Autor: Pintor, Luis. 
 Hablan los diputados. 
 Fernando Benzo: "El pueblo ha votado una reforma profunda"     
 
 Ya.    29/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

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HABLAN LOS DIPUTADOS

FERNANDO BENZO: "El pueblo ha votado una reforma profunda"

Fernando Benzo Mestre, nació en Madrid hace cincuenta y tres años. Pertenece al cuerpo de aboyados

del Estado; ha sido procurador en Cortes y consejero nacional por Santander, director general y

subsecretario del Ministerio de Hacienda y subsecretario del de Industria. Ahora es consejero de

Economía Nacional.

Se presentó, a las elecciones como candidato número 9 de UCD, en calidad de independiente.

Confiesa respecto a su coalición que "no hemos sido un partido hasta ayer ni tenemos militantes".

—¿Qué apoyo tiene entonces la UCD?

—Representamos a toda una clase que sociológicamente es enemiga de la militancia; una masa poco

politizada, poco organizada. No llenamos plazas de toros ni campos de fútbol, pero representamos una

ideología clara, una manera de ser: moderación, modernidad... Tenemos los votos de la "masa media".

—Les han acusado de tener solo los votos del presidente...

—Suárez, ha supuesto mucho, es evidente. Si no se hubiera presentado a las elecciones, pienso, hoy

Felipe González seria presidente del Gobierno... Pero ni él ha creado el Centro ni el Centro ha ido detrás

de él. Ahora todos tenemos que crear un partido fuerte, con ideología y programa de gobierno.

—¿Cómo entiende su compromiso con el electorado?

—Tenemos por fuerza que responder a las aspiraciones del pueblo. Yo entiendo que el pueblo ha mirado

al futuro y sabe muy bien lo que quiere. Ha votado por una reforma social y económica profunda, y para

realizarla ha estado a punto de escoger socialismo. Si al final ha confiado en nosotros, tenemos que

ofrecer hechos, realismo. Ya está bien de que anden las palabras por un lado y los hechos por otro.

NO PODEMOS VIVIR DE LAS RENTAS, HAY QUE TRABAJAR MAS

—¿Pueden ofrecer también pruebas, hechos?

—Hay que acometerlos, en varios campos a la vez.

—¿Dónde?

—Para empezar, por ejemplo, en el marco de las relaciones laborales. Ha desaparecido la Organización

Sindical y ahora hay que rehacer todo. Ahora mismo estamos en el aire; es imprescindible que surjan

centrales sindicales fuertes para llegar al pacto social. Pero de momento no veo esa posibilidad; tenemos

que empezar más bien por contratos sociales (a niveles de sector, territoriales o de grandes empresas),

entre el Estado, los empresarios y los trabajadores. Es totalmente necesario, por otra parte, una total

transparencia de datos en la empresa. No soy partidario de la sociedad autogestionaria, pero sí de la

participación real de todos.

—¿Y la intervención estatal en la economía?

—A dos niveles: los servicios públicos y las empresas tan importantes que no puedan mantenerse con la

iniciativa privada (siderometalúrgicas, navales, etcétera). Cuanto más cubra—sobre todo en servicios

públicos—el Estado en atenciones sociales, más seguro, más "liberado" está el ciudadano ante cualquier

necesidad perentoria. Por supuesto, esos recursos estatales deben salir de las clases con niveles

económicos más altos.

—¿No corremos el riesgo de ahogar aún más a loa pequeños y medianos empresarios?

—A ellos les tenemos que ofrecer ayuda: acceso a la tecnología y acceso a la financiación. Precisamente

protegerles es el medio de huir de una sociedad estatal y socializada, con la que no estoy de acuerdo.

—¿Es todo optimismo en el futuro económico?

—En absoluto, aunque soy optimista. Salir de la crisis nos tiene que costar un gran esfuerzo a todos. No

podemos esperar que el milagro económico sea eso, milagro. Ahora producimos menos. Levantamos la

economía a costa de un gran esfuerzo, pero nuestro rendimiento, nuestra productividad, ha bajado.

Pensábamos tal vez que podíamos vivir de las rentas, y no es así: tenemos que vivir de nuestro trabajo.

— ¿Lo que equivale a reducir el nivel de vida?

— Creo que se podrá mantener si realizamos el esfuerzo suficiente. Ahora se produce menos, ha

disminuido la inversión, los conflictos laborales han deteriorado en cierto modo el sistema. Soy

optimista, insisto, pero las salidas no son nada fáciles.

— ¿Y las soluciones, desde el Parlamento?

—La reforma fiscal, entendida como justicia fiscal; la reforma importantísima de la educación, hasta

ahora abordada muy superficialmente, y el establecimiento de un marco de las relaciones laborales. Con

ello tendremos tarea para años. Hemos pasado un par de años de incertidumbre e indecisión, a pesar del

magnifico balance que arrojan; pueden superarse siempre que abordemos las reformas de base necesarias.

Luis PINTOR

 

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