Coloquios de Ya. 
 Gobierno y nueva Constitución     
 
 Ya.    07/06/1977.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 41. 

COLOQUIOS DE "YA"

GOBIERNO Y NUEVA CONSTITUCIÓN

RAMÓN HERMOSILLA: "Alianza Popular no iría a un Gobierno de coalición con presencia marxista" •

MIGUEL HERRERO DE MIÑÓN: "Las nuevas Cortes habrán de ser constituyentes porque las Leyes

Fundamentales son políticamente inviables y técnicamente muy complicadas" • JAIME CORTEZO:

"Sería conveniente un Gobierno de concordia nacional" • EMILIO CASSINELLO: "La autodisolución de

las Cortes, una vez redactada la Constitución, dependerá de las circunstancias del momento" • ENRIQUE

BARÓN: "Las nuevas Cortes deben limitarse a elaborar la Constitución"

Iniciamos la publicación delprimero de los coloquios que YA ha organizado sobre diversos temas de

interés ante la jornada electoral del próximo día 15. Esta primera mesa redonda centra, los debates sobre

temas constitucionales y políticos, con la intervención de los siguientes representantes de partidos: Javier

Carvajal y Ramón Hermosilla, por Alianza Popular; Miguel Herrera de Miñón, por Unión de Centro

Democrático: Jaime Corteza, por la Federación de la Democracia Cristiana; Emilio Cussinello, por el

Partido Socialista Popular, y Enrique Barón, por el Partido Socialista Obrero Español.

Ofrecemos hoy la primera parte de este coloquio, que se abre con la pregunta de si las nuevas Cortes

habrán de ser constituyentes y si deberán o no autodisolverse una vez realizada esta labor:

¿CORTES CONSTITUYENTES?

Javier Carvajal (AP)

Según nuestro criterio, las Cortes no deben ser constituyentes. Entre otras cosas, porque el mandato que el

pueblo español ha dado es un mandato para la reforma política. Por lo tanto no se trata de construir algo

nuevo, sino de reformar algo que existe. En consecuencia, entendemos que, por lealtad al mandato, las

Cortes no deben ser constituyentes. Por otra parte, y en lo que respecta a la autodisolución, si las Cortes

no son constituyentes, no hay lugar para ello. Lo cual, además, es un gran factor tranquilizador para el

país, ya que España no puede estar alargando constantemente su período de anormalidad, sin tomar

medidas importantes en el ámbito económico.

Ramón Hermosilla (AP)

Ampliando un poco la contestación de mi compañero, he de decir que somos partidarios de la reforma

constitucional en el sentido de redactarla breve y concisa; es decir, refundiendo una serie de principios,

desechando aquellos que están trasnochados y manteniendo aquellos que son vigentes. De lo que estamos

manifiestamente en contra es de la reforma del Estado. Naturalmente, cuando se utiliza el término

constituyente no se omite nada que quepa dentro de la concepción del vocablo. Y, en este sentido tenemos

que afirmar que apoyamos la forma de Estado que creemos auténticamente legítimas entre otras cosas,

porque es origen del propio proceso constituyente que se predica por otros partidos.

Enrique Barón (PSOE)

Nuestro criterio es que las Cortes deben ser constituyentes. Y deben serlo porque España, en estos

momentos, no tiene Constitución. El país no tiene Constitución porque, entre otras cosas, el

reconocimiento de la soberanía popular, la división de poderes y la garantía de los derechos humanos

(temas fundamentales de una Constitución) no existen. En este sentido, no vale el argumento de decir que

se ha aprobado una reforma política. El pueblo a lo que ha dicho si es a la libertad y a la democracia. Las

Cortes, pues deben ser constituyentes, y en la Constitución deben discutirse desde el primero al último

artículo. En cuanto a la segunda parte de la pregunta, es decir, si las Cortes deben autodisolverse, el PSOE

entiende que el mandato que diputados y senadores tendrán es el de pactar la Constitución. Así, pues,

creemos que lo democrático sería devolver al pueblo ese trabajo, una vez realizado, para que lo juzgue.

