Coloquios en Ya. 
 Un acuerdo claro: hay que hacer un gran debate nacional sobre el modelo educativo que queremos     
 
 Ya.    11/06/1977.  Página: 36-37. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

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COLOQUIOS EN YA

UN ACUERDO CLARO: HAY QUE HACER UN GRAN DEBATE NACIONAL SOBRE EL

MODELO EDUCATIVO QUE QUEREMOS

González Páramo (AP): "Los que quieren una democracia socialista piden enseñanza laica, escuela

pública, cuerpo único, etc." • José María Riaza (FDC): "La enseñanza es sólo uno de tantos factores que

contribuyen a la construcción de la persona humana" • Gonzalo Junoy García de Viedma (PSP): "Para

nosotros, la no confesionalidad es la afirmación del pluralismo interno de la escuela" • Federico

Rodríguez (UCD): "La escuela no puede ser neutra, pero debe ser honesta, mostrar todas las posibilidades

existentes y luego tomar postura"

El cuarto coloquio electoral celebrado en YA ha sido sobre la enseñanza. Acudieron don José Manuel

González Páramo, por Alianza Popular; don Federico Rodríguez, por la Unión de Centro Democrático;

don José María Riaza, por la Federación Democrática Cristiana, y don Gonzalo Junoy García de Viedma,

por el Partido Socialista Popular. No acudió, aunque había anunciado su presencia, el representante del

PSOE, que iba a ser, en principio, el señor Benítez de Lugo. Se centró el tema en las cuestiones

conflictivas sobre la orientación futura de la enseñanza, que son las que interesan a la familia española.

¿Qué entiende cada partido por "libertad de enseñanza"?

* GONZÁLEZ PARAMO (AP), Libertad de crear centros, de enseñar, de decidir la propia vocación

sin sentirse coaccionado por un marco único ni adoctrinado por un cuerpo único de enseñanza. Pluralismo

de. opciones, multiplicidad de caminos para poner en la misma línea el progreso del país y el de cada

ciudadano.

* RIAZA (FDC).Partimos de una posición personalista en que la enseñanza conecta con la actitud

ante la cultura. Tenemos una visión conjunta del hombre ante la vida cultural. La enseñanza es

uno de tantos factores (la. familia, los medios de comunicación, el contexto social) que contribuyen

a la construcción de la persona humana. La enseñanza ha de formar personalmente al hombre, pero

para la comunidad, para su inserción en ella; constituye por eso un gran servicio público. No nos

planteamos tanto el problema de una escuela pública o privada, porque todas constituyen una parte de

ese gran servicio público, en el que se insertan todas las instituciones, sean públicas o privadas. La

escuela pública ha de tener un campo amplio para comprender todas las necesidades de la enseñanza

gratuita hasta los dieciséis años al menos. ¿Libertad de crear escuelas? Sí, pero para todos igual.

Todas las comunidades de la sociedad pueden crear cualquier elemento de ese servicio público. ¿En

igualdad de condiciones para todas esas iniciativas? En principio, sí, aunque nunca concebimos la

docencia como un montaje de negocio, de lucro, empresarial, sino como algo al servicio de la

comunidad, venga de donde venga la iniciativa.

* JUNOY (PSP). Entendemos que la libertad de enseñanza no está forzosamente vinculada a la

existencia permanente de dos estructuras paralelas, concurrentes, financiadas por el Estado.

Preguntamos más bien por las condiciones que permitan en las escuelas transformar al niño en adulto

responsable de sus actos individuales y sociales, analizarse plenamente como persona miembro de una

comunidad. La libertad de enseñanza como posibilidad de elegir centro se traduce, en nuestra

sociedad, de hecho, en que las clases que tienen dinero pueden enviar a sus hijos al centro que

deseen. Habría que preguntarse por el derecho de los niños a no verse abocados, desde el

principio, a una enseñanza clasista y discriminatoria. La escuela debe ser instrumento de liberación

humana y debe asegurar a todos los niños, empezando por los menos privilegiados, una educación

que les ayude a expandir su personalidad. La libertad de enseñanza, que por ciertos sectores se

proclama como derecho irrenunciable, no puede hacerse efectiva hasta que e1 Estado no ofrezca

enseñanza gratuita y de calidad para todos. Sólo así los padres podrían elegir centro.

