Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas VII. 
 Partido Comunista de España  :   
 Marxista-Leninista. PCE (m-l). 
 El Alcázar.    03/02/1977.  Página: 8,9. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

EL COMUNISMO

LA HIDRA DE LAS CIEN CABEZAS

VII

Por FRANCISCO J. de URCI

PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA, MARXISTA-LENINISTA. P.C.E. (M-L)

COMO así convenía a los altos "santones universalistas" de la hidra, las relaciones diplomáticas del

P.C.E. (M-L) con las demás cabezas, en su fase de arranque, debían ser antes que nada de enemistad. Así

la atención represiva estaría volcada sobre esta nueva sigla, en beneficio de las demás y por supuesto del

P.C.E., sumo rector del comunismo como filosofía materialista y anticristiana.

Con el talante novedoso de su agresividad "pekinesa", además de autoconstituirse en el único

representante del marxismo-leninismo, provoca luego en las demás cabezas y cabecitas de la hidra, el

afán del protagonismo y la imitación. Se le "comisiona", pues, para que —mientras convenga— adopte

posturas de superioridad y egocentrismo.

Bien es cierto que el P.C.E. (M-L) como reacción obligada a sus actos de violencia, se vio sometido a una

campaña represiva, dicen, "amenazante de su completa desaparición", mas ello sólo los redujo a un

período de clandestinidad, dentro a su vez de la clandestinidad que les es tan consustancial como el agua

al pez. Demostración de cuanto decimos y hemos pronosticado en líneas precedentes puede deducirse de

lo aventurado por el F.U.S. algo más tarde, tras la fase de las detenciones. "No hay disolución —

informan— sino tregua en nuestro activismo armado".

Para conseguir un proselitismo joven, el P.C.E. (M-L) atacó virulentamente a Carrillo y el P.C.E.; a

ambos les motejó —no sin razones— de chaqueteros traidores, con sus camelos de "pactos para la

libertad", desviación de los principios revolucionarios del leninismo, giro acomodaticio, en fin de cuentas,

en la lucha contra el fascismo, la reconciliación nacional y el vergonzoso "acercamiento" hacia la

oligarquía que ostenta el poder. Pero lo curioso, es que estos ataques violentos a los santones del P.C.E. se

trocan en critica suave hacia los responsables de rango medio y en abierta paternalidad, hacia los de

ínfima categoría. Así el comunismo genérico, sólo hace "trasvasar" sus gentes, con el fin de inyectarles

nuevas corrientes de pensamiento.

EL FRENTE REVOLUCIONARIO ANTIFASCISTA Y PATRIOTA

El F.R.A.P., sigla que un comentarista de este diario tradujo hace algunos meses como "Frente

Revolucionario de Aspirantes al Patíbulo", constituye el frente político de acción directa del P.C.E. (M-

L), con la sola misión de atraerse a los demás grupos de afines concomitancias, para imprimir a sus

actuaciones una técnica de acusada violencia.

El F.R.A.P. tuvo su alumbramiento en enero de 1971 en París, con la constitución de un Comité

coordinador. Este alumbramiento salió de los contactos entre el P.C.E. (M-L) y Julio Alvarez del Vayo,

padre putativo de "Vanguardia Socialista" y F.E.L.N. (Frente Español de Liberación Nacional). Poco

después se adhieren otros grupos, por el momento inoperantes, como M.I.P. (Milicias de Izquierda

Proletaria), U.S.E. (Unión Socialista Española), la fracción marxista-leninista del M.C.E. (Movimiento

Comunista de España) y "Nova Germania", de matiz separatista levantino. Por último, los comités pro-

F.R.A.P. captan al grupo A.R.D.E. (Acción Republicana Democrática Española), uno de cuyos "santones"

es el gimoteador y experto en medievalismo, historiador abulense Sr. Albornoz. Por otra parte, la

presencia en estas alianzas de Alvarez del Vayo es más que "conmovedora". El antiguo comisario General

de la Guerra Civil, ha sido siempre, hasta su muerte, un hombre incondicional a Moscú, con lo que a

"mayor abundamiento", según dicen los juristas, todo eso de enemistades e improperios al comunismo

"ortodoxo", por parte del P.C.E. (M-L), que desde hace algunos meses ha dado en cambiar el anagrama

por P.C. (m-1), es pura farsa.