En este sentido, creemos claramente que el mandato de las Cortes debe limitarse a la Constitución. En

cuanto al tema económico, creemos que debe dársele una respuesta. Y lo que no entendemos es cómo

puede hacerse una separación entre un tema y otro. Para los españoles de hoy, vivir mejor no es sólo tener

libertades, sino vivir de otra manera. En este sentido, el reconocimiento y el papel que tienen que jugar

los sindicatos libres así como un plan económico de consolidación de la democracia parece que son

inseparables del proceso constituyente.

Jaime Cortezo (FDC)

La ley para la Reforma Política concede a las futuras Cortes la posibilidad de ser constituyentes. Es decir,

les da facultades constitucionales. Y creemos que esta facultad les da un tono muy característico, muy

especial. Otra cosa sería que se renunciase a esta facultad, haciendo realmente un fiasco al pueblo. Y esto

no impide que las Cortes, al mismo tiempo, afronten el gravísimo problema económico. No olvidemos las

prácticas parlamentarias que permiten, mediante el trabajo en comisiones, afrontar simultáneamente los

aspectos políticos y económicos. Son los dos problemas muy importantes y han de ser abordados desde el

primer momento. En cuanto a la autodisolución, en principio parece como más ortodoxo que se disuelvan

tan pronto como la Constitución haya sido ratificada por el pueblo. Pero circunstancias del momento, no

previsibles ahora, pueden aconsejar lo contrario.

Miguel Herrero de Miñón (UCD)

La Unión del Centro discrepa de Alianza Popular en el concepto de Cortes constituyentes. No creemos

que unas constituyentes hagan un Estado nuevo. El Estado es algo que excede a un cambio de

Constitución. Por eso, sin destruir el Estado, sin construir un Estado nuevo, creemos que puede darse una

nueva Constitución al Estado. Eso es lo que técnicamente, son unas constituyentes. En UCD

consideramos que las futuras Cortes son necesariamente constituyentes por varias razones. En primer

lugar, porque la Constitución no es otra cosa que una, norma en la que cristaliza una decisión sobre

el modo y forma de vivir en común, y, en consecuencia, las próximas Cortes adoptarán esta

decisión por voluntad positiva o negativa e; incluso en el supuesto de que decidieran mantener la

Constitución fundamental vigente, de las Cortes constituyentes, puesto que estarían tomando una

decisión sobre ciertas maneras de vivir en común. En segundo lugar, creemos que deben ser

constituyentes porque las Leyes Fundamentales vigentes son políticamente inviables, aparte de

técnicamente muy complicadas. En ellas, por ejemplo, se ha insertado el mecanismo de unas Cortes

democráticas y ello forma un tinglado absolutamente inmantenible. Por otra parte, es evidente que las

Cortes, a la voz que elaboran la Constitución, deberán tratar el gravísimo tema económico. En cuanto a

la autodisolución eso lo decidirá la propia Constitución y las propias Cortes.

Emilio Cassinello (PSP)

Está claro que hay un consenso general en cuanto que una de las funciones básicas de las Cortes será

establecer un aparato formal, jurídico, que sería una nueva Constitución. Y la posibilidad de

autodisolución, una vez realizada tal tarea, parecería, en lógica formal, innecesaria. Sin embargo, es

posible que diferentes condicionamientos y circunstancias especificas de la vida social y política

española, aconsejaran de alguna manera una cierta prórroga. Creo que este es un punto a debatir. Es una

cuestión abierta, que dependerá de esas circunstancias y condicionamientos.

PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES

¿Cómo ha de ser esa nueva Constitución y qué principios habría que incorporar a ella?

Miguel Herrero de Miñón (UCD)

Lo más corta posible, en la que se determinen los derechos y libertades y sus garantías. En este sentido yo

me pronunciaría por la constitucionalización de la declaración europea de derechos del hombre, de la

carta social europea y su eventual tutela por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Por otra

parte habría que llevar también a la Constitución las competencias de la Jefatura del Estado (esto es de la

Coronal): la composición y competencias de las Cortes, y la responsabilidad política del Gobierno ante el

Parlamento; es decir, la formación del Gobierno y, concretamente, la designación del presidente en

función de la mayoría política de la Cámara. Y es claro que también su remoción en caso de perder dicha

confianza. También un punto fundamental: las bases de autonomía de todos los pueblos de España a

través de una autonomía generalizada y solidaria.

