Autor: Sánchez Agesta, Luis. 
   Reflexiones para después de una elección     
 
 Ya.    03/02/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

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REFLEXIONES PARA DESPUÉS DE UNA ELECCIÓN

EN principio parece prematuro especular sobre los resultados de una elección cuando aún no sabemos

cuáles van a ser las bases del régimen electoral. Y, sin embargo, parece que deben tenerlo bien en cuenta

quienes hoy encabezan los partidos y hacen hipótesis sobre posibles alianzas, ya que del resultado de la

elección van a derivarse dos consecuencias de enorme trascendencia: el perfil constitucional que puedan

definir las Cortes cuasi constituyentes que sean elegidas y la naturaleza del Gobierno que pueda formarse

sobre una confianza explícita o presunta de esas Cortes.

LA ley de reforma política ha anticipado que la circunscripción electoral para las elecciones del Congreso

será la provincia y que el proceso electoral se inspirará en criterios de representación proporcional, y no

debe perderse de vista que mas de la mitad de las provincias españolas, por la cifra de su censo electoral,

van a tener un número mínimo de diputados, que rozara los tres o cuatro que puedan fijarse de acuerdo

con las bases establecidas como "dispositivos correctores". Este es un dato más importante que la

naturaleza misma del sistema electoral como proporcional o mayoritario. Porque en último término quiere

decir que los electores de la mitad de las provincias españolas sólo van a tener tres o cuatro opciones

posibles, y este hecho influirá en el número de partidos que pueden aspirar a tener en las Cortes una

minoría numerosa y ampliamente representativa.

YA sé que Madrid y otras provincias periféricas (Barcelona, Valencia, Granada, Málaga y Andalucía

occidental, La Coruña y Pontevedra, Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa) constituyen otro polo electoral en

que el abanico de opciones será más amplio, diversificado y quizá con un marcado carácter regional. Pero

no creo que los resultados de estos dos sectores sean totalmente contradictorios, y es legítimo prever que

el resultado de la elección arrojará tres o cuatro grandes partidos y otros cinco o seis que en muchos casos

no dispondrán de más de diez diputados en el Congreso.

SOBRE esta base cabe imaginar, y me parece que es necesario imaginarlo desde ahora, que en las

próximas Cortes va a haber tres grandes troncos y un menudo y disperso follaje de pequeños partidos

locales que tenderán a adherirse a esos troncos matrices. Creo que esos grandes troncos de partidos

futuros serán un partido conservador, un centro complejo de liberales, demócratas cristianos (aunque no

sean "homologados") y de quienes se llamen a sí mismos centristas o independientes, y un grupo

socialista de raíces regionales dispersas y al que quizá podrán vincularse los que se denominan

socialdemócratas. Entre estos tres grandes troncos se van a repartir probablemente de 250 a 300

diputados, y los 50 o 100 restantes corresponderán a esos otros cinco o seis partidos menos favorecidos

por los electores.

COMO es natural, la distribución de esos 250 ó 300 puestos puede ser muy diversa, pero creo que hasta

cierto punto será nivelada. Y no es presumible que esa presunta distribución de puestos dé una mayoría

que permita desde ahora prever un perfil claro del orden constitucional ni del Gobierno que establezca un

diálogo con esas Cortes.

QUE composición va a tener e1 Senado es algo más azaroso todavía hasta tanto que no sepamos cómo se

van a votar esos cuatro senadores por provincia. Vuelvo a insistir que el problema no es tanto de sistema

mayoritario o proporcional como de circunscripciones y de opciones que se ofrecen al elector. Y, como es

natural, los resultados serán muy distintos si en esa elección, para la que está prevista el sistema

mayoritario, cada elector puede votar a uno, a dos, a tres o a los cuatro candidatos de cada circunscripción

provincial. El Senado puede, pues, repetir en cierta manera la imagen del Congreso, si el voto es

reducido, o señalar en cambio una mayoría dominante si cada elector dispone de tantos votos como

candidatos van a ser elegidos, sobre todo si una segunda vuelta, cuando ya sean conocidos los resultados

de la primera elección, permite una reagrupación de los partidos.

LA hipótesis más coherente es probablemente un Senado que refuerce la imagen del Congreso, marcando

un ligero acento a favor de uno de esos tres grandes troncos de partidos cuya presencia es presumible en

el Congreso. Y en ese caso caben varias diversas hipótesis que desde ahora es necesario tener presentes

para el Juego electoral. Cuando más puede decirse que hoy hay partidos "de cuadros" que van a realizar

un sondeo sobre unos electores cuya voluntad desconoce. Sería disparatado crear abismos de

incompatibilidad entre quienes presumiblemente van a tener que participar en un Gobierno y en una

definición constitucional. Sería aún más disparatado que surjan incompatibilidades personales entre

quienes van a tener que hacer compatibles sus actitudes y llegar a compromisos en un futuro próximo. En

una palabra, es necesario que tengan todos presente desde hoy cuál va a ser la situación de mañana.

Luis SÁNCHEZ AGESTA

 

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