Coloquio en Ya. 
 España debe ingresar en la CEE     
 
 Ya.    11/06/1977.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 49. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

11-VI-77

ESPAÑA DEBE INGRESAR EN LA CEE

La plena integración de España en Europa, objetivo prioritario de la FDC • Es notoria nuestra ausencia de

Europa (UCD) • Hay que ir necesariamente a la CEE (AP) • El PSP se ha definido siempre como

europeísta • Hay que intentar superar la política de bloques militares (FDC) • La UCD cree en la NATO.

Es parte de su política exterior • La NATO debe replantear la defensa occidental (AP) • El PSP propugna

la desneutralización de las bases americanas.

Tenemos que abrir un diálogo con los gibraltareños (FDC) • Nosotros reivindicamos Gibraltar (PSP) •

Un Sahara independiente hubiera sido manejado por terceros países (AP)

España ha carecido durante los últimos cuarenta años de una auténtica política exterior. Basada en la

retórica y en los hechos consumados, nuestra diplomacia ha estado tradicionalmente más a la defensiva

que a la ofensiva y siempre condicionada. En consecuencia, nuestros verdaderos intereses han estado

siempre supeditados a nuestra falta de influencia en los debates internacionales.

España tiene una doble vocación atlantista y europea. Nuestro país está condenado a entenderse con los

países del norte de África y con los árabes, específicamente los ribereños del Mediterráneo. Gibraltar

sigue teniendo un gran valor psicológico en el pueblo español y su recuperación es tarea de todo punto

urgente y necesaria. Nuestras relaciones con los países iberoamericanos deben abandonar el tono

paternalista, que hasta ahora las ha dominado, e iniciar una nueva etapa basada en un plano de absoluta

igualdad. La cultura, el idioma predeterminan un buen entendimiento entre España y nuestros países

hermanos. Estos puntos son coincidentes en la contemplación que los distintos partidos participantes en

este nuevo coloquio hacen del nuevo enfoque que debe darse a nuestras relaciones exteriores.

El primer punto sometido a la consideración es el tema de los bloques defensivos. Ante las varias

alternativas expuestas, alianza con la NATO, con el Pacto de Varsovia, o estricta neutralidad, ésta ha sido

la exposición individual de los representantes de los partidos asistentes o este nuevo coloquio organizado

por YA, Alianza Popular, Hermann Oehling; Federación Demócrata Cristiana, Joaquín Antuña, y Unión

del Centro Democrático, Félix Fernández Show. Los representantes del PSOE y del PSP invitados al

coloquio no asistieron.

NATO: SI, CON REPAROS

Joaquín Antuña (FDC)

La Federación no es contraria a la integración en la NATO, aunque cree que el clima en que nació, la

guerra fría, ha quedado superado. Hay que intentar, pues, superar los pactos militares, tanto del Este como

del 0este. Esto no se puede hacer inmediatamente, ya que una supresión del uno sin la del otro equivaldría

a un desequilibrio. Nuestra Integración a la NATO debe, en todo caso, ser sometida a un debate nacional

en las Cortes, en el que se sopesasen las implicaciones militares, políticas y económicas de esta,

integración. Nuestra Federación está preocupada por una cierta relación de dependencia respecto a los

Estados Unidos. Salvada la Independencia de España, nosotros iríamos hacia una integración en la NATO

siempre que todas las fuerzas políticas democráticas del país encontraran una convergencia sobre este

punto y que no se opusiera a la soberanía nacional, algo realmente importante para la Federación.

