Autor: Domínguez, Manuel. 
 Canción. Misión retorno. 
 Pi de la Serra: Música para un acto político     
 
 Informaciones.    01/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CANCIÓN

Por Manuel DOMÍNGUEZ

MISIÓN RETORNO

PI DE LA SERRA: Música para un acto político

MADRID, 1

EL lunes y martes pasados, Pi de la Serra consiguió ver hecho realidad uno de sus sueños dorados.

Madrid dejaba de ser una pesadilla, y el acto político ineludible en que consistió su recital cerró el

paréntesis de su ausencia.

Personalidades de la oposición, tanto política como cultural, ocuparon, como ya es hábito, las primeras

filas del patío de butacas. Aranguren, Marcelino Camacho, Buero Vallejo, Marsillach, Nicolás Sartorius,

entre otros, se encontraban en la sala.

Entre el clamor de la multitud, los globos, las banderas y las cerillas encendidas, PI de la Serra hizo un

gran recital, aunque no un buen recital.

Fue un espectáculo grande por el momento, por la presencia y la actitud del público, por lo que el hecho

significaba en sí. Fue grande también por lo que declan las letras de Pi de la Serra y por el dominio de las

guitarras, una de ellas electrificada, del que pocos cantautores pueden hacer gala, como en el caso del

catalán.

E3 cantante dio todo lo que podia dar en las condiciones en que se desarrolló el acto. No fue un buen

recital, porque el público, con su excesivo afán de protagonismo, no dejó en ningún momento

concentrarse a Pi de la Serra. Porque a éste, al principio, apenas se le oía la voz, y porque a causa del

límite en los horarios, tuvo que interpretar atropelladamente 1 a s últimas canciones, en el deseo de

complacer al límite a los madrileños.

Faltó en el teatro ese ambiente íntimo en el que se pueden saborear todos los hallazgos lingüísticos, que

son muchos, de Pi. Faltó la tranquilidad necesaria para deleitarse con el toque de «blúes» de su guitarra»

para deleitarse con sus letanías, con sus inventarios. Faltó ese clima que se elabora a lo largo de la

actuación que envuelve a cantante y público, permitiendo establecer entre ambos una comunicación más

profunda que la que en el Alcalá Palace turo lugar. Ksta sólo se llegó a Insinuar en las últimas canciones

de la primera, parte y quedó desvanecida con el corte que supuso el descanso.

Sin embargo, el objetivo se ha cumplido. El repaso a los temas inéditos en Madrid está dado. Incluso

contamos con canciones como "L´home del carrer», del año 1968, o «La matança del porc», de 1967,

anteriores a la prohibición. Igualmente contamos con otras cuatro nuevas, entre las que destacó por su

dureza —Pi de la Serra es, con seguridad, el hombre que ha hecho las canciones más duras sin caer nunca

en el panfleto—» que lleva por título «Ells»; «Ellos, indiferentes, tozudos como las olas, helado» y

peligrosos como la espada...»

 

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