Autor: Pino, Domingo del. 
   Alternativa de izquierda a la política internacional española     
 
 Diario 16.    29/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Alternativa de izquierda a la política internacional española

Hay que construir la Europa de los trabajadores y no de las multinacionales (LuisYáñez)

Europa occidental debe convertirse en una entidad propia, ni antisoviética, ni antinorteamericana (Manuel

Azcárate)

Hay que terminar con el personalismo en las decisiones que concierne a nuestra postura exterior

(Marcelino Oreja)

Domingo del Pino

En una conferencia pronunciada en la Escuela Diplomática a fines de mayo, pocos días antes de las

elecciones que han ratificado la profunda aspiración democrática del pueblo español, el ministro de

Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, hablaba a los alumnos de lo que debe ser precisamente una

diplomacia en una etapa democrática.

"La España de la Monarquía —les decía Oreja, tomando prestada una frase del presidente del Gobierno.

Adolfo Suárez— recupera su condición de protagonista de la vida internacional, que las múltiples

dimensiones de nuestro país exigen y favorecen."

Dentro del academicismo propio de la intervención, dado el auditorio a que iba dirigida, el ministro

español expuso algunas ideas que podrán o no ser recogidas en la conceptuación de la diplomacia

democrática que las elecciones ya imponen, pero que resultan importantes.

Fin de los personalismos

Una de ellas, obvia, la necesidad de terminar con el personalismo en las decisiones que condenen a la

política exterior de nuestro país y a los compromisos que internacionalmente contrae, y la necesidad de

que acción y colaboración en la arena internacional tengan el adecuado control por parte de un

Parlamento democráticamente elegido, como es el caso después del 19 de junio último.

En apoyo de su argumentación citaba el ministro el conocido "Informe Murphy´´, elaborado en 1975 por

una comisión conjunta formada por miembros de la Cámara de Representantes y del Senado de los

Estados Unidos. De la misma manera que el citado informe, Marcelino Oreja afirmaba más adelante en su

alocución que es necesario remediar esta situación, que se ha ido originando casi universalmente, de

reducción de la función lesgislativa del Parlamento, relacionada con e1 reforzamiento del Ejecutivo.

Dado que "la idea de las libertades está vinculada a la existencia de un Parlamento, éste —afirmaba

Oreja— seguiría siendo un órgano de impugnación y reclamación, escenario del enfrentamiento político y

sede de la oposición, contribuyen do a preparar las alternativas en el ejercicio del poder y la función

gubernativa". Una gran preocupación, expresada por Marcelino Oreja a lo largo de su exposición, era la

función de unificación de la acción y coherencia en política, exterior que debe corresponder al Ministerio

de Asuntos Exteriores en un mundo moderno, industrializado y con funciones altamente especializadas en

cualquiera de los ámbitos de la política nacional que han de tener una incidencia en la exterior.

Habría que asumir, aunque el conferenciante naturalmente no lo dijo, pero extrapolando un tanto sus

palabras, la incoherencia, sectoralismo, vacíos e intervención de intereses no siempre nacionales en

nuestra política exterior. El nuevo Gobierno que ha de salir de estas elecciones democráticas aún no ha

sido anunciado, y consecuentemente nada puede anticiparse sobre esa refacción a todas luces urgente de

la política exterior española, que, como bien dijera Suárez y repitiera Oreja, recupera o está a punto de

recuperar su condición de protagonista en la vida internacional.

Como quiera que este país. sea su voto democrático, le ha dado más de la mitad de su apoyo a partidos

que propugnan el socialismo, y con mucha diferencia sobre los demás al Partido Socialista Obrero

Español (PSOE), es previsible que éstos constituirán la "oposición constructiva" de que ya han hablado, y

que necesariamente sus posiciones habrán de ser tenidas en cuenta para que el Rey, el Gobierno y todos

los representantes de España lo sean "de todos los españoles", como es voluntad de la Monarquía.

 

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