Autor: D. R.. 
 En quince días. 
 Setenta y siete detenidos  :   
 Robaban en el interior de los coches. 
 Hoja del Lunes.    08/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SUCESOS

En quince días

SETENTA Y SIETE DETENIDOS

Robaban en el interior de los coches

En quince días, setenta y siete detenidos. El único delito cometido por los mismos es e] de la comisión de

robo el el interior de vehículos a motor. Las edades están comprendidas entre los dieciséis y los cincuenta

y seis años. Treinta y seis de los detenidos son delincuentes habituales. Siete tienen en su historial otro

tipo de antecedentes.

Nueve de los setenta y siete enricen de domicilio o paradero conocido y sobre dieciseis pesaban órdenes

de busca y captura. A once de los encartados en tales tipos de delito se les había aplicado la antigua ley de

Vagos y Maleantes.

Una gran cantidad de efectos lobados han sido recuperados por la Policía, y entre ellos treinta y tres radio-

cassettes, ciento cuarenta y cinco cintas magnetofónicas, prismáticos, encendedores, paraguas, ¿rafas,

documentaciones, maletas, dinero, cepillos de carpintería, dólares USA, baterías de coches y un largo

etcétera.

Los útiles ocupados fueron ciento diecisiete destornilladores, ciento veintidós llaves, catorce navajas,

nueve llaves inglesas, cinco cuchillos, herramientas de otros tipos y una pistola detona-dora, amén de

bateos y revistas de moda.

La inmensa mayoría de los delitos fueron en grado de consumación; tan sólo cinco de ellos fueron en

grado de intento y seis en grado de frustración.

Entre los casos a destacar sobresale el de un individuo que desmontó el motor de un turismo para

colocarlo a otro automóvil que, como el anterior, tampoco era de su propiedad. Combinó muy sabiamente

el problema carrocería-motor y resolvió el problema adoptando una postura ecléctica.

Otros tres sujetos, de los setenta y siete citados, fueron sor-prendidos cuando sustraían bus cuatro ruedas a

un automóvil.

Vehículos de todo tipo fueron desvalijados, y entre ellos taxis, furgonetas, turismos privados y camiones.

Los lugares preferentes fueron la calle de Velázquez, glorieta del Emperador Carlos V. en Atocha; plaza

del Doctor Lozano y, en general, las vías madrileñas más céntricas.

D.R.

 

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