Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
 Elecciones a Cortes. 
 El que vote al Partido Comunista, ¿qué vota?     
 
 Ya.    02/06/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

2-VI-77

INFORMACIÓN NACIONAL

Pag. 15 – ya

ELECCIONES A CORTES

CARTA ABIERTA DE AUGUSTO ASSIA

El que vote al Partido Comunista, ¿qué vota?

Resulta sospechosa la conversión ideológica experimentada por Carrillo y los demás líderes del partido •

El comunismo antiguo tenía la ventaja de que era más claro que el nuevo

Querido director:

Yo no creo que el Partido Comunista sea ningún gran problema dentro del contexto de las elecciones del

día 15. Lo que creo es que es, empero, un gran jeroglífico. Vótenle muchos o pocos, los que le voten, ¿a

quién votan?, querido director.

¿Votan en favor de la dictadura del proletariado o en contra, a favor de la propiedad privada o en contra, a

favor de la religión o en contra, a favor de, la libertad o en contra? ¿ Votan, en fin, por el Partido

Comunista de siempre, por los principios que llevaron a Lenin a fundarlo con el propósito de destruir al

Partido Socialista, al mismo tiempo que a la sociedad capitalista, o votan a la inocua, inverosímil e ilusa

pócima que nos proponen desde hace unos meses don Santiago Carrillo y el profesor Tamames?

No me encuentro yo, señor director, entre aquellos que asumen a pies juntillas que habiendo puesto del

revés, como un calcetín, las doctrinas del Partido Comunista, Carrillo no esté sino desplegando ante

nuestros atónitos ojos una gran farsa.

El camino de Damasco no es una invención del actual secretario general del Partido Comunista Español

mientras el diablo que se metió a fraile, cansado de comer carne, es parte de la naturaleza humana.

Si el diablo se metió a fraile y si Pablo cambió el pecado por la virtud, sería aventurado negar que Carrillo

pueda abandonar la dictadura del proletariado por el libre albedrío cristiano.

EL HOMBRE PUEDE APRENDER

Sólo los muy tontos, o los muy mal intencionados, son capaces de negar que el hombre pueda aprender, y

con el aprendizaje, cambiar. No pongo en duda que Carrillo ha cambiado después de tantos años y tantas

experiencias y hasta estoy inclinado a reconocer que es sincero en sus cambios y, además, que desde

luego, no le faltan justificaciones para cambiar. En esto, como en tantas otras cosas, yo difiero de los

anticomunistas al uso, y lo que quiero poner de manifiesto en esta carta, señor director, no es que yo dude

de, la sinceridad de Carrillo, ni de su buena voluntad, ni del cambio de ideas que le hace sostener ahora lo

contrario de lo que sostuvo durante más de cuarenta años. Todo esto lo considero posible y hasta lógico.

Lo que a, mí no me parecería, tan fácil es estar seguro de lo que voto si no depositara mi voto en las urnas

por el Parido Comunista.

¿A quién iría mi voto: al atractivo, blando, dúctil, liberal y tolerante de que ha aparecido desde hace unos

meses o al Carrillo con cuarenta años de la dureza, la inflexibilidad, la intolerancia, la pasión y hasta la

crueldad durante más de cuarenta años?

Un aspecto de las cosas que me desasosiega podría formularse del siguiente modo: Si la conversión de

Carrillo es auténtica, ¿no parecería más natural que abandonara al Partido Comunista y entrara en el

socialista o en el cristianodemócrata, para no hablar de Alianza Popular, de los cuales las actuales ideas

de Carrillo están mucho más cerca que están de las que ha profesado siempre como comunista.

Otra cosa que le desasosiega al observador independiente es el hecho de que no sólo sea Carrillo el que

encontró su camino de Damasco, ahora y de repente, sino el Partido Comunista entero con alforjas y

bagaje, sintiendo todos sus dirigentes el mismo proceso ideológico y de conciencia, simultáneamente.

El Partido Comunista nació contra el Socialista, para combatir, inmediatamente después de la primera

guerra mundial. la adopción del reformismo, y nunca tuvo otra razón de ser. Si ahora el Partido

Comunista se parece tanto al Socialista, ¿qué objeto tiene su pervivencia? ¿Y si todos los comunistas

comparten las idean de los socialistas, no están produciendo una duplicidad no sólo innecesaria, sino

contraria a los principios, que son ahora tos de ambos? Si el Partido Comunista, quiere de verdad la

política reformista, ¿qué es lo que le separa del Partido Socialista y así como estuvo perjudicando tanto al

socialismo mientras lo combatió no sigue ahora perjudicándolo cuando lo imita?

¿Cuál podría ser la consecuencia del cambio comunista sobre la política española si su nueva táctica le

produjera en las elecciones un número considerable de votos? Este es otro enigma. Hasta ahora, los que

votaban al comunismo eran los que querían la revolución a secas, pero si no es la revolución, ¿qué es lo

que quieren? Sabemos lo que han querido, por ejemplo, en Portugal, el último país donde tuvieron

alguna fuerza.

FUERZA PARA DESTRUIR LA LIBERTAD DE PRENSA

Aquello para lo que usaron su fuerza en Portugal fue para destruir la libertad de prensa y la libertad

sindical, pura conculcar la propiedad privada hasta donde pudieron (que no fue poco y que ha costado dos

años de trabajos a fin de revertir el proceso), para imponer la fuerza sobre el derecha. Pero aquí, en

España, ¿van a hacer todo lo contrario y, como asegura Carrillo, imponer el derecho sobre la fuerza?

Todo esto es muy complicado y más porque no tiene precedente alguno.

El eurocomunismo francés e italiano que gusta de esgrimir el señor Carrillo, no es precedente para

España, puesto que en Francia el eurocomunismo va aliado (aunque precariamente) con los socialistas y

en Italia lo que ha hecho el eurocomunismo es apoyar desde fuera un Gobierno cristianodemócrata. En

España, que yo sepa, el Partido Comunista, al mismo tiempo que copia las ideas cristianodemócratas y

socialistas, combate a los partidos que las profesan histórica y naturalmente.

¿Cómo se compagina todo eso y no le parece a usted, señor director, que estoy justificando al calificarlo

de jeroglífico?

En fin, que lo que a mí me parece es que el comunismo antiguo si no era preferible, que probablemente lo

era, porque no confundió a nadie, tenía la ventaja de ser mucho más claro que el nuevo. Lo malo del que

se va a presentar a las elecciones de la mano de la conversión de Carrillo es que yo dudo que sepa muy

bien lo que es el propio Carrillo, cuanto más los que le van a votar. El leninismo no ofreció dudas ni el

stalinismo tampoco, pero con la mano en el corazón, señor director, ¿hay alguien que de verdad sepa,

incluyendo a su profeta el sabio profesor Tamames a dónde puede conducirnos el aventurerismo (que

diría Lenin) carrillista? ¿O es que lo que pretenden Carrillo y Tamames es que les sigamos con los ojos

vendados?.

Hablando ante la televisión, el profesor Tamames dijo el martes del Partido Comunista, que "quiere

acabar con el paro, que quiere un salario mínimo aceptable, que quiere una transformación de las

instituciones económicas y una reforma de la Seguridad, Social". ¿Pero hay alguien, hay algún partido

que no lo quiera, y para ese viaje necesitábamos las alforjas del partido de Lenin, querido director, con lo

que me repito?

De usted amigo y servidor,

Augusto ASSIA

 

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