Elecciones a Cortes. Encuestas de Ya: Candidatos por Madrid.. 
 José Luis Navarro: "No sirven meros retoques a la actual Constitución"     
 
 Ya.    02/06/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

2-VI-77

ELECCIONES A CORTES

Encuestas de YA: Candidatos por Madrid

JOSÉ LUIS RUIZNAVARRO:

"No sirven meros retoques a la actual Constitución"

La nueva tiene que hacer posible un Estado de derecho bajo la Monarquía constitucional y un Gobierno

estable • Modificación del Consejo del Reino • Tribuinal de garantías constitucionales formado por

magistrados y no por políticos • La libertad nunca puede verse destruida o afectada por

fundamentaciones económicas

YA ha realizado una encuesta entre los candidatos al Congreso y al Senado por Madrid sobre las ideas

esenciales que cada uno llevaría a una reforma constitucional. Nuestro cuestionario enumera una serie de

temas, sobre los que hemos pedido que contesten los candidatos.

Hoy responde a nuestra encuesta José Luis Ruiz-Navarro, abogado y candidato número echo al Congreso

de Diputados por la Unión del Centro Democrático.

a) Principios económicos. — Para mí, el fundamental principio constitucional en materia

económica es que cualquier sistema económico tiene que estar al servicio del hombre y debe

ser controlado en su desarrollo democráticamente. Estimo que nunca el principio de la libertad, que

es inherente a la condición de la persona humana, puede verse destruido o afectado por

fundamentaciones económicas. Sólo partiendo de este concepto se puede conseguir una más justa

distribución de la riqueza.

b) Estructura del regionalismo.—Es preciso partir del reconocimiento de la región como una

entidad natural con un ámbito propio, que hay que respetar tanto en lo político como en lo cultural,

jurídico y económico. Para el logro jurídico político de este principio considero que no es el mejor medio

el llamado sistema federalista. La historia y la realidad nos demuestran que hay que acudir al (sistema

federalista sólo cuando no hay cierta unidad entre los entes a federar. Precisamente por no existir esta

coincidencia hay que emplear esta fórmula jurídica, más formal que real, que es el federalismo. Ya que en

nuestro país hay muchas cosas en común entre las diversas regiones que lo constituyen, propugno una

forma de organización del Estado regionalista. Este Estado regionalista debe partir del principio de que

todas las regiones sin exclusión tienen derecho a la autonomía en sus respectivos ámbitos. Tiene que jugar

también el principio de solidaridad regional, en el bien entendido de que las regiones más ricas, a través

del Estado unitario, tendrán que contribuir a que las regiones más pobres obtengan un nivel económico

aceptable. No es otra cosa que la aplicación del principio de justicia distributiva a nivel regional. Otra

idea importante es que la política laboral que se siga debe hacer posible que los oriundos de una región

encuentren trabajo en ella sin tener que desplazarse a otra.

Este Estado regional no impide que exista, como se desprende de cuanto he dicho anteriormente, una

unidad entre ellas en el superior ente jurídico que es el Estado. Mediante este Estado regional se salva la

unidad de la patria, a la vez que se consigue una descentralización en los quehaceres políticos,

administrativos, culturales y económicos.

Respecto de aquellas regiones que tengan por su historia, composición sociológica, una personalidad

diferenciada del resto de la regiones, que son pocas ciertamente, se tendrá que llegar a un entendimiento

con ellas mediante un estatuto aprobado por el Parlamento y el Senado.

c) Relaciones Iglesia-Estado. Al ser partidario de un Estado no confesional, considero necesaria la

separación de la Iglesia y el Estado, con la absoluta independencia de cada una de estas sociedades en su

ámbito. Ello traerá la enorme ventaja de que no se podrán basar las decisiones políticas en creencias

religiosas ni se podrá, pretender por ningún partido atribuirse monopolísticamente carismas y dogmas que

sólo pertenecen a creencias religiosas.

d) Relacionas Gobierno-Cortos y Corona.—Es imprescindible una nueva Constitución. A mi

juicio, no sirve los meros retoques de la actual, ya que ésta está superada. Esa

Constitución tiene que hacer posible un Estado de derecho bajo la Monarquía constitucional y un

Gobierno estable. Lógicamente, a mi juicio, ese Gobierno, sin perder su estabilidad, debe rendir

cuenta a las Cortes, que es el legítimo y único representante del pueblo. Quede claro que la Corona

no debe jugar otro papel, que no es poco y sí fundamental, de ser e1 más alto poder arbitral

entre todos los españoles y el de simbolizar la suprema unidad de la patria.

e) Consejo del Reino y grandes consejos asesores.—Nunca está de más recibir "consejo" de aquellas

personas que tienen la virtud de darlo. Otra cosa muy distinta es institucionalizar, en la forma que

actualmente se encuentra constituido, un Consejo del Reino. Por ello propugno una modificación de este

Consejo en el sentido de que sus miembros sean elegidos directamente por el Parlamento y el Senado y en

el que puedan estar representados todos los partidos políticos.

f) Regencia.—Es indudable la necesidad de esta institución para asegurar uno de los valores

fundamentales que en el orden político representa la Corona, el de la continuidad y la

estabilidad.

g) Tribunal de Garantías Constitucionales.—Si una constitución es la suprema norma jurídica de un

país y punto de referencia de todas las demás, lógico es que exista un tribunal independiente,

profesional y ajeno a cualquier presión, de garantías constitucionales. Este tribunal, insisto, debe

estar constituido por magistrados de la carrera judicial y no por políticos.

h) Regulación de partidos políticos.—Para mí es fundamental el principio de que todos los partidos

políticos deben ser reconocidos, salvo aquellos que abierta y manifiestamente propugnan la violencia

como medio de acceder al poder y no admitan el principio de reversión del poder. Se debe dictar una

norma que no sólo recoja este principio, sino también aquellos aspectos jurídico-administrativos que

aseguren idénticas posibilidades.

i) Regulación del Gobierno en sí mismo.—En la Constitución que se elabore se deben sentar los

principios de competencia y actuación del Gobierno en relación con el Parlamento y el Rey para lograr así

la estabilidad a la que me he referido anteriormente. Una ley posterior deberá regular, asimismo, la

organización interna del Gobierno en base a una concepción democrática del mismo.

 

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