Estreno inminente de Canciones para después de una guerra  :   
 El director, Martín Patino, invita a corear las coplas famosas de los años cuarenta. 
 Hoja del Lunes.    04/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ESTRENO INMINENTE DE "CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA"

El director, Martín Patino, invita a corear las coplas famosas de los años cuarenta

Retirados loe cinco precintos, uno por año, que había puesto la Administración a la lata, se ha destapado

ésta para que comience a circular por las salas de cine del país una película, que cuenta un aspecto y una

coyuntura de su historia. "Canciones para después de una guerra" parte de abril de 1939 y recoge, en una

antología muy completa, títulos y músicas, intérpretes y ambiente desde esa fecha hasta la entrada de la´

normalidad del pueblo batido por un trienio de contienda.

—No me planteé fines—declara su director y autor completo Basilio Martín Patino—; no fui con ninguna

idea predeterminada. A la manera d« Galdós, tampoco escribió los "Episodios Nacionales" con un

propósito fijo. Uno procede por intuiciones o ganas de dejar testimonio de unos hechos. En mi caso me

parecía que había algo sin digerir, que había que echar fuera, y eran esos años de la posguerra. No hay

nada más, pero las circunstancias lo politizan todo o lo sitúan en coordenadas distintas. Muchos metros de

celuloide obtenido con paciencia y dificultades en la Filmoteca, en No-Do, en archivos, revistas,

colecciones particulares, películas viejas nacionales y extranjeras, en parte del propio realizador,

mezclado en una labor precisa y agotadora, constituyen este filme verdaderamente inédito.

—Ha sido un trabajo diferente al de una filmación habitual; ha sido una creación al pie de la movióla,

como quien va modelando, con el Inconveniente de que la materia es la imagen y no la que yo pueda

procurarme sino la que existe disponible, a la que obligatoriamente me he de atener.

Patino desearía que se olvidara la, larga época eri que "Canciones" estuvo "sometida a profilaxis

burocrática" y que quienes la juzguen la vieran simplemente como obra de arte, sin ese halo que la

condiciona y que él dice: "Me horroriza porque no siento «1 menor deseo de hacer política."

—Mi película puede conducir a la reflexión, a la lucidez mental o a la crítica, pero no a otros objetivos.

Lo único que pretendo es lograr un espectáculo donde la gente lo pase bien, y si, al mismo tiempo,

reflexiona sobre el pasado y se libra de fantasmas, pues misión cumplida.

Las canciones que forman el esqueleto de la película fueron sumamente populares, y sus intérpretes,

desde Conchita Piquer a Lola Flores o Miguel Molina, que se miran con prejuicios desde un nivel

culturalista, según Patino, alcanzaron el prodigio de prender en las masas.

—Creo—añade—que he hecho un homenaje a Molina, el mejor cantante que hayamos tenido en todos loa

tiempos, y a Lola y a Concha, y a los directores de cine de aquella época.´, porque ellos respondían a una

necesidad expresiva que estaba al alcance de todo el mundo.

De su estreno en Barcelona, en Málaga, en otras ciudades, hay unas referencias muy alentadoras, que él

ha podido comprobar. El público se siente impulsado a tararear lo que escucha porque son´ notas que le

han anidado en el recuerdo.

—Esta reacción me hace pen-ear en que debería recomendarse al espectador que no se contuviera y

cantara libremente, que perdiera ese sentido sacralizante de la proyección para participar como coro.

Todavía mejor, y esto no se me había ocurrido, lo digo ahora por primera vez, sería proyectar la película

en una sala de fiestas y que el que quisiera pudiera a la vez cantar y bailar los viejos y queridos compases.

Seria algo nuevo, una función colectiva fabulosa. En breve e« distribuirá en Madrid "Canciones para

desPues de una guerra", y esta entrevista, con su director es a manera de prólogo d« BU visionado.

MARY

 

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