Autor: Ramos, Elías. 
   El maoísmo español     
 
 Informaciones.    01/07/1978.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

EL MAOISMO ESPAÑOL

Por Elías RAMOS

HACE poco más de una semana, después de un largo viaje de 20.000 kilómetros, regresaron a Madrid los

Reyes de España. Habían visitado Irán, China e Irak. Sin menospreciar la importancia de su visita a los

dos países que, apurando un poco los podríamos encuadrar en el Oriente Medio, hay que reconocer que ha

sido su estancia en China la más comentada y la que habrá que analizar con más detenimiento.

Aprovechando este hecho hemos elaborado este reportaje, que tiene como objetivo el dar a conocer la

influencia del pensamiento de Mao Tse-tung en el espectro político español.

Desde luego, aunque reducido, tanto en número como en influencia, el maoísmo no es ajeno al panorama

de los partidos políticos españoles. En este aspecto habría que recordar a grupos que, como la

Organización Revolucionaria de Trabajadores (O.R.T.), el Partido del Trabajo de España (P.T.E.), el

Movimiento Comunista (M.C.), la Organización de Izquierda Comunista (O.I.C.) y Bandera Roja, tienen

reflejado en sus Estatutos, de una manera más explícita unos que otros, el pensamiento de este gran crítico

del pensamiento marxista-leninista, del que precisamente hace unos días se han publicado sus obras

escritas hasta 1957 por la Editorial Fundamentos, con lo que ha quedado completada la publicación de sus

textos fundamentales, y que ocupa cinco amplios y extensos tomos.

Al hablar de estos grupos habría que empezar por señalar que sus diferencias, en opinión personal, son

mínimas, estando en la estrategia a seguir y, por qué no decirlo, en ciertos personalismos, sus máximas

diferencias.

LAS APORTACIONES MAOISTAS

De todos ellos, la Organización Revolucionaria de Trabajadores y el Movimiento Comunista son los dos

que plasman en sus Estatutos su inequívoca raíz maoísta. Hay que aclarar, eso sí, que ésta está en función

no ya tanto del propio pensamiento de Mao, sino en la práctica que él supo conseguir y en la aplicación a

las circunstancias que rodean la situación del país en cada momento. Esta es, al menos, la intención que

sigue a todos ellos.

Habría que hacer, sin embargo, una diferenciación. Surge ésta de la «oficialidad» que se da al término

maoísta por cada grupo.

En este sentido hay que señalar que es la Organización Revolucionaria de Trabajadores la que refleja más

acusadamente esta circunstancia.

Para este grupo, Mao Tse-tung es una de las personas que más han contribuido al desarrollo de la

dialéctica y filosofía marxista, teniendo en el plano político una contribución importantísima al elaborar

las diversas tesis de valor universal sobre lo que debe ser la continuación de la revolución socialista una

vez que se ha tomado el Poder, y «es por esto por lo que nosotros hablamos de pensamiento de Mao Tse-

tung como el producto del raciocinio de Mao y de la experiencia de muchas décadas en la construcción

práctica del socialismo», decía Sanromá Aldea, secretario general de O.R.T., hace unos meses

(«Camarada Intxausti». Pedro Calvo Hernando, Tribuna Popular. Emiliano Escolar, editor. Madrid. 1977)

Consecuentemente con esta afir-mación, que no se diferencia esencialmente de las que reflejan los demás

partidos. O.R.T. se define como partido marxista-leninista-pensamiento de Mao que recoge la síntesis de

las grandes experiencias de la teoría revolucionaria del proletariado. «Es conforme a estos

principios como podemos sortear todos los obstáculos con que nos hemos encontrado en la senda

revolucionaria de nuestra clase», dijo Emiliano Escolar en el I Congreso de la O.R.T.

Estos principios se ven reflejados en las aportaciones específicas del líder chino en el campo de la

aplicación del socialismo y a su construcción, el análisis histórico del desarrollo del marxismo, a la lucha

contra el revisionismo y a la teoría de la situación internacional.

Más en esta misma línea se encuentran el M.C. y la O.I.C., que aclaran que el maoísmo no es una

sustitución del marxismo-leninismo, sino una aportación. Esto es lo que hace que no se declaren maoistas.