• F. RODRÍGUEZ (UCD).—La política educativa debe centrarse, para nosotros, en dos polos: la libertad

de enseñanza y el principio de integración social (para evitar, como ha pasado, que sea elemento

discriminatorio o de separación de clases). Entendemos la primera como libertad de crear instituciones

docentes, de elegirlas. Eso, en principio, porque en la práctica, por circunstancias de hecho difícilmente

remediables, la posibilidad de elección está limitada no sólo por el dinero que se tenga, sino por

circunstancias de hecho (pueblos pequeños en que sólo exista una escuela); pero como los hechos se

imponen siempre, limitan no sólo este derecho, sino todos los demás. Por eso proclamamos el principio,

aun conscientes de que su ejercicio no podrá ser todo lo absoluto posible.

¿Centro coherente, confesional, ideológico, o que cada profesor enseñe según su ideología?

* GONZALEZ PARAMO (AP). Según las encuestas, el 93 por 100 de los padres quieren enseñanza

cristiana. Aunque fueran sólo el 51 por 100, mi partido, admitiendo claro está la libertad de rehusarla, está

a favor del estudio de la religión en la escuela; no sólo de la. cristiana. Debe programarse, si la libre

voluntad de los padres lo quiere, de modo gratuito, en todos los centros, públicos y privados. Es una

forma de respetar la libertad religiosa. La enseñanza laica es injusta con los hijos; las priva de datos clave

para decidir sus problemas de sentido y trascendencia en la vida. Una cosa es que se rechace el monopolio

de las fuerzas religiosas y otra que el laicismo quiera excluir esa parte de la comunidad que tiene interés

en la formación religiosa. Sería un clericalismo al revés. En cuanto al pluralismo, interno o no, pienso

Que es sano públicamente que los centros tengan un estatuto socialista o cristiano y además existan

libremente, porque todos los ciudadanos tienen libertad de crear centros; pero dentro de cada escuela

decimos no a ese pluralismo, salvo excepciones o salve que se proclamen abiertamente como

internamente pluralistas, o sea, que padres y alumnos en edad de elegir sepan cuándo van a un centro de

pluralismo interno o cuándo van a otro religioso o político. Es cuestión de claridad pública y de respeto a

la libertad de conciencia y religiosa. En resumen: pluralismo externo, sí; pluralismo interno, advirtiéndolo

previamente y no organizado desde el sistema (salvo que una opción mayoritaria del país lo propusiese).

* RIAZA (FDC).—Creo que es minimizar el tema "total cultural" centrarlo en lo escolar sólo.

En esta época de cambio trepidante, en que la familia ha perdido mucha importancia en este terreno, hay

que concebir muy ampliamente el proceso cultural, hasta considerarlo permanente. No se pueden olvidar

los derechos del niño a medida que madura, que muchas veces no le son reconocidos. Se habla de los

derechos de los padres; pero los derechos son para los hijos; la. familia es para sus miembros y no al revés

(esto seria totalitario y no personalista). En el proceso de educación, en la medida en que el alumno sea

capaz de asumir sus responsabilidades, debe concedérsele. Hay que enseñar a volar cuanto antes, fuera de

todo planteamiento paternalista. Por eso no hay que insistir tanto en la institución escolar, que no es la

más trascendente en los tiempos que vivimos (piénsese en la televisión). Ahora, la escuela está inserta en

la comunidad, y no sólo los padres, sino los alumnos en cuanto sean capaces de asumir sus

responsabilidades, y los profesores, todos ellos deben participar en dar el contenido a la docencia o al

centro. Y no se olvide que la mayoría de edad pronto va a venir a los dieciocho años, e incluso tendría que

ser antes. Dentro de un marco general que responda a lo que la comunidad es, a lo establecido en la

constitución, a las directrices generales de política educativa y a las exigencias - marco que deben cumplir

todas las escuelas, serán las comunidades, al nivel más básico posible, las que inspiran el estilo de la

docencia que se haya de impartir; serán las escuelas de los gitanos, de los judíos, de cualquier comunidad

cultural de muy diversos tipos. No hablemos sólo de lo que ahora palpamos. Esto evolucionará y ya

evoluciona a ritmos crecientes hacia una sociedad fuertemente secularizada como ya estamos empezando

a detectar.