Félix Fernández Shaw (UCD)

El problema de la NATO es un problema de dos relaciones: una europea y otra atlántica. La UCD cree en

la Indudable vocación atlántica de España, porque llevamos muchos siglos de atlantismo. Lo que hay que

estudiar es qué significa ese atlantismo. Es un hecho que no puede olvidarse, puesto que existen unos

pactos con Estados Unidos. Es un hecho que está ahí y que no es fácil cambiarlo. Los pactos bilaterales de

España con Estados Unidos son más importantes que los que tiene con ningún otro país europeo. Pasar de

aquí a un pacto multilateral parece algo lógico desde el punto de vista de UCD. NO obstante, las

alternativas planteadas son perfectamente válidas y deben estudiarse a fondo y replantearse algunos

puntos cuando se trata, de tomar graves decisiones en política exterior. Resumiendo, UCD cree que la

NATO, en cuanto parte de una entrada en Europa, es parte de la política exterior de UCD.

Hermann Oehling (AP)

El planteamiento de los diversos puntos que tenemos hoy en estudio es multidireccional y, por tanto, no

se puede plantear cada uno aisladamente. Considerar cada una de estas tres opciones supone una

estructuración de cada una de las partes totalmente distinta. La neutralidad ha sido acariciada en algunos

casos, pero ello supondría quedar a la buena voluntad de los vecinos, que nunca ha existido, sobre todo

habida cuenta de la importancia estratégica de España, que, naturalmente, incide en el caso de la NATO.

La NATO debe replantear la defensa occidental, a la vista de los cambios que se han producido en el

Mediterráneo oriental y los graves problemas que han surgido en su entorno. Ante una posible agresión

hay que afianzar su defensa. Nuestros intereses deben ser fortalecidos. Y tratar por separado la Alianza

Atlántica con Marruecos supone una reducción de la importancia de ambos países. La inserción de

España en la NATO tiene que partir de una auténtica dimensión defensiva. Mientras siga adelante la

carrera armamentista resulta vano pensar en un desmantelamiento de los bloques. Entonces, España debe

prestar el mejor servicio posible a la defensa occidental, incrementando al mismo tiempo su proyección

norteafricana, especialmente con Marruecos.

Fernando Moran (FSP)

Nosotros pensamos que la división del mundo en bloques militares pone en peligro la paz y consagra la

división de Europa, y que uno de los precios que Europa ha pagado por la guerra fría ha sido la entrega de

la Europa del Este a la tutela y hegemonía de la Unión Soviética. Si rechazamos toda política de bloques,

queremos decir, naturalmente, que, por nuestra parte, no había ninguna vinculación al Pacto de Varsovia.

El otro supuesto es nuestra relación con los Estados Unidos, una relación bilateral, y la posibilidad de

convertirla en multilateral, a través de la NATO. Nuestra relación con Estados Unidos es desigual y de

dependencia. Si el PSP tuviera responsabilidades de gobierno, mantendría las obligaciones contraídas,

pero somos contrarios al mantenimiento de la actual relación con Norteamérica. No creemos que el

acuerdo con Estados Unidos sea una pieza esencial para la defensa de España. Destruye de su área de

aplicación Ceuta, Melilla y las Canarias, posibles escenarios de conflicto, y no están cubiertas ni sus

aguas jurisdiccionales ni su espacio aéreo. Tampoco nos cubre de un posible conflicto en el norte de

África. Por el contrario, el acuerdo con Estados Unidos entorpece una dimensión importante de nuestra

política, exterior nuestra política con los árabes. El PSP propugnaría la desneutralización de las bases

españolas y renegociaría los acuerdos en base de igualdad, con vistas a una desaparición de las bases a un

plazo medio o largo.

Tampoco la NATO añade nada a nuestra seguridad internacional en los escenarios concretos. Es erróneo,

por otra parte, considerar a la Alianza como una dimensión de la Integración europea de España, como la

antesala del Mercado Común. Esto no es necesariamente así. Hay miembros de la NATO que no lo son

del Mercado Común, y miembros del Mercado Común que no pertenecen a la NATO. No hay ninguna

vinculación lógica ni formal ni jurídica entre uno y otro punto. Finalmente, nuestra entrada en la

NATO supondría unos gastos de defensa superiores a los que este país puede permitirse, entorpecería

nuestra política mediterránea, dificultaría nuestras relaciones con los países del Este.

