un

respetable público que los aclamó en vasco y castellano, al decir los susodichos ex-patriados

que están allí para luchar por el pueblo vasco y por su libertad. Es más, hasta se permiten dar

un comunicado a la prensa en el que, además de reiterar lo anterior, afirman que sólo el pueblo

vasco, tiene derecho a juzgarles y que "ya ha dado su veredicto al sacarlos de la cárcel y exigir

nuestra vuelta".

Aunque sólo sea a titulo de curiosidad histórica recordaré a Vds. que es imposible legalmente

conmutar una pena de cadena perpetua, 2* de la escala, o cualquiera otra grave, como la de

reclusión mayor, por la de extrañamiento del territorio nacional que figura en la escala

correspondiente en 10° lugar; y que según el art° 86 del Código Penal "el sentenciado será

expulsado del territorio español por el tiempo de la condena".

En resumen, que estos diez personajes que no hace aún unos meses purgaban sendas

cadenas perpetuas o penas graves por delitos de sangre, cuando no de robo o de coacciones y

amenazas, que lo que va quedando del Estado resolvió sin base legal alguna, sustituir dichas

condenas por la de extrañamiento del territorio que aún se llama nacional, se permiten tras de

"desextrañarse" por su cuenta, hacerse "pipi", en esos mismos residuos del Estado que así les

liberó y decir públicamente en Durango (Vizcaya) que ha sido el pueblo vasco quien los sacó

de la cárcel y quien ha reclamado su presencia en la "marcha de la libertad" de sus paisanos y

en la lucha por el "gora Euzkadi azkatuta", del país, grito que como Vds. saben quiere decir que

"viva libre e independiente" y cuyo grito va indefectiblemente unido al de "vera" o "muera"

España.

Media, además, la curiosa circunstancia que el Sr. Gobernador Civil de Madrid, explicó hace un

par de días, ante las pantallas de la T.V.E. que decidió actuar enérgicamente en las cárceles

amotinadas al comprobar que los presos intentaban enfrentarse o desconocer al Estado —la

palabra autoridad ha sido eliminada del diccionario político en uso—, lo que nos permite cerrar

estas líneas preguntando ¿es que no es ignorar al Estado y hasta orinarse en él, comportarse

como lo han hecho los diez "ex-extrañados" a que nos hemos referido, y que aparecieron en

Durango (Vizcaya)? ¿O es que el duranguesado ya no es España?

Entonces, por que* y a quie´n puede sorprender que presos comunes condenados a penas de

mucha menor gravedad que aquellos y por hechos que no les llega ni a la suela del zapato,

protestan y reclamen, y hasta se amotinen, ante el trato discriminatorio de que son objeto. ¿O

es que hay que ser vasco y estar condenado a penas gravísimas para recibir el trato que

reciben los diez de Durango?.

Roberto REYES

 

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