* GONZÁLEZ PARAMO (AP). Ríaza introduce el importante tema de la cultura, que merecía un

debate aparte. Sobre eso pienso que la cultura sirve para despertar y complementar los elementos

nuevos atendidos por la educación formal, para defender lo valioso frente al colonialismo de las

hegemonías culturales del capitalismo y socialismo, para conseguir consensos y positivar los conflictos.

De acuerdo en los derechos de los niños; pero el derecho de los padres, ¿hasta qué punto puede

ser secuestrado, so pretexto de una racionalidad y derechos de los niños, por unas fuerzas que

intenten manipularlo en un sentido laicista, que es tan sectario como un clericalista?

* JUNOY (PSP).Defendemos el derecho de todo ciudadano a una enseñanza pública, gratuita,

aconfesional, obligatoria y mixta. Entendemos que el pluralismo de las ideas, de las creencias, de las

culturas, a la diferencia, pueden y deben ejercerse en el seno del servicio público de la enseñanza; la

escuela pública es salvaguarda de la libertad individual, sin encauzar los espíritus ni aceptar un

monopolio estatal ideológico. Para nosotros, la no confesionalidad es la afirmación del pluralismo

interno de la escuela, que debe estar garantizado por el Estado, lo mismo que en la vida política. La no

confesionalidad no significa antirreligiosidad ni irreligiosidad, sino aceptación de que la dimensión

religiosa de la sociedad debe surgir del acuerdo de los grupos sociales o de la libre opción personal.

Por lo demás, la educación en la fe no tiene que pasar forzosamente por la escuela confesional. Quizá el

compromiso que tengamos hoy los cristianos (puesto que yo lo soy) sería lograr una escuela gratuita,

compensadora de las desigualdades, crítica. Por lo demás, quizá sea a las comunidades de creyentes

adonde deban acudir los padres que deseen dar una educación religiosa a sus hijos. Si la quieren en la

escuela, no nos oponemos: el problema de que se imparta dentro o fuera del centro es de organización y

es secundario: es cuestión de respeto a determinadas minorías. Quiero precisar que la escuela pública que

defendemos no nace de imposición estatal, sino que debe nacer de la propia sociedad, de su libre

discusión, del consenso de la mayoría; sólo así será viable. ¿Y la orientación o coherencia en la enseñanza

de la filosofía, literatura, historia, etc.? Nosotros creemos que el pluralismo dentro de cada escuela ea lo

que da coherencia a la formación del niño, que no debe estar formado en un único sentido.

* F. RODRÍGUEZ (UCD).— Respecto a la pregunta concreta (coherencia o pluralismo interno),

nuestro partido no ha profundizado hasta dar una respuesta concreta, pero creo que debo afirmar, aunque

no lo hago en nombre oficial del partido, que abogamos por una coherencia interna de la escuela; o sea, si

no se quiere descentrar al niño, se 1e debe dar una educación totalmente congruente entre sí en todas las

ramas del saber, de modo que no se encuentre con que lo que se le dice en una clase le es discutido por la

siguiente, aunque se trate de materias distintas. Esto no quiere decir que, al niño se le niegue el derecho a

la crítica; al contrario, hay que ponerle en condiciones de poderla ejercer. Todos hemos tenido la

experiencia de que es preferible seguir a un mal libro o a un mal profesor, pero único, que no andar

picoteando de libro en libro, de profesor en profesor. En el primer caso, nos encontramos bien formados o

al menos nos da una base para criticarlo; eso no lo facilita en modo alguno una enseñanza fragmentaria en

sus criterios, no coherente. Entendemos que si hay padres que desean una escuela hebrea, nos parecería

bien que toda la enseñanza fuese congruente con las enseñanzas del judaismo en todos los aspectos,

porque tendría una, unidad o coherencia que luego el niño tendría ocasión de revisar o de confirmar.

¿Es posible, en la práctica, una escuela neutra?

