Vantanillas y ficheros     
 
 Diario 16.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Ventanillas y ficheros

La ventanilla azul, especie de horcas caudinas ideada por Fraga para filtrar a su gusto los partidos

políticos, ha pasado a mejor vida. Descanse en paz. Amén. Poco duró, mejor sería que no hubiese

existido. La decisión final respecto de la legalidad de los partidos corresponde ahora al Tribunal Supremo,

lo que supone un importante progreso respecto de la regulación anterior, que carecía de garantías, pues lo

dejaba todo sometido a criterios políticos; es decir, al arbitrio del gobernante de turno. Por eso, la inmensa

mayoría de los partidos democráticos, y desde luego todos los importantes, se negaron a la comedia de la

legalización y prefirieron aguardar tiempos mejores. Que el Gobierno Suárez lo haya visto finalmente así

es una muestra de consecuencia: sin todos los partidos legalizados era imposible hablar de democracia,

pues ahí radicaba una de las más resistentes supervivencias del franquismo. Aceptar el derecho de

asociación política sin limitaciones caprichosas supone un importante paso hacia la normalización

democrática. El sistema establecido ahora no es perfecto y sólo se completará con la modificación de los

preceptos del Código Penal sobre asociaciones ilícitas. Pero es un importante avance y ahí está para

probarlo la actitud de los ultras que han puesto el grito en el cielo.

Removido este obstáculo entramos en pleno período de preparación electoral, en las antevísperas de los

comicios. Ahora hay que aprobar la ley Electoral y fijar inmediatamente la fecha de las elecciones. Estos

son los temas prioritarios que exigen urgente decisión. Los partidos que se ven, por fin, legalizados en

pocos días necesitan ahora saber el cómo y el cuándo de las elecciones para ordenar su estrategia y poner

a punto sus programas y sus listas de candidatos. El anuncio oficial de la fecha de las elecciones puede

clarificar además el panorama político acabando con las dudas y las inquietudes que todavía existen. Y

puede forjar un interés común Gobierno-fuerzas políticas que fortalezca a ambos ante los previsibles

embates del terrorismo desestabilizador que seguramente no se siente todavía vencido y tratará de volver

a las andadas criminales.

Pero este período electoral que ya empieza se irá al traste si se continúan persiguiendo y deteniendo a

militantes izquierdistas. Las medidas antiterroristas no pueden ser pretexto para impedir el

funcionamiento y actividad de los partidos acosándoles y forzándoles de hecho a actitudes propias de la

clandestinidad. Tampoco son propios de una etapa preelectoral los límites a la libertad de expresión que,

como la reciente declaración de materia reservada, suponen la continuación del ambiente de secreto tan

grato a la dictadura, aparte de reflejar esa simpleza mental que se imagina que las cosas no pasan porque

no se habla de ellas.

Si de verdad se intenta que aquí se celebren unas elecciones democráticas, sobran todos los mecanismos

dictatoriales a que algunos elementos del aparato estatal parecen todavía tan apegados, acaso porque no

conocen ni se imaginan otros. Los viejos ficheros que incluían como sospechosos a todos los demócratas

sobran en las presentes circunstancias. No se hace una democracia encarcelando demócratas o

impidiéndoles hablar. Si se llega a las elecciones con una izquierda amordazada, la nueva situación

carecerá de la indispensable legitimidad. Para ese viaje no se necesitarían alforjas, pues al final habremos

quedado donde estábamos: con los "malos" en el ghetto y los de siempre gobernándonos paternalmente.

 

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