Autor: Velarde Fuertes, Juan. 
   Las libretillas .Lunes, 29 de noviembre     
 
 Arriba.    07/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

anotaciones economicas

las "libretillas"

Por Juan Velarde Fuertes

Catedrático de la Universidad Complutense

29 noviembre

lunes

Las Implicaciones socioeconómicas del tema universitario es lógico que me preocupen. De aquí que tenga

que señalar como especialmente interesante un ensayo publicado por el profesor español José María

Maravall, que ahora explica sociología en la Universidad de Warwick. Se titula «Political, socialization

and political dissent: Spanish radical students, 1955-1970», y se publicó en la revista «Sociology», el

órgano de la British Sociológica] Association, en el volumen 10, 1976. Conocer quiénes fueron tales

«estudiantes radicales» y cómo actuaron, constituye un tenia del máximo valor científico. Maravall indica

cómo este grupo comenzó no siendo representativo del conjunto de Ja población estudiantil, pero que

posteriormente «tendió a llegar a ser ceda´ vez más representativo {en términos sociológicos, no

políticos)». O radicalismo estudiantil, desde luego, lleva a Jos hijos a posturas más a ¡a izquierda de Jos

padres o bien adoptar la postura como reacción frente a éstos. Pera a esto hay que añadir otro dato: ia

fuerte vinculación entre «izquierdísmo» estudiantil y su pertenencia a las clases alta-media de la sociedad.

Una encuesta de 1969 mostró que el 72 por 100 de.tales izquierdistas pertenecían a las familias con un

alto «status», vinculadas a sectores privilegiados económicamente. Esta tesis de Maravall encuentra su

apoyo en toda una pléyade de estudiosos anglosajones desde R. Flabes a W. A. Watts y D. Whittaker, sin

olvidar ¡la obra colectiva muy manejada, «The Berkeley Student Revolt», aparecida en 1965. Los

estudiantes derechistas, por el contrario, procedían en genera? de familias «de oíase media baja o de

obreros pobres que tenían una orientación conservadora» {página 71). La situación resulta dará para

Maravall hasta 1970. La causa la halla en que Ja presión política antirradical puede soportarse mejor en

familias que ofrecen a sus hijos unos, mecanismos adecuados de resistencia. No se aclaran las causas de

la reacción «derechista». ¿Existe algún mecanismo de respuesta? Una afirmación recogida de uno de los

estudiantes que pertenecen a una familia de un alto «status» social, me parece significativa: «Desde

pequeño creí que los falangistas pertenecían a una clase inferior a la mía.» Es obvia ja influencia conjunta

de arta clase social y de orientación izquierdista de los padres, o si se quiere, antifranquista. El siguiente

cuadro lo aclara para los estudiantes radicales del período 1955-65:

No sigamos por este camino. Maravall lo va trazando de mano maestra, en relación con lo que llamamos

normalmente " los colegios de pago», las actitudes religiosas, la posibilidad de hacer turismo en e)

extranjero.

En 1965-1970 este movimiento radical se expansiona, según Maravall, y llega al estadio de «la

movilización de masas». Pero así como estudia la procedencia política de los padres, aclara poco el

problema, para raí crucial, de ¡la procedencia social de estos estudiantes {página 77). Un cuadro

estadistico como el expuesto más arriba no se puede proporcionar, y existe mucho de in tuición en su

afirmación de que se acerca el radicalismo estudiantil, en porcentaje de sus miembros, a´ la estructura

sociológica norma universitaria, pero una muy escasa contrastación empírica. Sin ésta, no hay

afirmaciones científicas válidas.

Ello es muy importante porque se ha hablado siempre de que la Universidad española era «una

Universidad de señoritos», que cerraba sus puertas a los hijos de tos trabajadores. Unos cuadros

estadísticos que he elaborado para los universitarios del curso 1974-75, con el apoyo de te Univac 1108,

con la que preparé muchos análisis en mi etapa de secretario general técnico del Ministerio de Educación

y Ciencia/ alteran un tanto estas afirmaciones. Añado que los trabajadores que envían a sus hijos a la

Universidad lo son tanto de la Administración y de las empresas, pero excluyen la´s cifras que siguen a

directores, cuadros superiores de la Administración, de la docencia y de las empresas, así como a tos

niveles medios de la Administración y de las empresas. Las Universidades las ordeno por porcentajes de

menor a mayor señoritismo, esto es, de mayor a menor porcentaje de hijos de trabajadores matriculados:

Pero también es interesante conocer 4a movilidad social generada por Ja Universidad. Para esto ofrezco

e] porcentaje de Padres que tuvieron, como máximo, estudios primarios. También aquí ordeno las

Universidades de mayor a manor índice; las de mayor índice deríban más fuertemente la sociedad

estamental:

Sin apoyo de estos datos, se estara siempre muy a oscuras ante la problemática universitaria, y creo que

su conocimiento y manejo quizá pueda iluminar más adecuadamente las tesis de Maravall.

 

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