Autor: Pablo, F. L. De. 
 La semana política. 
 El Gobierno tiene que asumir la responsabilidad de legalizar al marxismo  :   
 Mala racha del Gobierno Suárez. Nunca se intentó en serio que el Movimiento pasara de ser una simple ficción política. 
 Informaciones.    03/04/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

LA SEMANA POLÍTICA

El Gobierno tiene que asumir la responsabilidad de legalizar al marxismo

Mala racha del Gabinete Suárez • Nunca se intentó en serio que el Movimiento pasara de ser una simple

ficción política

MADRID. (Crónica política de Logos, por F. L. de Pablo.)

Dos nuevas pruebas de juego limpio acaba de ofrecer el Gobierno al autolimitarse su facilidad

sancionadora de los delitos de prensa, ampliar el campo de la libertad de expresión y desmontar el aparato

organizativo del Movimiento. Estas eran algunas de las condiciones que exigían los partidos de la

oposición democrática como prueba de neutralidad electoral. Habrá, sin embargo, quien entienda que la

regulación de un procedimiento antilibelo restringe sus armas electorales, pero no podía tardarse más en

cortar la escalada de la maledicencia que amenazaba con envenenar la campaña electoral. Ahora, el que

quiera denunciar hechos por cualquiera de los medios de comunicación tendrá que estar muy seguro de

poder probarlos. Puede que la campaña sea más cara, pero será también más limpia y no servirá para que

algunos provoquen un desgarro irreparable de la convivencia.

NEUTRALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO

Estoy por asegurar que la neutralización del aparato residual del Movimiento no va a convencer a los

partidos de oposición, pese a que se han declarado inelegibles a todos los Jefes y subjefes locales y

provinciales y ahora se neutraliza a los delegados de los distintos servicios.

Ya no podrá ocurrir, como algunos presumían, que influencia o fondos del Movimiento pudieran arropar

a determinados candidatos, supuesto que ninguno de los habituales "hombres del Movimiento en

provincias" podrá formar parte de las juntas electorales—salvo que le toque en suerte por reunir algunas

de las características que estipula la normativa electoral—, y con el control estricto de las fuentes de

ingreso para la campaña se evitan posibles desviaciones de fondos públicos.

No faltará quien diga que esta minirreforma administrativa incrementa el poder de la Presidencia del

Gobierno. Se ha escogido una vía reformista, desmantelamiento paulatino del Movimiento—los cuerpos

de funcionarios que se crean son a extinguir— en lugar de arrasar una organización que ha prestado a la

nación—sobre todo a la familia, la juventud y el deporte—aquellos servicios que la clase política

dominante le ha pedido. Porque han sido sus dirigentes quienes han utilizado exclusivamente al

Movimiento al servicio de sus intereses políticos, impidiéndole que se probara si, en la práctica, podía

funcionar como en las teorías que nos explicaban. Nunca se intentó en serio que el Movimiento pasara

de ser una simple ficción política.

¿CUAL ES EL ESTADO DE LA OPINIÓN?

El Gobierno no puede seguir en el juego de no definirse hasta el último momento y guardarse siempre una

carta en la manga. En las últimas dos semanas si el instituto de la Opinión Pública fuera un organismo

público como antes y trabajara para orientar a la opinión y no reservara todas las informaciones de las

encuestas que lleva a cabo para exclusivo uso y disfrute del poder podríamos comprobar si la confianza

en el Gobierno se ha reducido o no. Porque de algún modo se tiene que reflejar en la opinión la mala

racha que el Gabinete Suárez atraviesa.

En efecto, en los últimos días la mala suerte parece que acompaña al Gabinete, íbamos a tener la cosecha

mayor del siglo, y un cierzo siberiano la ha trocado en negra y helada desesperanza para el ya muy

castigado campo español. Parecía que las medidas económicas iban a devolver la esperanza al inversor y

reactivar la producción, y no ha sido así.

Desde el plano obrero y empresarial, tanto las medidas de actuación económica como las de política

laboral están siendo ampliamente contestadas. Entre tanto, la inflación sube, sin que el conocimiento del

índice del coste de la vida llegue a la opinión pública, como si retrasando su publicación se fuera a

engañar al ama de casa o al pensionista, que observa cada día, cada hora casi, cómo el alza de precios

devora cualquier tipo de mejora salarial o pluriempleo.

RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO

Y en el plano político, las cosas no están mejor. El tropiezo en el Tribunal Supremo ha sido una

ingenuidad, de la que el señor Lavilla tendrá que salir pronto con imaginación. Ya no se puede volver

atrás. Este Gobierno ha hecho las cosas de modo que los marxistas españoles no quedaran marginados de

la comunidad nacional.

Cumplía asi el Gabinete su misión de hacer posible una "Monarquía para todos", incluso para

quienes desean aprovechar sus debilidades para defenestrarla. Ya no vale lamentarse. El Gobierno tiene

que remontar la pelota que le devuelve el Tribunal Supremo y asumir la responsabilidad histórica de

legalizar al marxismo como una de las opciones ideológicas de nuestro pueblo, so pena de que se abra una

crisis de Estado que dé al traste con el proceso de transición pacífica. No se puede ofrecer a las

ideologías minoritarías la baza gratuita de no contras tar su fuerza en las urnas con la excusa de que no

están legalizados todos los partidos.

 

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