En el primer Congreso que el P.C.E. (M-L) celebra en Laveno durante los días de Semana Santa, de 1973,

se extiende definitivamente la partida de nacimiento del F.R.A.P. Este Congreso tiene lugar en unas

instalaciones prefabricadas, con diversos barracones, donde se establecieron los dormitorios, comedor y

sala de reuniones y conferencias. La organización corrió a cargo de "camaradas italianos", y los gastos

también. No hay duda que la mano del inventor del "eurocomunismo" anduvo en todo esto.

El F.R.A.P., que defiende el asesinato como norma habitual de actuación, se constituye en

este congreso, en el "frente armado" del P.C.E. (M-L) o "globo desinflado" del futuro "Ejército Popular".

Sus normas tácticas son muy simples. La unidad base se llama "escuadra de tiro", integrada por tres,

cuatro o cinco escuadristas, con su "jefe político". De tres a cinco escuadras de tiro, forman el

"destacamento de asalto"; igual número de éstos forman el "batallón de choque" y, por último, la

coordinación de dos o más "batallones de choque", constituyen la "brigada móvil". "El batallón de choque

y la brigada móvil", como unidades superiores, disponen de Estado Mayor, además de sus jefes políticos

respectivos.

La osadía es inconcebible. El F.R.A.P., dicen estos estúpidos en uno de sus documentos, tiene como

principal consigna: "acosar, inmovilizar y destruir al ejército franquista y sus órganos represivos". ¡Así

como suena!

En el primer Congreso citado, los estrategas del F.R.A.P. preparan su primera "batalla" para el día uno de

mayo, festividad del Trabajo. La "batalla ganada contra el fascismo", consistió en asesinar salvajemente,

alevosamente y canallescamente a un agente de la autoridad.

El plan de acción redactado por el Comité pro-F.R.A.P. fue aprobado en todas sus partes por el Comité de

Madrid del P.C.E. (M-L), órgano supremo en el "conflicto bélico planteado contra la tiranía".

Se planificaron dos manifestaciones. La primera a las diecinueve horas treinta minutos del día uno en la

zona de Antón Martín y la segunda para el día dos, a las veinte horas, en La Latina. Ambas como es

sabido, en Madrid.

La campaña de "sensibilización de las masas" se desarrolló con las técnicas habituales de siembra de

octavillas, pintadas, murales en los recintos universitarios, etc. Hubo grupos de acción que incitaron al

sector laboral a las entradas y salidas del trabajo. Cumplida esta fase previa, para el primero de mayo, se

constituyeron dos "grupos de choque". El primero integrado por afiliados al F.U.D.E., F.E.D.E.M. y

J.A.P., daría su salto por las calles inmediatas a la Santa Isabel, donde se concentrarían para marchar

inmediatamente en dirección a la plaza de Antón Martín. El segundo grupo, integrado por miembros de

O.S.O. "saltaría" en la calle Huertas, dirigiéndose por la de Amor de Dios, a reunirse con el primero en la

típica plaza madrileña.

EL F.R.A.P. CONSIGUE SUS PROPÓSITOS

A excepción de los "cócteles Molotov", los comandos irían provistos de barras, porras, cadenas y

navajones, armas todas tan nobles como los elementos que iban a emplearlas. Su orden tajante: actuar

violentamente contra la fuerza pública, apoyándose en la mayoría numérica.

