Autor: Hernández Rodríguez, Marcial. 
 Elecciones 1977. 
 Todos quieren Cortes Constituyentes     
 
 Pueblo.    08/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

TODOS QUIEREN CORTES CONSTITUYENTES

Raúl Morodo propone al Partido Socialista Obrero Español la celebración de un mitin conjunto con el

Partido Socialista Popular

MADRID. (PUEBLO, por Marcial HERNÁNDEZ.)

A una semana de las elecciones, las grandes formaciones políticas parecen coincidir en una cosa: Cortes

Constituyentes. Lo que ocurre es que unos partidos quieren que sean «más constituyentes» que otros. Esto

quedó claro ayer en un coloquio organizado por Club Convergencia, que presentó Antonio Gavilanes y en

el que actuó como moderador el profesor Carlos Ollero. En él participaron José Pedro Pérez Llorca

(Unión de Centro Democrático), José María Gil-Robles (Federación Democracia Cristiana), Ramón

Hermosilla (Alianza Popular), Raúl Morado (Partido Socialista Popular), Simón Sánchez Montero

(Partido Comunista) y Javier Solana (P.S.O.E.).

Antonio Gavilanes dijo en la presentación que lo ideal hubiera sido que un coloquio como éste hubiera

podido celebrarse en televisión y lamentó que no hubiera podido celebrarse con los «números uno» por la

negativa de Suárez a participar. Gavilanes, que es una especie de «manager« precursor de la vida política

española (cuando no había partidos inventó las «cenas políticas», y ahora que no hay debates televisados

inventa los coloquios), consiguió sentar en la misma mesa a Alianza Popular y al Partido Comunista, lo

que produjo un abarrote del amplio local, con un público muy diverso, que dedicó aplausos y abucheos

por doquier, pero sin que la sangre llegara al río.

NUEVAS CORTES

Como decíamos al principio, todos los representantes de los partidos dedicaron las primeras parrafadas de

sus iniciales parlamentos de diez minutos a hablar de la necesidad de un proceso constituyente.

Para Pérez Llorca (U. D. C.), la Constitución ha de recoger el sentir de todos los sectores políticos y, en

su aspecto formal, habrá de ser corta, neutral, con amplia declaración de principios. «Unión de Centro —

dijo— buscará el diálogo para que esa Constitución sea elaborada por todas las fuerzas democráticas.»

Gil-Robles (F. D. C.) insistió igualmente en este punto. La Constitución deberá recoger los derechos y

libertades de la Carta Social Europea y recogerá también el papel del Estado en la realización de estas

libertades. Pide la garantía judicial, la independencia de la Magistratura y la separación de poderes en

cuanto a las Cortes, una primera cámara, elegida por los mayores de dieciocho años, y una segunda,

representativa de los países y regiones, estado federal, que el Parlamento designe al jefe de Gobierno

(«queremos una Monarquía por encima de las luchas partidistas» dijo). Como nota original aportó la

necesidad de que la Constitución recoja la figura del «ombudsman» (defensor de los derechos

ciudadanos).

Ramón Hermosilla (Alianza Popular) se refirió a la necesidad de una reforma constituyente clara y

concisa que recoja sólo los grandes principios. Carlos Ollero y Gil-Robles quisieron saber qué

era eso de reforma constituyente. Gil-Robles, concretamente, quiso saber si lo que proponía Alianza

Popular era una Constitución nueva, partiendo de la legislación actual o unos simples retoques que no

valdrían.

Hermosilla dijo que la diferencia entre un Parlamento constituyente y una reforma constituyente (término

propuesto por A. P.) residía en que el Parlamento constituyente se planteaba todos los aspectos de la

Constitución, mientras que la reforma constituyente no cuestionaba la forma de Estado.

Para Raúl Morodo (P. S. P.) el proceso constituyente ha de servir para construir un nuevo Estado que no

tenga nada que ver con los cuarenta años anteriores. Las Cortes deberán disolverse tras las elecciones, y la

Constitución será sometida a referéndum. El texto legal no habrá de ser «ni corto ni largo. Lo que haga

falta». Esa Constitución habrá de acabar con el centralismo y recoger las aspiraciones de las libertades de

los pueblos de España.

Para Simón Sánchez Montero (P. C. E.) la elaboración de una nueva Constitución equivale a una «ruptura

democrática pacífica» con la legalidad fascista.

Javier Solana (P. S O E.) se mostró también partidario de unas Cortes constituyentes, que recoja derechos

individuales y colectivos (autonomía de los pueblos de España).

• LA CRISIS ECONÓMICA

Otro punto en el que insistieron los oradores fue en el de la crisis económica. Para Pérez Llorca, gracias a

los partidos políticos, a la presión del pueblo y a la actuación del Gobierno, va a ser posible abordar la

crisis desde unos planteamientos democráticos. El centro no es partidario del inmovilismo, pero tampoco

de cambios revolucionarios. Es partidario del pacto social.

