Autor: Tuñón de Lara, Manuel. 
   ¿Quiénes ponen bombas contra el Liceo Francés?     
 
 Diario 16.    02/08/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

¿Quién pone bombas contra el Liceo Francés?

Manuel Tuñón de Lara

La noticia está fresca en la tinta de los periódicos, vibrando aún en las ondas televisivas. Loss que no se

cansan de poner bombas a diestro y siniestro en una España que se organiza democráticamente (y que por

cierto, estuvieron bien calladitos en tiempos de dictadura) han destratado con sus explosivos, libros,

bibliotecas y enseres del Liceo Francés, hiriendo, al mismo tiempo, a varias personas.

A muchos que no somos jóvenes y para quienes el Liceo Francés y el Instituto de Francia en Madrid están

cargados de tantas evocaciones, la noticia nos indigna sobremanera. El Liceo Francés de nuestros hijos,

cuando era el único islote liberal y democrático en un Madrid donde se adiestraba cuartelariamente a los

niños, en vez de enseñarlos, con desfiles, brazos en alta, canciones "imperiales", etc: ese Liceo donde se

podía respirar un mínimo de educación a la europea; aquel Instituto Francés donde se podían leer

publicaciones y libros prohibidos fuera de aquel recinto, donde fuimos acogidos y apoyados coa todo

afecto los miembros de la oposición; aquel Instituto de Francia donde, después de la liberación de París,

podíamos oír "La Marsellesa": aquel Liceo donde tantos padres nos saludamos regocijados la mañana del

8 de mayo de 1945, porque allí dentro era posible expresar la alegría por la derrota del hitlerismo.

Contra ese Liceo, contra esas instituciones de cultura francesa en España se aplican las energías "seudo-

revolucionarias" de unas bandas GRAPO o análogas que ya to engañar, a nadie, que todo el mundo sabe

que están teleguiadas por la ultraderecha, que no renuncia a desestabilizar la democracia española. En este

caso cumplen la finalidad siniestra de tratar de enfrentarnos con Francia y de intentar frenar la llegada

masiva de turistas, más numerosos que nunca porque, digan lo que quieran, los ciudadanos de Francia

vienen más y más contentos a España, ahora que está libre de dictadura.

Ya sería grotesco, si no fuera repugnante, que en su terminología seudomarxistizante (donde la oreja

fascistoide y polizontesca de antaño asoma demasiado) pretendieran atacar a los "monopolios franceses"

agrediendo a la cultura de Francia- Pensemos todas un poco que cuando se dice cultura de Francia se está

diciendo André Malraux, François Mauriac y Luís Aragón; se está pensando en estos gigantes del

hispanismo como Jean Cassoa, como el recién desaparecido Marcel Bataillon, como mi entrañable amigo

Noël Salomon, desparecido tarnbién este año, que terminó asi su obra maestra sobre la "Comedia" en

tiempo de Lope:

´´La lucha heroica del pueblo español con-tra sus opresores nos atrajo hacia el hispanismo hace ya cerca

de treinta años (está escrito en 1965). Estamos seguros de su resultado tanto como de la victoria final de

los campesinos de Fuenteovejuna, de Peribáñez o de Pedro Crespo y hemos escrito este libro en homenaje

a todos esos mártires, ilustres u oscuros, y en el cual la erudición no ha sido sino un medio para hallar el

movimiento de la vida y de sus conquistas." El Salomón de la Ciudad Universitaria de París en 1936 y del

Madrid de 1938,- el Bataillon (como Aragón, como Jouvenel, como Chamson, como tantos otros)

acogiendo a los intelectuales españoles el 39 son la cultura de Francia.

En Francia existió la Unión de Intelectuales Españoles, bajo la presidencia de Picasso y de Quiroga Pla,

cuando una capa de plomo caía sobre la expresión del pensamietno en la Península. Hoy en día hay 34

departamentos de Español en otras tantas Universidades de Francia donde se en-seña nuestras lenguas y

literaturas, nuestra historia y civilización. Se hacen tesis sobre temas esenciales de nuestra cultura, se

organiza la investigación. Y como remate de todo esto han surgido y siguen surgiendo muchos jóvenes

hispanas, hijos de españoles y francesas (o viceversa) que representan mejor que nadie nuestra hermandad

cultural.

Pues bien, contra lado eso van dirigidas las bombas de los GRAPO y de quienes tiran de los hilos de tan

siniestro tablado de títeres.

Inevitablemente, una vez más, hay que preguntarse: ¿Hasta cuándo se va dejar que dure este rosario de

provocaciones? Porque todo el mundo sabe ya quiénes son de partidos políticos existentes en España, sus

diligentes, sus programas, sus organisrnos, etc. Los GRAPO y cualquier banca pretendidamente

ultrarrevolucionaria no son un partido político. Y el 92 por 100 de españoles ha votado la democracia y

tiene derecho a exigir que se termine con quienes no cejan en su propósito de dinamitar esa democracia,

Y no olvidemos, aunque el tema sea delicado, que en importantes órganos operacionales de que depende

la estabilidad de un orden democrático cuya subversión no interesa hoy más que a la extrema derecha,

hay todavía personas que ejercieron funciones parecidas en defensa de otro orden, persiguiendo a los

partidos democráticos, obligados entonces a vivir en la ilegalidad. No olvidemos que hay cosas que

todavía no están nada claras y que el pueblo español, que es soberana según la ley de Reforma y

esperamos, que lo sea según la Constitución, tiene el derecho a que el orden democrático, que se está

dando y que ha de darse por medio de sus representantes electivos, esté absolutamente salvaguardado, sin

equívocas, sin ambigüedades y, desde luego, sin nostalgias de tiempos dictatoriales.

Tentado estaba de decir que la cultura francesa, a través de su Liceo y de su Instituto en nuestra capital

merecía un desagravio. Pero la verdad es que no lo necesita, porque saben muy bien nuestros amigos

franceses que no hay un solo demócrata, ni un solo bien nacido que pueda agredir hoy en España a una

institución cultiral francesa.

 

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