Autor: Fontes de Albornoz, Luis. 
 Tres nuevos parlamentarios hablan sobre autonomía regional. Juan María Bandrés, senador por Guipúzcoa. 
 Será obra del pueblo     
 
 Pueblo.    18/06/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Juan María Bandrés, senador por Guipúzcoa

Será obra del pueblo

BRUSELAS. (PUEBLO, por Luis FONTES DE ALBORNOZ.)

Juan María Bandrés, el abogado —y hoy también senador— de los más exigentes militantes vascos, llegó

hoy a Bruselas, donde era esperado desde que el 22 de mayo pasado llegaron aquí los cinco primeros

«extrañados» del Consejo de Guerra de Burgos, tras ocho años de cárcel. Hoy los cinco de Burgos

presenciaron la rueda de Prensa de su abogado, que comenzó agradeciendo a las autoridades belgas el

haber aceptado a los cinco vascos sin considerarlos «terroristas».

Bandrés explicó algunos de los vericuetos del proceso que le acaba de conducir hasta el Senado del nuevo

Parlamento español. Dijo que la coalición de partidos y de listas independientes de izquierda por la que se

había presentado a las elecciones sólo dispuso de quince días en la práctica para llevar a cabo su campaña

electoral, mientras las formaciones franquistas habían contado con cuarenta años de campaña y las de la

oposición, reconocida al morir Franco, pudieron prepararse durante uno o dos años.

Tampoco, aseguró, contaban con medios ni ayudas financieras, del interior o del exterior.

Añadió que no tenían ninguna posibilidad de entrar en ningún Gobierno, de manera que tampoco su

programa electoral había llegado hasta los últimos detalles. No obstante, y en relación al ingreso en el

Mercado Común, dijo que el País Vasco era, probablemente, uno de los más europeos del continente, si

no el primero. En cualquier caso, recordó, las relaciones exteriores y la dirección del Ejército son

asuntos que quedarían en manos del Estado español, entre otros temas, según los proyectos de estatuto de

autonomía que se venían elaborando.

El estatuto de autonomía que dijo defender sería de orden nacional, y no regional. «No ver la pluralidad

nacional del Estado español —afirmó— es una ceguera política, y yo confío que el Ejército, como ocurrió

durante los dos últimos años, respete las decisiones de sus dirigentes políticos.»

Criticó las elecciones que, dijo, «no han sido verdaderamente democráticas», porque, agregó, «no han

estado precedidas de ningún cambio en profundidad de las instituciones políticas espa nantes, dijo, tienen

el mismo nante, dijo, tienen el mismo talante ideológico o similar que los que han estado en el poder

durante los últimos cuarenta años. «Son del mismo corte, aunque más civilizados.» La oligarquía

económica funciona igual, en el Ejército continúan los capitanes generales que condenaron a nuestros

militantes, salvo aquellos que se han jubilado por edad y las fuerzas de represión siguen con los mismos

jefes. «Sin embargo —puntua1izó— también es cierto que algo ha cambiado, y es de esperar que en el

porvenir se produzcan cambios más interesantes.

El estatuto de autonomía nacional que proyecta presentar al Gobierno de Madrid, dijo, sería elaborado en

debate y discusión con el pueblo, mediante asambleas de fábrica, de Universidad, de barrio, etc., de

manera que se hiciera verdaderamente lo que el pueblo pida. En este trabajo, dijo, podría haber plena

colaboración con el PSOE, cuyas candidaturas se han presentado dentro del llamado «pacto autonómico».

Respecto a los presos políticos aún no liberados, subrayó que él siempre había estado preocupado,

también, por los presos políticos del resto del Estado español, aunque, añadió, «nos ha impresionado la

falta de movilización en el resto del Estado».

Preguntado sobre si E. T. A. aceptaría el proyectado estatuto de autonomía nacional, Bandrés respondió:

«No sé si lo aceptarán o no, porque yo no pertenezco a E. T. A., pero —agregó— confío en la inteligencia

política de los hombres de E. T. A.»

 

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