Autor: Domínguez, Manuel. 
 Canción. 
 La poesía catalana en la voz de Xavier Ribalta     
 
 Informaciones.    03/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CANCION

Por Manuel DOMÍNGUEZ

La poesía catalana en la voz de Xavier Ribalta

MADRID, 3,

XAVIER Ribalta se suma a la lista, de los cantantes catalanes que regresan tro» una larga ausencia a los

escenarios madrileños. En sti presentación en el teatro Barceló estuvo acompañado por n contrabajo, cuya

labor quedó muy en segundo piano.

La actuación discurrió por unos cauces más serenos de to habitual y no cayó en el topico en que se han

convertido estas ceremonias. Por otro lado, tampoco era él un cantante que. por su modo de ser y de

actuar, se présteme a ello.

Salvo una canción suya, "Ismael», que estuvo entre las más aplaudidas, y un por de anónimos del siglo

XIX, dedicó el recital a repasar la poesia catalana del presente »lglo. Esta labor la hizo a la manera

didáctica, explicando fee características de los poetas escogidos y leyendo íntegramente el poema en

castellano antes de hacerlo canción en su voz. La continua interrupción del ritmo que supuso esta lectura,

desafortunada en múltiples ocasiones, contribuyó a alargar la distancia que se mantuvo durante el recital

entre el cantante y el público. El vacío reinante sólo lo logró superar a fueraa de tesón y voz en las dos

últimas canciones, en especial «Caminem», dotada de un ritmo más vivo que el resto.

Los poemas mejor recibidos fueron los de Joan Salvat-Pa-peaseit, en quien Ribalta se detuvo con cariño.

«Tot l´enyor de demà», en que Papasseit, enfermo, presiente su final, y «Oh. el seu flanc», uno

de sus hermosos temas de amor, constituyeron los mejores momentos de la noche.

La seriedad y el respeto con que el cantante de Tàrrega trataba cada tema, la carga nostálgica que pesaba

sobre los poemas y, en general, el permanente recuerdo del pasado, provocó una lentitud en el desarrollo

de un recital que debiera haber mirado más hacia el presente. El coste que tuvo que pagar el cantante para

sacudir esa inercia fue muy elevado.

Dei mismo modo habría que señalar la falta de un cierto calor popular de una audiencia fiel, que arropa al

intérprete, y que en Madrid no parece haber conseguido Xavier Ribalta. Ella, con su participación en el

espectáculo, hubiera sido la única en restar trascendencia a la actuación

 

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