Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas VIII. 
 Partido Comunista de España  :   
 Marxista-Leninista. PCE (M-L). 
 El Alcázar.    04/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 35. 

EL COMUNISMO

LA HIDRA DE LAS CIEN CABEZAS

VIII

Por Francisco J. DE URCI

PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA, MARXISTA-LENINISTA. P.C.E. (M-L)

• La escalada de crímenes del F.R.A.P.

• "Ropaje de republicanismo" adoptado por el P.C.E.

CREYÉNDOSE el verdadero depositario del marxismo-leninismo, el P.C.E. (M-L) comete el pecado de

su propia soberbia, hecho que Moscú, no está dispuesto a consentir. Sin duda esta motivación haya sido

una de las razones de peso, por la que se encuentre oscurecido desde algún tiempo, en una fase de

"depuración y reorganización".

Así justifica su postura vanguardista arremetiendo contra el M.C.E. (Movimiento Comunista de España),

al que considera como grupúsculo con miras a su absorción, denostándolo de "contrarrevolucionario y

revisionista".

Con respecto a la O.M.L.E. (Organización de Marxistas Leninistas Españoles), peón con el que ahora

juega la cabeza principal de la hidra, mediante los G.R.A.P.O., como ha quedado patente con el secuestro

del presidente del Consejo de Estado, señor Oriol y Urquijo, y que a su vez —según veremos en su

momento— es un aborto producido en 1969 por el propio P.C.E. (M-L), por determinadas "diferencias

ideológicas", la calificó entonces de reaccionaria y desmovilizadora, mientras que a su vez la O.M.L.E.

decía que el P.C.E. (M-L) era "falsamente comunista y hábilmente oportunista".

El P.C.E. (M-L) tuvo además sus contactos con "Bandera Roja", aunque no quisieron por

el momento entenderse, por considerarla carente de principios y de tendencia revisionista.

Con la L.C.R. (Liga Comunista Revolucionaria) hoy apoderada de E.T.A.-VI Asamblea, colaboró en la

coordinación de huelgas y campanas de agitación —caso de la construcción— en 1975 principalmente en

Madrid, Barcelona y Valencia, lo que no impide, para si conviene a la línea política del comunismo

genérico sea calificada de contrarrevolucionaria.

Por último a las C.C.O.O. las ataca agresivamente. Pero esta mecánica sólo implica unas "razones de

equilibrio de masas", para que sean acogidas "bondadosamente" por el "ortodoxo". Como puede verse,

todo queda en casa. Pero sigamos hasta el final con el frente de masas del P.C.E. (M-L).

POR SUS HECHOS LOS CONOCERÉIS

Nada remiso el F.R.A.P. en escalada de crímenes el diecinueve de julio, a los cinco días del asesinato del

policía armado Lucio Rodríguez Martín, y también en Madrid, se produce otro atentado contra Justo Pozo

Cuadrado, de veintiséis años de edad, también policía armado, cuando se disponía a cruzar la calle

General Mola y por una zona no muy concurrida. Desde el cuartel donde prestaba sus servicios, se dirigía

a su domicilio. La repetición de tales actos demostraba bien a las claras que el P.C.E. (M-L) articulaba a

más de un grupo de asesinos.

De súbito dos individuos bajaron de un coche y se acercaron al policía. Le dispararon por la espalda

dejándole mal herido. Justo Pozo Cuadrado intentó defenderse, mas se encontró sin fuerzas. Uno de los

criminales pensó rematarle, pero al acudir público emprendieron la huida. El policía armado pudo

salvarse a pesar de los cuatro disparos con los que fue alcanzado. Todos presentaban su orificio de

entrada por la espalda y uno de ellos le atravesó el vientre.