Después de los luctuosos sucesos acaecidos, pudo saberse que el F.R.A.P., para anticiparse a los hechos,

instaló en cafeterías y bares de la estimada zona de enfrentamiento con los agentes del Orden Público, el

correspondiente aparato sanitario, con médicos y enfermeras de la organización, con el fin de atender a

los heridos propios, para ser luego evacuados y ocultados en casas particulares, o en su defecto y

eventualmente, con nombre falso en el Hospital Clínico o en la Concepción. Para su identificación, el

personal facultativo luciría en su solapa un clavel rojo.

En evitación de que los militantes ya fichados pudieran ser detenidos, preventivamente se les ordenó que

se ausentaran de sus domicilios varios días antes, y no apareciesen hasta pasado el tres de mayo. Llegado

el momento, a las ocho menos veinte de la tarde, un grupo de unos diez, dos "escuadras de tiro", irrumpe

en la calle Santa Isabel, portando banderas rojas. Cuando varios policías tratan de detenerlos, son

envueltos por otro grupo más numeroso.

En su fingida huida llaman la atención del inspector Juan Antonio Fernández que les persigue en

derechura a un callejón, donde otro grupo se lanza sobre el representante de la paz y el orden y después de

derribarle, le apuñalan con ensañamiento. En el crimen intervienen jóvenes de ambos sexos. Entre las

heridas que el infortunado inspector recibe, destaca una realizada con un cuchillo de monte, clavado en el

pecho, con desgarro del pulmón. Juan Antonio Fernández, de veintiún años de edad, natural de León, hijo

de un minero, había sido salvajemente asesinado por unos jóvenes enloquecidos por el virus comunista,

en defensa de "las libertades del pueblo oprimido". Sin comentarios.

La llegada de un coche patrulla pone en fuga a los asesinos. Trasladado el funcionario a un hospital, para

nada sirvieron los auxilios de la ciencia.

De la misma forma taimada fueron heridos los componentes de un coche patrulla, cuando se disponían a

conducir unos detenidos. El inspector López García, jefe del grupo, fue apuñalado. Recibió tres heridas

graves en espalda, vientre y brazo. El conductor del vehículo fue igualmente apuñalado por la espalda.

La rápida actuación represiva —aunque tuvieran orden expresa de no usar las armas— dispersó a los

agresores. En las fechas siguientes se practicaron numerosas detenciones, quedando desmantelado el

"aparato de choque" del P.C.E. (M-L). En noviembre del siguiente año, varios de los autores y

participantes en el asesinato que acabamos de reseñar, fueron juzgados y condenados a diferentes penas.

El éxito obtenido por "Ejército Popular" del P.C.E. (M-L) les sorprendió de tal forma que la

manifestación programada para el día siguiente quedó suspendida.

Tras unos meses de completa inactividad aparente, en 6 de enero de 1974, en París, tiene lugar la

Conferencia Nacional del F.R.A.P. Las reuniones son presididas por Julio Alvarez del Vayo, motejado

por alguien —al parecer Indalecio Prieto— de "tonto con ideas", aunque mejor expresado seria: "de tonto

con malas ideas".

En la conferencia aludida se hizo un llamamiento a todas las organizaciones relacionadas y

controladas por el F.R.A.P., con el fin de centrar todos los esfuerzos de lucha contra "la monarquía y

contra la proclamación del príncipe Juan Carlos como Rey". Otros temas de segundo plano, fueron la

lucha contra la represión, la carestía de la vida y la amnistía de los presos políticos, muchos de ellos con

asesinatos a su cargo.

NUEVOS CRÍMENES DEL F.R.A.P.

"El F.R.A.P. —dice su órgano de difusión "Acción"— no hay que concebirlo tan sólo como una

organización muy amplia, sino además como una inmovilización política que va desde la organización

amplia pero concreta, caso de los comités pro-F.R.A.P., que son su esqueleto, hasta un marco político que

movilice a todo el pueblo, pasando por diversas formas de organización y movilización, para la lucha

contra el franquismo y su amo el imperialismo yanqui. Todo aquél que en su lucha se oriente por las

consignas del F.R.A.P. es, aunque no esté organizado, parte integrante del F.R.A.P., como lo era todo

aquel que el año 36 votaba por el Frente Popular, aun sin pertenecer a ningún partido que lo integrase o

luchaba en la guerra, bajo las banderas de ese frente".