Precisamente el artículo 2.º de los Estatutos del Movimiento Comunista aclara este punto: «La ideología

marxista-leninista enriquecida por el pensamiento de Mao Tse-tung.» Más adelante, al hablar de su línea

política elaborada en el II Congreso del M.C., celebrado en abril de este mismo año, se vuelve sobre el

tema: se reconocen las aportaciones de la revolución china en diversos aspectos y su influencia en el

enriquecimiento del pensamiento revolucionario.

En cuanto al Partido del Trabajo de España, que sólo toma a Mao como aportación, esta línea maoísta

está evidentemente más atenuada. En principio no se refleja ésta estatutariamente, pero no se abandonan

por esto las aportaciones maoístas al marxismo-leninismo, y una de las más claras, más evidentes, va a ser

precisamente la que afecta a la teoría de las relaciones internacionales.

Habíamos hablado antes de Bandera Roja, quizá el grupo más minoritario de cuantas hemos hablado, pero

también el más teórico. Bandera Roja, que nace en 1968 con la influencia de la revolución cultural

proletaria, refleja, desde su II Congreso, estatutariamente esta inequívoca influencia maoísta. Una

influencia que está en función de la capacidad creativa del pensamiento de Mao Tse-tung y en sus propias

aportaciones de valor universal. Aportaciones a la teoría de la revolución, a la hegemonía proletaria, la

lucha de clases, la dialéctica de las alianzas, las contradicciones del socialismo en la que se incorpora la

lucha de clases en el proletariado, las contradicciones del pueblo, la crítica y la autocrítica, tanto

individual como colectiva, defensa de las reivindicaciones de las masas, la política en el puesto de mando,

etc.. son las más destacables.

LA TEORÍA DE LOS TRES MUNDOS

Hemos hablado de la influencia de la teoría de las relaciones internacionales maoístas en estos grupos

españoles, y es precisamente en éste donde se puedan ver con mayor claridad las diferencias entre ellos,

toda vez que, a nivel general, ya hemos expuesto las líneas generales de influencia.

Habría que hablar de un paralelismo realmente acusado entre las posturas mantenidas por O.R.T. y

P.T.E., por un lado, y de M.C. y O.I.C., por otro.

Por lo que respecta a los primeros, esta teoría de los tres mundos elaborada por Mao poco tiempo antes de

su muerte es la base de concepción de la estructura mundial.

En resumen, esta parte de la concepción de que la situación internacional está dividida en tres mundos.

El primero estaría formado por el imperialismo de los Estados Unidos y el social-imperialismo de la

Unión Soviética, que, por ser más ofensivo y agresivo, resulta en la actualidad más peligroso.

El segundo está integrado por los países que tienen un alto desarrollo industrial, como Canadá. Japón y

Europa, que están bajo la dominación de una de las dos superpotencias y a su vez ejercen su dominación

sobre países que forman el «tercer mundo», que está integrado por los países subdesarrollados, por

aquellos que sufren la explotación económica y la opresión política del colonialismo y que

constituyen la fuerza principal de la revolución. Una revolución que tendría su origen en el frente común

del segundo y tercer mundo contra las dos superpotencias.

Esta concepción, y aquí están las divergencias, es para M.C. y O.I.C. la teoría oficialista del actual

régimen chino, a la que se critica por no plantearse la lucha de clases en estos países y principalmente en

los pertenecientes al primero y segundo mundo. Para ellos, la teoría de las cuatro contradicciones de Mao

es más amplia y, por tanto, más adecuada a la hora de plantearse la elaboración de una política

internacional.

Bandera Roja, sin embargo, está discutiendo sobre ambas teorías. Consideran la última como más

adecuada por lo actual, pero reconocen que han cambiado las cosas significativamente como para seguir

manteniendo una actitud conforme a estas líneas. Dentro de esta discusión se puede decir que hay una

postura mayoritaria. Esta apoya la reducción a tres de las contradicciones que se darían entre la burguesía

y el proletariado, entre los países imperialistas y los países del «tercer mundo, y los países europeos que

no dejan de ser imperialistas.

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