* GONZÁLEZ PARAMO (AP). Entiendo que no. La escuela no es neutra ante la verdad; no debe

serlo. Ha de tener a la verdad que nos hace libres en cuanto a "cosmovisión", a interpretación y análisis

de Ion datos, argumentos, saberes. Ser libre, ser crítico, significa estar a la búsqueda de la verdad,

descubrir las propias cualidades, ei propio ser: llegar a dar la talla, profundizar en el hombre en

cambio, que no es coger lo mejor de un lado y de otro, sino ir coherentemente al hombre.

* RIAZA (FDC). Se trata de saber si hay que formar un tipo de hombre "a", "b´´ o "c", o

si, por el contrario, es posible establecer las bases para que la elección del camino de cada uno, a

adoptar sin presiones, sino con auténtico ejercicio de libertad, es o no viable. El fin de la

educación es hacer que surja, en cada persona, lo que está dentro de ella, y no introducirle desde fuera

lo que se le quiere imponer. Lo que hay que hacer es preparar al niño para su opción libérrima;

para eso hay que formarle. Este es, en profundidad, el sentido de la libertad religiosa, de conciencia: el

que no haya ningún tipo de presión, externa ni interna, ni siquiera la propia de la psicología de

los adultos, que quieren que los que les siguen sean de determinada forma, cuando los jóvenes ven la

vida desde otro ángulo. Precisamente las "tensiones generacionales" no son tanto tensiones de

generación como de sensibilización ante el cambio social, que capta mejor el joven que el mayor y por

eso tiene una apertura a una evolución en profundidad que no le es reconocida; no se le deja optar por su

propio camino. Hay que hacer un esfuerzo de imaginación que permita encontrar nuevos caminos,

con los progresos de la psicopedagogra, para abrir al hombre a esta libertad profunda de decisión

y elección de su propio contenido y destino.

* JUNOY (PSP).Desde luego, la escuela no puede ser neutra ante la desigualdad social ni ante

las situaciones de privilegio. Donde no es neutra sin duda es en el sistema capitalista, porque la

estructura de poder de la clase dominante queda reflejada en el sistema escolar. El niño, en el sistema

capitalista, es considerado como un futuro productor, y no como un ciudadano en potencia. Nosotros

queremos que la escuela forme al futuro hombre, ciudadano, trabajador, responsable, capaz de iniciativas,

decisiones, solidario con los demás, comunitario, comprometido. Entonces, la escuela tiene una misión

transformadora de la sociedad, no perpetuadora de la sociedad existente. Luego la escuela no puede ser

neutra

• F. RODRIGUEZ, (UCD). —Creo que no puede ser neutra, porque en ningún aspecto de las

ciencias hay soluciones neutras. En todas ellas, si se toma una solución, se está implícitamente

desechando la contraria, aunque no se diga. Sí creo, en cambio, que la escuela debe ser honesta, debe

mostrar un abanico de soluciones y posibilidades, tal como consienta el nivel cultural de la época en que

se esté. Pero la escuela debe tomar posición después de mostrar las posibilidades honestamente. Creo que

debemos hacer un acto de arrepentimiento respecto a muchas cosas que nos han dicho en nuestras

escuelas sobre quienes no opinaban como nosotros y sus conceptos. Y no veo inconveniente para que la

escuela tome postura dentro del orden económico - social, en el que, sin duda, hay muchísimas cosas que

corregir. La escuela, también en esto, debiera acentuar un poco sus enseñanzas. No puede ser aquello de

presentarnos el orden social existente como "emanado de Dios", que no admitía corrección alguna y que

los que intentaban correcciones fuesen criminales o cosa parecida. Debe mostrar los abusos que ha habido

y todavía hay, mostrando también la línea de evolución. Si hay escuelas a las que, por desgracia, les

gustan las cosas como están, deben ser congruentes consigo mismas y decirlo. Si hay otras, que serán,

creo yo, la mayoría, a las que no les gustan las cosas como están, también deben decirlo.

¿Gratuidad para todos, sin lucro ni clasismo?

* GONZÁLEZ PARAMO (AP). Si el Estado decreta una enseñanza obligatoriamente gratuita, como

el servicio educativo implica costes, el Estado debe subvencionar en la medida en que suprime ingresos.