Pero la insidia y canallería de la militancia comunista, la podemos constatar para mayor aportación de

fuentes en el llamado "Documento secreto número 1", distribuido por el F.R.A.P. a sus "escuadras de

tiro". El sistema pregona bien a las claras la aviesa intencionalidad sanguinaria de sus promotores. "Para

tal fin —dicen— se considera necesario organizar piquetes capaces de dar su merecido a esquiroles y

cargas fascistas y defenderse de la presencia policial. Es necesario llamar a los campesinos a generalizar

esas cuchilladas contra la Guardia Civil".

Efectivamente, casi un mes más tarde, el dieciséis de agosto, una nueva víctima aumentaba la lista de

crímenes. El teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez, destinado en la Plana Mayor de la

Agrupación de Tráfico, como técnico radiotelegrafista, era asesinado con una escopeta de cañones

recortados, de un disparo a quemarropa y en el corazón. El taco del cartucho le entró integro,

destrozándole la viscera cordial.

El asesinato se produjo poco después de medio día en el madrileño barrio del Batán y a la puerta de su

domicilio. El oficial había sido controlado en todos sus movimientos. Horas de entrada y salida de su

casa, costumbres y hábitos.

Su esposa pudo verlo desde el balcón, tendido en el suelo, cuando acababa de expirar.

Las gestiones policiales prontamente dieron con los asesinos del teniente Pose. Eran cuatro militantes del

F.R.A.P. De ellos, pudieron detenerse tres cuyos nombres de guerra eran: "El Pito", como presunto autor

material del crimen; "El Ramiro", como facilitador de la escopeta de cañones recortados y "El Hidalgo"

responsable político-militar del grupo. El cuarto en cuestión, de profesión camarero, apodado "El

Manolo", encargado de arrojar la propaganda sobre el cadáver, fue por fin detenido en marzo de 1976, por

los servicios de investigación de la Guardia Civil, cuando con nombre supuesto, trabajaba en un bar de la

barriada de Mirasierra.

Las investigaciones pusieron a disposición de las autoridades treinta y seis miembros del F.R.A.P., entre

ellos dos mujeres —"Sonia" y "Berta"—, caracterizadas por su inducción al asesinato. En el curso de los

interrogatorios se pudo demostrar que el P.C.E. (M-L) habíales dado la orden de: "Matar sin excusa ni

pretexto". Y el comunista que se precie de serlo, aunque se trate de su propia familia, realiza tan

vituperables actos para demostrar así su ciega obediencia a los designios del Partido.

Una de las jóvenes detenidas, con nombre de guerra "Berta", ejercía la secretaría política del radio Norte.

"El Pito" le había propuesto el asesinato del teniente Pose Rodríguez. "El Pito" vivía muy próximo a la

víctima y tenía controlados todos sus pasos. La otra joven "Sonia" apoya cerca de "Berta" la información

de "El Pito", la que en su calidad de "burócrata" de la organización, con sueldo fijo y todo, para mayor

concreción, propone al P.C.E. (M-L) el caso.

El Comité provincial del P.C.E. (M-L) acepta encantado la sugerencia de "El Pito" hecha a través de

"Sonia" y "Berta". Un nuevo elemento "El Ricardo", seria el encargado de vigilar "desde lejos" que la

consigna de: "matad sin excusa ni pretexto" se cumpliese.

Juzgados los criminales en Consejo de Guerra fueron condenados a muerte Ramón García Sanz (a) "El

Pito", José Luis Sánchez-Bravo Solas (a) "El Hidalgo´´, Manuel Cañaveras de Gracia (a) "El Ramiro",

María Jesús Dasca (a) "Berta" y Concepción Tristán López (a) "Sonia". Los tres últimos fueron

indultados de la última pena y los dos primeros ejecutados. En cuanto a José Fonfría Díaz (a) "El

Ricardo" le fue impuesta la pena de veinte años de prisión.

El teniente Pose de cuarenta y nueve años de edad, natural de Almonacid de Zorita (Guadalajara), por sus

singulares conocimientos como radiotécnico, llevaba más de diez años en dicho cometido, apartado de

todo servicio peculiar, ocupado en el buen funcionamiento de las transmisiones de la Agrupación de

Tráfico.

