Autor: Antuña, Joaquín . 
 Escriben los candidatos por Madrid. 
 Un programa equilibrado para un país en busca de equilibrio     
 
 Ya.    16/11/1977.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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ESCRIBEN LOS CANDIDATOS POR MADRID

UN PROGRAMA EQUILIBRADO PARA UN PAÍS EN BUSCA DE EQUILIBRIO

El programa electoral de la Federación de la Democracia Cristiana es un análisis inteligente de la

situación actual española, que no se deja llevar por el optimismo excesivo de corte electoral. Es una

propuesta serena al país que exige la colaboración de todos los españoles, y que subraya el concepto de

solidaridad propio de la democracia cristiana.

Está dividido en cinco capítulos, que culminan en un llamamiento al elector. La arquitectura política del

programa se abre con el principal problema que tiene España en este momento de transición, cual es la

consecución de un nuevo sistema de convivencia: por una constitución democrática. Será función de las

Cortes que salgan elegidas de las elecciones del 15 de junio el redactar una nueva constitución,

asumiendo plenamente su carácter "constituyente". Esta carta fundamental reconocerá y protegerá los

derechos humanos y las libertades fundamentales, introduciendo la novedad de propugnar la tutela

internacional con la mención explícita de permitir "el recurso ante instancias supranacionales". Al lado de

los derechos, que pueden considerarse como clásicos, la democracia cristiana incluye "nuevos derechos",

tales como la protección de la intimidad, los derechos del ciudadano con respecto a la naturaleza, la

objeción de conciencia, el derecho al acceso a la información, la condición humana del preso, etc.

En lo referente a la organización del Estado, la DC establece tácitamente un pacto con la Monarquía por

la democracia. Si la Monarquía constitucional es fiel a su misión nadie la pone en tela de juicio. El

Parlamento estará formado por dos Cámaras: Congreso y Senado; el primero será un reflejo de la

población, mientras que el segundo representará "los países o regiones". Esta terminología aplicada al

Senado demuestra la vocación federal de la DC española, que no pretende imponer una estructura al

Estado, pero que defiende como "mínimo" la regionalización de España. Varias veces en el programa se

repetirá esta dualidad "países o regiones", lo que demuestra que se trata de una cuestión abierta. Se ha

preferido el sistema alemán de moción de censura constructiva, que prevé el nombramiento de un nuevo

presidente de Gobierno. Esta medida, compartida por la mayoría de los partidos políticos españoles, se

dirige contra los fantasmas de crisis de la IV República Francesa o del actual régimen italiano. Se

garantiza el pluralismo religioso y la separación de la Iglesia y del Estado.

EL segundo capítulo, una economía al servicio del hombre, enlaza la idea de desarrollo económico a la de

desarrollo social, y afirma la primacía del trabajo sobre los demás elementos de la producción. Interesante

la referencia al fomento de "una economía comunitaria que comprende empresas públicas, privadas,

mixtas y participativas: cooperativas de cogestión y de autogestión". Mientras se "exige la participación

de los trabajadores en la gestión y en los resultados de la empresa" se regula también el control de las

multinacionales. Se plantea una política fiscal que tenga como objetivos la redistribución de la renta y el

desarrollo económico y social.

Un epígrafe se ocupa del análisis de la crisis de la economía española, que registra un crecimiento

espectacular del PNB desde 1961 hasta 1973, que se duplicó en tal período de tiempo a precios

constantes. "Este crecimiento económico adoleció, sin embargo, de graves defectos, que pueden

sintetizarse de la siguiente forma: sector público insuficiente y desordenado; dependencia muy elevada de

la financiación exterior; desequilibrio regional; discriminación en contra de inversiones consideradas no

rentables: educación, urbanismo, equipamientos colectivos...; deficiente política agraria y abandono del

campo." La crisis actual es profunda, la "inflación camina hacia el 30 por 100 en el presente año", "el

desempleo elevado", del orden del 7 por 100 de la población activa; la deuda exterior aumenta al tiempo

que las remesas de los emigrantes decrecen. Los últimos Gobiernos han sido incapaces de "formular y aún

menos de aplicar un plan enérgico de recuperación económica". Sólo en "el seno de una sociedad

democrática pueden resolverse sus problemas". A este sombrío panorama responde claramente el plan de

medidas económicas de la DC, que tiende a combatir la inflación y el paro mediante la mejora de la

balanza de pagos, una nueva política de consumo y del sector público y una reorganización de la

Administración económica, condición indispensable del plan de medidas es una nueva política fiscal.

Pacto social entre Gobierno, patronos y sindicatos; inversiones públicas para luchar contra el paro;

austeridad en el consumo energético; restricciones en las importaciones y fomento de las exportaciones;

enfoque hacia los consumos colectivos; política de planificación flexible del sector público..., son algunas

de las medidas prioritarias para un efectivo y rápido saneamiento de la economía española. Se contempla

también la reestructuración de la agricultura. Finalmente se postula el ingreso en la Comunidad

Económica Europea.