Emilio Cassinello (PSP)

El Partido Socialista Popular recoge en su manifiesto y programa electoral los puntos básicos que

consideramos deben integrarse en la Constitución. En la parte orgánica, ésta deberá contener claramente

la separación de poderes, con predominio del legislativo, compatible con la estabilidad gubernamental. En

el caso de subsistir el bicameralismo, la segunda Cámara deberá cumplir las funciones de Cámara de las

nacionalidades y regiones. Por otra parte, tenderemos a que se incluyan las fórmulas que establezcan un

estado regional, donde las nacionalidades y regiones históricas gocen de autogobierno en la forma de

estatutos. También consideraríamos necesario la inclusión del Tribunal de Garantías constitucionales y

sus funciones; catálogo de derechos sociales y económicos que correspondan a una sociedad democrática

socialmente avanzada: derechos y libertades fundamenta les del hombre, siguiendo, probablemente, el

catálogo establecido por la Carta de Derechos del Hombre de las Naciones Unidas; establecimiento

constitucional de la figura del defensor de los ciudadanos (el llamado "ombudsman") y también la de un

controlador de la administración económica en defensa de los ciudadanos.

Enrique Barón (PSOE)

Es mejor una Constitución breve, flexible, clara y concisa, que recoja la responsabilidad del ejecutivo y la

separación de poderes; separación completa entre la Iglesia y el Estado; Ejército garante de la

independencia nacional y sometido a la voluntad popular; estatuto de libertades públicas y su respeto;

declaración clara de pacifismo en el terreno internacional y posibilidad de avanzar, en función de la

voluntad popular, por la vía de la socialización.

Jaime Cortezo (FDP)

Queremos que la Constitución futura sea de larga duración y abarque varias generaciones. Evidentemente

debe ser una Constitución flexible, pero que al mismo tiempo tenga cláusulas para su modificación. Entre

otras cuestiones, la Constitución tiene que recoger—es obvio—la tabla de derechos humanos; derechos

económicos y sociales fundamentales, como el derecho al trabajo y a la cultura; configuración del Estado

español con formas autonómicas y fondo de desarrollo para que las regiones más ricas ayuden a aquellas

otras que por una serie de circunstancias se han retrasado; Estado aconfesional, con una ley que regula a

todas las confesiones religiosas por igual

Javier Carvajal (AP)

Propugnamos, como hemos dicho, una reforma tan profunda como haga falta, limitada a aquellos

aspectos que merezcan ser transformados. Indudablemente eso nada tiene que ver con que

se abra un proceso de simplificación, clarificación y unificación de los textos. Lo que sí nos parece es que

en todos los temas donde entre en conflicto la conciencia religiosa con los problemas políticos y sociales,

nos atendremos a las decisiones de la Iglesia católica, porque entendemos que este país de alguna forma

sigue siendo mayoritariamente católico. Por otra parte, queremos la unidad de España y entendemos

clarísimamente la regionalización de la vida española sin poner jamás en duda la unidad de la Patria.

Asimismo, creemos que la legislación española deberá mantener parte de esa legislación fundamental tan

importante que ha sido la afirmación de una voluntad de progreso social. Así, pues, la Constitución

española deberá mantener esa voluntad de justicia social que ha sido permanente en los años pasados.

GOBIERNO

¿Qué seria mejor, un Gobierno homogéneo o un Gobierno de concentración de las principales tendencias

políticas?. ¿Qué voluntad hay por cada partido de sumarse o no a un Gobierno de coalición ?

Miguel Herrero de Miñón (UCD)

Nosotros creemos que el Gobierno debe contar con el apoyo de la mayoría de la Cámara. Cómo se

consiga ese apoyo es una cuestión de detalle, porque puede tratarse de un Gobierno homogéneo basado en

una mayoría homogénea, o de una mayoría conseguida a través del pacto, que es susceptible de una serie

de matizaciones, que pueden ir desde la concentración a la pura colaboración en cuestiones concretas.