Lo contrario sería injusto y sería suprimir, por procedimiento más o menos financiero, la iniciativa

privada y la libertad de enseñanza. Todos los países occidentales, por eso y por otras razones,

subvencionan con distintas fórmulas. Pienso que una de las demagogias más acusadas en el guirigay de

la enseñanza es atacar el sostenimiento lícito y proporcionado de las iniciativas de educación. AP no

propugna que sea un simple negocio, un negocio explotador; pero la educación buena cuesta y, a

ciertos niveles y especialidades, es cara. Lo que importa es que el talento individual y colectivo se

potencie al máximo y no obedezca a un rasero mediocre, barato y desmotivado. A los países socialistas,

los mejores especialistas les cuestan más que los normales. La Universidad de Massachussetts

tiene financiación y opera con costes, y tiene más premios Nobel que muchas universidades

socialistas, gratuitas y baratas.

* RIAZA (FDC).— El sostenimiento de la docencia no se puede limitar a un problema de subvención.

Esa palabra es un tanto depresiva; parece algo no debido, no exigible, otorgado. Y si cada elemento del

proceso educativo, de los sectores, cumplen la función de un servicio público gratuito con todas las

exigencias establecías, entonces tienen derecho a obtener la parte de financiación que pueda proceder de

los diversos escalones, y no sólo del Estado, pero también de los beneficiarios, en función de sus

posibilidades. En la situación actual, inmediata, no hay posibilidad de modificaciones radicales y conduce

a unos riesgos de clasismo que parece no hay consenso en no admitir. Por tanto, hay que establecer un

sistema da financiación equitativo,

* JUNOY (PSP).Entramos de lleno en el tema de las subvenciones a la iniciativa privada, de la

gratuidad y del sistema educativo del país. Aquí la existencia de iniciativa privada financiada por el

Estado apenas ha servido para lograr una mayor efectividad en la gratuidad de la enseñanza proclamada

por la ley o para reducir el clasismo del actual sistema educativo. Las subvenciones a la privada, que

prácticamente no han sido controladas, han dado lugar a una serie de casos de triste picaresca, en la que

se han usado para mantener o aumentar el beneficio privados. Estos abusos han obstaculizado la

expansión, en cantidad y calidad, de los centros estatales, no respondiéndose así a la demanda social en

muchos barrios, como atestiguan las asociaciones de vecinos. La enseñanza, servicio público el más

fundamental de todos, no admite el lucro privado. Si el Estado tiene que discriminar a favor de alguien, lo

debe hacer con los grupos menos favorecidos. Por lo demás, en el sistema capitalista, la enseñanza está

sometida a la oferta y demanda, a la libre concurrencia, viene a ser un artículo de consumo en el que se

ofrece el producto a quien más paga, y por tanto da más enseñanza a quien mejor puede pagarla, en contra

del principio de igualdad de oportunidades y el derecho de todos a la educación. En muchos casos, en

España, no se han creado centros donde hacían falta, sino donde podían ser más rentables.

* F. RODRÍGUEZ (UCD).— Creo que la enseñanza, a nivel de EGB, debe ser obligatoria y gratuita.

De no ser gratuita, habría discriminación contra los centros "de pago" por los alumnos. Por tanto, el

único camino posible es el de la subvención en cualquiera de las modalidades (al profesor, al.centro, a

los padres...); personalmente me inclino a la subvención al centro. Es posible que, por desgracia, se haya

abusado, como de todas las cosas, de estas subvenciones; que la inspección de su empleo no haya

sido correcta y adecuada; pero creo que debe lucharse para que las subvenciones vayan a donde deben ir.

Por otra parte, dado el volumen del problema, debe pensarse en aumentar los 169.000 millones del

presupuesto de Educación; y, aparte de aumentar las subvenciones, atender también a la enseñanza

estatal o pública. Las comunidades intermedias tienen un gran papel en la financiación. Esto debe ser

compatible con la ayuda de subvención, a cambio de unas plazas gratuitas.

* JUNOY (PSP).—Quiero aclarar que, dada la situación actual, no se pueden suprimir las

subvenciones. Otra cosa es que no aumenten. Lo que hay que introducir con urgencia es un control

democrático de ellas por toda la comunidad escolar, que debe participar en la gestión del centro.

* GONZÁLEZ PARAMO (AP). Entiendo que congelar las subvenciones es congelar al sector

privado en su expansión y, por tanto, atenta contra la libertad de enseñanza.

