Autor: Semprún Maura, Carlos. 
 CINE. Canciones para después de una guerra, de Basilio Martín Patino.. 
 Charanga y pandereta.     
 
 Diario 16.    02/11/1976.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Mortes 2 noviembre 76/DIARlO 16

ESpectaculos 19

CINE

"Canciones para después de una guerra", de Basilio Martín Patino

Charanga y pandereta

Carlos Semprún Maura

Enfrentarse de pronto con el cine español es enfrentarse coa un extraño inundo provinciano, enfrentarse

con la España de "charanga y pandereta", o sea, hablando claro, ver muy de cerca, muy de cerca, el mal

gusto hortera. Y este es uno de los méritos de la película de Basilio Martín Patino "Canciones para

después de una guerra", el habernos mostrado que el franquismo también era eso: la vulgaridad. A la

trilogía que dominaba la vida ciudadana de nuestros cuarenta últimos años, o sea, al sacerdote, al militar y

al falangista hay que añadir la prostituta gorda, el cabaret soez y la canción imbécil. Tristes canciones

para una triste época.

Muy hábilmente, logrando muy a menudo su blanco, Patino hace contrastar en su película un montaje de

imágenes de no-dos y documéntales con canciones que tuvieron su éxito en otros tiempos. Cuando, por

ejemplo, oímos y volvemos a oír "La bien pagada", mientras desfilan por la pantalla, à ritmo seco y

preciso, imágenes de hambre, de tristeza, de soledad y dé muerte, tenemos ganas de aplaudir y

aplaudimos, por lo bien que está logrado el contraste.

La entrada en Madrid

Toda la primera parte de "Canciones" es lo mejor que he visto en cine español estas últimas semanas. La

entrada de las tropas franquistas en un Madrid desolado, mientras oímos "Ya hemos pasao", respuesta al

"NO pasarán" republicano y todo lo que sigue: los horrores de la guerra y de la posguerra, la cárcel, el

hambre y, repito, la vulgaridad son cosas que no se ven a menudo en nuestras nacionales pantallas. La

"distanciación", la ambigüedad y el humor sardónico de Patato dan a todas estas escenas una eficacia muy

grande. Luego, el procedimiento o sistema, siendo el mismo, cuando las cosas han cambiado, no me

parece que la crítica de las películas, de Jos cabarets o del mal gusto consumista de la sociedad española

tengan la misma fuerza y produzcan la misma emoción.

Periodo gris y duro

Pero tal vez no tenga Patinóla "culpa" de esa impresión mía. O sea, que a mí me emociona e indigna más

el período y las imágenes que nos muestra que van del 1939 hasta digamos 1947, con esas espeluznantes

miradas de niños hambrientos y esos recuerdos sangrientos de la .segunda guerra mundial. Luego viene

un periodo, también siniestro, pero algo así como menos brutalmente trágico, un período gris, de

aburrimiento y de ñoñez —y de cárceles. claro—, y es de todas formas más difícil de filmar ese gris.

Pero, sea como sea y que a uno le guste más tal o cual parte de "Canciones" ;—o que uno sienta que en

alguna, bien pocas, ocasiones, haya bromas ua poco facilonas—, ésta es la mejor película española

estrenada en esta última temporada.

Poeta semioficial

Bueno, la verdad sea dicha y, sin quitar méritos a Patino, tampoco es difícil. Porque vayas momias han

salido con el aplauso entusiasta de una crítica beata, La mas cotizada seguramente en la bolsa de los

valores cinematográficos del "todo Madrid" es esa cursilada de Jaime Chávarri llamada "El

desencanto". En esta larguísima entrevista, el personaje de Leopoldo Panero aparece como una solemne

estatua del comendador que aplastó la vida ,de los suyos. Y por ahí falla toda la película, porque no son la

viuda y los hijos de Hitler —o de Valle-Inclán, en el otro extremo— quienes hablan, sino los: de Panero,

o sea, nadie; Un fantasma. Un mal poeta semioficial que murió hace años y que se intenta resucitar

artificialmente en está película, tal vez para lograr una reedición de sus obras completas o una beca del

Instituto Juan March. Cosa curiosa (nada curiosa, es autocensura} nadie ha dicho qu& la otra película de

Chávarri, "Los viajes escalares", tenía rá profundo e implícíto trasfondo homosexual. Y, sin embargo, si

no se tiene ello en cuenta no se entiende nada a ese film, que no es más que el borrador dé una novela.

¿De qué otras películas "se está hablando? De "Retrato de. familia". Pero yo no diré nada de este film por

la sencilla razón que aburriéndome tanto me dormí a los diez minutos de proyección. De "La petición" ya

he hablado De "Libertad provisional" más vale no hablar. Y así sucesivamente, hasta "Las largas

vacaciones del 36". Larguísimas.

Porque el problema reside en que no basta que se liberalice el régimen de censura, —aunque esto sea

necesario— para que automáticamente nos pongamos a hacer buenas películas, después de haber hecho

malas durante tantos años. Hace falta algo más, algo total y absolutamente incontrolable. Algo imposible

de planificar. Talento.

 

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