El tercer capítulo, Hacia una nueva sociedad, los grandes problemas de la sociedad española, plantea

"modificar el modo de vida de la sociedad española al servicio del desenvolvimiento integral de la

persona humana". Solidaridad nacional, eliminación de los despilfarros y participación creciente de las

fuerzas sociales son las premisas de la nueva sociedad democrática. Una mejora de la calidad de la vida

presupone instaurar un nuevo modelo de relaciones laborales, reestructurar la Seguridad Social, reafirmar

el derecho a la salud dentro de la política sanitaria, encarar la nueva problemática de nuestros tiempos en

materia de urbanismo, vivienda y medio ambiente, política familiar con la novedad de ayudas especiales a

la madre en situaciones difíciles, plena participación de la juventud, atención especial a la tercera edad,

equiparación de la mujer al hombre y ayuda a los minusválidos físicos y psíquicos. Por último se proyecta

una profunda reforma de la Administración Pública, con creación de administraciones regionales e

implantación de unos sistemas de coordinación entre la Administración central y las regionales.

La educación y 1a cultura, una tarea humanista y liberadora concibe la enseñanza "como un gran servicio

público", que debe ser "auténticamente democrática y pluralista, planificada no solamente "para la", sino

"por" la misma sociedad". Se insiste en la necesidad de introducir plenamente la autogestión en este

sector. Al lado de la escuela pública se defiende la existencia de centros de iniciativa privada, siempre que

reúnan determinados requisitos, como que "se establezcan con fines no lucrativos y se ajusten a una

planificación general, y en cuyo órgano de gestión estén representados el profesorado, los alumnos y los

padres". Se reconoce la personalidad de los países y regiones y su competencia para la enseñanza. Aquí se

sigue también el modelo alemán de los "laender", autónomos en sus respectivas políticas culturales.

La educación presupone "un nuevo tipo de educador", cuya misión será "que el alumno alcance una

visión científica del mundo y al mismo tiempo una visión histórica de la humanidad que capacite al

alumno para su inserción en una sociedad pluralista". Igualdad de oportunidades y bases de una nueva

política cultural en la que el Estado debe fomentar la creación "de ámbitos de cultura", constituyen otras

pinceladas de esta remodelación de la cultura hacia una sociedad pluralista en un Estado multirregional.

Se cierra el programa con la política exterior. La Federación de la Democracia Cristiana "considera

objetivo prioritario de la política exterior de España la plena integración española en la Comunidad

Económica Europea". Lazos especiales se prevén con Portugal dentro del marco de la CEE y se

reconocen "especialísimos vínculos" respecto a Iberoamérica, fomentando la cooperación y ayudando a

estos países a emerger de su actual estado de dependencia. El Mediterráneo constituye un factor "de

diferenciación e individualidad". Concertación, reducción de armamentos y flotas extranjeras y eventual

neutralización son aspectos de una política de paz para la región. Se mantienen como prioritarias las

relaciones con los países árabes en el cuadro mediterráneo. Respecto a las superpotencias, la democracia

cristiana "registra con preocupación el mantenimiento de una política global de bloques ideológicos y

militares contrapuestos". No se rechaza, "en principio, la posibilidad de una eventual pertenencia de

España a la NATO", pero si "cualquier presión o injerencia destinada a condicionar la libertad de elección

del pueblo español". Se subraya a importancia de la participación española en las Naciones Unidas, pues

se requiere "una presencia constante de España en las organizaciones y foros multilaterales". Europa, a

juicio de la democracia cristiana, tiene "en el acta final de Helsinki una razonable vía para la superación

de las tensiones y para la afirmación de unas relaciones internacionales que aseguren la paz, la justicia y

la estabilidad en todo el mundo". La violación de los derechos humanos, el nuevo orden económico

internacional, la carrera armamentista, la vieja cuestión colonial pendiente de Gibraltar y la nueva y

candente del Sahara constituyen anhelos de superación de situaciones de opresión. El llamamiento último

enfrenta a los ciudadanos españoles con varias opciones: paz o violencia, libertad u opresión, justicia o

explotación, solidaridad o egoísmo, esperanza o desesperación, valores espirituales o materialismo.

En conjunto, el programa electoral de la FDC representa un gran paso adelante en la lucha democrática en

España. Supone abandonar la lógica de la clandestinidad y abrazar la causa de la caer en el inmovilismo,

que podría mas de España. Es un programa no excesivamente innovador, sin caer en el inmovilismo, que

podría calificarse de equilibrado para un país en busca de equilibrio.

Joaquín ANTUÑA

(Candidato por la Federación de la Democracia al Congreso.)

 

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