¿Empresa educativa con estatuto especial?

* GONZÁLEZ PARAMO (AP). Dentro de una ley cuadro, con condiciones mínimas para la

calidad, gratuidad e igualdad de oportunidades, debe practicarse la libertad de enseñanza, usando

tocias las ventajas de la concurrencia de sectores público, privado y mixto (incluso cooperativas).

Así sucede en todas las democracias no marxistas y es el mejor sistema para el mejor resultado

educativo, control de productividad, etc. Ahora bien, se confunde con frecuencia igualdad de

oportunidades con igualdad de resultados, cuando éstos dependen del esfuerzo voluntario y del talento

natural. Y que conste que preconizamos la educación compensatoria para los infradotados o para los que

empiezan con desventaja. La empresa educativa debe tener unos controles, pero si son excesivos,

podrían impedir que iniciativas valiosas no pudieran expandirse en beneficio de todos.

* RIAZA (FDC).—Si las Cortes van a ser constituyentes, poco se podrá hacer de modo inmediato,

más que centrar y debatir el problema de la enseñanza para tomar posiciones á medio y largo plazo. Se

podrán, sí, dar los primeros pasos para crear un clima que haga que los centros docentes se constituyan

en auténticas comunidades educativas.Como empresas, cuanto antes dejen de existir, mejor. No deben ser

empresas en sentido económico o lucrativo, porque hay que caminar cuanto antes a que sean parte del

gran servicio público de1 la educación. La participación del profesorado, alumnos y padres en la

dirección del centro ha de ser uno de los primeros pasos. La gratuidad a corto plazo es inalcanzable, Sería

una irresponsabilidad pensar que se puede sustituir lo presente sin tener lo de recambio. No creo que haya

partido que lo postule. Hay que aceptar los hechos como son e irlos corrigiendo en lo posible, y la

cuestión económica es imperativa en estos aspectos.

* JUNOY (PSP). — Primero, creemos que debe hacerse, a corto plazo, un gran debate nacional sobre el

modelo educativo que debe adoptarse en España, con participación de todos; el sistema educativo ya no

puede imponerse desde arriba ni al margen de los afectados. A corto plazo, además, debe establecerse un

control democrático de las subvenciones (no cabe pensar que el capitalismo se vaya a autocontrolar).

Luego hace falta una profunda reforma fiscal que dé recursos para la gratuidad. A corto plazo, debería

montarse un plan urgente de construcciones escolares para ese millón de niños mal escolarizados y para

las zonas menos privilegiadas.

Centros que cierren: los padres o los docentes deberían hacerse cargo de ellos, como experiencia piloto.

Hay también que empezar a sentar las bases que hagan posible la libertad de enseñanza tal como la he

descrito antes. Es curioso que al hablar de libertad de enseñanza las voces que ahora son muy clamorosas

hayan estado mucho tiempo en silencio para denunciar las desigualdades de oportunidades educativas que

ofrece nuestro sistema escolar y hayan sido incapaces—y todavía lo sean—de defender los derechos de

un gran sector de las familias españolas de escasos recursos para acceder a esa libertad de elegir centro.

Yo todavía estoy por ver que en alguno de esos sitios alguien empiece a hablar de la libertad para elegir

centro de aquellos padres que no tienen recursos económicos para ello.

* F. RODRÍGUEZ (UCD). —Soy partidario de un estatuto especial para la empresa educativa, en el

que, aparte de las posibilidades de su creación por parte de comunidades locales, padres, grupos

confesionales, se regulen extremos tan importantes como una cierta obligación de continuidad para que

no se deje a los alumnos plantados (cosas así son torpedos contra la libertad de enseñanza). ¿Fórmulas

inmediatas de gratuidad? Antes hay que dar al Ministerio de Educaci5n una maquinaria adecuada para

regir eficazmente su gran campo de acción concreta y de control. Tal como está ahora no es extraño que

sucedan cosas raras que se escapen a su control. Luego, un intenso plan de desarrollo de la EGB, tanto en

la enseñanza pública (pues faltan plazas en muchos sitios) como en el pago de los compromisos

contraídos con la enseñanza privada.

 

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