Los secuestrados estaban tranquilos. 
 El jóven tenía miedo a morir     
 
 Pueblo.    08/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los secuestrados estaban tranquilos

EL JOVEN TENIA MIEDO A MORIR

«El joven estaba convencido de que iba a morir y no quería trato alguno con la Policía», manifestó a Cifra

la esposa de Mariano Jiménez, titular del piso de la calle Antonio López en el que Luis Torrijo buscó

refugio cuando huía de la Policía.

Uno de los familiares señaló que el hecho de que en la casa hubiese siete personas se debía a que estaban

realizando limpieza general en el piso, ya que, normalmente, viven en el misino el señor Jiménez y su

esposa, ambos personas de avanzada edad.

Precisamente el hecho de que en la vivienda se encontrasen dos niños de nueve y once años de edad y una

señora mayor impidió que la Policía lanzase bombas de gases lacrimógenos.

Los hechos, según manifestaron los familiares, comenzaron a las diez menos veinte de la noche, cuando

la niña de nueve años Yolanda Fuentes Jiménez abrió la puerta del piso para depositar el cubo de la

basura. Fue en ese momento cuando el presunto militante del GRAPO penetró rápidamente en la vivienda

y manifestó: «Soy del GRAPO, y me persigue la Policía.»

El joven, cuyo estado de nerviosismo era evidente, obligó a las siete personas a penetrar en una habitación

interior, de la que el grupo prácticamente no se movería en toda la noche.

Uno de los hijos del señor Jimenez manifestó que el joven habló con la Policía tres veces, pero que en

todos los casos repetía que «con ésos no quiero saber nada. Quiero un abogado y un notarlo».

Luis Torrija mencionó en varias oportunidades que tenía una hija, y que su esposa se encontraba en

estado de gestación. En ningún momento mencionó temas políticos ni de otro tipo.

Durante el tiempo que permaneció en el piso, el joven no ingirió bebida ni alimento alguno, pese a que los

inquilinos Se ofrecieron un botellín de cerveza.

Los familiares de Mariano Jiménez manifestaron también que el trato de Luis Torrijo fue correcto en todo

momento, pese a que el nerviosismo que denotaba les hacía temer que pudiese cometer alguna locura.

8 de agosto de 1977 PUEBLO

 

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