¿EL ULTIMO ASESINATO?

El siguiente crimen del F.R.A.P. tiene por escenario la ciudad de Barcelona. Fecha: 14 de septiembre de

1975. Hora: 15,30. Víctima: el policía armado Juan Ruiz Muñoz, de cuarenta y nueve años de edad.

Tampoco "prestaba servicios represivos". Desempeñaba el cometido de peluquero en el Segundo

Escuadrón de Caballería de la plantilla de la Ciudad Condal. Juan Ruiz Muñoz iba de paisano y

desarmado. Le asesinaron cuando regresaba de adquirir unos churros para merendar con su esposa y un

cartucho de patatas fritas, con las que solía obsequiar a su hijita de seis años. Sin mediar palabra le

dispararon a quemarropa. Uno de los asesinos apoyó la boca de fuego de su arma sobre la cabeza. Luego

le propinaron varias puñaladas.

Este nuevo asesinato planificado con todo detenimiento es quizá el más odioso y repulsivo de cuantos

había realizado el F.R.A.P. Fácilmente podía entreverse que el P.C.E. (M-L) provocaba al Gobierno para

que las sentencias de muerte, ya confirmadas por asesinatos anteriores, se cumpliesen cuanto antes. Al

comunismo le eran necesarias las ejecuciones de sus propios militantes para reactivar luego las campañas

propagandísticas de descrédito del régimen español.

Debido a la campaña mundial desatada por las democracias occidentales en favor del indulto, era de

esperar que una nueva víctima a título gratuito sólo serviría para obstaculizar el ejercicio de la clemencia.

Pero las pretensiones del P.C.E. (M-L) eran muy diferentes. Por todos los procedimientos —incluido por

supuesto el asesinato había de intentarse el impedimento del derecho de la concesión de gracia.

Interesaban las ejecuciones inmediatamente, para disponer a mano de unos cadáveres, los de sus propios

compañeros, con los que atizar las campañas de descrédito contra España.

Las gestiones policiales consiguen hacia el tres de octubre identificar a los componentes de la "escuadra

de tiro" autora del crimen. Su filiación al F.R.A.P., frente de acción de masas del P.C.E. (M-L) quedaba

demostrada. Se trataba de Miguel Sánchez Gómez (a) "José", de veintisiete años de edad y de José y

Lorenzo Jurado Pérez, hermanos gemelos apodados "Yunque" y "Luis"; este último, autor material del

crimen, fue detenido el día dieciséis.

Tras el asesinato del policía armado Juan Ruiz Muñoz, tanto el P.C.E. (M-L) como su frente de masas de

asesinos a sueldo, más conocido por F.R.A.P., pasan a un estado de letargo. Conviene así a la hidra

marxista, dar un descanso a esta cabeza sanguinaria.

Sin embargo, con la llegada del buen tiempo, en mayo de 1976, se detecta un documento sumamente

interesante. El F.R.A.P. pretende surgir ahora bajo bandera republicana. Distribuye un documento

clandestino bajo el nuevo disfraz, para desvanecer su triste fama de organización a manera de vulgar

sindicato del crimen. "El grupo dicen que en cada lugar se responsabilice de centralizar las tareas

debe ponerse en comunicación, de inmediato, con el Organismo de Trabajo de la Conferencia, cuya

dirección provisional es: A.R.D.E.-46, Rué Vangirad.— París (Francia). Como es sabido A.R.D.E. es

anagrama muy ligado al llorón Sr. Albornoz.

