Autor: Lobete, Julián. 
 Programas electorales (y II). 
 Pacto constitucional     
 
 Diario 16.    30/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Lunes 30-mayo 77/DIARIO16

Programas electorales (y II)

Pacto constitucional

Julián Lobete

Frente a las intenciones reformistas sólo cabe, para triunfar, algo que ya se ha propuesto desde diversas

posiciones: un "pacto constitucional" de las fuerzas democráticas en el que podrían integrarse también

algunos partidos que hoy se presentan con la Unión del Centro.

Los programas políticos desde la Federación Demócrata Cristiana hasta el Frente por la unidad de los

Trabajadores coinciden excepto en un punto esencial: la forma futura de Estado. Mientras que algunos se

proclaman decididamente republicanos (FUT, ORT); otros someten esa decisión a plebiscito popular,

(Frente Democrático de Izquierdas, PSOE), y otras ni siquiera mencionan la cuestión o se declaran

dispuestos a aceptar la monarquía (PCE, PSP, Izquierda Democrática). En otro aspecto, si todos reclaman

la autonomía de las nacionalidades, sólo los más radicales demandan el derecho de autodeterminación.

En todo caso no es problema que pueda impedir a primera vista la formación de un "pacto constitucional"

o "pacto por la libertad". Las dificultades más graves vendrían a la hora del pacto económico y del pacto

social. Esa puede ser otra línea divisoria, esta vez entre partidos democráticos y que puede impedir la

consolidación de un "pacto político". El primer acto de este pacto sería, como lo ha propuesto Ruiz-

Giménez, la promoción de dos grandes leyes de reconciliación nacional: Amnistía para todos y

legalización en el que todos los partidos democráticos coinciden.

La aglutinación de los demócratas, o de una parte importante de ellos, en torno a un pacto constitucional

antirreformista conformaría una oposición digna de tal nombre en este país. Sus relaciones con el Poder

serían muy diferentes a aquellas que prevalecieron en los contactos de Suárez y la Comisión de los

Nueve. Con respaldo electoral considerable y con presencia notable en las Cortes, la oposición podrá

hablar, dialogar de tú a tú con el Poder.

Entendimiento o conflicto

El grado de conflicto que conocerán las Cortes Constituyentes, si reformistas y demócratas se enfrentan,

defenderá de los resultados del 15 de junio. Con una relación de fuerzas paralela el enfrentamiento puede

ser muy agudo imposibilitando un alumbramiento rápido de la futura Constitución. Al mismo tiempo, un

equilibrio numérico en el Congreso coadyuva a un entendimiento para salir del "impasse", entendimiento

del que saldría favorecida la oposición. En principio nadie está interesado en convertir las Cortes

democráticas en un callejón sin salida cuyo tapón tendría que resolverse extra-parlamentariamente.

Reformistas y demócratas serían perdedores en una situación bloqueada.

En la claridad y coincidencia de los programas políticos de la oposición va a residir, pues, su principal

fuerza. Tienen una coherencia que e1 Centro no tiene y pueden romper desde el 16 de junio el matrimonio

de compromiso de reformistas, socialdemócratas, liberales y democristianos de la Unión. Se evitaría así la

consolidación de un partido del poder, instrumento básico de la institucionalización de la reforma.

Programa económico del PSD: Oposición

Al constituirse el Centro Democrático, el Partido Social Demócrata elaboró un programa económico que

la coalición hizo suyo. Ignoramos si la Unión ha ratificado aquella decisión. Todo hace suponer que no.

El programa de Fernández Ordóñez, que podría ser acogido en su casi totalidad por la oposición, no es

aceptable por los reformistas si nos atenemos a la actuación económica del Gobierno en su periodo de

mandato. Se trata de un programa a corto plazo, dos años, aunque "algunas de sus líneas maestras

impliquen reformas muy profundas y absolutamente necesarias en la manera en que hasta ahora nuestra

economía ha venido funcionando". Ahí reside precisamente la dificultad de su aceptación por los

reformistas. Medidas tales como la supresión de la Junta de Inversiones y Consejo Superior Bancario, la

representación del personal y depositantes en el Gobierno de las Cajas de Ahorro, la integración plena del

sector público y su sometimiento a mecanismos de control que aseguren su eficacia, no tienen mucho que

ver con la política económica practicada hasta ahora. La reforma de la Seguridad Social propuesta por

Fernández Ordoñez no se parece demasiado a las sugerencias del Libro Blanco elaborado por el

Ministerio de Trabajo. Se desconocen los criterios de reforma fiscal que el equipo Suárez está preparando,

pero para que coincidieran con la propuesta por el primitivo Centro tendría que incluir la creación del

delito fiscal, la supresión del llamado secreto bancario, la reforma del impuesto de sucesiones la creación

del impuesto sobre patrimonio, la revisión de las desgravaciones del impuesto sobre la renta y la

absorción paulatina de la financiación de la Seguridad Social por parte del Estado.

Al hablar de la necesidad de planificación, el programa de Fernández Ordóñez alerta que ésta "no debe

confundirse con lo que en el pasado han sido los planes de desarrollo concebidos más bien como

instrumentos de propaganda que de política económica".

Pacto social: Punto de división

Si las dificultades de entendimiento económico entre los integrantes de la unión del Centro son grandes,

no lo van a ser menos las que surgirán entre los demócratas, sobre todo entre los situados a la derecha e

izquierda del PCE. Nadie dice aceptar el pacto social en cuanto signifique cargar sobre los trabajadores el

peso de la crisis. Sin embargo, todo depende de la medida del peso que se adopte. Algunos, como el PCE,

parecen dispuestos a recargar el peso económico con tal de conseguir el pacto político por las libertades,

pacto que harían extensivo hasta los reformistas. Otros, Frente Democrático de Izquierdas, ORT, FUT,

son inflexibles en este punto y proponen el control de los monopolios o la nacionalización de algunos

sectores básicos. Todo va a depender del tipo de reforma fiscal a formular, de las medidas anti-paro y

anti-inflación a adoptar. Es notorio que con una reforma fiscal profunda y una política de pleno empleo,

las centrales sindicales pueden acceder a contener sus reivindicaciones salariales. Es en este punto donde

las divergencias en cuanto al tipo de sociedad futura entre demócratas, marxistas y marxistas-leninistas se

hacen evidentes. Para los anticapitalistas es claro que no sólo se trata de salir de la crisis, sino también de

echar las bases de un funcionamiento económico que posibilite al socialismo.

En qué medida las disparidades sobre el pacto económico y social van a impedir el pacto constitucional,

es difícil de predecir. En todo caso, no serán obstáculo para lograrlo entre Federación Demócrata

Cristiana, PSOE, PCE y PSP, las cuatro primeras fuerzas electorales de la oposición. Sus programas

políticos y económicos a corto plazo no difieren tanto como para impedir el pacto. Serían circunstancias

políticas extra-programas las que evitarían su unión. En todo caso, el 15 de junio sus perspectivas

políticas estarán mucho más clarificadas.

 

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