Autor: Mencía, Paloma. 
   La farsa de los premios literarios     
 
 Informaciones.    28/11/1976.  Páginas: 3. Párrafos: 36. 

LA FARSA

Tres clases de convocatorias: Organismos oficiales, editoriales Y grupos comerciales

Desde los grandes premios -El «Planeta», cuatro millones a los «premiecillos de cinco mil pesetas

«Señoras y señores, he aquí el tinglado de la antigua farsa»

(Jacinto Benavente) (Prólogo de «Los intereses creados»)

CURIOSIDADES DE LOS PREMIOS

* El poeta Antonio Colinas, reconocido como uno de tos más destacados de ta nueva generación,

consiguió un accésit en el «Adonals», sin ser seleccionado, entre cuarenta libros.

* El Premio «Boscán», seguidor del «Adonals» en prestigio, tiene tres Jurados que no son poetas.

* Poetas como José Manuel Caballero Bonald, Francisco Brines, Mariano Roldan, Claudio Rodríguez o

Félix Grande no poseen el Premio Nacional de Poesía..., porque no se presentaron. En cambio, lo mayoría

posee el de La Crítica.

* En tas convocatorias del «Adonals» triunfaron Vicente Gaos, Alfonso Moreno y José Suárez, dejando

atrás a poetas de la talla de Blas Otero, Carlos Bousoño o José Luis Hidalgo. ¡Curioso!

* En el año 1949, año de Ricardo Molino, fue accésit Juan Ruiz Peña; con J. G. Moreno, Bengoechea¡

con Gomis, Caballero Bonald; con Fernández Spencer, Pérez Valiente; con Claudio Rodríguez, Pino

Ojeda; con Valente, Carlos Murciano, con Bengoechea, María Benelto; con M, E. Lococi. F.Quiñones;

con C. Sahagún, Cabañero; con Soto Vargés, Enrique Molina Campos; con Brines, Antonio Gala, y con

Roldan, Ernesto Contreras, Después, en ia mayoría de tos casos, vencieron los «colocados».

* En 1951, y siguiendo con el mismo Premio, queda finalista Caballero Bonald, y se premia a Lorenzo

Gomis, autor de cierta resonancia religiosa. Lo editorial que convoca es fiel o su origen (Opus).

* En 1957, Carias Sahagún denuncia públicament su desacuerdo con el premio, que se te concede, y

afirmo que el accésit mejor {se refiere o Ja abra de Eladio Cabañero). {Insólito!

* Las ausencias de tos Jurados: Rafael Vázquez Zamora, Teixeidor e Ignacio Agustí en e¡ «Nadal»

quedaron cubiertas por García Pavón Antonio Vilanova y Néstor Lujón.

* El tema de ia Virgen es de tos favoritos en los Juegos Florales, aunque últimamente prolifera ef temo

libre.

* Un periodista preguntó a Sánchez Marín: «¿Qué ha hecho que se presente usted a los premios?», la

respuesta fue: «La pobreza.»

* Una breve carta de recomendación extraída del libro de Antonio Hernández, «Los premios literarios,

¿cosa nostra?» (algunos da. tos, dice el autor, han tenido que ser silenciados.,,)

Queridísimo...

Ef gran camarada y amigo, y magnífico escritor...., se ha presentado al premio... Que lo votes, coñño. Tu

actitud será, más que otra cosa, *m servicia a la resistencia. Es decir, el mejor servicio. Su novela se

llama..,

... y todo quedó dispuesto para la gran aparición. Tras las cortinas de tul, el esmoquin impecable El lazo

de seda y la pajarita almidonada en su sitio. Los mecenas, ia élite, Ja «jet-set» de la cultura hispánica se

dispone a ocupar la mesa de la pose y el gesto sagrado de ios mejores, sobre el elegante mantel de tos

incorruptos. Dsde el contraluz del humo y ios focos, el devaneo con sabor a champán y a cóctel, en el

bolsillo, las listas favoritas, a golpe de bisbises, por encima de los cubiertos —cuatro es. trallas—, hasta el

> ¡sabes quién va a ganar?» Off the record...

Esa noche, un nuevo nombre, el mismo nombre, saltará a la palestra de los intereses creados de la cultura,

entre relámpagos, flashes y felicitaciones. El cheque, bien guardado en ia cartera...

—Chico, no lo entiendo. Aquí hay gato encerrado. Tan sólo hace unos momentos me habían dicho que el

Premio era mío. Te aseguro que aquí hay trampa. Además, mi novela, era la mejor de todas las

presentadas. ¿Has leído los originales de las finalistas?

EL GANADOR.—En estas primeras declaraciones que hago a la Prensa puedo confesarles qué el Premio

me ha cogido por sorpresa. No me Jo esperaba, os lo juro... Estoy muy emocionado.