En el aludido documento A.P.E.P. (Agencia de Prensa España Popular), oficina de información de

F.R.A.P. ubicada en París, aparece como la "única agencia de noticias adherida a la convención

Republicana" y para mayor demostración, aseveran que su principal tarea es la denuncia ante la Liga de

los Derechos del Hombre, de la represión monárquico-fascista que en España se lleva adelante,

propugnando lanzar en el extranjero una campaña "juridico-política", denunciando los procesos contra los

militantes del F.R.A.P. en Valencia, donde la petición fiscal alcanza los 115 años de reclusión para dos de

sus compañeros; 95 años a un tercero; 75 a un cuarto, etc. El juicio contra veinte manifestantes aún

pendiente, por los hechos del primero de mayo de 1973, o la esperada petición fiscal de la última pena a

Fernando Proenza (a) "El Manolo", integrante de la "escuadra de tiro" que puso fin taimadamente a la

vida del teniente Pose Rodríguez.

La lista de peticiones proseguía, para terminar con llamamientos como: ¡Por la libertad de todos los

presos políticos y el regreso de todos los exiliados antifranquistas!

La clandestinidad según el C.C. del P.C.E. (M-L) es el arte de burlar y contrarrestar la labor

policíaca del aparato represivo del Esta do. Llamamos la atención encarecidamente sobre esta postura y

esta conducta. Pero también, desligado de vehemencias, en el más puro sentido de la objetividad,

aseveramos que para la hidra, la legalización de su ideología incordiante, aparte de ser el triunfo que cada

día ven más próximo, es una concesión gratuita a sus ambiciosos destinos imperialistas, dictados desde el

Kremlin, órgano rector universal del expansionismo del "materialismo dialéctico".

La hidra es un monstruo preocupante al que no se deben hacer concesiones de ningún género si nos

interesa vivir en paz y gracias de Dios.

Su legalización no reportará ninguna ventaja. Antes al contrario. Si al moverse en las alcantarillas o

ciénagas, sean de Argos o de otra cualquier parcela geográfica, se la presiente localizada, de la otra forma

ampliaría su maléfica presencia tanto a la luz pública como en las sombras. No nos mueve al advertirlo

otro sentimiento que el de anunciarlo desinteresadamente pero en bien de una sociedad donde el ideal

cristiano tenga el lugar correspondiente, basado en el amor y la espiritualidad.

Sabemos que alguien quedará asombrado del "ropaje de republicanismo" que últimamente el P.C.E. (M-

L) ha adoptado, para apoyar dicen la "Asociación de Veteranos Combatientes de la República", cuya

asociación anuncian debe ser levantada desde todos sus lados, como labor colectiva, no sólo de los

miles de combatientes desparramados por todo el mundo, sino de todos los demás republicanos, que

debemos apoyar con informaciones, iniciativas y contactos.

El P.C.E. (M-L) a través de su frente de masas el F.R.A.P. se anticipa así en su tarea incordiante para

erosionar cUanto se oponga a sus tristes designios. Creemos el momento de tomar cuestiones tan

trascendentes un poco en serio. Pues por encima de los sistemas y de los hombres y sus decisiones, como

es de suponer de las mejores intenciones, está la historia de un pueblo y su contribución como reserva

espiritual de Occidente.

Si aventuramos tales conjeturas después de la meditada lectura de las "normas generales de

clandestinidad" por las que se rige el P.C.E. (M-L), es porque en ellas no hay el más leve resquicio de

invitación a la concordia y a la "coexistencia pacífica" que tanto propugnan cínicamente. Todo lo

contrario. "Jamás pregonan debemos bajar la guardia sean cuales sean los avatares por los que

atraviesa la lucha de nuestro (?) pueblo, sino conservar intacta nuestra clandestinidad y reforzarla sin

cesar". Debemos ser, prosiguen, un partido conspirativo, bien seleccionado, integrado por militantes

abnegados, que hagan sentir por todas partes su influencia entre las masas, resguardándose en todo

momento de los golpes del enemigo.

Influencia entre las masas, que lejos de cooperar a la concordia y el mejoramiento de la sociedad

cristianamente estudiada, lo único que persiguen es la eliminación de los valores espirituales.

 

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