Hermann Oehling (AP)

Nuestras relaciones con Estados Unidos creemos que deben continuar, pero en un plano de franca

cooperación, superando el actual nivel de dependencia. En todo caso, los acuerdos deben ser discutidos en

las Cortes y sometidos a un refrendo nacional, puesto que son decisiones que van a comprometer a todos

los españoles. El tipo de relaciones con Estados Unidos, una vez dentro de la NATO, serán un tipo de

relaciones especiales, planteadas de acuerdo con las nuevas exigencias, acumuladas en los años de

práctica de los acuerdos y convenios. En cuanto al tema de Gibraltar, es vital y permanente para España.

Debe ser el primer problema a resolver si efectivamente se lleva a cabo nuestra integración en el Mercado

Común, por una parte, y en la Alianza occidental, por otra.

RECUPERAR GIBRALTAR

De alguna manera nuestras preferencias actuales hacia los Estados Unidos habrían de ser compartidas, en

caso de ingreso en la NATO, con los países miembros, ¿Seguirían los Estados Unidos teniendo esas

preferencias; de una manera singularizada? En el caso concreto de Gibraltar, ¿no habría alguna manera de

encontrar una vía intermedia que no fuera la devolución inmediata, sino la utilización de España como

miembro de la NATO de esa plaza, indudablemente importante?.

Hermann Oehling (AP)

Atlántica, su utilización viene dada por los planes estratégicos, las operaciones y el intercambio tanto de

información como de los planes defensivos. Hay que agregar que, si esto llega a producirse, Gibraltar

Quedaría diluido en la defensa del Estrecho, porque más importancia que Gibraltar tiene la base de Rota.

El Peñón no pasa de tener una importancia defensiva secundaria, ante la presencia de cabezas nucleares.

Su contemplación en este caso no tiene otra razón que no sea su posición estrictamente económica.

Félix Fernández Shaw (UCD)

Uno de los primeros temas que nosotros necesitaríamos replantear en este momento es que durante

muchos años hemos tenido política internacional, pero que hemos carecido de política exterior. ¿Cuál va a

ser nuestra política exterior? Debemos replantearla desde datos muy concretos. El primero es geográfico.

El dónde estamos debe influir necesariamente a la hora de mirar a Europa, a la hora de mirar a América y

a la hora de mirar a África. Todo lo que no entre en esta perspectiva es erróneo. El segundo dato es el

histórico. Aunque pensemos en el futuro, no podemos olvidar el pasado. Está ahí, con sus

condicionamientos. El tercer aspecto condicionante de toda política exterior con los pies en el suelo es el

problema de las materias primas y de recursos naturales.

Cuando planteamos el tema de Estados Unidos y de la entrada en la NATO, creo que son dos problemas

diferentes. El que ingresemos o no en la Alianza Atlántica, nada tiene que ver en las relaciones con

Estados Unidos, aunque pueda ser una parte de esas relaciones. Respecto a Gibraltar, es reclamado por

todos, porque sabemos todos que es una injusticia. ¿Cómo arreglar el problema? Es posible que dentro de

la NATO habría alguna oportunidad. Mientras Gibraltar esté donde está, nosotros tenemos que actuar de

forma diferente, bien sea en Europa o en América. Para la UCD. Gibraltar es un tema prioritario de

España.

Joaquín Antuña (FDC)

Mi partido rechaza, el oportunismo de ciertas ideas en el sentido de que la política exterior española

puede cambiar si se encuentran materias primas. La DC cree que una política exterior debe estar basada

en unos principios éticos que pasan por la defensa de los derechas humanos y de las libertades en todo el

mundo; pasan por un nuevo orden económico internacional por los problemas del hambre y del

analfabetismo en el mundo, es decir, problemas que son mundiales y de todos los países. Nosotros

rechazamos el contiuismo de los últimos cuarenta años, en que se ha hecho una política de fortaleza

asediada, una política vergozante. Quizá haya que estudiar serenamente la integración de España en la

NATO, dado que puede convenirnos. Nuestro ingreso podría contribuir a un cierto tipo de equilibrio

dentro de la Alianza Atlántica, que, a su vez, contribuiría a la superación de los pactos militares. Respecto

a Gibraltar, lo que a nosotros nos importa son los gibraltareños, los campos gibraltareños. Tenemos que

abrir las fronteras con Gibraltar. Hay que abrir un diálogo con ellos. Tenemos que reconocer a los

gibraltareños todos sus derechos democráticos dentro de la comunidad democrática española.