Emilio Casinello (PSP)

El presidente del PSP, Enrique Tierno Galván, ha dicho públicamente que en caso de perentoria necesidad

nacional el PSP estaría dispuesto a participar en un Gobierno de coalición, representativo efectivamente

de las fuerzas sociales y políticas del país. Tendrían, pues, que darse esas condiciones de perentoria

necesidad nacional para entrar a formar parte de un Gobierno que reflejara—repito—no solamente la

configuración de las Cortes, sino también las fuerzas reales, sociales y políticas del país.

Enrique Barón (PSOE)

Para el Partido Socialista Obrero Español hay una cuestión clara, y es que el Gobierno que se forme

después de las elecciones tiene que tener, evidentemente, una responsabilidad ante los

representantes del pueblo. Sin embargo, el problema no se limita a cómo vaya a ser el Gobierno.

Hay también una serie de cuestiones que son fundamentales. En primer lugar, el tema del pacto

constitucional que hemos propuesto. En este sentido creemos que las fuerzas que estén

en el Gobierno y las que no lo estén y sean democráticas tienen que entenderse y hacer el

trabajo constituyente. Igualmente se podría decir con respecto al plan económico de

consolidación de la democracia. Nosotros en principio, como fuerza capaz y con posibilidad de

gobernar, no tenemos una prisa excesiva por las carteras. Creemos que en España, en estos momentos,

hay que hacer muchas cosas. La primera de ellas, consolidar la democracia. Luego hay también una serie

de grandes temas para construir la democracia, como son las elecciones municipales y el tema sindical.

En este sentido entendemos que, en principio, es mejor que, dentro de ese gran acuerdo democrático, las

fuerzas que vayan al Gobierno tengan una característica homogénea.

Jaime Cortezo (FDP)

Yo creo que todo dependerá de la composición de las Cortes; del tanto por ciento de escaños que cada

partido pueda tener. Pero estimo que sería conveniente un Gobierno de ciertas coaliciones, con cierta

amplitud... Así se podría dar la imagen de un Gobierno que trajera la concordia nacional, la superación de

la guerra civil; un Gobierno donde el pueblo se viera representado en el Ejecutivo. Esta fue la pauta a la

salida de los regímenes totalitarios de Europa en 1945, al menos en Francia, Italia y Alemania. Sería

bueno un Gobierno de cierta amplitud. Mejor que un Gobierno que gobernase sólo por el hecho de tener

su partido la mayoría.

Ramón Hermosilla (AP)

La doctrina de AP es realista y, por tanto, de poco valdría que yo afirmase aquí que somos ajenos a las

necesidades que ya a plantear el futuro en cuanto a la posibilidad de coaliciones parlamentarias Si por el

interés nacional es necesario, somos partidarios de todo tipo de coalición, pero haciendo exclusión de

aquello que es cuestión de principio y que tenemos reiteradamente proclamado. En definitiva, nosotros

somos contrarios a una coalición que haga posible la presencia de criterios radicales marxistas, incluso de

criterios marxistas. Somos decididamente partidarios de configurar el futuro panorama español como un

panorama de concordia y convivencia.

Javier Carvajal (AP)

Alianza Popular ha asumido la democracia. Entonces es obvio que en la composición de las Cortes y en la

composición del Gobierno esté reflejada la voluntad popular. Que es mejor un Gobierno homogéneo, es

obvio también. Mucho me extrañaría que los partidos que se sientan a esta mesa o que se presentan a los

comicios no aspiraran justamente a una mayoría para poder gobernar. Otra cosa es que la realidad muestre

la imposibilidad de gobernar en mayoría y la necesidad de gobernar en pacto. Pero queremos decirlo con

claridad: la mayoría parece la forma eficaz. Y justamente eso pone de manifiesto que la ley electoral no es

la mejor. Lo deseable justamente hubiera sido una ley que hubiera permitido la aparición de una mayoría

capaz de gobernar en un momento tan difícil como el nuestro.

 

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