Autor: Saiz, José Ramón. 
 El Gobierno busca una salida. 
 Suárez, dispuesto a legalizar al PC  :   
 Una vía: la creación de un tribunal de Garantías Constitucionales que podría decidir, directamente, la legalización de partidos. 
 Pueblo.    02/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El Gobierno busca una salida

SUAREZ, DISPUESTO A LEGALIZAR AL P. C.

Una vía: la creación de un Tribunal de Garantías Constitucionales que podría decidir, directamente, la

legalización de partidos

MADRID. (PUEBLO, por José Ramón SAIZ.)

Al mismo tiempo —al filo de las diez de la mañana que los Dodge Dart, uno por uno, hasta 18, color

negro, banderín descubierto, llegaban a la Moncloa, en la capital del Reino la expectación se centraba en

el Tribunal Supremo que unas horas después tenía que hacer público su dictamen sobre la legalización de

varios partidos de la izquierda. Tres días antes se habían repartido las circulares con el orden del día

del Consejo de Ministros. El presidente Suárez no se hizo esperar. Salió de su despacho, atravesó un largo

pasillo y a las diez y diez, presidiendo un retrato del Rey el salón del Consejo, comenzaba la reunión.

Landelino Lavilla, ministro de Justicia, informa al presidente y al Gobierno de la decisión —que ya la

conocían— del Alto Tribunal. Para entonces, el presidente había preparado un pequeño borrador con las

soluciones posibles, después de despachar, el día anterior, con los vicepresidentes y los ministros Martín

Villa y Lavilla.

La preocupación estaba justificada. El ejecutivo comprendía que la legalización de los partidos de la

izquierda marxista era problemática, tras la negativa al «placet» del presidente por unos días de la Sala

Cuarta, don Juan Bererril, hombre conocido por su proximidad en los últimos años al círculo liberal del

conde de Barcelona. El pensamiento del magistrado Becerril sintonizaba con el objetivo del ejecutivo:

legalidad para todos sin exclusiones, deseo éste que sigue manteniendo el propio presidente Suárez.

Cuando el ministro de Justicia terminó de exponer su parecer sobre la situación, la crisis política estaba

ahí, al fondo, pero también estaba el presidente dispuesto a bloquearla. El resto de la mañana, en el

Consejo, no ocurrió más que el estudio del orden del día Don Landelino Lavilla siguió con atención el

desarrollo de los actos en las Salesas y la estrategia ya estaba montada cuando el presidente y los

ministros se retiraron a almorzar, después de cinco horas de debates.

• EL SUPREMO SE INHIBE.— Mientras el Consejo concretaba su toma de postura ante la posibilidad

de una respuesta negativa o de inhibición del Supremo, en las Salesas se respiraba expectación y poco a

poco —eran las doce del mediodía— llegaban los periodistas y destacados representantes de la oposición.

Un deseo se respiraba por la amplia sala: legalidad para todos. Pablo Castellanos por ejemplo, se refería a

las posibles salidas legales del Gobierno ante el espinoso tema; un abogado del Estado, al dictamen de la

Sala Cuarta. La expectación se pone tensa cuando alrededor de las dos los magistrados salen para

almorzar. Nada, ni una noticia. Se pide paciencia a los periodistas, pasan las medias horas y nadie

informa, hasta que a las tres, justamente después de tres horas de espera impaciente, un ujier informa a los

periodistas que se retrasa el resultado del dictamen hasta hoy. Por los mentideros políticos, todos los

rumores. Lo cierto es que a medida que pasan las horas parece ser que la situación comienza a clarificarse

y ya las especulaciones toman cuerpo más posibilista. Se apunta, en general, hacia la posibilidad de que el

Tribunal Supremo se haya inhibido en el fondo de la cuestión, devolviendo toda la documentación al

Ministerio de Martín Villa.

A media tarde círculos bien informados insisten en que el Gobierno ha encontrado una salida: corrección

por decreto-ley de su decisión anterior que posibilite la legalización de todos los partidos sin exclusiones.

¿Se confirmará? Se recuerda que el presidente, en sus contactos con «los nueve», se había mostrado a

favor de la legalización, y se sabe también que el presidente ha trabajado intensamente en las últimas

horas por encontrar una solución satisfactoria, que para algunos ya se alumbra en el «B O E»...

Terminada la reunión de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo, trasciende, casi de manera oficial, que el

Alto Tribunal declara su incompetencia para legalizar varios partidos marxistas. Algunas fuentes señalan,

sin embargo, que el Supremo ha revisado caso por caso y ha decidido la legalización de los carlistas. Pero

no se confirma. Las fuentes más fidedignas, por contra, insisten en que la Sala Cuarta se ha inhibido en la

totalidad de los casos que le fueron remitidos por el Gobierno hace unas semanas.

• LA OPOSICIÓN A LA ESPERA. — Horas más tarde, dirigentes de varios partidos de la oposición

tradicional se reúnen informalmente para estudiar la situación. Parece que hay un acuerdo de base: la

marginación del P. C del juego político puede llevar a los partidos democráticos a una abstención

electoral. Hay tiempo, sin embargo, para corregir la situación. Se constata en medios políticos un cierto

desencanto. Pero hay, en el fondo, un ligero optimismo. Se cree a este respecto que el ejecutivo va a

poner fin al «impasse» nervioso de los últimos días. En este sentido, avanzada la tarde, llegan los últimos

rumores: el Gobierno acordará la creación de un Tribunal de Garantías Constitucionales que podría

decidir, directamente, la inscripción del Partido Comunista y de otros grupos situados a su izquierda. Al

final del Consejo saldría lo que el lector puede leerse en la página 14.

 

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