Fernando Moran (PSP)

El control del Estrecho es algo que no debe verse en términos de hegemonía, a no ser que tengamos un

país totalmente aliado en el norte de África. Marruecos necesita de un nacionalismo para aglutinar su

país, y ese nacionalismo exige una tensión controlada respecto a España. En torno a Gibraltar, nuestra

solicitud de ingreso en la NATO puede toparse con el veto del Reino Unido. Nosotros reivindicamos

Gibraltar. Como dato anecdótico diré que el PSP tiene sesenta militantes en el Peñón. Creo que la

solución del problema de Gibraltar pasa por su pueblo y por la apertura de la verja. La verja es una

vergüenza, es una política de gestos que no conduce a nada. Pero creo también que Inglaterra no nos va a

devolver Gibraltar si no hacemos una política diplomática conjunta con dos fases: una movilización

internacional y ahí la entrada, en la NATO puede ser negativa — y una política de atracción hacia la

población gibraltareña.

Hermano Oehling (AP)

Concordes con las bases permanentes de cualquier política anterior, creemos que no ha habido mas que

una política circunstancial y coyuntural con arreglo a las necesidades, pero no unas líneas efectivas, sino

utópicas. La conjunción de intereses entre Marruecos y España es una necesidad insoslayable, porque

elevaría la importancia geoestratégica que ya tiene en el plano internacional. Creer que Marruecos se

halla atado de pies y manos para llegar a un entendimiento con España, me parece excesivo. España es

indispensable para llevar adelante los planes defensivos occidentales. A las grandes potencias les interesa

mantener divididas a estos dos países mediterráneos, porque así negocian por separado. Habrá que hacer

compatibles estas dos posiciones para mantener nuestra esperanza de participación en la defensa

occidental.

Fernando Moran (PSP)

Quiero puntualizar que cuando me refería al tema, del Estrecho no me refería tanto a los intereses

occidentales cuanto a que hay una política concertada entre las superpotencias, los Estados Unidos y la

URSS, respecto a todos los estrechos. Sus intereses son comunes en una estrategia global y superiores a

los intereses locales y no van a permitir el control del Estrecho ni a Marruecos ni a España.

TODOS EUROPEOS

Otro de los grandes temas pendientes, aunque en marcha, de la política exterior de España es la solicitud

de ingreso en la Comunidad Económica Europea, opción tanto política como económica. ¿Interesa

ingresar en el seno de la CEE? Si la respuesta es afirmativa, ¿cuándo y en qué condiciones?

Joaquín Antuña (FDC)

Mi partido considera objetivo prioritario de la política exterior de España la plena integración española en

la CEE. Dentro de nuestra filosofía política existe la idea de Europa, que creemos constituye para España

un factor de equilibrio. Nuestra incorporación a la Comunidad puede resolver problemas de desequilibrio

regional existentes en nuestro país. Somos absolutamente favorables al ingreso de España en el Mercado

Común. Nuestra ausencia crearía dentro de España traumas al pueblo español, alejado de Europa durante

tantos años. La DC puede ser el gran embajador de los intereses de España en Europa, a la que han

contribuido tanto los emigrantes que el régimen anterior mandó fuera, incapaz de atender sus necesidades

dentro. Para nuestra incorporación a Europa no hay más problemas que los puramente técnicos.

