Informaciones. 
 Una ola de locura     
 
 Informaciones.    12/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

UNA OLA DE LOCURA

EL país está sacudido por una estremecedora oleada de loca violencia, de repugnantes delitos para los que

algunos quieren aún encontrar justificación moral. Nuestro compañero Paulino Martin, veterano y

honesto periodista deportivo, caía ayer asesinado por" unos «gangsters),. La víspera, los valiosísimos

tesoros artísticos y religiosos de la catedral de Oviedo, reliquia ancestral e insustituible del pueblo

asturiano, eran robadas en medio de un despiadado destrozo.

Mientras sigue el silencio sobre el vil asesinato de Madrid, ya existen algunas «reivindicaciones

políticas.., por llamarlas de algún modo, de! expolio de Oviedo. Su incoherencia y falta de credibilidad

son manifiestas, pero su mera existencia ilustra una vez más Ja confusión ética que se ha creado en este

país desde hace unos meses, al amparo de una pérdida de autoridad —de un lado— y de sentido cívico —

de otro—, y la tentación de justificar cualquier desmán dentro de alguna «lucha, de algún «sector

oprimido».

Es hora ya de que este país tome de nuevo, y urgentemente, conciencia de los valores cívicos y se acabe

con la ola de violencia que tan lamentablemente está empañando el reencuentro de un pueblo con la

libertad. Para conseguir esta sana reacción, habrá que superar, claro está, un obstáculo que hasta dentro de

muchos años no desaparecerá: la profunda y a la vez extendida incultura en que el anterior régimen, y

muchos otros regímenes desde hace siglos, han dejado al pueblo español. Pero, mientras se rescata esa

cultura nacional, no hay más remedio de que los sectores de la sociedad que tienen adquirida una mayor

responsabilidad, actúen de forma decisiva para restaurar la cordura en el país y dejen de caer en la

tentación de dignificar lo indigno.

Por todo ello, queremos insistir en el deber que tienen instituciones como los partidos políticos y la

Preusa de defender y fomentar el orden —el orden justo y libre, no el orden impuesto de antes—. antes de

que un estallido peor que los anteriores coloque a España, como a un boxeador «groggy>, en las cuerdas

de cualquier solución extremista.

Naturalmente, no pretendemos acusar a nadie de haber condonado actos tan execrables y, a la vez,

absurdos, como los de los dos últimos días. Pero nos parece evidente que se ha creado una atmósfera de

confusión, de ambigüedad, en la que ya nadie parece saber muy bien dónde está la (ducha contra el

fascismo), y dónde el crimen descarnado. Por ejemplo, se puede acusar de falta de claridad a los partidos

políticos que, con sus continuas campañas pro amnistía, han llegado a convencer a una gran mayoría de la

opinión pública de que estas campañas no cesarán hasta que todos los presos, incluidos los comunes,

estén en la calle; convencimiento erróneo, sí, pero fomentado por la falta de nitidez en las posturas de

personas y partidos. Tampoco podemos compartir la actitud de aquellos medios informativos que, tras el

expolio de Oviedo, conceden a una extraña llamada telefónica anónima el rango de reivindicación oficial

de un grupo fantasma de extremistas.

En este país se está promoviendo la irresponsabilidad y resucitando los viejos dominios nacionales. Ahí

está, por encima de todos los demás, el mayor riesgo para todos los ciudadanos.

 

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