Tertulia electoral en ABC. Coloquio. 
 Coincidencia reconfortante: los perdedores respetan el veredicto electoral     
 
 ABC.    12/06/1977.  Página: 16-17. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

Coloquio

COINCIDENCIA RECONFORTANTE; LOS PERDEDORES RESPETAN EL VEREDICTO

ELECTORAL

LA «usencia de acritud, los buenos modos en la discusión, con alguna que otra sutileza humorística,

fueron las notas sobresalientes en la vigésima primera tertulia electoral de ABC, sobre cuya mesa se

pusieron asuntos muy diversos: Constitución, agricultura, crisis económica, actitudes de los partidos

ahora en liza tras el veredicto de las urnas... Por lo demás, ninguna —o como mucho alguna

discretísima— reticencia para con el candidato-presidente, hecho casi sin precedentes en estos coloquios

de la casa de Serrano, 61. Tal vez la no comparecencia de un representante de U.C.D. fuera determinante

de semejante cuasi milagro.

Para abrir el coloquio alguien emplazó a todos los señores de la mesa —candidatos todos ellos, excepción

hecha del señor Olaguibe, miembro de la Unión Social Demócrata Española, quien se autoconsíderó

«expectante»— a que encarasen un futurible: «¿Qué porcentaje de votos creen ustedes que obtendrán sus

respectivos partidos en estas elecciones?» El señor Bosque Hita (A.P.) contesta el primero a esa pregunta

graneada. «En Alianza Popular creemos que es el pueblo quien debe señalar ese porcentaje el próximo día

quince», vino a decir. El P. S. P., por boca del señor Cassinello, prefiere no basarse en falsas ilusiones ni

en «encuestas-ficción»; aun así, el Partido Socialista Popular aventura que sus listas pueden alcanzar entre

el 10 y el 11 por 100 de los votos. U. S. D. E., que no participa en estos comicios —apunta don Ventura

Olaguibe—, cree que saldrá de ellos una minoría mayoritaria, antes que una mayoría minoritaria. La

Agrupación Socialista Democrática —coalición del P. S. O. E. (H.) y el Partido Social Demócrata

Español— no predice nada, según don José L. González-Posada Alvargonzález;. El secretario general de

la Federación de la Democracia Cristiana, don José María Gil-Robles y Gil-Delgado, abona, en lo

fundamental, lo dicho por los otros partidos: además, opina el señor Gil-Robles, son menos de fiar las

encuestas y sondeos en un país que, como el nuestro, carece de tradición democrática.

— TODOS RESPETUOSOS CON EL GANADOR

«¿Qué postura política van a adoptar los grupos "perdedores" en las elecciones?», Interroga con agudeza

un Invitado «de a pie». La contestación de la P. D. C. no se queda corta, tampoco: «La no participación en

el futuro Gobierno no la veremos como tragedia; por el contrario, quizá la tragedia sería tener que

participar.» F.D.C. confía en que todos los partidos acepten e1 sistema que se derive de las elecciones.

A. S. D. se reserva el apoyar al Gobierno o mantenerse en oposición. U.S.D.E. inscribe la misma postura,

u oposición leal y pacífica, o colaboración, según los casos. El P. S. P., tanto desde el Poder como desde

la oposición, está decidido a ser consecuente con sus planteamientos ideológicos. A. P. —asegura el señor

Bosque Hita— se prestará a una colaboración honesta y democrática, de acuerdo con las leyes aprobadas

por la representación del pueblo.

Al suscitarse la cuestión de si ruptura o reforma, las opiniones de los distintos partidos se afinan más si

cabe. El representante de A. P. juzga superada aquella dicotomía. F. D. C. resume en cinco puntos el

concepto de ruptura democrática. U. S. D. E. cree posible que, al margen de la Constitución elaborada por

las Cortes, los partidos de izquierdas se erijan en «Convención» para hacer una Constitución a su medida.

La alternativa Monarquía-República se contempla también desde las distintas perspectivas. El señor Gil-

Robles dice que «aquí no va a ganar nadie», y que la Monarquía es muy conveniente para el país,

inclusive respetando la existencia de partidos republicanos. Para la A. S. D., es importante no cuestionar

la Monarquía como elemento de unión entre los españoles. El señor Olaguibe (U. S. D. E.) no propicia un

debate especial en torno a la institución monárquica, aunque reconoce que las izquierdas sí podrían

ponerla en tela de juicio en las Cortes constituyentes. «El P. S. P. no es un partido monárquico, pero sí un

partido razonable —señala el señor Cassinello—. La Monarquía sería, para nosotros, una salida.»

Además, le parece extemporáneo discutir el tema en las Cortes: «Sería buscar una solución a la que es

solución actual.» A. P. considera, por su parte, que la Corona, con las limitaciones constitucionales que

correspondan, es un instrumento insustituible para asegurar la convivencia de los españoles.

— EL CAMPO, ABANDONADO

Problemas del campo. Todos coinciden en las lamentaciones, en que el agro español es una llaga donde

hay que poner el dedo. Con grados de intensidad diversos, de acuerdo con los programas y las ideologías

de cada cual, se descubre una cierta unanimidad en lo tocante a remedios y fines últimos; la metodología

para alcanzarlos varía: régimen de tendencia de la tierra (sobre todo, la de secano del interior) y la vuelta

a las provincias que los generan de los recursos administrados por Cajas de Ahorro y Cajas Rurales (U. S.

D. E.); la socialización y reconversión de las actuales cooperativas, «desvirtuadas bajo el régimen

autoritario» (Partido Socialista Popular); la política de cultivos e importación de productos agrarios, y la

modificación del modelo socioeconómico agrario (A. S. D.), etcétera. La F. D. C. está convencida de que

son necesarias muchas reformas agrarias, al menos una por cada región natural. «Esas reformas agrarias

deberían ser objeto de un debate nacional, e incluso, europeo, con miras a nuestra integración en la

economía de la C. E. E.», dice el señor Gil-Robles.

¿Qué papel desempeña el Senado en el ordenamiento parlamentarlo español? Pues no está muy claro.

Según el P.S.P., el Senado es una figura anómala, cuya elegibilidad por el sistema mayoritario

distorsionará su representatividad. El Senado formado de esa manera, puede ser «un ancla, en vez del

remo» de nuestra singladura hacia la democracia plena, afirma con plasticidad literaria el señor

Cassinello. F. D. C. opina que la batalla electoral se ha centrado en el Congreso, Cámara que tiene la

iniciativa legisladora. Cierto es que el Senado se configura como una Cámara de notables, aunque con

dinámica propia. A. S. D. espera que la nueva experiencia del Senado ¡resulte positiva para los mismos

senadores y para el país entero. De todas maneras (apunta el representante de U. S. D. E.), el Senado

debería encarnar la representación de las nacionalidades, así como el Congreso representa intereses

ideológicos. A. P. echa su cuarto a espadas: lo que distingue a una de otra Cámara es, precisamente, la

diferencia de ritmo; por consiguiente, habrá mayor rigor y profundización en los temas dentro del Senado

que en el Congreso de Diputados.

 

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