Autor: Sanroma Aldea, José. 
   España- China: Mutuo beneficio     
 
 Diario 16.    28/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

España-China: Mutuo beneficio

José Sanroma Aldea

(Secretario general de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT).

Se sabía desde hace tiempo que Juan Carlos iba a realizar una visita a la República Popular de China. Ha

tenido que materializarse ésta para que España entera cobrara conciencia y valorará en su enorme

importancia este acontecimiento.

Esta visita constituye el hecho más notable de toda la política exterior de Juan Carlos y también, sin duda

alguna, el de mayor repercusión a nivel internacional. Pocas veces como en la presente se habrá conside-

rado con tanta atención un hecho de la política exterior de España. No habrá que esperar mucho para ver

su repercusión en la arena internacional y en la actitud de diversos países.

La Organización Revolucionaria de Trabajadores, con justeza y claridad, ha enjuiciado la visita y

brindado material informativo adecuado en su periódico "En Lucha´´. La hemos considerado positiva y

esperamos que esta primera valoración pueda sor confirmada por los hechos que la sigan. Quizá este

enjuiciamiento extraño a algunos de los que saben que la Organización Revolucionaria de Trabajadores

promovió en octubre y noviembre de 1975 una campaña bajo el lema de "No a Juan Carlos. ¡Libertad!",

cuando laborábamos por levantar una alternativa democrática y unitaria frente al proyecto reformista

puesto en marcha por el primer Gobierno de la Monarquía. También la Organización Revolucionaria de

Trabajadores no ha dejado ni un solo momento —tampoco actualmente— de reivindicar que la forma de

gobierno sea decidida libremente por el pueblo en un referéndum institucional, separadamente, pues, de la

aprobación del conjunto de la Constitución que está siendo consumida por sus pocos redactores.

Ni extrañeza ni escándalo

Realmente no hay ningún motivo para extrañarse. No hay razón para escandalizarse o para buscarle tres

pies al gato pretendiendo dar explicación a nuestro juicio con la mala intención de que a nosotros nos

parece bien todo lo que le parche bien a China.

Y no hay razón alguna para todo ello, porque una cosa son las relaciones entre Estados (categoría a la que

pertenece la visita de Juan Carlos a la República Popular China) y otra cosa bien distinta son las

relaciones en un Estado determinado entre las distintas clases sociales y sus fuerzas políticas (categoría a

la que pertenece la actitud de nuestro partido ante la Monarquía de Juan Carlos). Quienes conozcan

mínimamente nuestras tomas de posición de ayer recordarán que ya enjuiciamos positivamente el

establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y la República Popular de China. Entonces el

jefe del Estado era Franco. ¿Acaso debilitó esto la lucha de los pueblos de España y de nuestro propio

partido por acabar con el fascismo? ¿.Cómo no íbamos hoy a enjuiciar positivamente la visita de Juan

Carlos, que supone una favorable ampliación de las relaciones entre ambos países, más aún en unos

momentos en los que en España la clase obrera ha conseguido con su lucha libertades políticas

elementales que Juan Carlos ha tolerado?

Enjuiciamos como positiva la visita para España y para una situación internacional en la que es bueno y

favorece la lucha antihegemonista de los pueblos y países el estrechamiento de lazos entre países del

Segundo y Tercer Mundo sin los intermediarios aprovechados que son las superpotencias. Si además es

favorable para China, y lo es realmente, tenemos un motivo más para hacer esa valoración porque la

República Popular de China es un país de dictadura del proletariado que construye el socialismo con el

trabajo entusiasta de ochocientos millones de personas y los comunistas españoles estamos identificados

con esa grandiosa tarea.

Antihegemonistas

La ampliación de relaciones con la República Popular de China es buena para España, y lo que favorezca

a nuestro país favorece a nuestro pueblo. Porque España no es un país imperialista, sino un país que sufre

una dependencia política, económica y militar de Estados Unidos de la que necesita librarse. Porque

España padece en estos momentos una injerencia bien palpable de las dos superpotencias, fenómeno bien

relevante que es nueva amenaza para su soberanía (por la que luchamos). Porque España atraviesa una

profunda crisis económica que es terreno abonado para todo tipo de intromisiones y chantajes, y para que

unos u otros puedan presentarnos clavos ardientes a los que agarrarnos, pero en los que nos quemaríamos

sin lugar a dudas.

La República Popular de China no es un ´´clavo ardiendo", sino un país del Tercer Mundo (la principal

fuerza antihegemonista), un país sumamente respetuoso con la independencia y soberanía de los Estados

con los que establece relaciones. Un país, en definitiva, con el que se pueden desarrollar éstas con mutuo

beneficio en todos los terrenos, político, económico, cultural, etc.

Cuando Juan Carlos ha tomado la iniciativa de aceptar la invitación del Gobierno chino, cuando en su

discurso y en los de su ministro Oreja se han podido escuchar palabras de crítica a las potencias

hegemonistas y de acercamiento al Tercer Mundo estamos asistiendo a lomas de posición que en la

misma medida en que se traduzcan en hechos significarán aportaciones de España a la tarea más

progresista que hoy está planteada; la formación de un Frente Único Antihegemonista a nivel mundial

contra las dos superpotencias que pretenden privar a los pueblos y los países del mundo de su soberanía.

Enjuiciando primordialmente el hecho objetivo, y secundariamente tales o cuales intenciones y los

protagonistas, esta visita ha sido ya una contribución importante a dicha tarea, que deseamos deje huellas

y abra nuevos caminos.

Después de la visita de Juan Carlos viajarán a la República Popular de China desde España delegaciones

y grupos diversos, partidos políticos, representantes de sectores sociales, etcétera. Sin duda, esto supondrá

nuevas aportaciones pura el desarrollo favorable de las relaciones a las que ahora se han abierto puertas

tan clamorosamente por ambas partes al unísono.

Lo de hoy y mañana servirá también para que se conozca la auténtica realidad de China, un país que con

el trabajo de 800 millones de componentes de su pueblo construye un socialismo vigoroso y democrático

bajo la dirección del Partido Comunista fundado por Mao Tse-tung, hoy sucedido por Una Kno-fong.

 

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