Ramón Hermosilla (A. P) se mostró partidario de la «economía social de mercado» y de la libertad

sindical, «pero la actual legislación sindical debe ser reformada porque hay opciones sindicales no

representativas Raúl Morodo propuso un «plan de emergencia para los grandes problemas, entre ellos el

económico.

Sánchez Montero (P. C. E.) piensa que es necesario crear un clima de confianza entre las fuerzas sociales

y económicas, para que sea posible realizar un plan de saneamiento económico en un plazo de cuatro o

cinco años, pero hecho con la participación de todas las fuerzas económicas y sociales.

Javier Solana (P. S. O. E.) abordó con abundantes datos el problema económico y se mostró partidario de

una reforma fiscal y de la Seguridad Social. («Que levante la mano quien conozca las cuentas», dijo.)

• JUEGOS FLORALES

El coloquio, naturalmente, tuvo su apartado de contienda electoral y de cordiales, o menos cordiales,

puyazos, repartidos mutuamente entre los diversos candidatos.

La cosa estuvo, en verdad, bastante divertida, y animó algo un ambiente un poco cansado por la

monotonía de los programas políticos ya muy escuchados en mítines y leídos en referencias periodísticas,

escasamente diferenciados en sus grandes líneas.

Ramón Hermosilla (Alianza Popular) le preguntó a Sánchez Montero (P. C. E.) a ver qué era eso del

«eurocomunismo» y si tiene que ver algo con lo que hay en Albania, la U. R. S. S. y otros países. Sánchez

Montero vino a decir que de totalitarismo, nada, y que en los mítines del P. C. E. se repite con insistencia

la necesidad de llegar a celebrar las próximas elecciones. Respecto a posibles discrepancias en la

«cumbre» del P. C. E. —concretamente entre Carrillo y Dolores—, vino a decir que eso es lo que le

gustaría a muchos y que el deseo de que haya escisiones en el P C. E hace que se inventen supuestas

discrepancias que para S. Montero, no son más que diferentes formas personales de exponer una misma

creencia, «No tengan miedo —afirmó—, que la Ejecutiva del P. C. E es toda "eurocomunista".»

Sánchez Montero pregun tó, a su vez, cuál era el sentido democrático de Fraga y de Alianza Popular.

Raúl Morodo (P. S. P.) preguntó muy finamente a Alianza Popular a ver si hacían declaración expresa

ante todos los españoles de abandono del totalitarismo y aceptación de la democracia.

Hermosilla (Alianza) afirmó el criterio democrático de su partido y dijo

que hombres del mismo habían contribuido al nacimiento de la democracia (esta frase provocó algunos

abucheos), pues el 12 de febrero habían nacido asociaciones políticas «que hoy están en el centro».

Respecto al pasado, dijo que

lo asumían.

Sobre si el P. C.E. ad

mite o no la propiedad pri

vada también hubo polémica. Sánchez Montero dijo que su partido respeta tal propiedad (algunos

abucheos por parte del sector «progre») y seguirá respetando1a durante mucho tiempo hasta que el pueblo

democráticamente se pronuncie por el socialismo.

Otra polémica fue la entablada entre Morodo y Solana. Morodo había aludido a la «cuestión

internacional», y Solana creyó entender que se aludía a la

II Internacional. «Preferimos estar con Alemania que con el Gaddafi (como es sabido, el P. S. P.

mantiene relaciones con Libia), y Morodo replicó diciendo que no se refería a ese tema al hablar de la

cuestión internacional, sino a lo de la O. T. A. N., las bases U. S. A. y los bloques. Solana dijo que

ni O. T. A. N., ni Pacto de Varsovia, ni bases U. S. A.

Morodo propuso celebrar un mitin conjunto P.S.O.E.P.S.P. antes de las elecciones, «como primer paso

hacia la unidad socialista». Solana dijo que muy bien, pero a ver por qué el P.S.P no retiraba su

candidatura para el Senado y apoyaba la presentada por el P. S. O. E. Morodo vino a decir que de retirar

la candidatura senatorial, nada; que no les habían invitado a participar en la de Senadores para la

Democracia.

En fin, cuando Solana que había pedido la publicación de los datos de las encuestas de I. O. P., acusó al

Centro de no tener programa y utilizar la imagen de Suárez, Pérez Llorca, quien había dicho que el Centro

no quería hegemonía ni protagonismo, dijo que sí, que tenían programa (y lo mostró al auditorio), y que la

imagen de Suárez la utilizan tanto como ellos la de Felipe González.

Como el público era variopinto hubo aplausos y abucheos para todos los gustos. En general, predominó la

corrección, la moderación y la identificación, o sea el aburrimiento (aunque el candidato de Alianza

Popular se veía un poco aislado y el resto de los oradores en sus intervenciones venían a decir: de acuerdo

con casi todos o de acuerdo con todos, excepto con Alianza Popular).

Hermosilla preguntó a Unión del Centro sobre la Monarquía, y Pérez Llorca contestó que ésta había sido

refrendada «incluso con el 130 por 100 de los votos en un referéndum, con la valiosísima aportación de

Fraga». Luego añadió que era partidario de someter a referéndum la Constitución que democráticamente

elaboren las Cortes.

 

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