Autor: España, Juan de. 
   Panorámica electoral general     
 
 Ya.    04/06/1977.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Panorámica electoral general

LA mayoría de los comentaría tas políticos coinciden en que la desorientación de .la opinión respecto a

los partidos es una característica de estas elecciones. El tránsito de autoritarismo a la situación actual ha

sido muy rápido, el número de partidos muy grande, el pueblo no está acostumbrado a enfrentarse con la

responsabilidad de elegir. Esos y otros argumentos son ciertos, pero cada uno los interpreta a su manera.

Así, en lo que quizás podía haber sido un gran partido d« masas, en el que milita alguno de mis amigos

personales, se cometió el trascendental error de creer que porque el tránsito ha sido muy rápido había que

frenarlo, "ralentizarlo". La idea no es" mala en teoría, pero la política real no es teoría. El error consiste en

no entender que cuando la opinión pública cambia con mucha, rapidez la misión del político no es

oponerse inútilmente´ a ella, sino acompasarse al cambio.

Otro error (en mi opinión) cometido por muchos es creer Que la. proliferación de partidos es

un mal por principio. España necesita una diversidad amplia d« opciones para constituirse en una v e r d

adera democracia. Cierto que los partidos se han multiplicado hasta un extremo inaceptable." Pero esto no

es totalmente negativo, sino un inevitable (incluso transitoriamente deseable) antecedente de la

decantación de ideas que nuestra sociedad necesita. Somos un país variopinto, y el sistema bipartidista (o

el tripartidista) que algunos desean no nos va. He de añadir que no va en casi ninguna parte. Con la sola

excepción (práctica, no teórica) de Estados Unidos, no hay un solo país con dos partidos (en Gran Bretaña

deben ser mas de diez los representados en el Parlamento). Por otra parte, si las conveniencias se definen

por analogías, como algunos tratan de hacer, las de nuestro país no. hay que buscarlas en los anglosajones

o nórdicos, sino en los mediterráneos y latinos, y para que nadie" utilice el argumento italiano para salirse

por la tangente, señalaré que Italia no es el único país latino y mediterráneo. Ahí tenemos a nuestra vecina

Francia, con unos cuantos partidos, y a Portugal sufriendo la falta de ellos. Los que queden en España no

es si ¿eran cinco o diez, pero si son menos de. cinco empezaré, a temer por nuestra democracia. El error

de .los que siguen pensando que no debía haber más de dos a tres es el mismo de los que no quieren

comprender que los pueblos hay que tomarlos como son en cada momento v no tratar de encajarlos a la

fuerza en nuestros patrones.

Expuesto lo que antecede, voy a tratar de ofrecer una ´panorámica de las opciones políticas que hoy se nos

ofrecen, completando lo expuesto en artículos anteriores. En ellos refería esas opciones a una palabra

"clave" para muchos: democracia. Hay partidos antidemócratas., demócratas rigurosos y partidos que

aceptan la democracia. Son antidémócratas los que se encuentran a la derecha de Alianza Popular y a la

izquierda "del comunismo. Aceptan formalmente la. democracia Alianza Popular y los partidos marxistas

legalizados.´ Son demócratas rigurosos (anteponen la democracia al interés o la ideología) los que se

encuentran entre estas dos opciones. Es decir, el punto de vista que acabo d« exponer desde el que se ha

dado en llamar centro a la notable variedad de partidos que va desde los libérales a los socialdemócratas,

pasando por la democracia cristiana e incluyendo a buen número de importantes opciones de alcance

regional. Para el verdadero demócrata o el aspirante a serlo, la clasificación anterior ofrece un primer

deslinde de la situación. Pero a. la hora de votar no basta con eso. De aquí la necesidad de otra

clasificación con criterio ideológico. Sacrificando la. precisión a las ideas genérales y refiriendo la

clasificación sólo a los partidos o coaliciones que estimo más importantes a nivel nacional, las ideologías

(o intereses), derechistas comprenden dos grupos: Alianza Popular y Unión del Centro Democrático.