EL PREMIO.—Bueno, en realidad yo soy el representante de una cultura oficial —en líneas generales-- y

de una serie de intereses comerciales, que usted no debe ignorar. Qué quiere que le diga. Yo no tengo fa

culpa de que la cultura esté concebida así. Potencio este comercialización, a la vez que hago llegar a la

sociedad lo mejor de iraestros escritores. AJ menos yo lo entiendo de esta forma. Y mire lo que le digo: si

no fuera por mí desperdiciaríamos valores nacionales, aparte de ser en muchos casos ta única vía para que

puedan publicar y darse a conocer. Las malas lenguas dicen que sirvo también a ia manipulación de

ciertos aspectos de la cultura. Otros me culpan y me atribuyen, en algunos momentos, eí representar una

forma de control generalizado. £o es todo. Pregúntele a otros premios. A ío mejor le dan otra idea distinta.

... la ceremonia había terminado con la última interviú. Los fotógrafos seguían, en un nube de

relámpagos, ai protagonista de la velada. Los esmoqúines seguían impecables. Por debajo del tintineo de

las copas y los últimos rumores, el camarero farfullaba entre dientes: «Seguro que mañana empiezan a

decir que es an plagio. Como todos los años. A dónde iremos a llegar»...

UN POCO DE HISTORIA

€s el siglo V, con la obra de Pindaro, cuando se puede empezar a hablar del sentido competitivo de ía

poesía, si bien del primer Premio del que se tienen noticias es del convocado en honor de Flora en Roma.

En España, en el año 1323, se crea la Academia de los Juegos Florales en Tolosa, A partir de entonces

serán los mecenas quienes jueguen un importante papel por sus servicios de protección a las artes,

protección que implica una imposición de su condiciones al artista protegido. Con el Absolutis. mo, el

monarca es quien monopoliza, para su gloria, el quehacer de los poetas europeos.

Los siglos XVIII y XiX empiezan a caracterizarse por un menor condicionamiento de los mecenezgos. A

pesar de ello, su presencia, hasta hoy, de un modo u otro, a través de diferentes personajes, tendrá siempre

vigencia.

¿OUfEN LOS CONVOCA?

La historia de la literatura ha caminado paralelamente a la del mecenazgo. Esto ha supuesto que el

escritor, de alguna manera, siempre se ha visto obligado a transmitir a través de sus obras los conceptos

que no son verdaderamente personales. Los mecenas de hoy son jas entidades o personas que convocan lo

premios: editoriales, organismos oficiales y personalidades o grupos comerciales.

Los premios dotados por organismos oficiales son, entre otros: INEF. Guardia Civil, diarios y emisoras

del Movimiento, Ministerio de Información y Turismo, Ayuntamientos, Diputaciones, Cajas de

premios

Ahorro... En segundo lugar, las editonales patrocinadoras (Planeta, Rialp, Destino, Seix Barrai...), que

convocan los «Planeta», «Adonais», «Nadal» y «Biblioteca Breve», respectivamente. -Por último, los

premios concedidos por grupos comerciales como Sésamo. Coca-Cola. tituidos.

REGULACIÓN

El 26 de julio de 1956 fue promulgado un decreto con el fin de regular las convocatorias de los premios

literarios de iniciativa privada, a causa de la cantidad de los instítuídos.

Asensio Moreno selecciona cuatro puntos básicos del decreto:

«Primero.—Para la publicación en la Prensa, por la radio o utilizando cualquier otro medio de difusión,

de las convocatorias de concursos literarios organizados por las Asociones.

Segundo.-Los interesados presentarán en la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Tu,

rismo una instancia en la que hagan constar las bases del concurso, la forma de la designación del Jurado

que ha de realizar el otorgamiento de los premios y el res. guardo de haber depositado en la Caja General

de Depósitos, a disposición de los miembros del jurado, la cantidad objeto del prero si no son honoríficos.

Tercero.—La Delegación Provincial def Ministerio de información y Turismo elevará a la Dirección

General de Información la instancias presentadas en su informe.

Cuarto.—De la difusión que se haga de las convooatorías de concursos literarios, sin cumplir los

requisitos que se señalan en este decreto serán responsables directos el director del órgano difusor y

subsidiario, la entidad o particular que lo patrocine, quien responderá además dejas infracciones que

contra las normas establecidas puedan cometerse,

PREMIOS Y «PREMIECILLOS»

El número de premios existentes en la actualidad es excesivo, aunque en eso insistiremos más adelante.

Ahora interesa resaltar las enorme diferencias en sus dotaciones.

En lo que a géneros literarios se sefiere, el que mejor se cotiza es, sin duda, la novela, seguido de la

poesía. Poruña novela premiada, un escritor puede llegar a recibir 4.000.000 de pesetas; sin embargo, el

tope para un premio de poesía son las 500.00 pesetas, el mismo que para un libro de ensayo; una obra de

teatro se queda en las 200.000 pesetas.

Pero no todo son bonitas cantidades; al mismo tiempo existen «premiecillos» de novela dotados con

5.000 pésetes, y de poesía, con 500 pesetas, lo que podríamos llamar «Tercer Mundo» en lo que a

premios se refiere.