Félix Fernández Shaw (UCD)

La opción europea de España es una opción política, con todo, los condicionamientos técnicos,

económicos y militares. Nuestra ausencia de Europa es notoria y hay que hacer todos los esfuerzos

necesarios para estar présentes en el continente. Esta entrada debe ser coherente y homogénea. La

presencia de España en Europa puede molestar a algunos países. Es lo primero que habrá que resolver.

Pero no hay que olvidar que Europa va desde los países nórdicos hasta España, y desde Inglaterra a Italia.

Europa nos necesita, y de ello habrá que convencer a los europeos. La tarea no va a ser fácil y nuestro

ingreso en Europa tampoco será una panacea. Nos va a resolver problemas, pero nos va a dar un vértice.

Hermann Oehling (AP)

El Mercado Común es una realidad insoslayable, pese a sus altibajos. Es un proyecto en marcha al que

España no puede ser ajena. Nuestra economía está relacionada y plenamente integrada con la europea.

¿Cómo llegar a esa integración? .La actual crisis económica desdibuja un tanto los pasos a dar. Para ello

se impone primero resolver nuestros propios problemas para no tener que negociar en situación de

desventaja. Las negociaciones tienen que hacerse con la suficiente claridad y el pueblo debe estar bien

informado de, sus ventajas e inconvenientes. Pero a la CEE hay que ir necesariamente a cortó o a medio

plazo.

Fernando Moran (PSP)

El PSP se ha definido siempre como europeísta. Pero nosotros somos europeístas críticos. Pretendemos la

integración de España en la Europa de La Haya, que era una Europa política, más que en la Europa de

Bruselas, que se ha convertido en trampolín de las multinacionales, olvidándose de los ideales

europeístas. Creemos que la negociación con Europa va a ser larga y difícil. Tenemos que plantearnos de

nuevo el problema de si debemos ingresar en el Mercado Común. Un país como España, con el 65 por

100 de su comercio exterior destinado a los "nueve", tiene que buscar una fórmula de relación lo más

armónica y rica posible con estos países. Nosotros interpretamos el Tratado de Roma a la manera

socialista, como lo interpretan Mitterrand y los grupos más progresistas da la DC. Solicitaremos la

entrada en el Mercado Común con la sana idea de sustituir las estructuras neocapitalistas por otras

socialistas.

El tema del Sahara está ahí. ¿Cuál debe ser la postura de España ?. Como no parece existir

posibilidad alguna de quedarnos en paz con todos, ¿ cuál podría ser la alianza o línea de cooperación

mas útil?. ¿Cómo resolver la alternativa Marrucos-Mauritania y Argelia-Poliserio? ¿O no hay tal

alternativa Pueblo palestino e Israel son de frentes que parecen concordar. ¿ Debe España seguir con su

política de amistad con los árabes, en busca de rentabilidad, si la hay, o debe reconocer a Israel

prescindiendo de la reacción de sus tradicionales aliados?

Fernando Moran (PSP)

España no es una potencia mundial, pero sí lo es local de primer orden, fundamentalmente mediterránea.

Por eso, necesita un ámbito de autonomía para su política exterior, para no convertirse en un satélite.

Dentro de su doble dimensión atlántica-norte-europea y mediterránea, el único ámbito donde España

puede hacer una política de relativa autonomía es en el Mediterráneo, siempre que no se caliente, porque

entonces los intereses locales serían sacrificados a los de las superpotencias. Mientras teníamos el Sahara,

era posible hacer una política de equilibrio entre los países de la zona: España, Marruecos, Argelia y

Mauritania. Se pensó que un Estado independiente en el Sahara respondería a este equilibrio. Pero esta

política quedó desbaratada. Las responsabilidades de la entrega del Sahara son gravísimas porque ha sido

la derrota diplomática más grave que ha sufrido España y el mayor deshonor del Ejercito español. El PSP

no piensa replantear el tema, pero pedirá cuentas a los responsables de la situación. Ha sido sacrificado un

pueblo y ha provocado la hostilidad de un país—Argelia—, que nos está dañando en Canarias con las

emisiones de Cubillo, y que nos ha colocado en una situación muy difícil con Marruecos, ya que en el

acuerdo de Madrid no se garantizaron las plazas de soberanía ni se solicitó la determinación de las aguas

para esas plazas. Todo fue una vejación de la voluntad nacional.