Cierto que alguno de los integrados en la Unión rechazará mi clasificación, pero ya he dicho que su

validez .es sólo general. Respecto a la existencia de dos "partidos" importantes de derechas, diré que no es

anómala. En Francia también los hay ("gaullismo" y "gis-cardianismo"). Tanto en Francia como en

España la derecha es suficientemente numerosa para sostener dos partidos, y las divergencias entre sus

ramas progresista, y continuista son suficientes para justificarlos. La diferencia es que en nuestro país no

es seguro que los dos núcleos derechistas vayan a unir sus esfuerzos. Por eso creo posible que después de

las elecciones al menos uno de ellos tienda a desintegrarse, y no necesariamente el Centro Democrático,

Si éste saca ventaja amplia a Alianza Popular, es muy posible que las fuerzas menos inmovilistas de esa

Alianza tiendan a acercarse a lo que. quede de permanente en el Centro Democrático. Ciertamente, en la

Alianza hay hombres de gran valía, que darían vigor a la derecha progresista.

La dificultad mayor que existe para que los dos grupos de derechas tiengan una política pos-electoral

común proviene de la ventaja posicional de la Unión del Centro Democrático". Si Alianza Popular

obtiene suficiente refrendo popular para pretender gobernar está irremisiblemente abocada .a buscar el

apoyo de ese Centro. Mas !a reciproca no es cierta. La Unión del Centro Democrático está predestinad-a a

apoyarse en . el´-centro ideológico, y no a la derecha. Porque los principales problemas que el Gobierno

tiene ("pacto social", eliminación del terrorismo) exigen que se alie con las fuerzas que tienen más

posibilidades de diálogo con el mundo sindical y la izquierda en general. Por eso; los partidos del centro

ideológico pueden tener una importancia poselectoral mucho mayor d-e lo" que la mayoría piensa. En mi

opinión, el más -importante de los núcleos "del centro ideológico es la Democracia Cristiana. Si ésta toma

una dirección inteligente e inteligible, puede resultar un partido decisivo para el futuro inmediato de

España. De aquí que, si quiera o no, los votos que a ella vayan no sean negativos respecto a la "operación

Suárez".

De la Democracia Cristiana volveremos a hablar, porque en un futuro puede ser uno de. los "grandes"

partidos españoles. Señalaré hay qué, contra lo que parece, la Democracia Cristiana no es una ideología

"dogmática", sino que se adapta a las necesidades del país. Hay algunos, como A1emania, en que

constituye una opción francamente derechista; en otros, como Italia, está en el centro. En el nuestro

apunta algo más a la izquierda, quizá porque nuestra derecha es más derechista que en otras partes.

Respecto a los demás partidos que integran el llamado centro, el núcleo más importante después del

democristiano parece ser el socialdemocrata. También éste puede terminar disgregándose. En un país con

un socialismo tradicional de tipo obrerista no parece que se. pueda .apostar por movimientos

socíaldemocráticos o laboristas.

Por último, la izquierda (partidos marxistas) parece resignada a ser minoritaria en las próximas

elecciones. Esa resignación demuestra una gran sensatez. Pero no se piense que a la izquierda se la podrá

ignorar. Con ella hay que contar desde ahora. Hay que hacerse a la idea de que algún día puede tener

fuerza suficiente para gobernar. Eso, para bien del país. Porque el caso italiano, al que tantos hacen

referencia, constituye, sí, un ejemplo de lo que no debe ocurrir, pero no en el sentido de que no proliferen

log partidos (tampoco son tantos),; sino en el de que uno no se debe instalar en el poder para la eternidad,

como ha hecho allí la Democracia Cristiana." No se d e be olvidar nunca que el poder corrompe.

En cuanto a la izquierda ilegal, habrá que legalizarla al máximo, como, en otros países democráticos. Esta

legalización y. la amnistía total son dos discutibles medidas políticas. Cierto que hay objeciones contra

ellas, pero se puedem justificar con fuerza desde el punto de vista de la paz. La legalización por equidad

democrática, puesto que también está legalizada la extrema derecha; la amnistía, por ejemplo, porque

tamibién e-ri otra ocasión excepcional (al terminar la guerra), hubo de darse preferencia al interés político

sobre la estricta justicia y decretarse una amnistía para los que habían cometido crímenes abusando de 1»

victoria.

Juan DE ESPAÑA

 

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