Más de dos años permanece el F.R.A.P. sin dar muestras de actividad. Nos referimos sin cometer un

nuevo asesinato. Pues en cuanto a pintadas, revueltas callejeras, pedreas o lanzamientos de botellas con

liquido inflamable sobre establecimientos bancarios, fueron abundantes.

Para "robustecerse" el F.R.A.P. en París, realiza contactos con la organización separatista E.T.A.,

manejada a "distancia" por el comunismo y cuya última "hazaña", en su largo historial de crímenes, hacía

poco que había tenido lugar. Nos referimos al atentado de la Calle del Correo de Madrid, en 13 de

septiembre de 1974, contra la Cafetería Rolando.

E.T.A. moteja a F.R.A.P. de pobres aficionados que sólo son capaces de acciones de poca monta, como

pintadas y siembras de propaganda. Interesados en hacer méritos, para poder tutearse con los separatistas

vascos, es llamado a París el secretario político del Comité provincial del P.C.E. (M-L) y por tanto de su

Frente Armado o de Lucha, representado en el F.R.A.P.

Se trataba de Antonio Blanco Chivite, de profesión periodista, a quien se le ordenó que tenia que pasar a

la violencia mediante la realización de "ajusticiamientos", en las personas de miembros de las fuerzas de

Orden Público. La orden era tajante y la disciplina del P.C.E. (M-L) exigía su pronto y ciego

cumplimiento.

Blanco Chivite —uno de los que se espera sea amnistiado— organiza un comando y el 14 de julio de

1975, sin demorar la acción por más tiempo, ya que el "encargo" habíase dado en el mes de marzo,

deciden robar un coche, dar vueltas por Madrid al "buen tun-tun" y asesinar, perdón, "ajusticiar", al

primer agente de la autoridad que se topasen. Efectivamente, al pasar frente a las oficinas que la

Compañía Iberia de Lineas Aéreas españolas tiene en la barriada de Cuatro Caminos, les pareció empresa

sencilla "liquidar" fríamente al policía armado que allí prestaba servicio.

Tras dar un par de vueltas como exploración del terreno, detienen el coche frente al agente de la

autoridad, un joven que, aquel mismo día, había regresado de permiso de su villa natal de Villaluenga en

la provincia de Toledo, distante cuarenta kilómetros de Madrid, donde además de sus padres, moraba su

novia, joven de dieciséis años, con la que esperaba casarse muy pronto.

Uno de los criminales apellidado Sierra quedó al volante del coche. Los otros dos, Baena y Mayoral,

armados de revólver y navaja respectivamente, se aproximaron al policía armado Lucio Rodríguez

Martin, de veintitrés años de edad, totalmente ajeno al trágico final que momentos después iba a tener.

Con toda sangre fría, Baena disparó a quemarropa hasta consumir todos los cartuchos del tambor. El

sorprendido policía cayó muerto instantáneamente. El segundo asesino pretendió llevarse su pistola, pero

al aparecer público, alcanzaron el coche y huyeron.

Tres días después eran detenidos Blanco Chivite, Baena, Sierra Marco, Mayoral y el jefe del "comando"

Fernández Tovar. Condenados a la última pena en Consejo de Guerra, Blanco Chivite y Tovar, fueron

indultados y Baena ejecutado.

Con este nuevo crimen el F.R.A.P. ejercía la "praxis" de su filosofía política, condensada en el siguiente

párrafo: "Sólo por la violencia puede abolirse el poder de las clases dominantes reaccionarias, destruir su

aparato militar y burocrático e implantar el poder de las clases revolucionarias".

Lo que no es impedimento ni desvergüenza para que otras fauces de la hidra propugnen por el perdón, la

concordia y el olvido de otros crímenes pasados.

 

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