Hermann Oehling (AP)

Nosotros pensamos que no podemos imponer una determinada política exterior a otros países. Si

Marruecos no quiere restablecer relaciones dip1omáticas con Argelia, nosotros no podemos obligarle.

Respecto a la población saharaui, se han hinchado las cifras: son 29.000, no 200.000, como se ha dicho

alguna vez. Durante cuarenta años hemos mantenido una política retórica de apoyo y solidaridad con los

países árabes, sin sacar beneficios. Ahora que puede empezar una etapa de aprovechamiento de esas

relaciones, empiezan a oírse voces que hablan de enfriar, de trivializar esas relaciones. Esto sería un

tremendo error; sería echar por la borda una inversión de muchos años. Nuestras buenas relaciones con

los países árabes pasan por un buen entendimiento con Marruecos, uno más de ellos. Respecto a la

cuestión del Sahara, con independencia de la situación creada, existe una maniobra internacional para

cercar a Marruecos, porque el dominio del Mediterráneo se produce sobre grandes espacios. El Sahara es

en definitiva la retaguardia del Mediterráneo. En consecuencia, el Sahara no es solamente cuestión de un

pueblo, ni siquiera de convivencia entre España y Marruecos. El Sahara hubiera pasado a ser un Estado

fantasma manejado por terceros países. Las maniobras tienden ahora a romper ese gran espacio sahariano

que maneja el norte de África, porque Argelia tiene una gran vulnerabilidad. De haberse constituido un

Sahara independiente, Marruecos habría sido cercado v habría provocado la caída de la monarquía.

Félix Fernández Shaw (UCD)

El entenaimiento Argelia-Marruecos nos conviene, porque puede suponer una relación de equilibrio. El

Mediterráneo debe ser un mar para los países que baña, aunque haya quienes se empeñen en lo contrario.

En este contexto conviene afianzar nuestra política proárabe, porque esta política no es ocasional, lo cual

no quiere decir que no creamos que tanto el pueblo palestino como Israel no deban tener su oportunidad,

pero siempre que se haga dentro de unos mismos derechos para todos, sin forzar los acontecimientos.

Creo que las relaciones con Israel deben ser viables. En cuanto al problema de Argelia, creemos que está

ahí y que hay que ver la forma de resolverlo. El tema de Cubillo y sus emisiones es algo que enerva. No

creo que debamos lavarnos las manos con respecto al Sahara, por más que no podamos dar marcha atrás,

porque la historia no se para.

Joaquín Antuña (FDC)

Las relaciones con Marruecos, Argelia y con todos los países de esta zona deben ser unas relaciones que

fomenten la cooperación, que intenten hacer del Mediterráneo un mar de paz, que expulsen a las flotas

extranjeras y que el Mediterráneo vaya hacia una política de neutralidad. Si por una parte creemos que se

deben respetar los derechos de los palestinos, pensamos también que existe, el Estado de Israel, y que

sería importante una política de mediación por parte de la DC entre árabes y judíos para tratar de resolver

el problema. Para nosotros, el problema del Sahara es importante y creemos que hay que apoyar el

derecho de los saharauis. Estamos con ellos y pensamos que tienen razón en buscar una patria, pero

también comprendemos los problemas de toda la zona, problemas de subdesarrollo, etc. Sería bueno que

España apoyara el tímido proceso de democratización iniciado en Marruecos, que se fomentaran las

relaciones democráticas, de derechas y libertades en toda la zona, que se lograra una conferencia de todos

los Estados mediterráneos, una especie de carta de Helsinki, con una política de desarrollo humano.

 

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