TRIUNVIRATO:

«ADONlAiS», «PLANETA», «NADAL"

En el año 1943 se publica el libro «Poemas del toro», del poeta Rafael Morales. Arturo del Villar inicia la

colección Adonais (cuyo nombre proviene del poema elegiaco que Shelley escribió a la muerte de Keats)

y en este mismo año crea el premio del mismo nombre. El «Adonais» supuso el lanzamiento para

Innumerables poetas de postguerra.

En 1952 se convoca el primer Premio «Planeta» de la mano de un editor, José Manuel Lara. En la

actualidad, dotado con cuatro millones de pesetas. Su objetivo es el de una prosa de consumo. Así lo

expresa el propio Lara: «Busco lectores; novelistas capaces de llegar a las masas».

Por último, en 1944 aparece eí Premio «Nadal», creado por José Vergés en recuerdo de Eugenio Nadal

(redactor-jefe de la revista «Destino»). Su primra ganadora fue una mujer, Carmen Laforet, con su libro

«Nada». El «Nadal» siempre ha gozado de una triple y justificada fama de calidad, justicia y

descubrimiento de nuevos valores. Se pueden dar nombres: Miguel Delibes, Sánchez Ferlosio. Ana María

Matute, Elena Quiroga...

Hoy parece haber una mayor ten. dencia a galardonar a autores ya conocidos.

LOS BONITOS JUEGOS FLORALES

Un pequeño paréntesis y mención aparte merecen los Juegos Florale. En ellos se editan unas bases y se

nombra un Jurado compuesto por «poetas de la provincia», los profesores del Instituto y el delegado de

Información y Turismo de la ciudad.

Este tipo de certámenes muy bien podrían compararse a cualquier festejo «pueblerino» (sin in. tención

peyorativa en el adjetivo, si bien para los festejillos de cohete, serpentina y niña vestida de largo).

EL JURADO

¿Quién forma el Jurado y cómo actúa? El Jurado tiene la misión de juzgar el material que comprende el

concurso bajo juramento implícito de objetividad en las apreciaciones y decisiones. La cuestión de la

objetividad resulta bastante conflictiva, ya sea por interés o por la dificultad que la «virtud» encierra en sí

misma, y que se podría definir como incompetencia.

Con todo ello, no pretendo juzgar la labor del Jurado de ineficaz e interesada, pero sí hgcer declaración de

una realidad a veces existente

Por una parte, hay una clara tendencia a la inamovilidad de sus

Los juegos florales, como festejos pueblerinos miembros, circunstancia que parece querer evitar posibles

elementos incordiantes en su mecánica.

Como decía antes, en el mejor de los casos, el problema a plantear es el de su incompetencia, ya sea por

su heterogeneidad —lo que implica la presencia de algunos miembros ajenos al mundo literario— o por

la imposibilidad de leer los trabajos presentados. En toda esta historia no podíamos olvidar a un personaje

curioso: el secretario —especie de «pre-jurado»—. Su misión es la de leer previamente los originales, con

el fin de hacer una selec. ción de las obras presentadas. En definitiva, el encargado de leer todo el material

para que el Jurado no se vea ante la imposibilidad de tener que hacerlo. Paradójico.

Lo más Importante de todo esto es que al escritor, decepcionado a fuerza de malas experiencias, empíezan

a Importarle poco los resultados de los premios; pero se convierten en un auténtico problema para el

iniciado, puesto que un fallo injusto puede llevarle al aanonimato en la vida literaria.

SON DEMASIADOS

En un estudio publicado en la revista «Cuaderno para el Diálogo», nos habla de un total de 783 premios

concedidos durante el período 1969-1973, lo que equivale a decir 156 anuales. Rerif¡endose a éste

período existe una cantidad de 299 en poesía, repartidos entre ciento noventa y dos poetas, de los cuales

sólo veintidós se repartieron 121 del total (el 40,5 por 100 aproximado de los premios concedidos). En

periodismo y ensayo hubo un total de 263 premios para ciento noventa y dos ensayistas y periodistas, de

los que treinta y uno reunieron 98 del total (un 38,2 por 100 aproximado).

En narración (novela, cuento y novela corta) hubo un total de 221 premios para ciento setenta y cua. tro

narradores, y sólo veintiocho de ellos se repartieron 75 (es decir, un 33 por 100 aproximadamnte).

Los autores más premiados fueron, según la obra de Antonio Hernández. «Los premios literarios, ¡cosa

oNstra?».

En poesía: José María Fernández Nieto y Juan Antonio Villacañas.

En periodismo y ensayo: José María Fernández Gaytán y Manuel Alcántara.

En narración: Manuel Calvo Hernando, José Antonio Cepeda, Rafael García Serrano y Carlos Murciano.

CONCLUSIÓN

En definitiva, este trabajo no pre. tende llegar a una conclusión general negativa, sino à poner de relieve

una situación real, aunque nc afecte siempre y en todo lugar. Tan sólo se ha pretendido hacer una pequeña

incursión en el mecanismo de este tipo de actividades literarías para escarbar en un mal cualitativamente

peligroso.

Paloma MENCIA

 

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